MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!
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jueves, 20 de marzo de 2025

PITUFO LAVÁNDOSE LOS DIENTES

 EL GREMIO DE EXPLORADORES

Presentado por... Bonk.

¡Hola exploradores!

Siendo hoy 20 de marzo, Día mundial de la salud bucodental, me ha parecido adecuado presentaros esta figura de pitufo que tengo pitufando por aquí.

SIN IDENTIFICAR

Como podéis ver se trata de un pitufo anónimo que está lavándose los dientes y llenándose de manchas de espuma en el proceso. Las figuras de pitufos como esta se hicieron muy populares en su momento y entre ellas encontrábamos a pitufos llevando a cabo actividades que nunca los veríamos hacer en los cómics por una simple cuestión de anacronía, como en este caso. Las figuras de pitufos empleando objetos o practicando deportes que no existían en la Edad Media (en la que se supone que viven) son relativamente habituales. Sin ir más lejos, este pitufo tiene un tubo de pasta dental moderno en la mano, algo que no se desarrolló hasta el año 1892. 

La figura mide 4´5 cm de altura y carece de cualquier clase de marca, logotipo o inscripción, por lo que probablemente se trate de un producto pirata. Debido a esto no sabemos su año de fabricación, ni si forma parte de algún lote o serie de figuras.

El vez de permanecer guardado en una caja como los demás, el lugar habitual de este pitufo es sobre el fregadero del cuarto de baño, junto al vaso de los cepillos y el bote de pasta. Como coleccionista de juguetes la vista se me va a él cada vez que entro en el cuarto de baño, por lo que me sirve de recordatorio para que me lave los dientes con frecuencia. Cuando tienes la casa llena de juguetes, antes o después tienes que ponerlos a trabajar en algo 😁🪥

Puedes pitufar más pitufos pitufando aquí.

Sin nombre oficial. Colección desconocida. Marca desconocida. Presentación desconocida. Sin puntos de articulación. Año desconocido. 

lunes, 25 de noviembre de 2024

LA FLAUTA DE LOS PITUFOS

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

La flauta de los pitufos, Los pitufos y la flauta mágica, o La flauta de los seis agujeros, según las diferentes ediciones en español, fue la novena aventura de Johan y Pirluit, y sin duda la más importante de la colección. Es en esta aventura en la que vieron la luz los pitufos, pequeñas criaturas mágicas que enamoraron de tal modo al público que eclipsaron a los verdaderos protagonistas de la colección, hasta el punto que terminaron por hacerse más populares que ellos.

La historia comienza en el castillo del rey, donde una maldición parece haber caído sobre sus habitantes, puesto que vemos a todos enfurruñados, los niños pequeños lloran desconsolados, y el mal humor es algo general. Esta maldición no es otra que la afición de Pirluit por la música y el canto, que combinadas con su absoluta falta de talento en estos campos se ha convertido en una tortura constante para el resto.

Una mañana llega al castillo un buhonero con su carga de artículos, entre los que predominan los instrumentos musicales. Al verlos, el rey y Johan se horrorizan, pensando en los nuevos niveles de tormento a los que los someterá Pirluit si compra algún instrumento musical nuevo y se entusiasma con él. El rey conmina al buhonero a marcharse bajo amenaza de ahorcarle si vuelve a verlo aparecer por el castillo, y éste se larga antes de que Pirluit pueda verlo, dejando olvidada en el suelo una peculiar flauta que parece estar mal tallada, teniendo solo seis agujeros. Aunque existen flautas con seis agujeros, como la quena de los Andes, lo tradicional en la Europa medieval eran siete.

El rey recoge la flauta y la arroja a la chimenea de sus aposentos para que arda y Pirluit no pueda hacerse con ella. Sin embargo, en lugar de quemarse la flauta produce una enorme cantidad de espeso humo verde, tanto que en el castillo se da la voz de alarma creyendo que se ha producido un gran incendio. Pirluit, uno de los primeros en acudir, apaga el fuego de la chimenea con una jarra de vino (después de darle un buen tiento) mientras el resto de la gente todavía estaba formando una cadena de cubos de agua. 

Entre las brasas y cenizas Pirluit encuentra la flauta, sucia de hollín pero por lo demás intacta. En cuanto la limpia y empieza a practicar con ella, se da cuenta que todo aquel que escucha el sonido de la flauta, ya sea joven o anciano, siente el impulso irresistible de ponerse a bailar frenéticamente aunque para ello deba dejar caer lo que tenga en las manos. Este baile cansa rápidamente a quien lo sufre, hasta el punto de hacer que se derrumbe agotado tras escuchar la música unos pocos segundos. Únicamente las personas sordas o aquel que sopla la flauta son inmunes a este efecto. Dado el carácter travieso de Pirluit, él emplea la flauta para gastar bromas, sin darse cuenta del verdadero peligro que un objeto así implica. 

Esa misma noche, en una aldea cercana, el buhonero presenta sus mercancías en una posada y hecha en falta la flauta que perdió en el castillo. Al mencionar que solo tenía seis agujeros, uno de los clientes de la posada muestra un desmedido interés por ella, que a duras penas puede disimular. Le sonsaca al buhonero el lugar en que perdió la flauta, y al amanecer parte hacia el castillo.

Este hombre es Matías Torchesac, un bandido que ha oído hablar del poder de la flauta de seis agujeros y pretende hacerse con ella. Se presenta en el castillo como un viajero y es acogido por unos días, en el que aprovecha cada oportunidad que tiene para tratar de robarle la flauta a Pirluit. Pero no es el único interesado en este peculiar instrumento. En varias ocasiones vemos unos ojos diminutos asomando por unos arbustos, o un minúsculo bracito salir de debajo de algún objeto, tratando de agarrar la flauta también. Se trata de los pitufos, claro, pero como fueron creados específicamente para esta historia, los lectores todavía no sabían nada de ellos. Finalmente es Torchesac quien se hace con la flauta y huye del castillo con ella.

Johan y Pirluit montan sobre su caballo y cabra (respectivamente) y van su búsqueda. Torchesac está empleando la flauta para robar. Le basta con hacerla sonar durante unos segundos en presencia de alguien adinerado para que todos aquellos lo suficientemente cerca como para oírla se desmayen agotados, y luego llevarse su dinero. Así amasa en poco tiempo una fortuna considerable, saqueando a los comerciantes, nobles, prestamistas, joyeros y orfebres de cada pueblo por el que pasa sin que nadie pueda detenerlo. Montado en su carro tirado por un caballo sordo como una tapia (porque los animales también son afectados por la flauta) le basta con soplar unas notas para poner a bailar a todo el mundo y abrirse paso entre ellos.

Y que el efecto de la flauta sea provocar el baile en lugar de parálisis, trance, sueño o pérdida de memoria, es un detalle interesante, debido a que en 1518, en Francia, se produjo un extraño suceso conocido a día de hoy como La epidemia del baile. Una mujer comenzó a bailar desaforadamente en la plaza del pueblo, y bailó sin pausa durante tres días con sus noches hasta caer muerta de sed y agotamiento, mientras lloraba y suplicaba a la gente a su alrededor que la detuviera. En lugar de detenerla, más gente cercana se puso a bailar también contra su voluntad. El numero de bailarines fue creciendo sin parar a pesar que también iban muriendo de ataques al corazón o puro cansancio.

La cantidad de bailarines compulsivos simultáneos llegó a rondar las cuatrocientas personas, y a esto se unió el detalle grotesco de que mucha gente se puso a tocar música junto a ellos, en la creencia que para detener La epidemia del baile había que animarlos a bailar más para que se les pasaran antes las ganas de hacerlo. Llegó un momento en el que los que quedaban vivos fueron dejando de bailar hasta detenerse, y se derrumbaron agotados. Aunque probablemente nunca se sepa a ciencia cierta lo que provocó esta extraña epidemia, actualmente se cree que pudieron ser espasmos y convulsiones febriles incontrolables debido a una intoxicación alimentaria (por hongos en la harina) que afectó a gran parte del pueblo.

No hay manera de saberlo, claro, pero pienso que Peyo pudo haberse inspirado en este incidente para crear el efecto de la flauta mágica, dando de este modo su propia explicación al asunto.

Viéndose incapaces de detener a Torchesac, Johan y Pirluit van a consultarle al brujo Omnibus, por si hubiese algún modo de desencantar la flauta. El brujo conoce ese tipo de flautas (al parecer hay más de una en circulación, aunque son muy escasas) pero no puede hacer nada al respecto. Es Omnibus el primero en hablarnos de los pitufos, puesto que son ellos los que fabrican las flautas de seis agujeros por medios que mantienen en secreto. Llegar físicamente hasta su tierra, conocida como el País Maldito, es prácticamente imposible. En lugar de eso recurre a la hipnokinesia;  los hipnotiza enviando al País Maldito sus mentes, donde estas tomarán presencia como imágenes sólidas de sí mismos. Sus verdaderos cuerpos permanecerán en todo momento dormidos en la cabaña de Omnibus, pero sus mentes e imágenes en el País Maldito podrán interactuar con lo que encuentren allí.

Cuando aparecen en el País Maldito no tardan en encontrarse con los pitufos. Estos los reconocen, porque mientras la flauta estuvo en poder de Pirluit estuvieron siguiendo a ambos para recuperarla. Las viñetas de abajo son la primera aparición de esto seres, que como podéis ver son más estilizados que en su diseño actual, más regordete. 

El cambio más importante está en el propio Papá Pitufo, que esgrime un cetro de mando con forma de flauta inacabada, como si toda la existencia de los pitufos estuviese basada en la fabricación de esas flautas. Esto podría ser un indicativo de que originalmente Peyo no tenía intención de darles más papel que ese en la trama.

Johan y Pirluit ponen al corriente de lo ocurrido a Papá Pitufo. Este les informa que la flauta no puede ser desencantada, pero puede fabricarles otra a ellos para que se enfrenten a Torchesac en igualdad de condiciones. Personalmente, yo me inclinaría más por buscar un buen arquero, taponarle los oídos con cera, y hacer que atravesara Torchesac con una flecha desde bien lejos, para que la música de la flauta no le afectara, pero entiendo que esa solución no es algo adecuado para un comic de este estilo.

El proceso de fabricar una nueva flauta dura tres días de intenso trabajo. Debe talarse entero uno de los inmensos árboles del País Maldito, pues la madera a emplear debe obtenerse precisamente de su corazón, no sirviendo ninguna otra.

Mientras tanto, Torchesac ya tiene el carro lleno de cofres y sacos de oro, y se los lleva al señor de la Mortaja, un noble arruinado que se dedica a subir los impuesto sin cesar. Ambos han sido socios en el pasado en actos criminales, y Torchesac le propone a Mortaja emplear el tesoro que ha amasado y los que seguirá obteniendo en contratar un ejército de mercenarios y apoderarse de las tierras de los condados vecinos. Papá Pitufo que tiene espías pitufos repartidos por los bosques y caminos (utilizan cigüeñas para ir y volver del País Maldito rápidamente) informa de esto a Johan y Pirluit, que van a buscarlos.

Mediante una artimaña engañan a Mortaja para que les guie hasta Torchesac, y entonces tanto éste como Pirluit empiezan a hacer sonar sus correspondientes flautas en un extraño duelo musical. Mortaja y Johan no tardan en caer al suelo, y descubrimos entonces que si bien el estar soplando una flauta inmuniza totalmente al portador de los efectos de la misma, solo lo hace parcialmente contra la música de otra flauta igual. Aunque tardan un poco en sentir sus efectos, Torchesac y Pirluit comienzan a bailar cada uno al son de la flauta del otro, mientras tratan de seguir soplando su flauta con el poco resuello que les queda. Finalmente es Pirluit quien arranca a su flauta la última nota, tumbando a su rival.

Tras amarrar a los villanos para llevarlos ante la justicia y recuperar el tesoro para devolverlo en la medida de lo posible a sus legítimos propietarios, Johan y Pirluit entregan las dos flautas mágicas a Papá Pitufo. Son objetos demasiado peligrosos para que queden en manos de los humanos. En realidad Pirluit intenta conservar una tallando una réplica en madera normal, pero en el ultimo momento se confunde, entrega la auténtica y se guarda la falsa. Habría sido interesante que este artefacto quedase en manos de Pirluit en los siguientes números… pero le habría puesto las cosas demasiado fáciles, y lo que queremos ver, son aventuras.

Una gran presentación para los pitufos, sin duda. Puedes pitufar algo más del pitufo que pitufamos pitufando aquí.

La flûte à six schtroumpfs. 1958. Peyo [Pierre Culliford] (guion y dibujo). Publicado en 1982 por Editorial Bruguera S. A. 

sábado, 9 de octubre de 2021

LA PIEDRA DE LUNA

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Johan y Pirluit fue una serie de comics de humor y aventuras con ambientación medieval, creada por Pierre Culliford (Peyo) en 1946. Contó con diecinueve números. Dieciocho de ellos se llegaron a publicar en España, aunque no se respetó el orden original, diferentes editoriales alteraron los títulos, y Delporte (que era el editor) fue acreditado erróneamente como guionista en algunos títulos, cuando los guiones eran también del propio Peyo. 

La trama tiene lugar en un reino imaginario de la Europa occidental, y se centra en las andanzas de los dos personajes que dan nombre a la colección.

Inicialmente, Johan (un paje de confianza del rey, que asumía funciones de caballero sin serlo) fue el protagonista de una serie de historias cortas que aparecieron como complemento en diferentes comics belgas. Luego pasó a las historias largas. En la tercera de estas, La historia de Pirluit, se incorporó a este personaje; un ladronzuelo, bufón, equilibrista, cantante (pésimo), músico (aún peor), y de todo un poco, que pasaría a ser fijo en la serie hasta el punto que el nombre de esta cambiaría del original Las aventuras de Johan, a Las aventuras de Johan y Pirluit.

Otro personaje imprescindible, el mago Omnibus (que mezclaba los conceptos de mago medieval estilo Merlín y el del sabio despistado) se añadiría al elenco en el nº 4, La piedra de Luna, el numero que veremos hoy. Pero el paso más importante que dio la serie tras su creación fue la incorporación de los pitufos, en el nº 9, La flauta de los pitufos

Tal como ocurrió con Lady Death (que inicialmente era un personaje secundario de Evil Ernie) o los minions (probablemente puestos en la película de Gru, mi villano favorito solo para dar pie a chistes adicionales y escenas de slapstick genéricas), los pitufos se hicieron tan populares que les robaron el protagonismo a los personajes originales. Llegaron a tener su propia serie de comics (además de seguir apareciendo en la de Johan y Pirluit), serie de televisión, línea de juguetes, casetes y vinilos de música y villancicos, videojuegos, algunas desafortunadas películas, y hasta sus propios creepypastas. Actualmente hay muchas más personas que conocen a los pitufos que a Johan y Pirluit.

La colección de comics llegó a España tras la serie de TV de Los Pitufos (Smurfs). Aunque en La piedra de Luna todavía no habían sido creados por Peyo, se los puso en la portada para dar a entender al público que la colección estaba relacionada con los populares gnomos azules. La portada muestra también a los personajes en su estilo “moderno” definitivo, que es posterior y diferente del que veremos en el interior del comic.

Vamos con la historia. Desde las almenas del castillo del rey, Johan y uno de los vigías ven caer a un hombre de su caballo. Cuando acuden a socorrerlo, descubren que está inconsciente y ha sido gravemente apuñalado, por lo que lo llevan al castillo para curarlo.

Poco después llega al castillo un hombre que se hace llamar el Señor de Fideus, y pide hospitalidad por una noche. El rey se la concede, y durante la cena surge el tema del herido, por el que Fideus muestra un vivo interés.

Entretanto, el herido ha recuperado la conciencia y le cuenta a Johan su caso. Es Oliver, el sirviente del mago Omnibus, al que le llevaba un raro cristal llamado Piedra de Luna. Le entrega la Piedra de Luna a Johan y le ruega que se la haga llegar al mago cuanto antes. También le advierte que fueron hombres de Fideus quienes trataron de matarlo para arrebatársela.

A partir de aquí, el resto de la historia son los diversos intentos de Fideus y sus secuaces (tres según Oliver, aunque solo veremos a dos) de arrebatarles la piedra a Johan y Pirluit. Estos logran llevársela a Omnibus, pero el mago ha recibido un buen golpe en la cabeza y su comportamiento es errático, además de no recordar ni a Oliver ni nada relacionado con la Piedra de Luna.

Fideus fue en el pasado uno de los aprendices de Omnibus. Encontró en uno de sus libros de pociones una fórmula (de la cual la Piedra de Luna es el ingrediente mas dificil de conseguir) que otorgaba a quien la bebía invulnerabilidad y la fuerza de un gigante. Cuando Omnibus descubrió a Fideus copiando la formula de su libro lo expulsó de su casa, y Fideus ha estado tratando de robarle tanto el libro como la piedra desde entonces.

Fideus logra finalmente capturar a Johan y Pirluit y apoderarse de ambos objetos. Johan se libera justo a tiempo de impedir que Fideus beba la poción, y en la lucha que sigue un brasero es volcado. El laboratorio de Fideus, repleto de fórmulas químicas y extraños ingredientes para pociones, se convierte rápidamente en una trampa de fuego y vapores asfixiantes, de la que todos logran huir. Al verse perseguido, Fideus se interna en un rio mucho más profundo de lo que él pensaba, cuya fuerte corriente lo arrastra al fondo y lo ahoga.

Días después, la guardia real recupera el cadáver de Fideus. Llevaba encima el libro y la piedra cuando se hundió en el rio, y ambos son devueltos a Omnibus. El libro ha quedado ilegible, con toda la tinta borrada por el agua, incluida la parte de la fórmula. Omnibus le regala la Piedra de Luna a Johan, pues sin la fórmula ya no tiene ningún valor mágico. 

Aunque esto parece el típico cabo dejado expresamente suelto para tirar de él más adelante (otro mago podría tener igualmente la misma fórmula, además de Omnibus) hasta donde yo se la Piedra de Luna no volvió a aparecer más en la serie.

Puedes pitufar otro pitufo pitufando aquí.

La Pierre de Lune. 1956. Peyo [Pierre Culliford] (guion y dibujo). Publicado en 1983 por Editorial Bruguera S. A. 

sábado, 7 de agosto de 2021

CASITA-SETA DE LOS PITUFOS de Farmi

 INSTALACIONES DISPONIBLES

Presentado por... Migu. 

¡Síganme por aquí! ¡No pierdan de vista la banderita si no conocen bien la zona, por favor! 

Hoy visitaremos una casita-seta de Los Pitufos que data de finales de los 70 o inicios de los 80. Fue fabricada por Farmi, que hasta donde sabemos no produjo figuras ni otros productos relacionados con Los Pitufos más que esta y otras casitas similares. Es posible que se fabricara sin licencia como un juguete genérico, pero lo suficientemente similar a las setas-casita de los pitufos para que fueran tomadas por estas.

En realidad, no importa si se hizo con licencia o no. Por esas fechas la colección de figuras de Los Pitufos no contaba con casitas oficiales, por lo que estas casitas de Farmi vinieron a cubrir una acuciante necesidad inmobiliaria. Y en todo caso, la idea de que los gnomos y otras criaturas míticas de los bosques viven en casitas fabricadas con setas, es algo muy anterior a la creación de estos personajes.

La casita mide unos 10´5 cm de altura, sin contar el caracol que se desliza felizmente por su techo. No está fabricada en plástico hinchado, sino que se trata de dos piezas de goma blanda encajadas. La puerta puede abrirse y es posible embutir varias figuras de pitufos por ella, aunque probablemente será necesario desmontar luego el techo para recuperarlas. Y además de ser el punto focal de toda sesión de juego que implique el uso de figuritas de pitufos, el resto del tiempo es un adorno perfecto para cualquier estantería. 

A destacar el color del techo, rojo con motas blancas, que es el correspondiente a la variedad más conocida de seta venenosa. ¡Construir tu casa en una seta venenosa es una inteligente forma de evitar que algún animal del bosque se coma tu hogar!

Puedes pitufar un pitufo pitufando aquí

lunes, 28 de septiembre de 2020

PITUFO EMPOLLÓN Y CRIATURA DE PITUFINSTEIN

 LA COLECCIÓN DE FIERAS

    Presentado por… Bem.

¡Hola raros!

Los pitufos (schtroumpfs, en su denominación original francesa) son unos seres similares a gnomos de piel azul. Su creación se remonta a 1958 como personajes de comic, aunque su fama internacional se la deben principalmente a la serie de dibujos de 1981 The Smurfs, que se emitió durante casi diez años seguidos.

Conseguí estos dos recientemente. El de la derecha es el que en España se conoce como Empollón (una forma despectiva de decir "estudioso"), aunque según a quien preguntes se referirá a él como Gafotas, Listillo, o Sabio. Es un personaje al que se suele presentar como mucho más inteligente que los otros pitufos, por debajo únicamente de Papá Pitufo. 

Su combinación de elevada inteligencia y falta de empatía tiende a causar problemas. En una ocasión llegó a autonombrarse Rey de los Pitufos y convenció a los demás para que se dejaran dirigir por él, en algo que terminó convirtiéndose en una dictadura. Este aparece marcado en la base como el nº 2 de su serie o tanda, y es del 2004.

El de la izquierda es claramente un pitufo reconstruido a imitación del monstruo de Frankenstein, con su característica cabeza plana, tornillos en el cráneo, cicatrices, y zapatones. En la base aparece como el nº 1 de su serie, y es del año 2005.

El haberlos encontrado juntos es curioso, porque combinan muy bien. El Pitufinstein (por llamarle de algún modo) parece el resultado de un retorcido experimento del pitufo Empollón. Algo que Papá Pitufo tendrá que encargarse de arreglar antes o después.

Puedes pitufar más pitufas pitufando aquí.

Sin nombre oficial (nº 2 y 1 de sus series respectivas). Los Pitufos. Schleich. Presentados sueltos. Sin puntos de articulación. 2004-2005.