MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

miércoles, 21 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 21) La cosa de la tumba

   Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Sección de desaparecidos! ¡Se nos ha perdido un tal Jim! ¡Fotos en la página seis! ¡Si se lo encuentra por ahí, vivo, muerto, mutado o por partes, póngase en contacto con nuestra redacción!  ¡Extra! ¡Extra!


El guardián de la cripta nos trae esta noche una historia de amor, que en el fondo es un romántico, todos lo sabemos. Es una historia de amor a tres bandas entre James (Jim), Bill y Laura. Jim es el formal, el puerto seguro, mientras que Bill es el vividor, el atrevido, la opción emocionante. Laura, que es una mujer inteligente, elige a Jim, algo que, como era de esperar, Bill no se toma nada bien.

Algunas semanas después de la boda, Jim tiene que pasar unos días fuera por asuntos de trabajo. Cuando se despiden, ella manifiesta su temor a que Bill siga resentido y le haga algo aprovechando la ausencia de Jim. Este le asegura que, pase lo que pase, esté donde esté, si ella lo necesita, él irá a buscarla.

En realidad, es Jim quien está en un peligro más inmediato. Bill intercepta su vehículo en la carretera, lo mata y entierra su cadáver en el bosque, arrojando su coche al mar por un acantilado, a continuación. Un mes más tarde va a visitar a Laura y empieza a llenarle la cabeza con la idea de que Jim simplemente la ha abandonado y está con otra mujer. Ella se niega a creerlo. Llega un momento en que Bill se da cuenta de que ella nunca va a acceder, que haber quitado de en medio a Jim no servirá de ningún modo para que ella empiece a verle a él con otros ojos. De hecho, creer que Jim está muerto solo parece reforzar el amor de Laura por él.

Viendo que no va a poder conseguirla por las buenas (o, lo que en su perturbada mente es por las buenas) lo hace por las malas: la rapta y se la lleva al mismo bosque en el que enterró a Jim, a una pequeña cabaña que tiene allí. La encierra en un cuartito sin ventanas, probablemente destinado a utilizarse como almacén. Rocía toda la cabaña con gasolina desde fuera y, a continuación, le prende fuego.

Cuando se da cuenta de lo que está ocurriendo y de que va a quemarse viva, Laura lanza un desgarrador grito de terror. Y algo en el bosque la escucha. Algo que sale de la fosa donde fue enterrado en secreto. Algo que en otro tiempo respondía al nombre de Jim y estaba casado con una mujer llamada Laura, pero que ahora no es más que la cosa de la tumba; una carcasa putrefacta que hizo una promesa y, pese a estar muerta, sigue dispuesta a cumplirla.

La criatura se acerca tambaleándose a la cabaña en llamas mientras la carne va desprendiéndose de su cuerpo. No es la venganza lo que le impulsa, sino el amor. Entra en la casita y derriba la puerta del pequeño almacén en el que Laura ya se ha desmayado debido al terror y al humo. Sale con ella en brazos mientras las llamas abrasan sus piernas hasta el hueso. 

Tras depositar a Laura a una distancia prudencial de la cabaña, vuelve su atención hacia Bill. Este trata de correr, de huir, pero su carrera bosque a través, en medio de la noche, se ve interrumpida cuando se rompe una pierna al caer a un foso.

¡Está en el fondo de la misma tumba que cavó para Jim! Una tumba a la que la criatura, una vez cumplida su misión de salvar a su esposa, debe volver. Se lanza a esta sin que Bill haya tenido oportunidad de salir y empieza a arrastrar la tierra suelta de los bordes, cubriendo a ambos. Los gritos de Bill se apagan cuando su boca, ojos y nariz se llenan con esa tierra, y el bosque vuelve a quedar en silencio...

A primera vista parece una de las típicas historias de venganza sobrenatural que dieron su fama a esta colección, pero precisamente lo más llamativo del relato es que Jim no regresa de la tumba para vengarse, al menos no de forma directa. Su prioridad es cumplir la promesa que hizo a su esposa de protegerla. Solo después vuelve a su tumba, arrastrando con él al asesino, y no se deja muy claro si lo hace expresamente o de forma accidental. Ese detalle hace que todo tenga un tono más romántico y trágico que terrorífico

Puedes ver en orden de publicación todas las Historias de la Cripta ya reseñadas pulsando aquí.

The thing from the grave! 1951. Guion de Gardner Fox y Al Feldstein. Dibujo de Al Feldstein. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

DISPENSADORES PEZ DE HALLOWEEN

  LA DESPENSA

Presentado por… el sr. Peppin.

¡Saludos, hambrientos y hambrientas! 

Seguimos con el asunto de la comida temática. En esta ocasión os muestro un par de dispensadores de caramelos Pez que han sido lanzados este año expresamente para Halloween. 

Había algunos modelos más para elegir, con diferentes personajes y diseños, pero los que realmente me llamaron la atención fueron estos dos, así que acabaron viniéndose a casa.

Cada dispensador venía acompañado de dos paquetitos de las clásicas pastillas de polvo prensado Pez. No es mucho, pero cualquier aportación es bienvenida, así que los paquetitos de pastillas han pasado a engrosar el botín de chuches que estamos preparando para este año, que ya empieza a tener un volumen respetable. 

En cuanto a los dispensadores, esos se quedan con nosotros. Así todos salimos ganando; más chuches para repartir entre los monstruos y otros visitantes, y dos piezas más para la colección 😁

Uno de los dispensadores representa a Drácula, que probablemente sea uno de los personajes más conocidos que existen. Hay mucha más gente de la que pueda pensarse que no sabe cómo se llama el presidente o la capital de su propio país. Pero pregúntales por Drácula y te lo contarán todo sobre él. Es uno de esos personajes que se ha vuelto universal. 

El otro dispensador es un murciélago. Podría ser una de las mascotas de Drácula el propio Drácula transformado. 

Puedes ver más dispensadores Pez pulsando aquí.

Dispensadores Pez Halloween. 2026

martes, 20 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 20) Vestido por la muerte

   Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Un hombre celebra su boda y su funeral el mismo día! ¿Mala suerte, o un astuto modo de pagar una sola vez el alquiler del esmoquin y usarlo en dos eventos diferentes? ¡Extra!¡Extra!


Este es otro de los cómics de la primera etapa de Historias de la Cripta que reviste una importancia especial, aunque no tanto por la historia en sí como por un detalle muy concreto totalmente ajeno a esta: fue presentado por la Vieja Bruja de La Guarida del Miedo.

Para los que entraron en contacto con las Historias de la Cripta por la serie de televisión o las películas, probablemente el Guardián de la Cripta sea el único anfitrión que conozcan, pero, en realidad hubo cuatro. Los tres principales fueron el Guardián de la Cripta, el Guardián de la Bóveda y la Vieja Bruja de La Guarida del Miedo. Existió además una cuarta anfitriona llamada Drusilla que apareció muy al final de la serie, poco antes de que la implantación del Comics Code Authority provocara la desaparición de estas publicaciones. Apenas hizo acto de presencia en unas pocas ocasiones y siempre como acompañante del Guardián de la Bóveda. Nunca llegó a decir una sola palabra, limitándose a aparecer a su lado o en segundo plano. Da la impresión de que los autores estaban preparando algo para ella, pero aquella idea nunca llegó a desarrollarse.

En los primeros números de Historias de la Cripta únicamente la primera de las cuatro historias de cada comic era presentada por el Guardián de la Cripta. Las otras tres carecían de introducción y se entendía que eran simplemente los siguientes relatos que el mismo anfitrión estaba contando al lector. A partir de Vestido por la muerte, presentada por la Vieja Bruja, la situación cambió y todas las historias fueron presentadas por un anfitrión. 

Estos se iban turnando para introducir los distintos relatos, independientemente de la revista en la que apareciesen, porque EC Comics llegó a publicar simultáneamente tres colecciones de terror. Como el género estaba vendiendo muy bien, la editorial transformó varias de sus colecciones de diversas temáticas en series de terror, que es lo que la gente demandaba en ese momento. Del mismo modo que la revista policíaca Crime Patrol terminó convirtiéndose en Historias de la Cripta, otras dos colecciones pasaron a ser La Bóveda del Horror y La Guarida del Miedo, cada una con su propio anfitrión.

Las tres revistas seguían exactamente la misma estructura: cuatro relatos cortos de terror por número. La principal diferencia era el anfitrión titular. En cada revista, dicho anfitrión presentaba dos de las historias, mientras que las otras dos quedaban en manos de sus compañeros. De este modo, aunque existían tres series distintas y tres anfitriones diferentes, las historias eran prácticamente intercambiables y formaban parte de un mismo universo. Por eso, hoy en día suele utilizarse el nombre general de Historias de la Cripta para referirse al conjunto de los cómics de terror de EC, por ser la primera en aparecer. De hecho, la serie de televisión de Historias de la Cripta adaptó 93 de las 348 historias que aparecieron originalmente entre Historias de la Cripta, La Bóveda del Horror y La Guarida del Miedo, presentándolas todas como Historias de la Cripta.

Vamos con la de hoy, que ya hemos escrito un montón y aún no hemos tocado el tema. El protagonista es Cabot, que está excavando furiosamente en un cementerio, tratando de llegar hasta el ataúd de alguien llamado Baxter. Mientras lo hace, reflexiona sobre todo lo que en el pasado le ató a este individuo. Ambos eran estudiantes en el mismo instituto y estaban enamorados de una misma chica. Baxter era rico. Cabot era pobre… Baxter se llevó a la chica. Al cabo de un tiempo, Baxter y Nancy, que así se llamaba la afortunada, se casaron. El padre de Nancy, que también tenía dinero, le dio al joven y prometedor Baxter un empleo en su empresa, mientras que Cabot se hundía en la miseria, trabajando mucho más duro para obtener mucho menos dinero.

Y alguien podría pensar que el chico rico es el malo de la historia porque, bueno, ya sabéis... el bueno siempre es el menos poderoso, porque si el bueno fuera el más poderoso que el malo desde el inicio, la batalla sería aburrida. En este caso no. Aquí, Baxter y Nancy realmente no le hicieron nada a Cabot. Cabot se amargó él solo por su incapacidad de aceptar que Nancy no lo había preferido a él, sino a otro hombre, por su dinero, por su aspecto, por su personalidad o por el motivo que fuera. Así que engañó a Baxter (que seguía considerándolo su amigo), le mató e hizo que pareciera un accidente de coche.

Y, a partir de ese momento, puesto que habían sido amigos de instituto, se dedicó a consolar y acercarse todo lo posible a la triste viuda, hasta que finalmente la convenció para que se casara con él.

Emborrachado por la sensación de triunfo, comenzó a fantasear con que le había arrebatado a Baxter su mujer (cuando se casara con ella) y su fortuna (puesto que, habiendo su mujer heredado la de él, la compartiría con Cabot). ¡Pero lo quería aún más! Quería despojar a Baxter de absolutamente todo lo que, de un modo u otro, lo había hecho sentir inferior a él. Y entonces pensó en el esmoquin con el que fue enterrado. Pensó en la deliciosa ironía que sería casarse con la viuda de Baxter llevando el mismo esmoquin con el que enterraron a Baxter, después de haber sido él mismo quien lo mató.

Y por eso es por lo que está excavando al comienzo del capítulo. Cabot llega finalmente hasta el ataúd, roba el esmoquin y se lo lleva. Sinceramente, hay que estar muy, muy, muy mal de la cabeza para ponerse la ropa que un muerto ha llevado durante cuatro meses. Pero, claro, el cadáver fue embalsamado, así que no ha llegado a corromperse en ese tiempo, y el esmoquin está bastante aceptable.

El día de la boda se coloca el esmoquin y acude al altar. Pero justo cuando el cura está a punto de unirlos en santo matrimonio, Cabot empieza a gritar y a tratar de quitarse el esmoquin, que siente que le quema, antes de caer muerto al suelo. 

¿Venganza sobrenatural? No, en absoluto. Como dije, el cadáver de Baxter fue embalsamado y, debido al prolongado contacto con este, el tejido del esmoquin había absorbido parte del líquido embalsamador. Un líquido que, del mismo modo que pasó de los poros de la piel de Baxter al tejido, había pasado ahora del tejido a los poros de la piel de Cabot, provocándole un envenenamiento a lo largo de las pocas horas que hacía que lo llevaba puesto.

Pero bueno, al final, Cabot tuvo éxito en lo que pretendía. ¿Acaso no quería tener todo lo que tuvo Baxter? Pues consiguió tener, al menos, su mismo destino: terminar en un ataúd 😁⚰️

Puedes ver ora de las Historias de la Cripta pulsando aquí.

Death suited him! 1951. Guion de Bill Gaines y Al Feldstein. Dibujo de Graham Gastly Ingels. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

JON Y LA MÁQUINA DEL MIEDO

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores. 

Tenemos a Halloween a tiro de piedra, y Halloween va de pasar miedo. De forma controlada, claro, pero de pasar miedo a fin de cuentas. Es de lo que trata este libro para niños, de pasar miedo. Concretamente, de cómo Jon, que siempre estaba asustándose de todo, consigue librarse del miedo gracias a un extraño objeto que pasa temporalmente por sus manos.

El título es engañoso, porque cuando llamas a algo «Máquina de/del X» se entiende que es una máquina de fabricar o generar X. Aquí es al contrario. La «máquina del miedo» del título no es una máquina y lo que hace es eliminar el miedo, no provocarlo.

La historia nos la cuenta el propio Jon en primera persona. Es un chaval de unos diez años (los protagonistas de los libros infantiles suelen tener la misma edad que el público al que van dirigidos) que vive en Madrid. Afirma tenerle miedo a casi todo, desde encontrarse con una araña o una cucaracha hasta tener que hacer un examen en el cole, que un psicópata asesine a toda su familia o que un agujero negro se trague el planeta. Es realmente un margen bastante amplio.

Sus padres ya han tomado la decisión de llevarlo a un psicólogo y quizá es el miedo al psicólogo lo que hace que les desobedezca por primera vez. En la ciudad hay una feria y un compañero del cole, Ignacio, le ha propuesto escaparse de casa por la noche para ir a visitarla. Ignacio es lo contrario de Jon, el chico que se atreve a todo pese a los problemas, regañinas y lesiones que deriven de ello.

Contra todo pronóstico, Jon acepta, sale de casa a escondidas y acude con Ignacio a la feria. Una vez allí se separan, porque Ignacio quiere subir a las atracciones más emocionantes y Jon a las más tranquilas. Jon se da cuenta de pronto de que está solo, en la feria, a medianoche y sin que nadie de su familia sepa que está allí.

Andando al azar se encuentra con una caseta en la que un hombre de vocabulario bastante limitado alquila algo que él llama máquinas del miedo, que no son otra cosa que unas bolas de piedra pulida negra. Afirma que llevar encima una de sus máquinas del miedo hará que no pase ningún tipo de miedo. Le alquila una a Jon por veinticuatro horas, tras las cuales él deberá regresar a la feria y devolvérsela.

En cuanto Jon toma la piedra se desmaya, quizá por miedo a que después de todo no funcione, quizá por la emoción de que sí lo haga. El caso es que despierta en un hospital, con sus padres al lado, preocupados y disgustados a partes iguales, y su ropa doblada sobre una silla, con la bola de piedra negra colocada sobre ella.

En teoría, la bola es suya hasta las doce de la noche siguiente, que es cuando tiene que devolverla, así que se dedica a ponerla a prueba. Esa misma noche, todavía en el hospital, se escabulle de la habitación cuando sus padres duermen sentados en una banqueta y se escabulle hasta uno de los almacenes, donde se queda sentado en un rincón, en la oscuridad, y comprueba que no se siente especialmente atemorizado.

Regresa a su habitación y al día siguiente, tras ser dado de alta, acude a su primera cita con el psicólogo, que se toma con bastante calma. Tampoco se siente nervioso en el colegio, hablando con los otros chicos y especialmente hablando con las chicas, que es lo que más le costaba. A lo largo de todo el día tiene una serie de encuentros y situaciones que no voy a detallar, pero que básicamente se reducen todas a lo mismo; Jon ya no tiene miedo de las cosas que antes le asustaban. Puede estar preocupado, puede tener dudas, pero no verdadero miedo. Incluso llega a darle un beso a la chica que le gusta y a plantarle cara al matón de la clase, llevando en todo momento encima, eso sí, la bola negra.

Por la noche, sus padres le dan una sorpresa para celebrar que se ha recuperado; lo llevan a la feria. Jon aprovecha la ocasión para acercarse hasta la caseta del hombre que le alquiló la máquina del miedo y devolvérsela. El hombre ni tan solo le reconoce ni recuerda que le hubiese alquilado una. Al parecer no lleva ningún registro de eso y cuenta con que nadie se las va a devolver; después de todo, son solamente bolas de roca negra sin ninguna particularidad.

Aun así, Jon le devuelve la bola, simplemente porque se da cuenta de que ya no la necesita. Ahora bien, ¿realmente esa esfera de roca negra absorbió su miedo y ahora que ha comprobado lo que se siente cuando no está asustado, ha dejado de necesitarla? Porque lo cierto es que Jon ya tomó la decisión de escaparse de casa a espaldas de sus padres para ir a visitar la feria antes de alquilar la máquina del miedo. Y tanto para bien como para mal, todo lo que hacemos es psicológicamente más fácil de volver a afrontar cuantas más veces hayamos pasado ya por ello. Convengamos que eso de desobedecer a tus padres y escaparte de casa sin decirles dónde vas, definitivamente no es la mejor forma de superar tus temores. Pero lo importante del caso es que hizo todo eso, que eran cosas que le asustaban, antes de alquilar la máquina del miedo.

El mensaje del libro es bastante claro. Jon supera su miedo porque empieza a atreverse a hacer cosas que antes le asustaban. Realmente no importa si la piedra negra (que en el fondo no es más que un amuleto como pueda serlo una pata de conejo, una moneda de la suerte o un símbolo religioso) tenía realmente el poder de mitigar el miedo, porque Jon ya estaba empezando a cambiar por sí mismo antes de conseguirla. Y me gustó que los miedos de Jon sean muy variados, desde temores cotidianos propios de un niño hasta otros que son completamente desproporcionados, porque todos tememos a algo en especial y eso ayuda a que cualquier lector pueda identificarse con él.

Puedes ver otro libro de miedo para niños que me gustó mucho pulsando aquí.

Jon y la máquina del miedo. 1999. Roberto Santiago (texto) Valentín Gubianas (ilustraciones). Publicado por Editorial Edebé. 

lunes, 19 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 19) La casa de los horrores

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Un grupo de novatos de la fraternidad se dispone a pasar su iniciación! ¡Se aceptan apuestas sobre cuantos de ellos lograrán salir con vida, si es que alguno lo hace! ¡Extra!¡Extra!


Un grupo de chavales está tratando de superar una de esas ridículas y esperpénticas novatadas para ingresar en una fraternidad universitaria estadounidense. La prueba final consiste en adentrarse en la Mansión Palmer, una gran casona familiar situada en las afueras del pueblo. Los tres candidatos deben entrar de uno en uno portando una linterna, y tienen que mostrar su luz a través de la ventana del primer piso, después por la del segundo y, finalmente, por una ventana de la buhardilla. De ese modo demostrarán que han llegado hasta arriba y superado la prueba.

El primero de los chicos entra, instigado por las burlas y amenazas de sus futuros hermanos de fraternidad. Poco después, la luz aparece en una ventana del primer piso y, a continuación, en una del segundo. Sin embargo, nunca llega a verse en la ventana de la buhardilla.

Pensando que es un cobarde que se ha quedado temblando en algún rincón de la casa, los miembros de la fraternidad envían al segundo aspirante. La historia se repite. La luz aparece en una ventana del primer piso, luego en otra del segundo, pero jamás en la del tercero.

El último de los chavales quiere renunciar a formar parte de la fraternidad, pero no se lo permiten. Mediante amenazas lo obligan a entrar en la mansión. Una vez más ocurre exactamente lo mismo: luz en la ventana de la primera planta, luz en la de la segunda y oscuridad absoluta en la tercera.

Harto de la situación, convencido de que los novatos se están burlando de ellos, Wilton, el más bravucón y desagradable de todos los miembros de la fraternidad, coge una linterna y entra él mismo en la casa.

No se conforma con mostrar la luz desde las ventanas. Rompe el cristal de una ventana de la primera planta con la linterna para demostrar su valentía ante sus compañeros. En la segunda planta hace exactamente lo mismo. Todos esperan verlo aparecer después en la buhardilla, pero nunca llega a hacerlo.

Transcurrido bastante tiempo, el resto del grupo reúne por fin el valor necesario para entrar en la mansión. Eso sí, no lo hacen solos como obligaban a hacer a los novatos, sino todos juntos. Armados con la única linterna que les queda, suben hasta la buhardilla.

Allí encuentran a Wilton sentado en el suelo. Su cabello ha encanecido por completo y parece hallarse en estado catatónico. Los jóvenes llaman a la policía, que registra exhaustivamente la casa. Sin embargo, no encuentra ni rastro de los tres novatos ni nada que pueda explicar el estado físico y mental de Wilton.

La mansión es inspeccionada durante varios días, sin resultado. Finalmente, para impedir que otra fraternidad intente repetir aquella prueba, las autoridades deciden incendiar el edificio.

Y así acaba la historia: sin que jamás llegue a saberse qué ocurrió con los tres novatos desaparecidos ni qué fue exactamente lo que vio Wilton en la buhardilla.

Lo mejor de esta historia es que como lectores terminamos exactamente igual que los protagonistas: sin respuestas. Y, en el terror, muchas veces lo desconocido resulta mucho más inquietante que cualquier cosa, por horrible que sea, a la que se puede dar una explicación. 

De hecho, esta es una de las historias que se adaptaron para la versión televisiva de Historias de la Cripta (1989-1996). Se le cambió el final por otro en el que lo que mataba a los chavales que entraban a la casa eran unas mujeres vampiro. Sinceramente, este es uno de esos casos en los que explicar en qué consiste la amenaza hace que esta resulte, paradójicamente, menos amenazante que simplemente dejar la incógnita. El final de la historia original nos deja con la duda ¿Qué ha pasado con los tres novatos y qué ha hecho envejecer en segundos al que va a buscarlos? Eso es mucho más inquietante que decirnos simplemente que unas vampiresas los mataron.

Puedes pasar la página para leer la siguiente historia pulsando aquí.

House of horror. 1951. Guion de Ivan Klapper. Dibujo de Harvey Kurtzman.  Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.