MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!
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martes, 23 de junio de 2026

LEGS WEAVER (Nº 24) La noche de la violencia

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, experimentados agentes.

Decía Dante Alighieri en su obra magna La Divina Comedia que la zona más profunda y terrible del infierno está reservada a los traidores.

Ayer, precisamente, dos políticos españoles, Ábalos y Koldo (¡Políticos! ¡Los responsables, en teoría, de dirigir el país y velar por la seguridad y los intereses de sus ciudadanos!) fueron condenados a prisión. Un total de cuarenta y cuatro años de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Teniendo en cuenta que probablemente solo cumplan la mitad o un tercio de esos años y luego salgan en libertad por buen comportamiento, es realmente una condena muy leve la que les ha caído por traicionar y robar a los ciudadanos que les estaban pagando (y no poco, precisamente) por cuidar de ellos. 

Pero sus condenas están entre las más altas impuestas nunca en el país a un político, lo cual es un buen precedente. Ya es hora de recordar a estos miserables que el país no es suyo, sino, al contrario, que ellos trabajan para los ciudadanos y que la impunidad que siempre creyeron tener (si bien mucha más de la que han demostrado merecer) no es tanta como pensaban.

Este alegre suceso nos ha impulsado a buscar en nuestra colección algo relacionado con el tema, es decir, algo relacionado con la lucha contra la delincuencia organizada. Así que hemos tomado de la estantería otro de los cómics de Legs Weaver, nuestra Agente Alfa preferida.

En La noche de la violencia, May y otro agente llamado Brett están haciéndose pasar por narcos ante Ramón, un capo de la droga. Fingiendo ser pareja, han aceptado pasar unos días en su lujosa villa fortificada mientras ultiman los detalles de una gran compra de drogas. Brett ya lleva una temporada infiltrado en la organización de Ramón. El que este haya acudido a la villa con May, haciendo ver que ella es su amante, es su forma de tener un agente de refuerzo sobre el terreno por si las cosas se tuercen. La tensión le está pasando factura a May, que tiene pesadillas recurrentes cada noche en las que algún tipo de entidades sobrenaturales la persiguen, atrapan y arrancan la ropa a tirones. May interpreta esto como que pueda estar empezando a sentirse atraída por su compañero. Para mantener la fachada de ser la amante de Brett ante Ramón y estando en su villa, sin duda llena de cámaras y micros, duermen juntos en la misma cama y se besan delante de este y sus sicarios. 

Por otra parte, Legs está cerca de los límites de la villa junto con otro agente llamado Chuck. Aguardan en una camioneta con equipo de comunicaciones y monitoreo, haciendo seguimiento de las actividades de Ramón, Brett y de May, y recogiendo los escasos y breves comunicados que esta es capaz de hacerles llegar cuando nadie la vigila.

La noche antes de que Ramón reciba el importante cargamento de drogas en la propia villa, que es cuando los agentes debían actuar para detener tanto a este como a su proveedor, sucede un imprevisto. Desde su camioneta de vigilancia, Legs y Chuck ven cómo una ambulancia acude a toda velocidad a la villa y se llevan a May, asegurada a una camilla y con el rostro lleno de sangre y moratones. 

May es ingresada en un hospital, y Ramón pone a un par de sus hombres a vigilar la puerta de su habitación con instrucciones de que nadie que no sea estrictamente personal médico entre a hablar con ella. Legs, sin embargo, encuentra la forma de burlarlos para saber de primera mano qué ha ocurrido. May le confiesa entonces que Brett pareció volverse repentinamente loco, la violó y la golpeó hasta dejarla inconsciente.

Todo esto, sin embargo, no hace caer la tapadera de Brett ante Ramón, que al parecer no ve nada sospechoso en ello. Quizá en su día a día el dar una paliza a la amante cuando se aburre de ella y buscarse otra es lo normal, así que la operación de compra de drogas sigue adelante, ahora solo con Brett en la villa. De vuelta en el furgón de monitoreo, Legs y Chuck discuten. Ella empieza con la cantinela de «todos los hombres son iguales» (una actitud que no le pega nada, por cierto, porque ya ha demostrado sobradamente ser una persona muy inteligente) mientras que Chuck defiende a Brett contra viento y marea, diciendo que lo conoce desde hace mucho y es totalmente incapaz de tratar así a una mujer.

La operación sigue adelante y, la noche en que un transporte aéreo se dispone a aterrizar en la pista privada de la finca de Ramón para hacer la entrega, la señal que habían pactado con Brett para intervenir llega una hora antes de lo previsto. Legs y Chuck, que son los agentes más cercanos, intervienen inmediatamente, pero los refuerzos que esperaban no tienen tiempo de llegar y la situación se descontrola rápidamente.

En realidad, Ramón sí descubrió el engaño de Brett y los está esperando. Tiene a Brett como rehén y, tan pronto como aparecen los agentes, le vuela la cabeza de un tiro. En el combate que sigue, los guardaespaldas de Ramón alcanzan a Chuck en una pierna. Viéndose en inferioridad de armas y números, y a pesar de que la intención que tenían era capturarlos a todos vivos, Legs echa mano de una segunda pistola que lleva al cinto, que, en lugar de munición convencional, está cargada con dos balas de plasma incendiario. Dispara ambas a la vez, sin contemplaciones, contra los narcos (realmente no hay por qué tener contemplación ninguna contra este tipo de gentuza), consumiendo a la mayoría de ellos en una gran deflagración. Sin embargo, Ramón y el resto de sus hombres escapan en el vehículo volador. No se logra capturar a ningún narco vivo, May está en el hospital, Chuck gravemente herido y Brett muerto. Se mire como se mire, la misión ha sido un sonado fracaso.

Legs va a visitar a May de nuevo al hospital, ya sin necesidad de lidiar con los matones de Ramón, que suponemos fueron detenidos tras la operación. Después de una breve conversación insustancial, Legs le revela a May los resultados de los análisis que han sido practicados en ella por dos equipos médicos diferentes. Ambos coinciden en que no fue violada: tiene todas las secuelas psicológicas de haberlo sido, pero no las físicas. De hecho, ni tan solo sus heridas son consistentes con haber sido agredida por otra persona. Está llena de golpes y contusiones, pero todo indica que se los hizo ella misma lanzándose contra las paredes y los muebles de la habitación. Esto, naturalmente, trastorna aún más a May, que empieza a dudar de su propia cordura, y hace también que Legs se replantee todas las cosas horribles que dijo sobre Brett sin tener pruebas de ello.

Están en medio de esta conversación cuando May recibe una llamada telefónica de Chuck. Este se interesa por su estado y se disculpa por lo sucedido, porque, como mejor amigo de Brett, se achaca a sí mismo el no haber sabido ver cómo era en realidad. Insiste de forma extraña en que, sin importar lo que digan los médicos, lo que ella crea y recuerde es lo que cuenta. Justo antes de despedirse y colgar, dice la frase «Soy el mejor en lo que hago». Esa frase hace que May palidezca de golpe y empiece a temblar. Legs nota esto y le pregunta qué le pasa. May le dice que esa frase la ha trastornado, y Legs le responde que está harta de oírla porque es una especie de coletilla que tiene Chuck. Sin embargo, May le aclara que el motivo por el que esa frase le ha dado un vuelco al corazón es porque es algo que le dijo Brett mientras la golpeaba y violaba.

Algunos días después, cuando Chuck vuelve a su apartamento, ya casi recuperado de sus heridas en la pierna (que resultaron no ser tan graves como parecía en un principio), se encuentra a Legs esperándole dentro de su casa. Está escasamente vestida de forma sugerente, y durante la conversación que mantienen la poca ropa que lleva encima termina rápidamente en el suelo. Legs parece estar tratando de seducirlo, diciéndole que el haber participado en una misión junto con él ha sido lo más emocionante y excitante de su vida últimamente. Pero, lejos de sentirse halagado, Chuck parece extremadamente nervioso y aleja a Legs con desagrado, casi se diría que con miedo.

En cuanto Legs le pone un dedo encima, Chuck reacciona con una extrema violencia, enviándola al suelo de un golpe. A continuación, comienza a gritar y toda la habitación se desdibuja, convirtiéndose en una especie de túnel orgánico de cuyos muros y suelo brotan unas criaturas demoníacas, las mismas que perseguían a May en sus primeras pesadillas. Estas criaturas se lanzan sobre Legs, pero entonces una armadura ilusoria aparece sobre su cuerpo desnudo y una espada translúcida se materializa en sus manos. Es una batalla mental en la que Chuck está atacando a Legs con una elaborada pesadilla que ella percibe como algo real y sólido, pero la mente de Legs ha sido entrenada para situaciones como esta. Ha enfrentado a psíquicos anteriormente y ha creado una imagen mental de sí misma especializada en combatirlos: un super-ego, algo similar a lo que vimos en la tercera película de Pesadilla en Elm Street, en la que un grupo de soñadores son entrenados para desarrollar una autopercepción de sí mismos lo suficientemente poderosa como para enfrentarse a Freddy en el mundo onírico.

El super-ego de Legs es lo bastante fuerte para destruir a los monstruos de pesadilla de Chuck. La ilusión se derrumba, el túnel orgánico vuelve a convertirse en la habitación en la que siempre han estado y los monstruos desaparecen. Legs detiene sin demasiados problemas a Chuck, convertido ahora en un pingajo tembloroso y gimoteante.

Lo siguiente que vemos es a Legs y a May explicándole lo ocurrido a su jefe, Reiser. Chuck resultó ser un psíquico no registrado. Físicamente impotente, desarrolló su mente para ser capaz de violar a mujeres con ella sin llegar a tocarlas: simplemente concentraba sus poderes psíquicos en entrar en sus mentes y provocarles un trauma equivalente al de una violación real. Ellas, de hecho, lo percibían como una violación real, y también su mente almacenaba la pesadilla como un recuerdo real. Durante estas pesadillas Chuck encubría su rostro tomando el aspecto de una persona del entorno de esas mujeres, generalmente sus padres o novios. La frase recurrente de Chuck, que se le escapó mientras violaba mentalmente a May tomando el aspecto de Brett, fue una de las cosas que las hicieron sospechar, junto a otros detalles.

Con esto entre ceja y ceja, Legs llevó a cabo una investigación sobre los últimos casos en los que había participado Chuck. Descubrió que, en la mayoría de ellos, en las inmediaciones de los lugares donde se había llevado a cabo la operación, se había producido la violación de una mujer joven que, sin embargo, no había dejado heridas físicas consistentes con ese tipo de agresión. Y además, los hombres que ellas declararon como responsables demostraron no estar implicados de ningún modo en el suceso. Ahora, Chuck va a pasar el resto de su vida encerrado en un psiquiátrico, adecuadamente medicado para que sus poderes mentales estén bloqueados.

Para terminar, tenemos dos epílogos. En el primero, Legs acude a la tumba de Brett para disculparse por todo lo que pensó y dijo de él antes de saber la verdad. En el segundo, Ramón, ya en otro país, entra en una barbería que sirve de tapadera para un prostíbulo de lujo. En cuanto se reúne con la chica que le tenían reservada, descubre que no es la que esperaba. Se trata de May, ya totalmente recuperada, que le apunta con un arma y lo detiene en nombre de la Agencia Alfa.

Me ha gustado el modo en el que la historia juega al engaño. Al principio se nos presenta como si la trama fuera la de una operación contra el narcotráfico: agentes infiltrados, una tapadera que mantener, una redada en ciernes, etcétera. Pero todo esto es solo una fachada, porque luego la historia toma derroteros completamente diferentes. Nos olvidamos de la operación antidroga, que pasa a un segundo plano, para centrarnos en la extraña agresión sufrida por May que, al igual que lo que vimos antes, resulta ser también una fachada. Su mente es engañada para que crea estar viviendo algo que no está sucediendo, para que almacene como recuerdos algo que nunca ha ocurrido, para que se forme de su compañero una imagen totalmente falsa. Y en medio de todo esto, Bret muere sin haber tenido ocasión de aclarar el asunto y realmente sin ser culpable de nada. Al final, cuando vemos cómo Legs forma una armadura translúcida sobre su propio cuerpo para representar la fortaleza de su mente es algo que te saca un poco de la historia tal como se ha presentado hasta ese momento porque aún no sabemos que está pasando. Pero una vez todo se resuelve y entendemos lo que esa escena representaba, encaja perfectamente y cobra sentido.

En el fondo, el tema central es ese, la percepción de la realidad y el modo en que lo que vivimos, lo que creemos que es cierto y lo que recordamos haber visto u hecho no siempre coincide. Los dos políticos corruptos y traidores esos de los que hablábamos al principio (y quizá también algunos de sus aliados) probablemente piensen que la pena de cárcel que les ha caído es desproporcionada. Desde mi propia percepción de los hechos, se ha quedado muy corta. 

Puedes darle un vistazo a lo ya publicado sobre esta colección pulsando aquí  

La notte della violenza. 1997. Antonio Serra (guion). Simona Denna (dibujo) Publicado por Sergio Bonelli Editore.

lunes, 24 de marzo de 2025

LEGS WEAVER (nº 22). La ciudad orbitante

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, experimentados agentes.

Esta nueva historia de las Agentes Alfa es anterior a la última que vimos. Teníamos el comic traspapelado y lo hemos encontrado ahora, así que hemos retocado los enlaces para que se puedan leer en orden y eliminado parte del texto de la siguiente entrada, que queda más claro explicado en esta 📝👀💦¡Quien iba a pensar que gestionar un blog una colonia en un lejano planeta iba a llevar tanto trabajo!

Comenzamos en Bersabea, una estación espacial en la que (en palabras de uno de sus propios habitantes) se ha eliminado la delincuencia y las desigualdades sociales. Sin embargo tres hombres están siendo juzgados acusados de alterar el orden. Se les condena ser exiliados a la Tierra, puesto que en Bersabea no hay cárceles y no se contempla otro castigo más que la expulsión.

Vamos nosotros también a la Tierra, más concretamente, al apartamento del Legs y May. Ahora conviven con un pequeño dragoncito doméstico llamado Harvey, pero es muy diferente a las otras mascotas creadas con bioingeniería que ya vimos en Las Damas Negras. Es posible que se trate del embrión de dragón doméstico de inteligencia incrementada que interceptaron en aquella ocasión. Este dragoncito habla y tiene una inteligencia equivalente a la humana. Incluso parece ser más inteligente que las propias Legs y May, porque se dedica a grabar vídeos comprometedores de ambas y a chantajearlas luego para obtener algo a cambio. No solo tiene inteligencia humana sino también vicios humanos, fumando puros y pidiéndoles comida cara o artículos de lujo a las chicas a cambio de no mostrar a nadie los videos. De hecho, mientras las agentes van de camino al trabajo comentan posibles formas de deshacerse de Harvey, que incluyen cosas como asarlo y comérselo. 

Hoy les toca comprobar la escena de un crimen. El transbordador que traía los presos de Bersabea ha aterrizado en plena calle en lugar de en el aeropuerto, provocando algunos destrozos en el mobiliario urbano. En su interior hay cuatro cadáveres: los dos pilotos, el guardia de seguridad a cargo de los presos, y uno de estos. Todos han muerto a tiros y no hay ni rastro de los dos prisioneros que faltan. 

Legs y May empiezan a investigar, pero Bersabea parece ser un modelo de sociedad idílica experimental y no hay mucha información pública relevante al respecto. Al solicitar más datos, Legs y May solo consiguen que las designen como guardaespaldas de Gabriel, gobernante de Bersabea, pues temen que los criminales fugados traten de volver a la estación para acabar con él.

El cómic nos va mostrando alternativamente, cambiando cada pocas páginas, lo que van haciendo las Agentes Alfa y lo que hacen los fugados. Y estos planean regresar a la estación orbital, sí, pero no solo para matar a Gabriel. Su intención es llevar con ellos a toda una tropa de mercenarios con armamento pesado y tomar Bersabea.

Cuando las agentes llegan a la ciudad orbitante se sorprenden de lo extremadamente lujoso que es todo. En un lugar en el que el trabajo es algo opcional, una especie de voluntariado por el bien de la comunidad, no se entiende cómo puede haberse alcanzado ese nivel de vida tan alto. Gabriel las pone al corriente de la vergonzosa realidad de Bersabea, de la que muy poca gente está enterada incluso entre sus propios habitantes. Bersabea, el utópico paraíso de paz y bienestar, es también el centro de mando de una sofisticada arma llamada TX, un satélite bélico indetectable y fuertemente armado. Para evitar que pueda ser hackeado desde la Tierra, las órdenes sólo pueden hacerse llegar a este satélite desde la propia Bersabea, declarada desde su construcción como un territorio neutral e independiente, ajena a los politiqueos del planeta. Lo es al menos de forma oficial, pero es el equivalente espacial al proverbial lobo con piel de cordero: una comunidad que de cara a la opinión pública está indefensa y es pacífica. Nadie la atacaría al inicio de un conflicto porque se ganaría la enemistad de todos los bandos neutrales.

En la Tierra, los fugados siguen acumulando fuerzas para tomar Bersabea al asalto. El que manda, Iosafat, visita a antiguos exiliados de la ciudad orbitante. Curiosamente todos ellos parecen haber prosperado (y mucho) desde que fueron expulsados de allí, como si el propio gobierno quisiera comprar su silencio colocándolos en puestos de poder. Uno de los contactados de Iosafat es un empresario que a su vez tiene contactos con la yakuza. Este le proporciona un equipo de mercenarios y un par de naves de transporte. 

Por su parte, el otro fugado, llamado Efraím (que resulta ser un ciber hacker) inicia una netrun por el ciberespacio para cortar las comunicaciones entre la Tierra y Bersabea, dejando a esta aislada. El intento le cuesta la vida, pero antes de que se le frían los sesos logra su objetivo. Al cortarse temporalmente las comunicaciones la ciudad orbitante pierde también la capacidad para controlar el satélite TX, por lo que no puede emplearlo para destruir las dos naves de tropas que se dirigen hacia ella. Los mercenarios toman rápidamente el control de la ciudad orbitante y establecen un toque de queda recluyendo a todos en sus hogares, y toman a Gabriel y su hermana como rehenes.

Legs y May, que han permanecido ocultas, esperan a que los mercenarios se dispersen para actuar contra ellos. Cada una asalta una de las naves donde estos vinieron, en las que solo han quedado los pilotos y un par de mercenarios de guardia. Los que han tomado la ciudad llevan armaduras de combate contra las que sería un suicidio enfrentarse con armas convencionales, así que su plan es otro. Tras librarse de los que han quedado a bordo de las naves utilizan el propio sistema de monitoreo de las armaduras para hackearlas arrebatando el control de estas a sus pilotos, que pasan de manejarlas a quedar atrapados en ellas. Cada una toma el control de la mitad de las armaduras y se dedican a destruir las que controla la otra, como si compitieran en una especie de videojuego. 

Tras hacer que los mercenarios acorazados se maten entre ellos, los que escoltaban a pie a Iosafat no dan muchos problemas. Se rinden casi sin resistencia cuando ven la velocidad a la que todo el plan se está desmoronando. 

Iosafat pronto se queda solo, o casi. Él siempre contó con una topo en Bersabea qué le pasaba información, Sabine. Estúpidamente enamorada de su actitud de rebelde y de malote, Sabine se mantiene fiel a Iosafat. Al ver que nada está saliendo como él lo planeó, le guía hasta una pequeña nave de emergencia que ha preparado por si era necesario huir. 

La nave es de dos plazas porque Sabine pensaba ingenuamente que Iosafat iba a fugarse con ella. Pero Iosafat, furioso por su derrota, le hecha las culpas a ella y le vuela la cabeza ¡Ahí tenéis el verdadero "honor entre ladrones"! Después de todo Iosafat necesita el segundo asiento para llevarse a Gabriel con él como rehén, para huir con un mínimo de seguridad.

Aunque Sabine (que era la secretaria de Gabriel) le ha traicionado, este no puede resistir el impulso de lanzarse contra su asesino al verla morir. Cuando ambos hombres ruedan por el suelo, la hermana de Gabriel recoge una pistola que Iosafat ha dejado caer y le mete a este un par de balas en el cuerpo, acabando con él apenas un segundo antes de que May logre llegar hasta donde están. La hermana de Gabriel, que ya había intervenido brevemente a lo largo del cómic, era una pacifista convencida. Cuando se enteró de que Gabriel y un gobierno terrestre habían convertido Bersabea, el gran paraíso de paz y concordia, en parte de una máquina de guerra, se horrorizó. Pero ella misma aprieta el gatillo sin dudarlo cuando ve a su hermano en peligro. Nadie sabe cómo van a reaccionar los demás ni cómo van a reaccionar siquiera ellos mismos hasta que se ven en una situación de vida o muerte.

Las historias de Legs anteriores me han parecido entretenidas, pero en esta hay algo más. Bersabea representa una utopía aparente, pero debajo de su fachada de igualdad y paz hay una sociedad basada en el uso de tecnología bélica para garantizar su posición. Su prosperidad se debe a los recursos que recibe del exterior a cambio de disponer del poder destructor de su satélite si en algún momento lo necesitan. Sus habitantes están ahí solo para justificar la presencia de la propia ciudad que a su vez oculta el satélite bélico. Los ciudadanos son parte de la fachada, y aunque en teoría ignoran todo el asunto, nadie con dos dedos de frente acepta sin cuestionarse el vivir en una sociedad que no precisa de trabajo ni esfuerzo para ser mantenida y prosperar, como si todos los recursos se generaran solos mágicamente.

Además, en Bersabea se evita el castigo directo, siendo la repatriación a la Tierra la única pena aplicable a los que alteran repetidamente el orden. Es decir, que delegan sus problemas en otros en lugar de solucionarlos ellos mismos. Es volver a esa fantasía de que nadie es realmente culpable de sus actos y por tanto nadie merece ser castigado, haga lo que haga. Que todos los delincuentes son en realidad gente incomprendida e inadaptada, y todas esas tonterías. El exilio podría parecer un castigo ético porque no implica ejecución ni tiempo de prisión, pero no hay ética ninguna en huir de las responsabilidades y en negarse a castigar a quien lo merece. Y nunca hay que olvidar que perdonar al culpable, es traicionar al inocente.

Cuando nos enteramos de lo que es realmente Bersabea, las acciones de Iosafat contra ella parecen cobrar algo de sentido. Bersabea es un engaño, su gobernante es un malvado que esconde la verdad a su gente y todo eso. Pero lo que pretende Iosafat es tomar la ciudad no para desmantelar el TX, sino para controlarlo él. Ambiciona el poder que el TX representa. Hay una frase que he visto atribuida a varias personas diferentes, entre ellas a Napoleón, que dice “Los oprimidos no luchan para ser libres. Luchan para poder ser ellos los opresores”, y demasiado a menudo vemos que movimientos que se definen a sí mismos como revolucionarios, antisistema o independentistas demuestran que esta frase tiende ser cierta.

Los personajes secundarios también me han parecido bastante interesantes. Tanto Iosafat como la hermana de Gabriel le recriminan a este el haber convertido su supuesto paraíso en una máquina de guerra, cuando en realidad es la existencia de esa máquina de guerra lo que permite que Bersabea sea un paraíso. O extrapolándolo al mundo actual ¿cuán legítimo es quejarnos de la contaminación, por ejemplo, cuando esa contaminación es consecuencia de las fábricas que nos proporcionan todo aquello que necesitamos, la energía que consumimos y hasta las cosas que compramos por mero capricho, como este mismo comic o el ordenador con el que escribo esta reseña? ¿Cuánta gente a día de hoy estaría dispuesta a renunciar para siempre a sus aficiones, sus ordenadores, sus teléfonos móviles, vehículos, etc. y limitarse a consumir únicamente lo imprescindible para vivir solo para no contribuir a la contaminación que produce tanto el fabricar productos como el deshacerse de ellos? Probablemente la contaminación nunca podrá eliminarse por completo, lo que hay que hacer es encontrar un punto de equilibrio en el que padecer esta compense lo que obtenemos a cambio de ella.

Está también el tema del control de la gente. No solo en el hecho de que la información pública sobre Bersabea sea escasa y de difícil acceso. Es también el control directo sobre los demás a base de simple carisma, como el que ejerce Iosafat sobre Efraím y Sabine. Ambos lo ven como un líder al que seguir hasta el punto de estar dispuestos a jugarse la vida por él, mientras que cuando su plan se desmorona, en lo único que piensa él mismo es en huir. Y la hermana de Gabriel, de ideales pacifistas, no duda en matar a Iosafat cuando este amenaza a su hermano. ¿Habría hecho lo mismo por cualquier otro habitante de Bersabea? Pues probablemente no, y ese es el quid de la cuestión: a menudo nuestros ideales se desmoronan cuando los enfrentamos a nuestros intereses o necesidades. La realidad es que no se puede vivir solo a base de ideales, aunque estos puedan inspirarnos a obrar de forma que consideremos correcta. Hay que vivir con los pies en el suelo aunque tengamos la mirada puesta en la luna, y es en saber equilibrar ambos platillos de esa balanza en donde está el verdadero desafío de la vida.

Al final nos hemos puesto hasta filosóficos y todo 😅 pero es que a veces encuentras más temas de reflexión en los comics que en los supuestos libros de filosofía. 

Y hablando de comics, que es por lo que vinimos después de todo, puedes ver otro de esta colección pulsando aquí

La città orbitante. 1997. Piani (guion) Jacomelli & Gradin (dibujo). Publicado por Sergio Bonelli Editore

miércoles, 19 de marzo de 2025

LEGS WEAVER (nº 25). Justicia salvaje

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, experimentados agentes.

Hoy es 19 de marzo, el Día del padre. En estos días especiales siempre procuramos tener algo adecuado para comentar pero a veces simplemente no hay nada a mano que termine de encajar bien con lo que buscamos. Echando un vistazo por encima al material que nos queda por reseñar mis ojos se han detenido en este cómic de Legs Weaver.

En el anterior Día del padre reseñamos la película A la hora señalada, en la que un padre se desvive por proteger a su hija de unos delincuentes. Este cómic nos presenta una situación en cierto modo similar; la de una hija que, siendo ya demasiado tarde para proteger a su querido padre, hace lo posible por vengarlo.

El título hace referencia una frase de Francis Bacon, un filósofo del siglo XVI: “La venganza es como una justicia salvaje”. La historia comienza en un aeropuerto donde un hombre llamado Kreegan, a todas luces un importante empresario rodeado de guardaespaldas, se dispone a tomar un avión. De entre la multitud se destaca una jovencita que hace saltar una alarma al pasar bajo el detector de metales. 

Ella es la primera sorprendida, puesto que el arma que lleva encima, fabricada enteramente en plásticos y polímeros, en teoría no debería ser detectada. Viéndose descubierta la joven saca una pistola de su cazadora y dispara contra Kreegan. Las balas explotan y hacen saltar en pedazos a la mitad de los guardaespaldas de Kreegan, pero este sale casi ileso. Una segunda andanada de disparos destroza el suelo bajo los pies del empresario precipitándolo a él y los guardaespaldas que quedan a la planta de abajo. Tampoco esta vez logra matarlo, y entonces la chica emplea su último cartucho para abrir un boquete en la pared por el cual escapar.

En la oficina de la Agencia Alfa no tardan mucho en identificarla. Su rostro ha sido grabado por las cámaras de seguridad del aeropuerto. Además la chica robó un taxi para huir, sin ser consciente que el dueño tenía una cámara grabando el interior. Todas esas imágenes son contrastadas en los bancos de datos y se averigua que se trata de Sara, la hija de uno de los empleados de Kreegan.

Legs y May acuden a las oficinas de este, que ha salido del atentado con poco más que un collarín y unos rasguños. Le hacen algunas preguntas, pero no sacan mucho en claro. Kreegan no tiene reparos en reconocer a Sara como la hija de uno de sus empleados, uno con el que había tenido algunos roces antes de que este muriera en un accidente de tráfico. También les dice que Sara tiene un hermano llamado Ralph, y que personalmente sospecha que fueron precisamente Sara y Ralph los que provocaron de algún modo la muerte de su padre.

Se nos muestra también como Sara se reúne con Ralph. No en la casa familiar, sino en lo que parece el sótano de un edificio abandonado en los suburbios. Sara le recrimina a Ralph que el detector de metales del aeropuerto la delató por su arma, al parecer diseñada por este. Ralph le demuestra que eso es imposible pasando él mismo sobre la pistola un detector de metales manual. El detector no marca nada cuando lo acerca al arma, pero reacciona cuando lo apunta hacia Sara. Ella había sido muy cuidadosa de no llevar encima ninguna masa metálica para no tener problemas en ese sentido, y empieza a quitarse la ropa para descartar que fue lo que hizo saltar la alarma, pero el detector sigue sonando. 

Finalmente determinan que el objeto metálico que la delató en el aeropuerto es un implante que ella misma ignoraba tener incrustado en la cabeza.

En una visita a un hospital confirman que tiene un dispositivo de memoria digital implantado en el cráneo. Sara recuerda que un mes antes de la muerte de su padre fue con él a un concierto. Luego hay un lapso de unas horas que tiene en blanco, de las cuales despertó con la cabeza vendada. Su padre le dijo que había tenido un desvanecimiento en el concierto. Al caer al suelo se había golpeado la nuca y abierto una brecha que él mismo le había cosido y vendado. 

En ese momento Sara no le dio mayor importancia, pero ahora se da cuenta que su padre debió drogarla para esconder en ella esa memoria. Naturalmente se siente utilizada y le cuesta creer que su padre le hiciera algo así, pero eso refuerza su deseo de vengarse de Kreegan por haber ordenado su muerte. Antes solo tenía la certeza de que Kreegan había sido el responsable, pero la memoria digital en su cabeza puede ser la prueba.   

Y efectivamente, lo que tiene Sara en su cabeza es el motivo por el que Kreegan y su padre discutieron, y también el motivo por el que el primero mandó asesinar al segundo. El padre de Sara, uno de los científicos de la compañía de Kreegan, ha desarrollado un compuesto plástico ultraligero pero resistente como el acero. Al ser expuesto a un gas de una fórmula determinada ese compuesto detona inmediatamente. Esto permite la fabricación de balas y misiles sin una carga explosiva como tal. Basta con que la cabeza del proyectil contenga una pequeña cápsula de cristal que al romperse con el impacto libere el gas que haga detonar toda la masa del mismo. 

La mayor parte del peso y volumen de un misil actual corresponde a los mecanismos de propulsión y dirección, y solo entre el 10 y el 30% es la carga explosiva. Pero fabricando todo el misil en este polímero, a efectos prácticos la carga explosiva del proyectil sería cercana al 100% de su masa. Las balas que Sara empleo en el aeropuerto debían estar hechas de ese polímero. Al ser toda la masa de la bala la que detona, tampoco deja ningún rastro que pueda ser comparado en un examen de balística, ni identificado por un detector de explosivos convencional.

El padre de Sara no quería que su invento se empleara en la industria armamentística (aunque esta es su aplicación más obvia) y le negó la fórmula y la patente a Kreegan. Este copió los archivos de su ordenador y lo mandó matar. Pero la copia que Kreegan ha conseguido está encriptada y no puede acceder a los datos.

Sara y Ralph abandonan el hospital aún con la memoria digital incrustada en el cráneo de ella. El médico que les atendió (que sabe quiénes son y está al tanto de que el millonario sr. Kreegan tiene algún asunto pendiente con ellos) se pone en contacto con este para informarle de su descubrimiento. Espera recibir una sustanciosa recompensa a cambio, claro. Lo que hace Kreegan es enviarle a un grupo de recuperadores de información: matones ciber modificados expertos en torturar a la gente. De este modo, al mismo tiempo que obtienen la información que quiere se deshace de los informadores que más adelante podrían delatarle.

Sara y Ralph, respectivamente el brazo ejecutor y el cerebrito de su particular venganza, planean otro atentado contra Kreegan. Saben que Legs y May les están buscando, y han obtenido unas fotos de la primera. Empleando un recubrimiento de cuerpo completo de piel sintética, Ralph crea para Sara un disfraz de Legs que copia perfectamente no solo su rostro, sino también su altura y proporciones, más desarrolladas que las de su hermana. Enfundada en esta “piel de Legs” y vestida como ella sobre la cubierta sintética, Sara acude a las oficinas de Kreegan. Los guardias la reconocen como la agente que ya vino a hablar con él una vez, y como la investigación sigue en curso la dejan pasar sin problemas.

Cuando llega al despacho de Kreegan, hace saltar en pedazos a sus guardaespaldas con la pistola de balas explosivas y a él lo arroja a la calle por una ventana. Kreegan se mata al caer sobre el mismo taxi que acababa de dejar frente al edificio a la verdadera Legs. Las dos Legs, una entrando a la carrera en el edificio y la otra saliendo de igual modo, no tardan en encontrarse y enfrentarse. La falsa Legs “muda la piel” dejando atrás su camuflaje para escapar del agarre de la verdadera. Casi desnuda y con el cuerpo aceitado (para entrar y salir mejor de la envuelta de piel artificial), Sara trata de dar esquinazo a Legs saltando por encima de los coches, pero convengamos que con esas pintas no le resulta fácil pasar desapercibida en plena calle. Tras una persecución, Legs termina atrapando a Sara en una pescadería, lo que hace que tenga buena compañía mientras se la lleva detenida.

Los recuperadores siguen rastreando a los hermanos a través de unas cuantas víctimas a las que torturan y asesinan incluso cuando estas no tienen realmente ninguna información que darles. El que Kreegan esté muerto no les hace abandonar la presa, pues la información que buscan siempre será valiosa para alguien. Si Kreegan ya no puede pagar por ella, otro lo hará. De este modo logran llegar hasta Ralph y le capturan con la intención de que Sara se entregue a cambio de no hacerle nada a su hermano.

Legs ha preferido llevarse a Sara a su apartamento en lugar de a una comisaría o a la Agencia Alfa. Quiere conocer por su propia boca la historia en la que está metida. Sara le cuenta todo lo relativo a la fórmula de su padre. A cómo le vio morir cuando al poner su coche en marcha el vehículo estalló. Y cómo vio a los hombres de Kreegan aguardando en otro coche en una esquina, alejándose tranquilamente cuando confirmaron que la explosión se había producido. 

Sara trata de ponerse en contacto con su hermano y es cuando descubre que los recuperadores lo tienen retenido en el sótano que utilizaban de escondrijo. Legs y May acuden a rescatarlo y tras un breve tiroteo acaban con los matones ciberimplantados. El líder de estos, sin embargo, está tan severamente modificado que ya es más mecánico que humano. Cuando las agentes abandonan el sótano llevándose a Ralph, el líder lanza un rastreador a la espalda de Legs sin que esta se dé cuenta. A continuación, un avanzado sistema de auto reparación interno empieza a juntar y soldar sus pedazos.

Esa misma noche, el recuperador acude al apartamento de Legs y May. Estas han pensado que es buena idea tener a los hermanos en casa el resto del día y no entregarlos a las autoridades hasta la mañana siguiente, para terminar de aclarar las cosas y ver si pueden ayudarlos. Si la historia que les han contado es cierta, tal como parece, estarían de su parte. Pero no hay que olvidar que Sara ha cometido varios asesinatos y Ralph es su cómplice, después de todo.  

El recuperador corta la puerta de la casa en pedazos con un látigo monofilamento que también lleva implantado (estos comics toman muchos elementos de las novelas de Gibson) e irrumpe en la casa. Aun con lo dañado que está, el ciborg pilla a Legs y May desprevenidas en mitad de la noche y está a punto de acabar con ellas. A continuación se dispone a llevarse la memoria digital. El dispositivo sigue en el cráneo de Sara, así que él simplemente tomará su cabeza y quien pague por la información ya se encargará de extraerla. 

Quienes acaban definitivamente con el recuperador son Harvey y Joshua, los dos dragones domésticos de las chicas. Empuñando entre ambos la pistola de plástico de Sara, los dragoncitos se las apañan para apuntar al recuperador y apretar el gatillo, haciéndolo estallar. 

Sara corre a agradecerles su ayuda a Legs y May… pero aprovecha el abrazo grupal que les da para inyectarles a las dos un fuerte tranquilizante y escapar de la casa junto a su hermano. Bien mirado, con los recursos que demuestra tener, Sara sería una buena candidata a futura Agente Alfa.

La historia termina con Legs y May siendo detenidas por la policía por haber ocultado a los sospechosos y las pruebas. Parece que van a pasar unos cuantos años en prisión, pero Sara y Ralph se lo piensan mejor, deciden entregarse y corroboran que ellas los escondieron para protegerlos de los recuperadores.  

Quizá, después de todo, una de las diferencias entre venganza y justicia sea esa, que la venganza se hace a escondidas y la justicia abiertamente. Puede que los hermanos se entreguen solo por no meter en problemas a las agentes que les han salvado la vida. O porque están convencidos de que lo que hicieron al matar al asesino de su padre, pese a ser ilegal, era lo correcto y no tienen por qué ocultarlo.

Puedes darle un vistazo a otro caso de las Agentes Alfa pulsando aquí  

Giustizia selvaggia. 1997. Enoch (guion y dibujo). Publicado por Sergio Bonelli Editore.

jueves, 26 de septiembre de 2024

LEGS WEAVER (nº 2). La mujer que sabía demasiado

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, experimentados agentes.

Esta es la segunda aventura de Legs Weaver, que tenemos como parte del tomo Raccolta Legs nº 1 que ya vimos hace unos días. 

Tras otra de sus misiones para la Agencia Alfa, Legs y May solicitan unas vacaciones para quitarse el estrés que les provoca apalizar a los malos, y les conceden unos días que aprovechan para ir a disfrutar de la arena y el mar en las Islas del Sol.

Estando ya en la playa las aborda Rick, el vecino pesado obsesionado con Legs. De algún modo no demasiado legal se ha enterado de donde y cuando iban a veranear y se ha gastado sus ahorros en seguirlas. Tras despacharlo de un sopapo, por pesado, Legs le suelta otro por error a Sybil, una amiga a la que no veía desde los tiempos de la academia militar, en la que entrenaron juntas.

Encuentro interesante que Sybil se refiera a Rebecca por el apodo de Legs, porque adquirió éste en prisión, tras su paso por la academia militar. Que Sybil la llame Legs implica que se mantuvieron en contacto después de la academia, aunque fuera a distancia.

Los cuatro se van a cenar. Legs y Sybil se ponen al día charlando alegremente mientras May se traga los celos y Rick asiste a la escena un tanto descolocado, encantado por estar compartiendo mesa con tres bellezas pero al mismo tiempo sin saber que hacer o decir en una situación como esa. Entre otras cosas, Sybil les cuenta a los demás que ahora se dedica a buscar antigüedades y piezas de arte raras, y está allí rastreando por encargo una de ellas.

A la mañana siguiente Legs y May salen a pasear por la playa y una muchacha corre hacia ellas como si las conociera. Un disparo resuena en la distancia y la muchacha cae derribada por una bala. Cuando intentan socorrerla, la cara de esta se rasga entre los dedos de Legs, y descubre que se trata de Sybil, que ocultaba su rostro con una máscara de látex. Con su último aliento, Sybil le indica que no hable con nadie, y le entrega un cristal brillante similar al cuarzo o la vivianita (que sí, el comic es en blanco y negro pero yo no puedo evitar imaginarme ese cristal como de color verde).

Legs toma el cristal y segundos después su amiga muere entre sus brazos. El autor del disparo es el sicario de un musulmán que observa toda la escena desde una lejana duna de arena. Durante unos instantes este valora la posibilidad de ordenar dispararle también a Legs y enviar a sus hombres a recuperar el cristal, pero tras observarla de arriba abajo con unos prismáticos considera que matarla sería un desperdicio y la deja estar por el momento.

Siguiendo el consejo de Sybil, Legs no habla con nadie acerca del cristal, ni tan solo con la policía. Pero no puede dejar la muerte de su amiga sin vengar, así que se cuelga el cristal al cuello como si fuera una joya exótica y se dedica a exhibirla en el mayor restaurante-casino de la ciudad. No tarda en llamar la atención de alguien que se presenta como el príncipe Alí El Bashir, afirma ser el dueño de las Islas del Sol, y vemos que es el mismo hombre que ordenó la muerte de Sybil. El Bashir invita a Legs a su reservado e intenta seducirla. Tras algunas horas dejándose dar coba por él, acepta asistir a una fiesta de disfraces con temática de alta tecnología que este va a dar en su palacio.

Legs acude pertrechada con su traje de combate y un cañón de artillería portátil, haciendo ver que es su disfraz, pero lo que carga son un arma y armadura reales por si acaso. Es raro que se lo haya llevado con ella de vacaciones, pero podemos suponer que es una imposición de la Agencia Alfa, para poder movilizar a sus agentes cuando y donde los necesiten. En la fiesta de disfraces podemos ver en segundo plano a un Darth Vader, un klingon, y (quizá a modo de homenaje de una de las fuentes de inspiración del comic) alguien disfrazado de Briareros, de Appleseed (1989). 

En cuanto la ve aparecer en su fiesta, El Bashir retoma inmediatamente su acoso y derribo contra Legs, se la lleva aparte de los demás invitados y le cuenta una historia en la que le atribuye a su familia la construcción tanto del primer avión como del primer submarino. Según él un antepasado suyo vio caer un meteorito en el desierto y recogió los fragmentos en los que este se había partido, una serie de cristales como el que Legs lleva al cuello. Estos fragmentos pueden emplearse como fuentes de energía infinita, y gracias a ello su antepasado fabricó esas máquinas. Afirma también que Julio Verne conoció a su antepasado y se inspiró en sus inventos para escribir sus fantásticos relatos. Incluso le muestra una supuesta maquina voladora que su familia guarda como una reliquia desde hace siglos, y que según el aún funciona.

El Bashir le reclama a Legs el fragmento de cristal que le entregó Sybil como parte de su herencia familiar. Le dice que a su antepasado le quedó una máquina por construir pero dejó los planos detallados para ello, que él posee. Esa máquina le permitirá tomar control sobre todo el mundo, pero necesita el cristal que tiene Legs para completarla, así que le propone compartir el mundo con ella. Legs finge creerle y aceptar. Lo finge tan bien que termina acostándose con él para ganarse su confianza. 

A la mañana siguiente, en cuanto despierta, se entera que El Bashir tiene ya seis esposas y otras tantas concubinas, y ha decidido unilateralmente incluirla a ella en su harén. Las otras esposas ya están de hecho preparando la ceremonia nupcial, y se sorprenden cuando Legs les anuncia que no tiene intención de unirse a ellas. La primera esposa de El Bashir le dice claramente que no tiene opción, y que dentro de poco lo descubrirá. Por lo pronto, nadie le cierra el paso a Legs cuando coge sus cosas y se marcha de allí.    

De vuelta al hotel con May nos enteramos que el fragmento de cristal que le entregó a El Bashir era una falsificación y ella conserva el real. La armadura con la que fue a la fiesta de disfraces lleva incorporados unos sensores que han estado analizando todo a su alrededor, y han detectado una gran y compleja estructura mecánica enterrada bajo el propio palacio. Dándose cuenta que está metida en algo mucho más gordo que el asesinato de su amiga, informa a la Agencia para que les envíe un helicóptero a recogerlas. Simultáneamente a esto El Bashir, que ha descubierto el engaño del falso cristal y además no admite que una mujer le rechace, envía a sus hombres a por Legs. Un grupo de estos, equipados con garras metálicas similares a nekodes, trepan por las paredes del hotel hasta su habitación y las persiguen en su huida hasta la azotea. Legs los recibe disparando contra ellos el cañón de artillería portátil.  

Las dos se suben al helicóptero, pero también consiguen hacerlo varios de los sicarios de El Bashir. Estos reducen a las agentes, lanzan al piloto al vacío, y toman control del helicóptero volviendo con este al palacio. Una vez allí, como todo malvado megalómano, El Bashir nos explica en detalle su plan. La máquina que su antepasado nunca llegó a construir la ha fabricado él. Es el propio palacio en el que se encuentran, que gracias a la pieza de cristal que acaba de recuperar se desarraiga del suelo y flota en el aire como una gigantesca nave voladora. La estructura mecánica que detectó Legs bajo el palacio eran los motores de sustentación gravitica. A continuación El Bashir interfiere a la vez en todas las cadenas de televisión del planeta y se autoproclama Amo del Mundo. Advierte que de no ser reconocido como tal por todas las naciones, destruirá una ciudad cada hora. A modo de demostración, su palacio flotante emite un potente rayo de energía que destruye por completo una de las Islas del Sol.

Legs logra liberarse de los guardias y empieza a repartir golpes entre ellos, pero cuando llega hasta El Bashir su mano se detiene. Durante la fiesta de disfraces El Bashir le dio a beber un vino drogado de acción lenta y persistente, elaborado con sus propios genes, que anula la voluntad de las mujeres que lo consumen cuando están en su presencia. Además de sonar bastante asqueroso, la droga se ha asentado ya lo suficiente en el organismo de Legs y está haciendo efecto ahora. Legs cambia su mirada de odio hacia El Bashir por otra de cachorrito desvalido y se limita a ir tras él asintiendo a cada cosa que dice.

Entretanto, la Armada Mundial ha tomado cartas en el asunto. Tres cruceros de combate espaciales disparan desde la órbita de la Tierra sobre el palacio volador de El Bashir, pero los mismos cristales que lo hacen gravitar lo envuelven en un escudo de energía aparentemente impenetrable. En el interior del palacio, May, a la que han encerrado en el harén con las esposas de El Bashir, está llevando a cabo su propio intento de acabar con él. Al mas puro estilo James Bond desprende una serie de piezas de plástico y metal de la escasa vestimenta que lleva. Estas piezas pueden combinarse montando con ellas una pequeña pistola, uno de los gadgets de los que la ha proveído la agencia. Valiéndose de este arma escapa del harén llevándose con ella a las esposas y concubinas, que en realidad no son otra cosa que prisioneras que ni eligieron esa vida ni se les permite abandonarla. Con su peculiar tropa, a la que va equipando con las armas de los guardias de los que se deshace, llega hasta la cámara de control del palacio. 

Tan pronto como ven a El Bashir, la droga hace efecto nuevamente en las mujeres y dejan caer las armas. May no entiende lo que está pasando, pero las dos asistentes de cámara de las esposas y concubinas, que también las acompañaban y a las que nunca se administró la droga, disparan contra la máquina que extrae la energía de los cristales. Esto desestabiliza la máquina. Se produce una fluctuación en el campo de fuerza que rodea el palacio que actúa como una descompresión a gran altura en un avión, y El Bashir sale disparado por una abertura en la cúpula del palacio. 

Una vez libres de su presencia la droga pierde su efecto, y Legs guía a May y las mujeres hasta el viejo armatoste volador que El Bashir le enseñó en la fiesta de disfraces.

El trasto, que tiene dos pequeños fragmentos de ese cristal instalados en su interior parece ser funcional todavía, y pilotándolo como buenamente pueden consiguen medio amerizar y medio estrellarse en mar abierto, donde se quedan a flote hasta ser rescatadas. 

Por cierto, que si os fijáis bien en la ilustración correspondiente a esta escena, veréis que entre las chicas fugadas del harén hay también un caballo. Parece que El Bashir tenía unos gustos un tanto peculiares... 

Como si ellos mismos fuesen también prisioneros de El Bashir al igual que las mujeres de su harén, los cristales del palacio flotante y la máquina voladora salen disparados de sus enganches y se unen en el espacio, formando de nuevo un meteorito que prosigue su viaje por el universo. Se nos da a entender con esto que los cristales son alguna clase de entidad consciente. Y esto me hace volver al momento en el que El Bashir sale disparado del palacio. En ese momento May lo achaca a la descompresión, pero nadie más es afectado. May, Legs y algunas de las chicas están agarradas a algo, y algunos de los operarios de los controles están sentados en sillones, pero también hay chicas y operarios simplemente de pie o tirados por los suelos, y solo el príncipe corre esta suerte. Y teniendo en cuenta que ahora se nos sugiere que los cristales pueden tener consciencia o inteligencia, y que su energía controla la gravedad, lo ocurrido a El Bashir podría tener mucho más de venganza que de accidente.  

La historia termina con un toque de humor en el que vemos al buenazo de Rick fregando una pila inmensa de platos para pagar la cuenta del hotel, que se le ha ido de las manos, y un toque triste que nos muestra a Legs llevando flores a la tumba de Sybil.  

Me ha gustado que se mezclara a Verne en la historia. El palacio flotante equipado con un arma de destrucción masiva seguramente sea una referencia al Albatros de Robur en la novela El amo del mundo (1904) o a su versión cinematográfica de 1961.

Puedes darle un vistazo a otra aventura de Legs pulsando aquí  

La donna che sapeva troppo. 1995. Antonio Serra (guion) Alberti (dibujo). Publicado en formato doble en 1998.