MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!
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jueves, 8 de enero de 2026

OLALLA

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Hoy os traigo un relato de Robert Louis Stevenson que a primera vista parecería encuadrado en el horror gótico, pero que en realidad encajaría mejor en el horror biológico. Es una historia donde el verdadero amor y el sacrificio personal demuestran una vez más ser indisociables uno del otro, y donde los monstruos y sus víctimas resultan ser una misma cosa. Está contada con un tono melancólico muy recargado pero también muy agradable de leer.

La historia está narrada en primera persona por un soldado herido en combate al que su médico recomienda aire de montaña y reposo. En ningún momento se indica su nacionalidad, ni en qué guerra resultó herido, ni la fecha en la que ocurre la historia, pero hay pistas que nos permiten deducir todo esto. Lo que se nos dice es que es un soldado convaleciente en una región rural española. El médico lo trata como a un forastero que desconoce la realeza e historia locales, y le recomienda una casa «antigua y noble» como si fuera algo que pudiera resultarle exótico, como si le hablara a un turista. Nada de esto fija una fecha o una nacionalidad, pero sí nos da un contexto histórico reconocible: el de la Guerra de la Independencia Española, que tuvo lugar entre 1808 y 1814. En esa guerra los españoles, con los portugueses e ingleses como aliados, expulsaron de la península a las tropas de Napoleón que la habían invadido.

Este es el único marco histórico anterior a la fecha de publicación del relato en el que en España había soldados extranjeros heridos en combate a los que se alojó en casas de familias civiles, debido a la saturación e insalubridad de los hospitales de campaña. Todo esto encajaría también con un soldado portugués, pero los protagonistas de las novelas de Stevenson eran casi invariablemente británicos, por lo que es más probable que fuera esto último. Y también hay una frase en la que el protagonista hace referencia al Kelpie (un río escocés).

El médico le promete tranquilidad, aire puro y silencio, pero desde el primer momento el lugar no encaja con la idea de reposo. La mansión es antigua, húmeda y sombría, con muros gruesos y habitaciones frías. En ella no hay vida social, ni visitas, ni actividad, y todo parece detenido en el tiempo. De los muros cuelgan retratos de antepasados: hombres de uniforme cargados de medallas y mujeres de regia belleza adornadas con joyas. Entre ellas destaca la que podéis ver en la portada, probablemente la matriarca que inició el linaje familiar ochocientos años atrás. Su rostro refleja una nobleza y astucia que su descendencia ha ido perdiendo progresivamente. La familia se ha brutalizado a lo largo de generaciones de endogamia, y lo único que queda de ella es una mujer mayor (de la que no llegamos a saber el nombre y que vive perdida en su propio mundo, aquejada por un retraso mental moderado) y sus hijos de padre desconocido, Felipe y Olalla.

Felipe es un joven robusto y peludo, hiperactivo, asilvestrado y carente de la educación más elemental, amigable pero con arranques repentinos de violencia sin motivo. A Olalla se la menciona, pero tarda mucho en aparecer, como si su madre y su hermano la ocultaran del invitado. El soldado encuentra indicios de su existencia: libros anotados con una bonita caligrafía, una poesía tosca pero hermosa garabateada en una cuartilla, pequeños rastros de sensibilidad que contrastan con la rudeza de Felipe y la pasividad vacuna de la madre.

El soldado se va recuperando físicamente, pero está cada vez más perturbado por el ambiente que lo rodea. Ya da por sentado que no llegará a conocer a Olalla cuando se topa repentinamente con ella. Él había supuesto que sería como su madre y su hermano, un caso más de degeneración mental y física debido a la consanguinidad, pero no. Ella tiene genes recesivos de generaciones anteriores, y es una muchacha de radiante belleza, una expresión culta y reflexiva y un comportamiento reservado pero lleno de dignidad. Olalla es la excepción dentro de su linaje, sin la torpeza de Felipe ni la dejadez de la madre.

El soldado se prende inmediatamente de ella, pero Olalla lo evita. Sin embargo, él ve en cada uno de sus delicados gestos y cada una de sus miradas fugaces señales de una clara atracción mutua. Stevenson dedica páginas y páginas seguidas solo a describir lo que siente el soldado al verla, antes incluso de que lleguen a cruzar una sola palabra. Cuando finalmente ella se decide a hablar, su voz es clara y musical, lejos de los balbuceos y frases sin sentido que brotan de las bocas de sus familiares. Lo primero que le dice al soldado no es un saludo ni una pregunta: le dice que debe marcharse de allí inmediatamente, pero a continuación corre a refugiarse en sus brazos, hunde la cabeza en su torso y luego se separa bruscamente, huyendo de él.

Mientras el soldado trata de decidir qué hacer, dudando entre lo que su amada le pide y lo que le da a entender sin palabras, se corta accidentalmente en la muñeca. No es una herida seria, pero sangra bastante. Se acerca a la madre para preguntarle si tiene una venda, un paño limpio o algo con lo que curarse. Al ver la sangre fresca fluir de la muñeca, la mujer reacciona como un animal, saltando sobre él y mordiéndole la mano, desgarrándole la carne hasta el hueso. Felipe y Olalla intervienen: el primero peleando en el suelo con su madre como un par de animales, pero sin que quede claro si le está defendiendo o simplemente dejándose llevar por el instinto de competir por la comida. Olalla, por su parte, se lleva al soldado a otra habitación, la cierra con llave por dentro y le venda la mano, mientras los aullidos dementes de su madre siguen resonando por toda la casa.

El soldado quiere llevarse a Olalla de allí, huir juntos de esa casa de pesadilla en la que sus miembros ya han degenerado hasta el canibalismo. Pero ella le confiesa lo que él en el fondo ya sabía, que su familia ha sufrido durante siglos una decadencia física y moral; que la belleza y la inteligencia reaparecen esporádicamente, como en su caso, pero que la descendencia de estos miembros aparentemente normales vuelve a recaer en la locura, la violencia o la animalidad. Aunque a primera vista ella parece una afortunada comparada con su madre y hermano, su tragedia es la mayor de todas. Su madre y hermano han degenerado tanto que no son conscientes de su estado, pero ella si tiene la capacidad de entenderlo y sabe que también lleva esa herencia en la sangre. Aunque siente afecto por el soldado, no puede acompañarle. Ha decidido que su linaje corrupto debe desaparecer, y para ello es necesario que lo poco que queda de su familia permanezca aislada en las montañas.

El soldado se marcha con el corazón roto, abandonando a la joven tal como esta le pide. Es un final curioso porque aquí Stevenson evita deliberadamente el cliché romántico del héroe que rescata a la dama en apuros. Aquí ocurre lo contrario, es Olalla quien salva al soldado de un futuro probablemente desgraciado junto a ella, cuando con el paso de los años algo se trastorne en su mente, o cuando, aun sin pretenderlo, engendren hijos que después resulten ser monstruos.

Me ha recordado mucho a La caída de la Casa Usher, escrita por Poe medio siglo antes. Ambas historias giran en torno a un linaje decadente, un huésped que hace de narrador en primera persona y un único escenario: una casa que parece tan enferma como sus escasos habitantes, también degenerados por la consanguinidad. La caída de la Casa Usher termina con la mansión derrumbándose y siendo tragada por el pantano. En Olalla no asistimos a la destrucción final de la familia, pero es evidente que esta no sobrevivirá una generación más. El final es una íntima despedida en la que ambos aceptan que la mayor muestra de amor mutuo que pueden hacerse, es olvidarse el uno del otro.

Puedes ver la reseña de otra novela de este autor pulsando aquí.

Olalla. 1885. Robert Louis Stevenson. Publicado en 1991 por Alianza Editorial S. A. Entregado como obsequio por el periódico El Sol.

lunes, 12 de febrero de 2024

EL SEÑOR DE BALANTRY

EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                       

 Presentado por... Pecky.

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Vamos por fin a darle un repaso a la película de El Señor de Balantry, tal como hicimos recientemente con la novela y la versión en comic. Si habéis leído ya estas reseñas conoceréis la historia base, por lo que solo comentaremos las principales diferencias respecto al libro. De todos modos hay un enlace al comentario sobre el libro al final de éste artículo por si queréis refrescar la memoria antes de leer el de la película.

El film tiene al héroe y galán de cine de acción Errol Flynn en el papel del infame Jamie, por lo que ya sabemos que no va a ser tan despreciable como en la novela o el comic. Errol Flynn era el pícaro y aventurero por excelencia de su época, tenerlo como protagonista de una película de acción garantizaba una asistencia masiva del público, y por tanto era una inversión importante para el estudio. Aunque Errol Flynn no estaba pasando por su mejor momento y su caché había bajado, los estudios no podían hacer este aún considerable gasto para luego ponerlo en un papel que el público despreciara, porque eso sentenciaba la película. Así pues, Jamie mantiene sus rasgos de despreocupado vividor, mujeriego y juerguista, pero es a la vez valiente y leal a su manera. También se da una mejor imagen de Henrry, que en la novela era apocado hasta el extremo de la cobardía y la mezquindad, y en la película se nos presenta como alguien sobrio, formal y esforzado.

Llega la noticia de que el príncipe Carlos de los Estuardo (de linaje escocés) reclama el trono de Escocia, actualmente bajo el mando del rey George (de linaje inglés). Como en la novela, la familia acuerda que uno de los hermanos luchará en cada bando, de modo que cuando quede claro quién va a ganar la guerra, la familia renegará del otro. Jamie marcha con algunos de sus vasallos para luchar por el príncipe Carlos, y Henrry se queda con el resto para luchar por el rey George.

Pero espadas, escudos y gaitas poco pueden hacer contra mosquetes y cañones. Tras la aplastante derrota de los Estuardo, Jamie logra escapar con vida junto al caballero irlandés Burke, pero no hallan refugio entre la población. Lo que antes eran patriotas escoceses ahora son rebeldes a ojos del mismo pueblo cuya soberanía defendían. Jamie le reclama a Henrry dinero para huir del país. Una antigua amante de Jamie lo vende a las tropas del rey que buscan a los rebeldes, y estos le dan caza en el mismo lugar en el que los hermanos debían reunirse para que Henrry le entregara una bolsa de monedas a Jamie. Este logra huir de la encerrona, pero cree que ha sido Henrry quien le ha vendido. En su siguiente encuentro los hermanos pelean y Henrry hiere de gravedad a Jamie, entroncando así con la parte de la historia en la que ambos se baten en duelo por otra causa pero con idéntico resultado, saltándonos de este modo en un instante lo que en el libro son quince largos años de parasitismo y burlas por parte de Jamie a su propia familia.

Además, aquí se altera también el orden de los acontecimientos, ya que Burke y el malherido Jamie se embarcan en un buque que resulta atacado por piratas, que en la novela era algo anterior al duelo de los dos hermanos. Al capitán del buque en el que huyen se le presenta como un energúmeno despreciable, justificando que Jamie lo mate, se una a los piratas, y tenga lugar toda la trama de su periplo por las Américas. Por cierto que el capitán pirata es aquí un refinado caballero francés, en lugar de una versión bobalicona de Barbanegra. 

La trama también se altera aquí para dejar mejor a Jamie, ya que en lugar de ser este y Burke quien traicionan al resto de la tripulación para robar su tesoro, es el capitán francés quien trata de traicionarles a ellos después de que estos obtengan para los piratas un fabuloso botín. Tras acabar respectivamente con el francés y su segundo, Jamie y Burke regresan con el tesoro a Escocia, ocultos tras las ropas más caras y las identidades más falsas que el oro puede comprar.

Es aquí cuando Jamie descubre que su prometida lo es ahora de su hermano, y que escoceses e ingleses conviven en paz nuevamente tras el fin de la guerra. Jamie interrumpe una fiesta que se estaba dando en el castillo de Balantry con invitados de ambos bandos, acusando a su hermano de traicionarlo, delatándose a sí mismo en el proceso. Los guardias ingleses detienen a Jamie y Burke y los condenan a la horca por traición contra el rey George. Cuando todas las personas que fueron importantes para él, desde la amante despechada y su ex prometida, hasta su padre, su hermano e incluso el contable de la casa se juegan la vida para salvarle, Jamie comprende al fin que todos ellos han sido desde el principio victimas de unas circunstancias sobre las que no han tenido control en ningún momento. Burke y Jamie logran escapar, este le revela a su hermano donde ocultó el botín de los piratas, y se despiden como amigos. Jamie y Burke abandonan para siempre Escocia, y Alison se marcha con ellos.

Sin querer quitarle el mérito a la novela, sin la cual la película nunca se habría hecho, he de decir que definitivamente, entre la novela, el comic y la película prefiero esta última. La novela se escribió más enfocada a ser un drama en el que los dos personajes principales son despreciables, ninguno merece un buen final, y ninguno lo tiene, además de estar excesivamente alargada reincidiendo una y otra vez en los mismos temas. La adaptación al comic es muy fiel al libro, y no solo no cambia este enfoque sino que lo incluso lo refuerza. La película por contra cambia mucho la historia del libro y en ella prima la aventura, tiene un mejor ritmo y un mejor final. 

Siempre se dice que las películas basadas en libros son peores que estos, pero cuanto más leo y cuanto más cine veo más casos me encuentro en los que esto no ocurre, y este es uno de ellos. La película ha sido, de hecho, lo que esperaba encontrarme en el libro, cuya reseña puedes leer pulsando aquí. Por cierto, la imagen de la portada de la edición que tenemos del libro, es un fotograma de esta misma película.

The Master of Ballantrae. 1953. Herb Meadow (guion) William Keighley (director) Errol Flynn, Roger Livesey, Anthony Steel (actores principales) Batrice Campbell (actriz principal). Warner Bross. Editada en DVD en 2009 por Vanity Films & Impulso Records.

viernes, 19 de enero de 2024

EL SEÑOR DE BALANTRY

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Hace unos días reseñamos la novela de El Señor de Ballantrae y ahora vamos a echarle un vistazo a una versión en comic. No será un comentario muy largo porque no se cambia casi nada de la historia original. Ésta versión es muy fiel a la novela de Stevenson. Únicamente al final hay un cambio realmente importante, mientras que el desarrollo de toda la historia es la misma secuencia de acontecimientos. Se da mas relevancia a algunos de los que tenían en la novela, y muchos detalles menores son ignorados. 

El comic es obra de C. de Monterroble como adaptador de la novela, y J. M. Ortiz al dibujo. Fue publicado en 1984 por Editora Valenciana S.A como el quinto número de su colección de Clásicos Ilustrados. El estilo de dibujo es realista y el coloreado se podría haber cuidado un poco más, pero no está nada mal. 

Puesto que es igual a la novela casi punto por punto, para no repetirnos, los que no conozcan la historia pueden echarle un rápido vistazo a la reseña del libro mediante en enlace que hay al final de esta entrada. Aquí solo vamos a comentar los pocos cambios que hay de una a otra. 

Lo primero que llama la atención, es la alteración de algunos nombres, como Balantry en lugar de Ballantrae, o Jamie en lugar de James. Esto puede ser cosa de la traducción de la novela que tomaran como referencia, ya que algunos traductores alteran los nombres para hacerlos mas familiares al lector. 

Jamie/James es aún más mezquino si cabe que en la novela. En la parte en la que se unen a una tripulación pirata, por ejemplo, el capitán del barco abordado en el que viajaba Jamie le pide a este (que ya ha sido aceptado por los piratas como parte de su tripulación) que lo salve. 

A pesar que el capitán puso a salvo a Jamie anteriormente, este se burla de él y se desentiende del asunto, sin preocuparle lo más mínimo que los piratas lo ejecuten. 

Mas adelante, cuando roban el tesoro de Teach y huyen con él junto con otro pirata llamado Grady, este se atasca en unas arenas movedizas. 

En la novela Jamie, en lugar de ayudarle a salir de éstas, aprovecha para matarlo de una puñalada. En el comic le da una patada en la cara y deja que, aún vivo, se hunda por completo en el fango.

El duelo entre Henry y Jamie no se produce. Jamie sí llega a desenvainar su espada pero Henry no. Finalmente Jamie se achanta ante la frialdad de su hermano y simplemente se marcha. El motivo de este enfrentamiento es también diferente. En la novela Jamie cuestiona ante Henry la fidelidad de la esposa de este, mientras que en el comic Henry descubre que Jamie traicionó a sus hombres para salvarse él. Este es un cambio que no me gusta porque el duelo entre los dos hermanos es un punto crítico de la novela, y se convierte en el principal motivo de la obsesión posterior de Henry por ir en busca de Jamie a la India y América para comprobar si continúa vivo. 

Salvo por detalles como estos, el comic es una versión resumida pero ajustada de la novela. El cambio mas importante nos lo encontramos al final, y no me parece un mal cambio. En lugar de ese desenlace un tanto apresurado y rocambolesco en el que Jamie aprende en tiempo récord a auto provocarse un coma indistinguible de la muerte (que sale mal y termina matándolo de verdad) aquí tiene un desenlace más lógico, para mi gusto; Jamie y la gentuza de la que se ha rodeado se van matando unos a otros tan pronto como encuentran el tesoro. 

Con Jamie como único superviviente, pero agonizando, Henry aparece entonces para llevarse el tesoro, indiferente ante la muerte de su hermano. Carga todo el tesoro en una piragua y desciende por el rio, volcando y hundiéndose en este al entrar en un tramo de rápidos. Como en la novela, ambos hermanos mueren innecesariamente al final, aunque encuentro que la forma en la que lo hacen aquí casa mejor con todo el ambiente general de la historia. 

¡Nos queda por ver la adaptación cinematográfica! Creo recordar que en esa se cambiaban bastantes cosas y al menos uno de los hermanos se salvaba al final. Lo comprobaremos. Por ahora puedo decir que he disfrutado más la versión en comic que la novela. 

Puedes ver reseñada una película sobre esta misma historia pulsando aquí. 

El señor de Balantry. 1984. C. de Monterroble (guion adaptado) J. M. Ortiz (dibujo). Clásicos ilustrados nº 5. Editora Valenciana S. A.

martes, 9 de enero de 2024

EL SEÑOR DE BALLANTRAE

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

El Señor de Ballantrae es una novela de R. L. Stevenson de la que hace poco conseguimos una versión en comic. Como tenemos también una de las películas que se hicieron sobre esta, y el libro lo teníamos pendiente de leer (¡triple amenaza!) hemos decidido empezar por la fuente original. De este modo podremos comprobar cual de las adaptaciones, si la de celulosa o la de celuloide, es más fiel o aporta más ideas compatibles con la novela. Ya de entrada he de decir que la novela no me ha gustado. Se me ha hecho demasiado larga y repetitiva, y pienso que le sobra toda la segunda mitad. Pero bueno, vamos a verla poco a poco.

Está contada a hechos pasados por un antiguo sirviente de los Durrisdeer, una familia de la baja nobleza escocesa, durante los turbulentos años de la Revolución Jacobina. 

Lord Durrisdeer, el actual Señor de Ballantrae, es un hombre ya demasiado entrado en años para marchar a la batalla, pero tiene dos hijos, James y Henry, aptos para hacerlo. En esta época y este tipo de conflictos, si no se tomaba parte, el ganador trataba a todos los que se habían mantenido neutrales como traidores, por no apoyarle, por lo que Lord Durrisdeer debe tomar una decisión. Y esta es que apoyará a ambos bandos. Uno de sus hijos marchará a luchar en nombre del príncipe Carlos con la mitad de los soldados, y el otro en nombre del rey George con la otra mitad. 

Cuando la guerra termine, la familia renegará públicamente de aquel hijo que haya luchado por el bando perdedor, haciéndole pasar por un traidor. De este modo, el Lord espera que sea cual sea el resultado, el linaje familiar perdurará, bajo una corona u otra. Ambos aceptan la decisión de su padre y se deja en manos del destino que hijo apoyará a cada pretendiente. Una moneda es lanzada al aire. Esta determina que James partirá para unirse al príncipe Carlos, mientras que Henry permanecerá leal al rey George.

Los dos hermanos son muy diferentes. James, el mayor y por tanto legítimo heredero del castillo, las tierras y el título de Señor de Ballantrae, es bravucón y pendenciero. Su única preocupación por las finanzas familiares es malgastar tantas como pueda bebiendo y apostando en partidas de naipes. Henry, el menor, es más tranquilo, estudioso, y estricto con sus gastos. Naturalmente, como suele pasar en estos casos, es James el popular y el más querido por los siervos. Sin embargo, el rey George nunca reclama a Henry la fidelidad que este le ha prometido, por lo que él no llega a abandonar las tierras familiares ni a arriesgar su vida en combate. 

Pasado un tiempo llega a Ballantrae la noticia de la muerte de James, e inmediatamente la gente comienza a santificarlo. Por el hecho de creerlo muerto, la gente se olvida de todas las broncas y problemas que provocaba y se inventa virtudes que no tenía. Le achacan la culpa de su muerte a Henry, al que además tachan de cobarde por no estar luchando en la guerra. Una moza del pueblo incluso le lanza una piedra a la cara a Henry, y luego miente a todos diciendo que fue Henry quien la agredió a ella. Y al estar ya todos predispuestos contra él, creen a la moza sin molestarse en oír siquiera la versión de Henry.

Una de las pocas personas que no se ha dejado arrastrar por esta locura es Alison. Antes de la guerra, Alison era la prometida de James. Siempre fue muy querida por la familia, y llevaba una larga temporada viviendo en Ballantrae como invitada permanente, en espera de la boda que el mujeriego James no se animaba a celebrar. Para James, Alison era más un capricho, pero su hermano Henrry la amaba sinceramente, algo de lo que ella era consciente. A la muerte de James, Alison accede a casarse con Henry. 

Pasan los años, la guerra termina con la victoria del rey George, y un día se presenta en el castillo un veterano soldado, el coronel Burke, que trae noticias de James. Este no ha muerto, sino que desertó tras una batalla y huyó a América junto con Burke. 

Aquí se inserta una historia contada en primera persona por Burke, según la cual ambos se embarcaron en un buque que luego fue abordado por el capitán Teach, más conocido como Barbanegra. Los piratas aceptaron a Burke y James como parte de su tripulación en lugar de matarlos, como al resto de prisioneros. A Barbanegra se lo presenta como un absoluto idiota al que James termina por convertir en un títere a su servicio. Una nota a pie de página nos "aclara" que en realidad este Barbanegra era un imitador del verdadero. 

Cuando el botín de los piratas alcanza un monto considerable, James y Burke drogan el ron y huyen llevándoselo todo junto con otro cómplice, al que luego James mata. Esta parte se me hizo tremendamente absurda y siento que no aporta prácticamente nada a la trama, más allá de alargarla más y más e introducir el elemento del tesoro. Ambos terminan regresando a Europa. Burke lo hace con su parte del botín, mientras que James entierra el suyo y lo abandona en América.  

Como prueba de sus palabras, Burke entrega tres cartas escritas por James. Una está dirigida a su padre, otra a su hermano, y otra a su ex prometida que ahora es su cuñada. Alison se niega a leer la suya, y la misiva termina siendo quemada sin haberla sacado siquiera del sobre. De las otras dos cartas solo se nos revela el contenido de la dirigida a Henry, que no es mas que una colección de insultos. James le achaca a él la culpa de todos sus defectos y malas decisiones, y le reclama una paga vitalicia. James no desea el titulo de Señor de Ballantrae que le corresponde por derecho de nacimiento, por las responsabilidades y deberes que ello acarrea, pero sí quiere los beneficios económicos que conlleva. Quiere más, de hecho. Durante muchos años, Henry accede a pasar regularmente sumas cada vez mayores a su hermano, que se ha instalado en Francia y vive a cuerpo de rey, porque además del dinero familiar se las ha apañado para recibir una pensión del ejército escocés. La relación de Henry con su esposa nunca llega a ser realmente feliz, porque ambos sienten estar traicionando a James ahora que saben que está vivo, a pesar del desprecio que este no cesa de manifestar hacia ellos.  

Tras otra larga época (esta situación de estar parasitando a su familia se mantiene durante unos quince años) James se ve implicado en una serie de escándalos que hacen que se le retire la pensión del ejército, y la gran suma que le envía religiosamente su familia se le hace insuficiente para mantener su estilo de vida. James regresa entonces a Escocia y se instala a vivir con Henry y Alison, que tienen ya una hija. Esto se vuelve rápidamente insoportable, con James lanzando continuas pullas a Henry. Una noche, durante una partida de naipes, James tiene la ocurrencia de decir que le consta que tanto Alison como su hija le prefieren a él antes que a Henry. Esto degenera en un duelo a las afueras del castillo en el que Henry atraviesa el pecho de James con su estoque. Y en mi opinión, la historia debería haber terminado aquí, pero solo estamos a la mitad de la novela.

Horrorizado por lo sucedido, Henry regresa corriendo al castillo, ignorando que en realidad James sigue vivo. Unos contrabandistas con los que tuvo tratos en el pasado lo llevan de nuevo a Francia. Una vez recuperado de su grave herida, se marcha a la India, donde no entiendo el porqué, el narrador y Burke van a buscarlo luego para convencerlo de que vuelva al castillo familiar. Tan pronto como James lo hace, retoma su antiguo comportamiento de parásito, volviéndose insoportable hasta el punto que Henry, Alison y su hija abandonan la propiedad dejándolo todo en sus manos y yéndose a vivir a una pequeña hacienda que tienen en el campo. A James le falta tiempo para ir tras ellos e instalarse en la hacienda, ya que el verdadero motivo de su regreso siempre fue el atormentarles, no reconciliarse con ellos. A todo esto, lo que se nos dijo al principio sobre que el hijo que resultara estar en el bando perdedor no podría volver a presentarse en sociedad, se olvida por completo. James se pasea a la vista de todos y usa el titulo de Señor de Ballantrae sin que ninguna autoridad tenga el menor problema con ello ni se le reclame explicación ninguna a su familia por que uno de sus hijos apoyara en la guerra al príncipe Carlos. 

La familia está casi arruinada por las continuas exigencias de James, y Henry le anuncia que se le dará techo y comida siempre que lo necesite, pero no recibirá más dinero. Ante la (para él) desoladora perspectiva de tener que trabajar para vivir, James decide volver a América en busca de su parte del botín de Barbanegra que dejó enterrado. Naturalmente le pide dinero a Henry para financiar la expedición ya que necesita pagar un pasaje en barco hasta allí y contratar algunos hombres, y Henry le consigue la suma requerida. Sabiendo las compañías que James suele frecuentar, confía en que este muera buscando ese tesoro, acaso a manos de sus propios hombres.

Efectivamente, James se rodea de individuos como él, poco de fiar. A medida que el viaje transcurre se va haciendo cada vez más evidente que sus compañeros están esperando a que James los lleve hasta el tesoro para luego matarlo. A James le acompaña también un fiel criado que tuvo durante su breve estancia en la India, el cual le enseña una técnica para ralentizar tanto su metabolismo que su pulso y respiración sean imperceptibles. Recurriendo a esta técnica, James finge enfermar y morir ante los demás, y en su agonía les revela donde encontrar el tesoro. Cuando “muere”, es enterrado y el grupo parte en busca del tesoro, dejando al criado hindú llorando junto a la tumba de su amo. 

El grupo va cayendo uno tras otro en manos de los cazadores de cabelleras, hasta que el último superviviente es encontrado un par de días después por otra expedición dirigida por el narrador y Henry, que tras pensárselo mejor han ido en busca de James, para averiguar si sigue vivo o ha muerto. Este superviviente los lleva hasta la tumba de James, donde encuentran al criado indio. Este ha desenterrado el cuerpo de James y se está afanando en reanimarlo. Chapurreando apenas en inglés, el criado indio les explica todo el asunto de la muerte fingida. Él debía esperar dos días a que el grupo de traidores, a los que James dirigió directamente hacia territorio indio, murieran a manos de estos. Pero algo ha fallado y James solo se reanima brevemente. Al ver a su hermano “muerto” abrir los ojos, Henry sufre un colapso y cae verdaderamente muerto al suelo. Poco después James muere también, pues su organismo no logra reponerse a tantas horas de una parálisis cardíaca casi total. Ambos hermanos son enterrados uno junto al otro allí donde caen y se graban sus epitafios en una misma roca. 

Como dije al inicio del comentario, no me ha gustado. La prosa es impecable, pero la historia que nos cuenta es tremendamente aburrida: demasiado larga, repetitiva, y no hay quien aguante a ninguno de los hermanos. Los dos son unos cobardes, cada uno a su modo. El final me parece muy rebuscado. La muerte de Henry, explicada en una línea, es del todo innecesaria. Y me da la impresión que el breve paso de James por la India se introdujo únicamente para justificar la presencia junto a él de un criado que conocía una misteriosa técnica para detener el corazón. Lo que parecía que iba a ser la trama principal (la guerra en la que cada hermano ha de luchar en un bando distinto) es algo que se olvida rápidamente, y a partir de ahí la novela no parece ir en ninguna dirección concreta. También es cierto que Stevenson la escribió tan solo seis años antes de morir, estando ya su enfermedad muy avanzada, y quizá su pésimo estado de salud influyó en esto. 

Puedes ver una reseña sobre la versión en comic de esta obra pulsando aquí, o repasar otra novela de este autor pulsando aquí. 

The Master of Ballantrae. 1889. Robert Louis Stevenson. Las Grandes Novelas de Aventuras nº 74. Publicado en 1986 por Ediciones Obris S.A. 

viernes, 26 de mayo de 2023

JUEGA CON LA AVENTURA: LA ISLA DEL TESORO

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Otro de los cuadernillos de la colección de pasatiempos Juega con la aventura que tenemos es este, el nº 4, dedicado en esta ocasión a La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson. 

Además de seis páginas de pasatiempos muy sencillos (sopa de letras, buscar la pareja, laberinto, unir cada personaje a su nombre, buscar los errores y colorear), incluye un comic de seis paginas que resume el libro en el que se inspira el cuadernillo. El comic es de Andrés Guerrero, mientras que las ilustraciones y diseño de pasatiempos siguen siendo de Francisco Javier Sánchez.

Hay también un par de páginas con datos sobre cuatro famosos piratas reales: Barbarroja, Francis Drake, El Olonés, y Morgan. 

Nuestro principal interés en él, es el juego de mesa que incluye en las páginas centrales. A primera vista parece muy sencillo, solo vienen dos fichas de juego (Long John Silver y Jim), y además el reglamento está muy mal explicado, pero si se juega como yo creo es algo bastante original.

Aquí vemos el tablero. Comenzamos por la casilla nº 1 y el objetivo es avanzar por la isla hasta llegar a la casilla central, donde encontraremos el tesoro. Las casillas especiales nos ocasionarán típicos efectos de pérdida de turnos y retrocesos, aunque también hay dos que afectan de forma diferente a cada personaje. 

Lo interesante de esto es que vemos que hay varios caminos a elegir, y algunos son claramente más cortos y con menos peligros que otros. Al llegar a una bifurcación podemos seguir por el que queramos. Si he entendido bien el reglamento, porque está muy en el aire, si no llegamos con la tirada exacta a la casilla del tesoro, continuamos contando y lo pasamos de largo: no hemos localizado el tesoro y seguimos deambulando por la isla en su busca. Entonces seguiríamos jugando sin poder cambiar la dirección de avance hasta pasar por otra bifurcación que nos permita dirigirnos otra vez hacia el tesoro.

No dice que esto sea así pero lo supongo debido a que se indica que se puede jugar en equipos, con varios jugadores alternándose para jugar un turno con una de las figuras. Es decir, pueden participar, por ejemplo, cuatro o seis jugadores, habiendo el mismo número en cada equipo. En este caso la figura de Long John Silver representaría a todos los amotinados y la de Jim representaría a los marineros leales. 

En cada turno de un equipo, será uno de los jugadores cada vez el que lanzará el dado para determinar cuanto mueve su grupo y será él quien decidirá por que camino van. Hay tres peligros que en lugar de hacer perder turnos o hacer retroceder al grupo, matan a uno de sus miembros. Estos peligros son las Arenas movedizas, las Trampas de Flint, y El desierto de la muerte. Si un grupo cae en alguna de ellas, el jugador al que le correspondía mover a su grupo ese turno "muere" y el resto debe seguir jugando sin él. Si un equipo pierde a su último miembro es eliminado, pero esto no otorga la victoria al otro, que deberá seguir recorriendo la isla hasta encontrar el tesoro o morir en el intento. 

Es por este detalle por el que pienso que hay que llegar al tesoro con la tirada exacta o lo pasaremos de largo. Porque de no ser así, solo tendríamos la posibilidad de caer en una de estas tres casillas durante la partida, por la forma en la que están dispuestas. Lo de jugar en equipos no tendría sentido entonces, ya que cada equipo (de dos como mínimo) solo tendría la posibilidad de perder a uno de sus miembros y por tanto no le afectaría realmente el caer en la trampa, puesto que siempre seguiría adelante con el miembro restante. La única posibilidad de que un grupo de dos o más sea eliminado completamente, es si tiene que dar vueltas por el tablero, arriesgándose a pasar varias veces sobre estas casillas. 

Encuentro muy interesante la mecánica de equipos, en la que cada jugador representa realmente un marinero o pirata de ese grupo y abandona la partida si muere, mientras el resto de su equipo sigue sin él. Eso sí, podrían haber tenido un poco más de cuidado al dibujar la rosa de los vientos en la esquina inferior derecha, porque tiene el Este y el Oeste y sus rumbos asociados invertidos. Otro fallo del juego es que las instrucciones vienen en el reverso del propio tablero, por lo que a no ser que las copiemos o memoricemos, no podemos consultarlas durante la partida. 

Puedes ver otro juego de mesa basado en la misma novela pulsado aquí, o ver otro cuadernillo de esta colección pulsando aquí.

La Isla del Tesoro. 1987. Francisco Javier Sánchez (pasatiempos) Andrés Guerrero (comic). Juega con la aventura nº 4. Colección Bergantín. Ediciones Alonso S.A.

sábado, 4 de diciembre de 2021

EL PLANETA DEL TESORO

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                             ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                             

Presentado por... Pecky.
 

¡Hola, amigos cinéfagos!

¿Os acordáis de cuando Disney hacía buenas películas? Esta es del 2002, pero todavía entra en ese grupo. Es una adaptación a un entorno futurista de La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson, y la verdad es que está bastante lograda. Los cambios que le han hecho a la historia son mínimos. En lo esencial sigue siendo la misma gran aventura, simplificada y con muchos menos personajes, pero todo lo importante de la obra original está ahí.

James “Jim” Pléyades Hawking es un chaval de unos quince o dieciséis años que vive con su madre (Sarah) en la posada espacial que ésta regenta, en un planeta llamado Montressor. Jim, que es tan inteligente como indisciplinado, se dedica a perder el tiempo. No siente ningún interés por los estudios, ni ayuda a su madre en la posada. Su única afición es vagabundear sobre su tabla solar, un pequeño vehículo monoplaza similar a una tabla de surf voladora. Encuentro bastante curiosa la forma en como han convertido a Jim de un buen chico trabajador y formal, a un errático gamberrillo, manteniendo a pesar de ello su personalidad aventurera.

Un día llega a la posada un viajero moribundo, que apenas tiene tiempo de murmurar algo sobre un mapa y un ciborg antes de fallecer. Persiguiéndole llega un grupo de piratas que registran la taberna, destruyéndola e incendiándola en el proceso. Jim, Sarah y el doctor Doppler Delbert (personaje en el que se mezclan al caballero Trelawny y al doctor Livesey de la novela) escapan llevándose con ellos el “mapa” del muerto, una esfera holográfica.

Ya en casa del doctor, Jim descubre la forma de activar la esfera, y esta proyecta un holograma que muestra la ruta galáctica hasta el legendario Planeta del Tesoro, donde el capitán pirata Flint escondió el producto de su vida de abordajes y saqueos, “el botín de los mil mundos”. 

Siguiendo el esquema de la novela, Delbert fleta un barco solar, contrata una tripulación, y a la capitana Amelia (que hace el papel del capitán Smollet) para poder introducir un personaje femenino en la trama. En realidad, la tripulación está a las órdenes de Silver, el cocinero, un ciborg con una pierna, un brazo y un ojo biónicos. A pesar que se supone que el objetivo del viaje es secreto, todos están al tanto de él y solo esperan el momento adecuado para amotinarse.

Durante el viaje, Jim y Silver se van encariñando uno del otro. El padre de Jim era marinero y pasaba más tiempo navegando que en casa, hasta que un día ya no volvió. No se nos aclara si les abandonó o murió en uno de sus viajes, pero el efecto es el mismo: la falta de figura paterna. Y su madre, obligada a criar sola a un chico problemático, ha dedicado casi toda su atención a llevar la taberna. Sin referentes adultos constantes, Jim se apega a Silver, que le enseña a moverse con soltura por el barco, el noble y difícil arte de los nudos marineros, y el no menos noble y necesario arte de pelar patatas, lavar platos, y baldear la cubierta.

Cuando se produce el motín, Jim, Delbert y Amelia logran escapar en un bote hacia el ya cercano Planeta del Tesoro, perseguidos por los amotinados, que se han apoderado del barco. En el planeta se encuentran con un robot-brújula llamado BEN (Bio Electro Navegador), que hace el papel de Ben Gunn. Al igual que su contrapartida en la novela, BEN está loco, en su caso, por faltarle la placa de memoria principal de su cabeza.

Habiendo quedado Amelia herida en su huida, Jim pacta con Silver para mantenerla a ella y a Delbert a salvo. Los piratas, dirigidos por Silver y con la ayuda de Jim logran encontrar el tesoro, pero este es tan grande que es imposible transportarlo todo de una sola vez. ¡De hecho, es tan inmenso que el propio barco de Flint está encallado en una pila de monedas de oro! Mientras los piratas celebran su triunfo, Jim y BEN suben al barco de Flint. A bordo está el esqueleto de Flint, que prefirió dejarse morir allí para seguir vigilando su tesoro. 

En la garra del pelado cadáver está la placa de memoria que falta en la cabeza de BEN, y cuando Jim se la reintegra, averiguan porque se la quitó; el planeta entero está preparado para explotar si alguien encuentra el tesoro, en una artera trampa final del capitán Flint para llevarse el oro a la tumba. Las dunas de joyas y monedas (y muchos de los piratas que había sobre ellas) son vertidas como una cascada al ardiente núcleo del planeta. A duras penas Jim, Amelia, Delbert, Silver, BEN y unos pocos de los piratas logran salvarse en el último segundo, mientras que el inmenso tesoro se pierde para siempre. Este es quizá el cambio más significativo respecto a la obra original.

Durante el viaje de regreso, cuando Silver se escapa robando el último bote del barco, lanza un puñado de joyas (que había tenido la precaución de guardarse en el bolsillo) a Jim. Es más que de sobra para que Sarah reconstruya su taberna y ambos vivan mucho más desahogadamente que antes durante el resto de sus vidas. Al final nadie se lleva más tesoro que ese, puesto que el resto es destruido junto con el planeta. Sospecho, o quiero pensar, que el otro bolsillo de la casaca de Silver estaría también lleno de joyas. ¿Qué clase de pirata sería Silver si no guardara siempre un último as en la manga, o una última joya en el bolsillo, para sí mismo?

Los cambios que encontramos están orientados a hacer la historia más apta para el público infantil actual. En la taberna de Sarah, por ejemplo, esta sirve zumo de frutas a sus clientes en lugar de ron. Y el asesinato del señor Arrow (que aquí es un oficial de lo más competente en lugar de un borrachuzo) es llevado a cabo por uno de los amotinados en lugar de por Silver, para no empañar demasiado la imagen de este. Pero recordemos que la historia original también se escribió para un niño, y estaba llena de muertes y traiciones, y por descontado, de piratas que bebían ron.

Se eliminan a muchos personajes, pero el más importante de todos (Silver, que para mí siempre será el verdadero protagonista, más que Jim) está magníficamente adaptado. Me gusta también como han versionado a Ben Gunn. En cambio, a Morfo (la pequeña criatura mimética que sustituye al loro de Silver) no le he terminado de ver la gracia. El personaje de Delbert, al que han convertido en un sabio torpón y despistado, es usado para introducir un recurso cómico, y su relación con la capitana Amelia (al final de la película los vemos ya con cuatro hijos) está muy cogida por los pelos. Entiendo que es otra concesión al público de Disney, principalmente femenino, en una historia en la que las niñas no iban a tener princesas en las que fijarse. La película, de hecho, fue un sonado fracaso en taquilla, del mismo modo que lo han sido todas las películas de Disney en las que el protagonista principal era masculino.  

También nos cambian el nombre del barco en el que viajan, de “La Hispaniola” a “RLS Legacy”, en una referencia adicional a Robert Louis Stevenson que creo innecesaria pero bienvenida. Nunca está de más reconocerle sus méritos a quien los merece.

Hay alguna canción, como es habitual en las películas de Disney, pero se echa en falta la del Cofre del Muerto de Billy Bones. A pesar de ello, en líneas generales me ha gustado mucho esta versión, que no había visto hasta ahora. La encuentro una buena adaptación, ya que creo que lo que debe adaptarse es el espíritu, la esencia de la obra original, no replicarla plano a plano o letra a letra. 

Y efectivamente, el espíritu de La isla del tesoro está ahí, aunque tenga lugar en el espacio. Después de todo, viajar por el espacio se parece más a navegar que a volar. Y pienso que si esta película sirvió para que al menos unos cuantos niños (o adultos) se animaran a leer la novela que le dio origen, el dinero y esfuerzo que costaron hacerla estuvieron bien invertidos.

Otra de piratas pulsando aquí.

Treasure Planet. 2002. Ron Clements, John Musker, Rob Edwards (guion) Ron Clements, John Musker (dirección). Disney Entreprises. Editado en DVD en 2003 por Buena Vista Home Entertainment.

martes, 9 de julio de 2019

LA ISLA DEL TESORO

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS
 
Diferentes ediciones de la obra, publicada originalmente en 1883.
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La isla del tesoro es, junto a El doctor Jekyll y míster Hyde, la obra más conocida de Robert L. Stevenson, y el referente básico de todas las historias posteriores de piratas.

La trama es sobradamente conocida, y no me extenderé demasiado explicándola: el joven Jim Hawkins, único hijo de una familia pobre cuyo sustento es una pequeña posada, consigue fortuitamente un plano que muestra la localización de un enorme tesoro pirata enterrado en una remota isla. Un amigo de la familia, el Dr. Trelawney, organiza una expedición para partir en busca de tan fabuloso botín. Pero tan pronto como La Hispaniola, su barco, llega a las costas de la isla mostrada en el mapa, la tripulación se amotina. El líder de los amotinados es John Long Silver, el cocinero de a bordo. 

Estalla un combate entre los amotinados y los oficiales, a los cuales tansolo permanecen fieles Jim y un reducido grupo de marineros y criados. A medida que las heridas y las fiebres se van cobrando su cuota de víctimas y el equilibrio de poder entre leales y amotinados cambia continuamente, vemos como se pasa de los combates a la negociación, como los bandos están cada vez más desdibujados, y como la desconfianza y la traición comienzan a hacer mella en todos ellos.
Una modesta edición de 1995. Clásicos universales nº 72 de Edicomunicación S.A. No anotada, incluye un brevísimo estudio preliminar de la obra y el autor, y una pequeña errata... un párrafo sobre Gustavo Adolfo Béquer, que probablemente debió haber aparecido en otro libro.

Podría parecer una trama muy convencional, en el sentido que está llena de todos los tópicos habituales de los cuentos de piratas: un mapa que todos desean, motines, un tesoro enterrado, un pirata con pata de palo y un loro al hombro… pero si actualmente todo esto nos parecen tópicos, es porque esta novela los estableció como tales. Y la historia que este libro nos cuenta, aun siendo apasionante, palidece en mi opinión ante otra historia relacionada con ella: la de cómo se gestó la escritura de la obra.

Stevenson fue un personaje bastante peculiar para su época. Sus ideas revolucionarias y su comportamiento inusual le hicieron ganarse fama de excéntrico. Una de sus “excentricidades” fue casarse con una mujer divorciada. 

Estamos hablando de 1880. Que una viuda o una divorciada volvieran a casarse no era ilegal, pero si moral y socialmente reprochable. Lo que se esperaba de una mujer “decente” es que no se divorciara del marido, y que, si enviudaba, le guardase luto el resto de su vida. Eso era lo correcto según la mentalidad de la época. Y si, además, como en el caso de Fanny Osbourn, tenía dos hijos y una hija de su relación anterior, que otro hombre se interesase por ella era una posibilidad extremadamente remota. 

Stevenson no solo le propuso matrimonio a Fanny, sino que crio al hijo y la hija de ella (para aquel entonces, el primer hijo de Fanny había muerto de tuberculosis) como si fueran propios, cuando lo normal en estos casos era “deshacerse” de ellos enviándolos a un lejano internado. 

Al año siguiente a la boda, Stevenson, Fanny, los ahora hijo e hija de ambos, y el padre de Stevenson, se encontraban en una casa de campo. Era un entretenimiento habitual escribir relatos entre todos, pasándose un puñado de cuartillas para que cada uno leyera lo escrito por los demás y continuara la historia añadiendo lo que se le ocurriera en ese momento. Uno de esos relatos grupales había llegado hasta las manos del muchacho en un punto en el que un grupo de exploradores desembarcaban en una isla desierta, y a Stevenson le impresionó el interés y los conocimientos que demostró tener el joven por las historias de piratas, pues añadió una gran cantidad de nuevos personajes e incluso dibujó un mapa de la isla repleto de detalles, anotaciones, y lugares con nombres llamativos. 

Al día siguiente, y puesto que una lluvia torrencial los retenía desde hacía horas en el interior de la casita, Stevenson probó algo distinto. Inició lo que actualmente podríamos considerar un juego de rol totalmente narrativo. Por lo que nos cuentan sus biógrafos, basándose en los recuerdos de ese día de Fanny y su hijo, Stevenson comenzó a contarles una historia de piratas a la que todos ellos podrían ir añadiendo detalles libremente a medida que la historia se desarrollara. En lugar de esperar su turno para añadir algo sin saber de qué trataría el siguiente capítulo, todos serían participes de la historia desde el inicio. El protagonista sería un joven de la misma edad que su hijastro. Obviamente la historia estaba dirigida a él, y fue quien más intervino a parte del propio Stevenson. El cuento trataría sobre la búsqueda de un tesoro enterrado en una isla… la misma isla que había dibujado el muchacho el día anterior. Y así se gestó el primer borrador de La isla del tesoro.
Una lujosa edición de 2003 de Ediciones Rueda. Gran tamaño, tapa dura, y letra cómoda de leer, pero sin anotaciones ni más reseña que una microbiografía de Stevenson en la contraportada.
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A lo largo de dos semanas, Stevenson escribió sobre las aventuras de Jim Hawkins durante las mañanas. Por las tardes leía lo escrito a su familia, y a la noche tomaba nota de todos los cambios o añadidos que estos habían introducido sobre la marcha, para tenerlos en cuenta a la mañana siguiente e incorporarlos a la historia.

Probablemente el resultado final fue bastante diferente a lo que él tenía previsto, pero este cuento que un hombre comenzó a narrar a su familia sin saber cómo iba a terminar, a la vacilante luz de los quinqués de petróleo mientras el viento y la lluvia azotaban las ventanas de su casita, se convirtió en la mayor aventura de piratas de la historia, y marcó la pauta a seguir de todas las otras. 

De La isla del tesoro se han hecho docenas de películas y series, y sin duda se seguirán haciendo. Charlton Heston interpretó a Silver en 1990, en la que quizá sea la mejor adaptación del libro. Los Teleñecos protagonizaron su propia versión en 1996, y Disney la convirtió en una aventura espacial en 2002 con El Planeta del Tesoro. Hay una magnifica serie de animación japonesa de 1978 titulada Takarajima, que dedica un emotivo capitulo a la muerte del anciano Redruth, un personaje por lo general olvidado en la mayoría de versiones. Una adaptación bastante libre con Ed Harris en el papel de capitán Smollet, tiene un final totalmente inesperado y fuera de lugar. Jim Hawkins, Silver y Ben Gunn se alían para matar tanto a los amotinados como a los oficiales. Al capitán Smollet lo ensartan lanzándole un alfanje como si fuera una jabalina, y se reparten el tesoro entre los tres.

En muchas de estas versiones se tiende a dar más protagonismo a Silver del que tiene en la novela, que ya es mucho. Basta con ver el título de una versión de 1985 que cambiaba el típico La isla del tesoro por Las aventuras de John Silver. En la serie Black Sails (Velas negras) Silver pasaba a ser directamente el protagonista, en una historia ambientada en su juventud, antes de la trama de la novela, cuando aún se sostenía sobre dos piernas.
Edición de 2004 de Anaya/El País. En formato barato, pero profusamente anotada, y muy fiel a la edición original inglesa de 1883. Incluye la dedicatoria de Stevenson a su hijastro, un breve poema redactado también por Stevenson titulado "Al comprador indeciso", y un pequeño plano de la isla con los principales lugares resaltados.

De haber sido otro su origen, estoy convencido que el verdadero protagonista de La isla del tesoro hubiera sido Silver, y la historia narraría como los engañó a todos y se llevó el tesoro dejando a oficiales y amotinados con un palmo de narices. Pero esta historia, cuyo borrador llevaba el significativo título de The sea cook (El cocinero del mar) comenzó como el intento de un hombre de mantener entretenida a su familia (más concretamente a su hijastro) durante un mes oscuro y lluvioso. Esto se nota especialmente en detalles como que el protagonista tenga la misma edad que el muchacho a quien iba dirigida, o que no exista más personaje femenino de importancia que la madre de Jim, ni una historia de amor metida con calzador por la que obviamente un chaval de once años con la cabeza llena de piratas no sentiría ningún interés.

A pesar de haber sido desplazado de su puesto como protagonista natural de la historia, Silver ha quedado en la imaginación colectiva de la humanidad como el prototipo de pirata: astuto, brabucón, a ratos incluso valiente, zalamero cuando le conviene, traidor y leal a partes iguales y, ante todo, incapaz de rendirse por mucho que se le tuerzan los planes. Un hombre dispuesto a cruzar el mar y recorrer toda la isla con una sola pierna, abriéndose paso a tiros y tajos si es necesario en busca de su destino. Capaz de matar por la espalda y traicionar a sus compañeros sin ningún miramiento, pero capaz también de interponerse entre las armas de estos y el pequeño Jim, protegiéndolo con su propio cuerpo de espadas y balas.

Y Silver es tan solo uno de los muchos detalles inolvidables que llenan esta novela: cómo no mencionar al Capitán Flint, su loro, con su obsesiva cantinela de "¡Doblones de a ocho!". Al anciano Redruth, que en su lecho de muerte, tan solo pide a sus amigos que recen algo por su alma "si no les supone demasiada molestia". Al temible Israel Hands, el maestro artillero de Flint, un personaje real cuya vida está documentada, y que Stevenson tomó prestado para hacerle intervenir en esta historia ficticia. Al loco Ben Gunn, que tras muchos años abandonado en la isla alimentándose de pescado, raíces y cocos, estaba dispuesto a jugarse la vida por un trozo de queso. Y, sobre todo, la canción de los piratas, en sus muchas versiones y traducciones, que nunca concuerdan, pero forman un todo. Esa canción que Billy Bones, ebrio y febril, cantaba a todas horas llenando de terror a Jim y su madre en la posada del Almirante Benbow.

Tiemblan las velas y el corazón
yo-ho, y una botella de ron
Quince hombres llevan el cofre del muerto
yo-ho, y una botella de ron
De setenta que eran al zarpar del puerto
Yo-ho, y una botella de ron
Quince hombres llevan el cofre del muerto
yo-ho, y una botella de ron
El mar y el diablo se llevaron al resto
Yo-ho, y una botella de ron
Hombres de almas negras como el carbón
Yo-ho, y una botella de ron…

Puedes ver la reseña de otra obra de este autor pulsando aquí.