EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, nobles caballeros y damas.
Hoy, 24 de septiembre, se celebra el National Horchata Day (Día Nacional de la Horchata). Es curioso que esta celebración sea originaria de Estados Unidos y no de España, teniendo en cuenta que la horchata nació en la península ibérica. Esto se debe especialmente a la horchata mexicana, que se prepara de forma diferente a la española, pero mantiene el mismo espíritu de bebida tradicional y familiar elaborada con pocos recursos. Es una celebración que carece de desfiles y discursos, y consiste simplemente en disfrutar de un vaso de horchata, a ser posible en buena compañía.
Existe una leyenda popular sobre el origen del nombre de la horchata. Esta cuenta que, en 1238, tras la Reconquista cristiana de Valencia, por aquel entonces en manos de los musulmanes, el rey Jaime I recorría a caballo la huerta valenciana haciendo balance de la última batalla. Una joven campesina vio su expresión agotada por la larga campaña y se acercó a ofrecerle un vaso de una bebida que se elaboraba en la región y por aquel entonces recibía el nombre de agua de chufa.
El monarca tomó el vaso pensando que era leche, pero tras probar esa bebida para él desconocida exclamó: «Això no és llet… això és or, xata!» («Esto no es leche… ¡esto es oro, hermosa!»). La bebida pasó así a conocerse como l'or de la xata (el oro de la hermosa), de ahí a orxata y finalmente a horchata, por la deformación lingüística propia del paso del tiempo. No es algo que esté históricamente documentado, sino una de esas cosas que siempre se han dicho, pero ya sea leyenda o realidad me parece una buena anécdota.
Por mi parte, la horchata siempre estará ligada a los recuerdos de mi infancia y especialmente a los veranos, del mismo modo que también asocio aquellos años a la lectura de Las nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz. Por eso, aprovechando esta fecha dedicada a la horchata, he decidido rendir homenaje a ambas cosas que, quién lo iba a decir, tienen su origen en el mismo evento fundacional de España: la Reconquista. Y qué mejor manera de hacerlo que retomando la lectura de Las nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz y disfrutando a la vez de una buena horchata. Ya que no hay ninguna bebida concreta con la que brindar por la Reconquista, creo que esta es perfecta; la bebida con la que una humilde campesina valenciana agradeció a Jaime I el Conquistador haber liberado a su tierra de los invasores.
Prisioneros de Sandra (n.º 19). El combate entre los piratas otomanos de Sandra, que han tomado las Chafarinas, y los piratas berberiscos de Mohamet Krim se extiende por la playa. A los berberiscos se unen los habitantes de la isla, tomando a los piratas de Sandra entre dos frentes. Pese a ello, estos logran imponerse gracias a la ayuda del Guerrero y Li Chin. El Guerrero en persona derrota a Mohamet, mientras que aquellos de sus hombres que aún pueden tenerse en pie, se baten en retirada.
La relativa normalidad regresa a la isla y Sandra reitera al Guerrero su deseo de que se quede como capitán de sus fuerzas. Este, de nuevo, se niega, recordándole la promesa que le hizo Mustafá. Sin embargo, Mustafá ha muerto y Sandra no se cree en la obligación de mantener la promesa que él le hizo al Guerrero. Al contrario, está decidida a retenerlo a su lado a como dé lugar. Por su parte, el capitán Todul, encaprichado de Li Chin, le hace a esta la misma propuesta: que se quede a su lado como una de sus esposas. Ella también se niega, manifestando que siempre permanecerá junto al Guerrero, pase lo que pase, y que, si él se marcha a España, ella se marchará con él. El Guerrero y Li Chin se van a descansar, confiando en que Sandra les cederá un barco y una tripulación para devolverlos a España. Pero cuando estos se disponen a partir, se encuentran de nuevo con la negativa de Sandra, que los manda detener.
En España, en el castillo del Condado de Roca, las cosas no marchan mucho mejor. Ana María hace llamar a su presencia al médico de la corte para que la examine, porque teme estar embarazada. Este se lo confirma poco después, lo cual hace que Ana María entre en una profunda depresión en la que no puede dejar de llorar. El último hombre con el que estuvo fue el impostor que se hacía pasar por el verdadero Guerrero del Antifaz y que la forzó a tener relaciones sexuales con él. Ana María, obviamente, teme que el hijo sea del impostor y no de su marido, y se plantea quitarse la vida antes de seguir adelante con el embarazo.
Para empeorar las cosas, una alta figura acorazada se aproxima lentamente al castillo y se presenta ante los guardias que protegen el puente levadizo. Se trata de Máscara de Hierro, el invencible samurái de rostro deformado por el ácido, que sobrevivió al naufragio de su barco en el n.º 8 y, de algún modo, logró llegar hasta la costa sin renunciar a ni un solo remache de su armadura. Máscara de Hierro mata a los guardias del portón con facilidad gracias a que la calidad del metal de su katana y armadura es muy superior a la de sus rivales, cuyas armas se quiebran contra estas. A continuación, desafía a los guardias de las murallas. Entre ellos está Ramiro, que, aunque no es más que un escudero, acepta batirse en duelo con él.
Ramiro sale del castillo sin armadura, puesto que, al no ser caballero, no le corresponde tenerla. Va armado únicamente con una espada y una daga, y ambas ven rotas sus hojas al ponerlas a prueba contra las armas y la armadura de Máscara de Hierro.
El combate parece perdido de antemano, ya que, si ni sus armas pueden atravesar la armadura del samurái, poco podrá hacer tan solo con sus puños. Sin embargo, Ramiro recurre a convertir la mayor baza de su adversario en su mayor debilidad. Se abalanza contra él y lo empuja con todas sus fuerzas lanzándolo al interior del foso que rodea el castillo, con lo que Máscara de Hierro se hunde en las turbias aguas, arrastrado por su pesada coraza.
Dura realidad (n.º 20). El Guerrero y Li Chin han sido atrapados y maniatados por los piratas de Sandra, que por tercera vez le ofrece la capitanía de su guardia, sus tesoros y a sí misma, si acepta quedarse con ella. El Guerrero no está interesado en nada de esto y nuevamente la rechaza. También el capitán Todul le reclama la propiedad de Li Chin a Sandra, recordándole que ella le prometió que se podría quedar con la oriental cuando el Guerrero del Antifaz fuese suyo. Y Sandra decreta que, si Li Chin no acepta ser la esposa de Todul, entonces será simplemente su esclava.
Aprovechando que Li Chin está maniatada, Todul se acerca para empezar a cobrarse su premio. Pero los piratas han cometido el error de atarle únicamente las manos y dejarle libres los pies, con lo que uno de los delicados pies de Li Chin entra en contacto con cierta parte igualmente delicada de la anatomía del pirata. Este reacciona abofeteándola, y el Guerrero, a su vez, embistiendo al pirata con la cabeza.
Todul, loco de ira, empuña su daga para acabar con el Guerrero, el cual lo derriba ahora de una patada en el mentón. Lejos de enfurecerse por esto, la exhibición de poder del Guerrero, capaz de derribar a uno de sus mejores luchadores aun estando maniatado, hace que Sandra se quede más prendida aún de él.
Sandra no es una villana convencional. Tiene momentos autoritarios, egoístas e incluso crueles, pero al mismo tiempo siente una admiración sincera hacia el Guerrero. Eso la hace más interesante que muchos antagonistas que simplemente quieren matarlo. De hecho, durante estos capítulos Sandra parece debatirse constantemente entre retenerlo por la fuerza o dejarlo marchar, porque comprende que nunca le pertenecerá realmente. Aun teniéndolo desarmado, maniatado y rodeado por su guardia, sabe que nunca va a poder controlarlo.
Tras reflexionar un poco decide dejarlo en libertad, pero quedarse con un pequeño recuerdo de él antes de hacerlo. Lo manda llevar a sus dependencias, se despoja de sus bastas ropas de pirata cambiándolas por un camisón de seda transparente, y le propone liberarlo a él y a Li Chin una vez él le haya hecho el amor. Y bueno, el Guerrero ya sabemos que es muy sacrificado… que está dispuesto a cualquier cosa con tal de cumplir su misión y todo eso… así que, tras un combate algo diferente al que estamos acostumbrados a ver, pero igualmente duro, Sandra le permite seguir su camino.
Pero cuidado, no le da permiso para marcharse, sino para escapar. Ella no hará nada por detenerlo, pero tampoco le facilitará su huida, para que sea el destino quien decida. Por tanto, no da la orden a sus hombres de que le dejen marchar, ni tampoco que le cierren el paso, sino que se limita a quedarse en sus aposentos, sin dar la alarma.
El Guerrero se marcha por la ventana, andando por una cornisa hasta la habitación donde han encerrado a Li Chin. Cuando está hablando con ella en el interior de la habitación, se presenta el capitán Todul, que viene a cobrarse los favores que él cree que le corresponden como nuevo propietario de la oriental. El Guerrero y el capitán se enfrentan de nuevo y este último termina otra vez por los suelos.
A continuación, el Guerrero y Li Chin escapan del palacio de Sandra saltando desde una ventana a un carro lleno de paja que pasaba por la calle. De ahí pasan al puerto, donde convencen a unos pescadores para que los lleven hasta España. El Guerrero les muestra sus dos manos. En una sostiene una bolsa de monedas y en la otra su cuchillo, dando a elegir a los pescadores cómo quieren resolver el asunto. Los pescadores eligen la bolsa de monedas, pero durante el viaje intentan asesinarlo para quedarse con todo lo que lleve.
Este les da una pequeña lección, convenciéndolos de que es mejor que cumplan con el acuerdo al que llegaron y le dejen en la costa española.
Finalmente, son desembarcados en una costa cercana al Condado de Roca. Adquieren un par de caballos de unos granjeros locales y, con estos, el Guerrero y Li Chin cabalgan hacia el castillo, en lo que debería ser un final feliz a sus aventuras… Excepto por el hecho de que el Guerrero no sabe nada de lo que ha ocurrido en su ausencia ni, naturalmente, del embarazo probablemente ilegítimo de su esposa. Además, un par de viñetas en la última página nos muestran que Máscara de Hierro sigue vivo. ¡El tipo parece tan indestructible como su armadura!
Con este número ponemos fin al primer tomo de Las nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz. Podéis repasar la colección desde el inicio pulsando aquí.
Otras colecciones de Manuel Gago
Nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz. 1979-1981. Manuel Gago (guion y dibujo). Publicado por Editorial Valenciana S.A.













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