EL ORÁCULO DE LAS VISIONES ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por... Pecky.
¡Hola, amigos cinéfagos!
En 2004 se estrenó la segunda parte de Resident Evil, una saga de películas que
arrancó muy bien con una historia totalmente compatible con los videojuegos,
pero fue perdiendo el norte rápidamente y desvinculándose por completo de
estos. Es una lástima, porque se puso mucho dinero en el proyecto y se podría
haber hecho algo grandioso.
Como
películas de acción y monstruos no están mal, y la prueba de ello es que en
general gustan mucho más a los que no conocen los videojuegos que a los que sí.
De haber sido historias sin relación con Resident Evil, con su propio
trasfondo, habrían tenido mucho más éxito y quizá contarían con su propia línea
de videojuegos. Por desgracia se recurrió a lo fácil: tomar el nombre de una
franquicia ya exitosa para atraer la atención e ignorar (e incluso contradecir)
casi todo el trasfondo propio de esa franquicia.
En
esta película es cuando la cosa empezó a torcerse. En la anterior, todos los
personajes que aparecían eran nuevos. Podían hacer lo que quisieran con ellos,
ya que no tenían un aspecto ni una historia previos a la película. El escenario
en el que tenía lugar era La Colmena, que ya había aparecido en el videojuego
Resident Evil 2, pero se trata de un recinto inmenso con docenas de plantas, y
tanto en la película como en el videojuego los personajes únicamente accedían a
algunas de ellas, por lo que es perfectamente justificable que no se
encontraran entre ellos o que se toparan con monstruos diferentes. En ese
sentido, la película estaba muy bien hecha, porque no contradecía en nada a la
historia ya existente.
En Resident Evil Apocalipsis nos presentaron a los personajes de Jill Valentine, Carlos
Olivera, y Nicolai Ginovev, y este es el principal problema de la película.
Como aficionada a los videojuegos, a Jill la reconocí por la ropa, y a los
otros dos solo porque dicen sus nombres, porque ni se parecen físicamente a sus
contrapartidas.
A
Jill nos la muestran fumando sin parar y diciendo palabrotas con frecuencia, lo
que se aleja mucho del carácter que tenía en los videojuegos. Es el clásico
error de relacionar cosas como el fumar, beber, o la mala educación con lo de
ser un tipo duro (o en este caso, una tipa dura) cuando lo que caracteriza a
alguien duro de verdad es, precisamente, su capacidad de autocontrol.
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El
caso de los mercenarios es peor. En el videojuego, Carlos es un chaval hispano y barbilampiño, mientras que en la película lo
interpreta Oded Fehr, un actor israelí. Un buen actor, eso sí (hizo de Ardeth Bay en La Momia de Brendan Fraser) pero que en ese momento era doce años mayor que la edad que se le supone a su personaje, al que además ni tan solo se parece mucho.
Y el caso de Nicolai
es ya de pelotón de fusilamiento: en el videojuego es un frio asesino que aparenta unos
cincuentaymuchos, cuadrado y corpulento. Un villano que no duda en matar a sus
propios compañeros para convertirse él mismo en un elemento más valioso para la
compañía. En la película es un joven flacucho que muere altruistamente tratando
de salvar la vida de una desconocida. Que en una película de alto presupuesto no sean capaces de encontrar actores que se parezcan físicamente a los personajes que deben interpretar ya es difícil de creer. Pero que además no se les dé el carácter y la historia que tenían en los juegos, es pura pereza.
Sinceramente… para coger personajes de
los videojuegos y cambiarles todo menos el nombre, para eso que se inventen
otro nombre y los hagan pasar por otros personajes. A los que no conozcan los
videojuegos, el que se usen personajes nuevos no les importará, y los que si los conozcan lo agradecerán.
Dejando
esto aparte, la película tiene lugar durante el último día de existencia de Racoon
City, paralelamente a los sucesos del videojuego RE3 Némesis. En un principio
la película iba a titularse Némesis en lugar de Apocalipsis, pero
ese mismo año se estrenaba Star Trek Némesis, y
alguien debió pensar que el público no sería capaz de distinguir una película
de Star Trek de una de Resident Evil 🙄
La
Colmena, que fue sellada al final de la película anterior, es reabierta por el
personal de Umbrella. El equipo que envía la compañía a investigar es muy
reducido, y los zombis se escapan esparciendo el virus por la ciudad. El equipo
es en realidad tan reducido, que probablemente lo que pretendía Umbrella es que
esa situación se diera para tener una prueba real del poder del virus.
Cuando
este se expande por la urbe y los residentes comienzan a transformarse en
zombis, Umbrella levanta un muro de contención alrededor de la ciudad en un
tiempo récord. Esto es algo de lo que mucha gente se quejó, pero en
Norteamérica existen realmente empresas que fabrican muros de contención
portátiles. Son grandes tramos de muro de varios metros de altura y longitud,
fabricados con planchas de acero, pero huecos, para que sean lo suficientemente livianos
para poder transportarlos. En caso de necesidad se llevan como carga suspendida
en helicópteros hasta el lugar en el que se vayan a colocar. Una vez en el
sitio la parte baja se entierra en una zanja previamente cavada, y el interior
hueco se rellena con cemento de fraguado rápido que también se debe haber
preparado en el lugar mientras el segmento de muro era transportado. Hecho esto
los distintos tramos de muro se unen unos a otros soldando nuevas planchas de acero en
los estrechos huecos que puedan haber quedado entre ellos, y se instalan escaleras y pasarelas prefabricadas en el lado que convenga.
El
uso oficial de estos elementos es crear presas en caso de inundaciones o
avalanchas inminentes, pero teóricamente permitirían aislar una ciudad mediana
en 48-72 horas en caso de guerra o un brote epidémico de extrema virulencia. El
que una ciudad entera aparezca rodeada por un muro de la noche a la mañana, si
bien algo exagerado, no es del todo imposible con los medios actuales.
Recordemos que los 43 kilómetros del famoso Muro de Berlín se erigieron en una
sola noche, contando con una tecnología muy inferior a la actual. Sin embargo, este detalle del muro fue una de
las cosas más criticadas de la película.
Con
el muro controlado por soldados de Umbrella, la población se ve imposibilitada
para abandonar la ciudad. El personal de la compañía es evacuado rápidamente,
pero el coche que llevaba a Ángela Ashford, la hija de uno de los científicos principales de la
compañía, tiene un accidente y la niña queda atrapada tras el muro cuando este se
cierra. Un camión-volquete de cemento (¡que esos muros no se van a rellenar solos!) arrolla el coche de Ángela y lo envía dando
vueltas a un lado de la calle.
El
individuo al mando de la situación no tiene intención de enviar a nadie en
busca de Ángela, ni de permitirle a esta salir del muro si de algún
modo logra llegar hasta allí por si misma. El doctor Ashford, naturalmente, no
se queda de brazos cruzados. Interviene los sistemas de cámaras y teléfono y localiza a unos pocos supervivientes para ofrecerles un
trato: sacarlos de la ciudad si son capaces de encontrar y rescatar a su hija.
Independientemente
de si la intención de Umbrella al reabrir La Colmena era que la ciudad se
infectara o no, una vez esto sucede la convierten en un campo de pruebas y
liberan en ella a dos armas biológicas: una es Alice, la protagonista de la
primera parte, a la que han convertido en un humano potenciado. Alice es
físicamente indistinguible de una humana normal (un modelo de infiltración,
podría decirse) y actúa por su cuenta. La otra arma es Némesis, un ser enorme y
prácticamente invulnerable, cuyas pautas de actuación pueden alterarse de forma
remota. La finalidad de todo esto es determinar cuál de los dos modelos es más
rentable, para centrarse en la producción a gran escala de ese y desechar el
otro.
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Némesis
está muy bien caracterizado, eso hay que reconocerlo. De todos los personajes
tomados de los videojuegos, Némesis es el que más se parece a su contrapartida
tanto en aspecto como en comportamiento. Le falta medio metro de altura y otro cuarto de anchura, pero
esto se debe a que el monstruo se hizo con efectos prácticos, a base de actores
y maquillaje, en lugar de por CGI. Esto es un indiscutible punto a favor de la
película.
Alice,
que solo es parcialmente consciente de su papel en todo el asunto, se va
encontrando con otros civiles y militares, desconocidos que ante una situación
insostenible se unen espontáneamente para tratar de seguir vivos. Es con este
grupo con el que contacta Ashford. Además de ofrecerles el trato, les informa
que la ciudad va a ser destruida dentro de pocas horas con un misil de cinco
kilotones. El kilotón es el sistema con el que se mide la potencia destructiva
de las armas atómicas. Un kilotón equivale a la destrucción provocada por mil
toneladas de dinamita estallando a la vez.
El
grupo encuentra a Ángela escondida en su antiguo colegio, y es entonces cuando
Ashford les revela la salida prometida. En la ciudad queda un último
helicóptero que pueden emplear para huir, si consiguen apoderarse de él.
Naturalmente, el grupo irá perdiendo uno tras otro sus miembros a medida que la
trama avanza, y se encontrará en un par de ocasiones con Némesis. El primer
enfrentamiento entre Némesis y Alice, del tipo persecución con tiroteo,
es muy dinámico y me gustó bastante más que el segundo, un simple combate a
puñetazos entre ambos.
La
historia no me parece mala, para nada. Es una buena película de acción, con sus
aciertos y sus errores, sus detalles originales y su reutilización de las
situaciones clásicas, y todo eso. El gran fallo, es el ya comentado: se basa en
una franquicia con un trasfondo e historias preestablecidas, pero no los
respeta. Toma personajes ya conocidos, pero los cambia totalmente. Lo que nos
cuentan no es solo incompatible con lo que ya había, sino que, dentro de la
misma saga, las películas se van traicionando y contradiciendo unas a otras
continuamente.
Los personajes son muchas veces olvidados sin más explicación. Y los finales plantean una situación interesante para tentar a la gente a ver
la siguiente entrega, pero esa situación se resuelve de un plumazo al inicio de la siguiente entrega y se pasa a otra trama por completo
diferente de la “prometida”. En esta película, sin ir más lejos, al final se nos muestra que Alice se reúne con el resto de supervivientes de su grupo, pero está bajo el control mental de Umbrella.... algo de lo que se prescinde en la siguiente, que comienza desde un planteamiento completamente distinto.
En
ocasiones se habla de películas maltratadas por la crítica y el público, pero
en esta saga, a partir de la segunda entrega, se dio el caso contrario; eran
las películas las que maltrataron a su público con una sucesión de cebos y engaños.
Por lo demás… lo dicho: muy entretenidas como películas de acción y monstruos,
pero muy malas adaptaciones como películas de Resident Evil.
La historia continúa en Extinción. O puedes ver otra película de zombis experimentales pulsando aquí.
Resident Evil; Apocalypse. 2004. Paul W. S. Anderson (guion) Alexander Witt (director) Milla Jovovich, Sienna Guillory, Sophie Vavasseur (actrices principales) Oded Fehr, Jared Harris, Mike Epps (actores principales). Constantin Films. Editada en DVD en 2005 por Columbia Tristar Home Entertainment.