LA DESPENSA

¡Saludos, hambrientos y hambrientas!
En este planeta no hemos seguido Stranger Things con demasiado interés después de la primera temporada, pero de vez en cuando nos entra antojo de demogorgon. De garras de demogorgon, concretamente. Hay quien come pollo y hay quien come demogorgon; sobre gustos…
Actualmente el mercado está saturado de snacks que prometen sabores intensos o crujidos irresistibles (como si que un alimento haga ruido al masticarlo le diese algún valor adicional), pero rara vez advierten de lo poco saludables que son. Estas, al menos, anuncian a bombo y platillo que son tan poco recomendables como encontrarnos de frente con un demogorgon. ¡No lo decimos nosotros, lo dice el envase! ¡Mirad ese demogorgon acechando al desprevenido consumidor!
Eso sí, unos cuantos demogorgons fritos de vez en cuando, como capricho, tampoco sientan tan mal. Entre los ingredientes encontramos sémola de maíz, aceite de colza, cebolla y pimentón en polvo, además de las clásicas dosis de saborizantes, aromas, conservantes, y unas 300 calorías por cada bolsa de 60 gramos, como la de la foto.
A su favor diré que no llevan esas harinas de insecto que están tratando de normalizar ahora. Una cosa es comer voluntariamente demogorgon simulado y otra muy distinta que nos hagan comer, sin avisar, gusanos y bichos reales bajo nombres engañosos.
Garras de demogorgon sabor barbacoa. Pepsico. Edición limitada de 2026.

No hay comentarios:
Publicar un comentario