MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

lunes, 12 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 12) ¡Zombi!

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Enviamos a uno de nuestros corresponsales a Haití para ver si consigue fotografiar un zombi genuino! ¡Confiamos en que al menos el 60% de él logre regresar a nuestra redacción! ¡Extra! ¡Extra!


Daniel King acaba de llegar a Haití con la intención de sacar algunas fotografías de un ritual vudú genuino y escribir un buen reportaje. Se gana la vida con eso, así que cuanto más espectacular sea, cuanto más peligroso parezca y cuanto más extraño sea aquello que logre fotografiar, más le pagarán.

Se instala en la hacienda del señor Richards, un terrateniente local al que no conoce de nada, pero que está feliz de tener algo de compañía no local para variar.

Una noche oye sonar los misteriosos tambores de los rituales vudú y toda la gente de la plantación desaparece. Richards le explica que esto es algo que ocurre en ocasiones. Las noches que hay rituales vudú, todos los nativos se marchan y él no puede hacer nada al respecto. Sería casi suicida tratar de impedírselo o reprochárselo, así que lo acepta simplemente como una particularidad de la región.

Richards advierte a King de que no interfiera, pero precisamente la oportunidad de fotografiar un ritual vudú es lo que estaba esperando. Toma su cámara y, siguiendo el sonido de los tambores, llega hasta un claro en la jungla en el que se está celebrando una ceremonia en torno a un poste y con una enorme hoguera como fondo.

Docenas y docenas de nativos bailan una frenética y confusa danza mientras oran a sus dioses. Un grupo de estos trae un ataúd. De su interior sacan un esqueleto que conserva unos largos cabellos rubios y algo que parece un camisón. Ante sus atónitos ojos, las luces de la hoguera, los cánticos frenéticos y la danza comunal parecen hacer que el cadáver se regenere. Rígidamente erguido contra el poste, este empieza a recobrar su carne hasta convertirse en una bella joven.

En ese momento King comete el error de sacar una foto y el flash de su cámara paraliza toda la ceremonia. Nadie le persigue ni le ataca, pero claramente la magia se ha roto en todos los sentidos posibles. El cuerpo de la mujer vuelve a convertirse en un esqueleto y se derrumba de frente al suelo.

King sale corriendo y regresa a la hacienda de Richards, al que le cuenta todo lo ocurrido. Mientras King revela su fotografía, Richards le explica la historia en torno al cadáver de la mujer que acaba de ver. Es el de Marie, la esposa de Jason Morgan, el anterior propietario de la plantación. Morgan era un individuo que trataba a los nativos como esclavos, justo al contrario que su mujer, Marie, que era buena con ellos e intentó integrarse en sus costumbres y entre sus gentes.

Marie era muy querida por los nativos, tanto como Morgan era odiado, y esto hizo que el desprecio de Morgan hacia los nativos terminara incluyendo a su propia mujer, que consideraba que de algún modo lo traicionaba por pasar tiempo con los trabajadores.

Una noche, completamente borracho y enloquecido, Morgan disparó contra su esposa y la mató. Los nativos hicieron un ritual para devolverle la vida y convertirla en un zombi, y ella fue a buscar a su marido. Él, al darse cuenta de que su arma ya no tenía efecto en ella, echó a correr y terminó hundiéndose en un lodazal de arenas movedizas.

Tras contar esta historia y reflexionar sobre ella, Richards se da cuenta de que esa noche precisamente era el aniversario de la muerte de Marie y quizá por ello los nativos habían querido traerla de vuelta una vez más para que participara esa noche en su fiesta y sus danzas.

En ese momento, King ha terminado de revelar su fotografía, pero en esta no aparece el cadáver, tan solo el poste en el que este se apoyaba. Está todo lo demás; el poste, los nativos danzando, la hoguera al fondo... todo excepto aquello que demuestra que su historia es real.

Esta es una historia más importante de lo que pueda parecer a primera vista para el conjunto de la colección. Es la primera de las Historias de la Cripta en que aparece un muerto viviente corpóreo que toma venganza contra su asesino, que es algo que se convertiría prácticamente en la marca distintiva de la colección. Anteriormente ya han aparecido fantasmas o visiones que podrían interpretarse como tales, pero este es el primer caso de un muerto viviente físico y tangible. El comic la llama zombi, pero técnicamente es lo que conoce como un revenant: un muerto que regresa porque hay una injusticia que debe ser corregida.

Esta estructura es precisamente la que más adelante veremos repetirse una y otra vez hasta convertirse en lo más característico de Historias de la Cripta. Puedes repasar la colección desde el inicio pulsando aquí.

Zombie! 1950. Guion y dibujo de Johnny Craig. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

LA MANSIÓN ENSANGRENTADA

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

Presentado por... Pecky.
 

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Vamos ahora con una película clásica de terror y asesinatos: La mansión ensangrentada. El título original es The Dorm That Dripped Blood, algo así como El dormitorio que chorreaba sangre, aunque en este contexto «dormitorio» no se refiere a una habitación, sino a todo un edificio comunal de habitaciones, como los dormitorios universitarios. 

De hecho, se trata exactamente de eso: de un edificio de dormitorios de universidad o fraternidad que va a ser demolido. Faltan dos semanas para ello, así que se ha dado la oportunidad a cuatro estudiantes de que sean ellos los que se encarguen de sacar todos los muebles, empaquetar todo el menaje, contar y clasificar todos los electrodomésticos recuperables, documentos que puedan quedar, etcétera, y dejarlo todo preparado para que los transportistas vengan a recogerlo antes de la demolición del edificio.

Hacen coincidir esto con las vacaciones de fin de año, de modo que van a estar solos. No solos en el edificio, sino en todo el campus. No me digáis que no es una situación perfecta para que un asesino o un típico psicópata entre en liza. Nuestros afortunados estudiantes y víctimas potenciales son Joanne y Patti por el lado de las damas, y Brian y Craig por el de los caballeros. Pero como cuatro víctimas solas son bastante poquitas, más aún teniendo en cuenta que hemos de suponer que una o dos sobrevivirán, vamos a añadir un poco más de carnaza.

En un principio, los que se iban a quedar eran cinco, contando con una tercera chica, pero en el último momento esta se echa atrás y sus padres vienen a buscarla. Se trata de Debbie. Ellos son las primeras víctimas: al padre, el asesino le machaca la cabeza con una garrote de pinchos casero; a la madre le corta el cuello con cable de metal; y a la propia Debbie le pasa por encima con el coche de sus padres y la aplasta. 

El cadáver del padre queda abandonado en una escalera. Los otros dos cuerpos terminan en el maletero del coche, que el asesino se lleva con él. Ya sabemos que su arsenal es variado y que es lo suficientemente inteligente para conducir. No se trata de un psicópata tipo Jason y probablemente tampoco de una entidad sobrenatural.

También está por el recinto Hemmit, un tipo extraño que suele rondar por la zona, y al que vemos deshacerse de algunas cosas en un contenedor de basura y recuperar de este un listón de madera. Es un personaje que está puesto ahí de forma tan clara para que sospechemos de él que lo podemos descartar como el asesino casi en automático.

Y tenemos también a Bill, el de mantenimiento, que se queja de que alguien le ha robado su mejor taladro. ¿Un taladro? Bien, bien. Los taladros siempre dan mucho juego en estas películas.

Una de las noches que el grupito está relajándose, jugando al billar, ven a Hemmit espiándoles a través de una de las ventanas y algunos de ellos salen a buscarle. No dan con él y, además, es una escena demasiado larga, en la que pasa un minuto tras otro y simplemente vemos a los personajes andando en la oscuridad, buscando al dichoso individuo que no aparece por ningún lado. Van a buscarlo también a su habitación porque, aunque no se deja en ningún momento claro quién es o qué hace ahí, parece que forma parte del personal del instituto. Al final es una secuencia larga que no lleva a nada.

Bill, en cambio, tiene suerte con su problema, porque en un momento en el que está lavándose la cara, inclinado sobre un fregadero, el asesino se acerca por detrás y le deja clavado el taladro que había perdido en el cráneo. Lo de que tiene suerte lo digo porque al final recupera el taladro, aunque reconozco que lo de morirse en el proceso es un pequeño inconveniente.

El siguiente crimen del psicópata es el que más me duele de toda la película; aprovechando un descuido de los demás, machaca con la garrota de púas la mesa que tenían preparada para la cena, echando a perder dos pollos asados enteros y un par de fuentes de patatas fritas, además de una botella de vino. ¡Eso sí que es un auténtico horror!

El caso es que llevamos ya más de la mitad de la película y ninguno de los cuatro que parecía que iban a ser las víctimas ha muerto todavía. No es que me queje mientras vayan cayendo personajes secundarios, porque, a medida que estos mueren, siguen apareciendo más. Hablando de personajes secundarios, un policía aparece para investigar el asesinato de la cena, ya que el grupito llama a comisaría para denunciar un acto de vandalismo dentro del campus, ya que, técnicamente, ha sido eso. Ellos sospechan de Hemmit, aunque no pueden probarlo. El policía se limita a tomarles declaración y se marcha

Cuando el psicópata por fin se decide a acabar con el grupito inicial, parece que le entran las prisas. A Brian vemos cómo le clava algún instrumento afilado en un brazo y, más tarde, nos lo encontramos descuartizado sobre una mesa. A Patti la noquea de un golpe y la mete, aún viva, en una enorme olla de vapor a presión para que se cueza. Cuando ya solo quedan Joanne y Craig, estos deciden al fin huir del edificio. Y en su precipitado escape se topan de frente con Hemmit, que los ataca inmediatamente. ¡Entonces sí era él el asesino! Tenía toda la pinta de ser una de esas falsas alarmas que están ahí puestas solamente para que sospeches de él, pero parece que finalmente era el asesino, porque aturde de un golpe a Craig y, a continuación, persigue a Joanne a lo largo de aulas y pasillos. Sin embargo, hay algo en lo que va balbuceando mientras la persigue que nos hace dudar de nuevo. Dice que él está ahí para intentar salvarla, para protegerla. Está claro que está obsesionado con ella, así que nada de lo que diga tiene realmente valor, pero ¿podría ser que realmente el asesino sea otro y Hemmit esté intentando, de algún modo, proteger a Joanna?

Esta logra darle esquinazo y reunirse de nuevo con Craig. Entre los dos consiguen acabar con Hemmit mediante el siempre fiable procedimiento de hachazo en la cerviz... y entonces Craig revela que quien mató a todos los demás fue él. Es él quien está obsesionado con Joanne y los ha matado a todos porque, de algún modo, en su mente, esto demuestra lo mucho que la ama. A la mente de un loco no hay que buscarle lógica. Joanne escapa de nuevo y empieza la fase de recuento de cadáveres, en la que, al ir recorriendo las diversas salas del edificio, va encontrándose con los cuerpos de todos los otros personajes muertos hasta ese momento.

Un secundario que había aparecido antes, una especie de chatarrero que iba a comprar un lote de mesas del edificio, aparece en plena noche sin motivo aparente. No viene a recoger las mesas, porque eran un montón de ellas y llega a medianoche sin nadie que le ayude a cargarlas. Además, antes le había preguntado a Joanne si estaba ella sola en el edificio, así que podemos entender que sus intenciones eran otras... Buenas o malas, pero otras. El caso es que llega. 

Cuando entra en el edificio y se da cuenta de lo que está pasando, se enfrenta a Craig, que deja a Joanna noqueada en otra sala para enfrentarse al chatarrero. En ese momento aparece el policía que vimos antes acompañado de otro. Pero cuando los policías ven al chatarrero y a Craig peleando, disparan contra el primero y lo matan. Dan por sentado que el chico más joven tirado en el suelo es el bueno de la historia y que el hombre mayor, que claramente le ha dado una paliza gracias a su mayor fortaleza física, es el malo, y se lo limpian a tiros.

A continuación, y esto es con diferencia lo más original de la película, Craig (que tiene mucha labia) convence a los policías para que le dejen solo y se vayan a revisar otras partes del edificio y a buscar ayuda. Entonces él va hacia el lugar donde dejó a Joanne inconsciente, la toma en brazos y baja al sótano, donde se encuentra la caldera de la calefacción central del edificio. Le vemos avanzar hacia la caldera con la portezuela abierta, al otro lado de la cual hay un infierno de llamas. Se nos da a entender que embute a la todavía viva pero inconsciente Joanne en el horno y, justo a continuación, se mete él mismo reduciéndose los dos a cenizas en una especie de unión romántica definitiva. En su mente, esa es la forma de estar siempre juntos.

¿Un final en el que el psicópata asesina a la final girl al mismo tiempo que se destruye a sí mismo? Estoy tratando de hacer memoria, y creo que es la única película de estas características en la que he visto algo parecido.

En fin… un slasher universitario de los años ochenta de bajo presupuesto ¿Qué más se puede pedir? No tiene la personalidad de películas como Halloween o Viernes 13, pero sí consigue transmitir una sensación constante de peligro, y el asesino utiliza métodos muy variados. En muchos slashers de la época el villano acaba identificado con un arma concreta (machete para Jason, motosierra para Leatherface, garras para Freddy, cuchillo de cocina para Michael Myers) mientras que aquí cada asesinato parece más algo oportunista e improvisado que otra cosa, como si matara a cada uno con lo que tiene a mano en ese momento. Y eso quieras que no hace que las muertes resulten menos rutinarias. Es cierto que hay algunas partes lentas y de relleno, pero lo curioso y original del final compensa el haber tenido que tragárselas.

The Dorm That Dripped Blood. 1982. Stephen Carpenter, Jeffrey Obrow, Stacey Giachino (guion) Stephen Carpenter, Jeffrey Obrow (directores) Stephen Sachs, David Snow (actores principales) Laurie Lapinski, Pamela Holland (actrices principales). Jeff Obrow Productions.

TAZA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA (2)

 EL GRAN BAZAR

Presentado por… Luctus.

Bienvenidos, amigos coleccionistas.

Hoy es 12 de octubre, el Día de la Hispanidad. Aunque a principios de mes ya dijimos que íbamos a dedicarlo entero al tema del terror y los monstruos, por ser octubre el mes que alberga Halloween, vamos a hacer excepción parcial con el día de hoy.

Lo de parcial es porque igualmente en algunas horas subiremos una publicación relacionada con el terror, pero no queremos perder tampoco la oportunidad de saludar a nuestros lectores hispanos, desde los clásicos españoles de piel blanca y ascendencia europea a los dominicanos de piel negra, los cubanos en los que nos encontramos todos los puntos intermedios posibles entre los dos fenotipos anteriores, los pueblos mestizos de Centro y Sudamérica, los filipinos de rasgos asiáticos, los chamorros de Guam y las Marianas, y hasta los hispanocarolinos de Micronesia. 

Lo que hace tan grande a la Hispanidad es que no se basa en una raza común. Los hispanos son un curioso caso de etnia cultural, no genética. Y ni tan solo hablamos de una cultura monolítica e inamovible, sino de un conjunto de culturas y hasta religiones diferentes, pero lo suficientemente compatibles y tolerantes entre ellas como para ser capaces de convivir. Junto a millones de hispanos agnósticos nos encontramos a otros tantos de cristianos, evangélicos, protestantes, ortodoxos, judíos, y creyentes del vudú dominicano o de la santería cubana.

El que la Hispanidad incorpore pueblos muy diferentes sin exigirles una uniformidad étnica, racial, religiosa ni cultural quizá sea su característica más notable y, al mismo tiempo, menos comprendida. La verdadera riqueza de la Hispanidad reside precisamente en lo contrario: en su capacidad de hermanar a individuos de procedencias, culturas y creencias muy distintas.

Y como a fin de cuentas la excusa finalidad del blog es mostrar diversos objetos de mi colección, rematamos esta entrada con algo que una masqueamiga me trajo de recuerdo desde República Dominicana en 2020, una de las veces que volvió de allí tras visitar a su familia. ¡Una taza enorme! 

Tiene más de medio litro de capacidad, con lo que podemos preparar suficiente café para que desayunen dos personas con la misma taza. Doy fe de ello 😁☕

¡Feliz Día de la Hispanidad a todos nuestros lectores, estén donde estén y sin importar el aspecto, los orígenes, las creencias o el número de cabezas y tentáculos que tengan!

Puedes ver otra entrada dedicada a este día pulsando aquí. 

domingo, 11 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 11) Cavernícola

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Nueva pieza expuesta en el museo antropológico! ¡Un ser prehistórico congelado tan bien conservado que casi parece vivo! ¡Encuentre los horarios de visita en nuestras páginas de Cultura y Espectáculo! ¡Extra! ¡Extra!


Homer Perry es ayudante del conservador del museo del Instituto Johnsoniano y lleva dos años preparando minuciosamente una exposición. Es el gran trabajo de su vida y la exposición que lo va a encumbrar va a inaugurarse dentro de poco.

Lamentablemente, llega una carta del profesor Greer, un antropólogo que se encontraba en los Alpes suizos, informando de que ha encontrado un espécimen de hombre de Neandertal perfectamente conservado en un bloque de hielo. Estamos hablando de un ser humano de hace doscientos mil años que, según el profesor, está intacto. Tal cual parece como si se hubiese mantenido estático en el tiempo dentro de su bloque de hielo, sin sufrir ningún tipo de degradación.

La noticia es tan notable para la ciencia que eclipsa la exposición que estaba preparando Perry. El director del museo ordena dar prioridad al descubrimiento de Greer. La exposición de Perry será apartada a un lado, se cambiarán la decoración y la temática de las salas que estaban reservadas para esta y todo se centrará en presentar al neandertal al público. Esto, naturalmente, supone un gran revés para Perry. ¡Dos años de trabajo desplazados por un descubrimiento debido a un simple golpe de suerte! 

El profesor Greer y su congelado amigo llegan hasta el instituto, y de pronto todo gira en torno a ellos. Se coloca al cavernícola en una cámara refrigerada, decorada como un paisaje prehistórico y con una pared transparente para que el público pueda observarlo, como un gigantesco expositor. La idea es sacar al neandertal de su bloque de hielo y mantener el aire de la sala lo suficientemente frío para que el cuerpo no se degrade.

Perry, nada contento con esto, decide hacerle una mala jugada a Greer cuando el museo cierra. Para chafarle la exposición a su colega, que a su vez ha chafado sin querer la suya, saca al neandertal de la cámara y lo deja abandonado en la terraza con la esperanza de que el calor del sol lo eche a perder. Sin embargo, ese resulta ser un día especialmente frío y, cuando va a comprobar si ya da muestras de deterioro, este no presenta ninguna. Al contrario, más que muestras de deterioro, parece tener incluso mejor aspecto que antes. 

El neandertal vuelve a la vida, como si solo hubiese estado hibernando. Al no saber dónde está, reacciona con violencia. Mata al señor Perry de un fuerte golpe y, a continuación, destroza todo lo que tiene a su alrededor. Entonces ve el decorado que habían preparado para él en la cámara frigorífica y, al ser lo único que le resulta familiar, entra en este, pateando inadvertidamente un tope de puerta que Perry había colocado para mantenerla abierta. La puerta se cierra y el aire frío de la cámara vuelve a congelarlo, mientras el confuso troglodita lloriquea sin entender nada de lo que le está ocurriendo. 

A la mañana siguiente el cadáver de Perry es encontrado y todos dan por supuesto que enloqueció por la frustración de que otra exposición hubiese opacado la suya. Provocó él mismo todos los destrozos y se mató accidentalmente al caer desde una zona elevada de la propia sala.

La historia termina con el director del instituto y el propio profesor Greer observando al troglodita, de nuevo congelado en su falso entorno, preguntándose qué haría y cómo reaccionaría en el caso hipotético, y naturalmente imposible, de que despertase a día de hoy.

Y ahora, veamos… ¿Quién es el monstruo de esta historia? ¿El neandertal, o Perry? Durante la primera parte parece que estamos ante una historia clásica de monstro congelado que despierta y provoca el caos. Pero todo el desastre ocurre porque Perry es incapaz de aceptar que otro hallazgo eclipse su exposición. Cuando el neandertal despierta lo hace en una realidad incomprensible. A sus ojos está en otro mundo, tal cual como si un alienígena nos arrancará nosotros de la Tierra para dejarnos abandonados en un lejano planeta sin ninguna explicación. No sabe volver con su familia y ni tan solo puede llegar a sospechar que hace mucho que está ya no existe. Se encuentra rodeado de objetos extraños y actúa de forma violenta porque está desorientado y confundido. En realidad, él es la víctima de toda la situación. Volver a congelarse es quizá lo mejor que puede ocurrirle. 

Pasa la página hasta otra de las Historias de la Cripta pulsando aquí.

Cave man. 1950. Guion y dibujo de Johnny Craig. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

PESADILLAS (nº 31) El hombre lobo del pantano

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Este es uno de los libros de Pesadillas que más ganas tenía de leer porque está entre los mejor valorados en general por los aficionados. 

Nos cuenta la historia de Brady, un chico de doce años. Su familia se muda desde Vermont a una zona rural de Florida situada junto a un pantano conocido por los lugareños como el pantano de la fiebre. El traslado se debe al trabajo de su padre, un científico que estudia si unos ciervos procedentes de Sudamérica pueden adaptarse al ecosistema de Florida.

Brady y su hermana Emily dejan atrás a sus amigos, no conocen a nadie en la zona y todavía no pueden incorporarse al siguiente curso escolar, así que básicamente están sin nada que hacer y con un pantano prácticamente al lado de su casa, por tanto… ¿a qué pueden dedicar el tiempo, sino explorarlo? Es ese tipo de cosas que parecen emocionantes cuando eres niño y una locura cuando eres lo bastante adulto para ser consciente de todos los peligros: depredadores, alimañas, insectos, enfermedades, infecciones por el agua estancada… 

El caso es que se internan en el pantano, se pierden y terminan llegando a la desvencijada cabaña de un ermitaño de aspecto salvaje y largas greñas blancas que empieza a perseguirles en cuanto les ve. Huyendo a lo loco, sin pensar por dónde van, consiguen regresar (quizá por instinto, quizá por casualidad) a su nueva casa.

Cuando cuentan lo ocurrido a sus padres, estos les explican que alguien ya les había hablado del ermitaño del pantano, describiéndolo como un tipo peculiar pero inofensivo. Poco después, Brady conoce a un niño de los alrededores llamado Will. Este le cuenta a Brady que allí al pantano lo llaman pantano de la fiebre porque muchos años atrás las gentes del lugar se contaminaron con algún tipo de bacteria del pantano, y los que no murieron se volvieron locos y se adentraron en el pantano para no volver a ser vistos jamás.

El segundo amigo local que hace Brady es un enorme perro lobo que aparentemente empieza a rondar la casa al notar que vuelve a estar habitada. Brady logra convencer a sus padres para quedárselo y le pone por nombre Lobo. Y a partir de ahí empiezan a pasar cosas raras. El ermitaño, del que nunca llegamos a saber cómo se llama, parece espiarles. Durante las noches se oyen extraños aullidos procedentes del pantano. Algunos animales pequeños aparecen destrozados. Además, un cazador se adentra en el pantano y no vuelve a salir de él. Cassie (otra niña de los alrededores que es amiga de Will y se une a la pandilla) afirma que en el pantano vive un hombre lobo y no pierde la oportunidad de volver al tema obsesivamente.

El incidente más grave, al menos en lo que a Brady se refiere, es que uno de los ciervos del experimento de su padre es despedazado. Algo grande y fuerte se ha abierto paso a través del cercado en el que los retenía para aclimatarlos. Las huellas de lobo o perro de gran tamaño en torno al cercado hacen que el padre achaque esta muerte a Lobo y, por extensión, se sospeche de él por todo lo demás. El padre decide deshacerse del perro enviándolo a la perrera, donde eventualmente lo matarán. Brady está convencido de que Lobo es inocente y lo azuza para que escape al pantano.

Brady se gana una bronca de su padre por esto, que le dice que, de todas maneras, el perro antes o después regresará y, cuando lo haga, él lo meterá en el coche y lo llevará a la perrera. Sin saber cómo proteger a su peludo amigo, Brady sale a buscarlo en los días siguientes, y Will, que conoce el pantano mejor que él, le acompaña. 

Y sí, consiguen encontrar a Lobo, pero no en la forma en que Brady esperaba. Lobo aparece cuando Will se transforma en hombre lobo y ataca a Brady para matarlo. El perro acude a proteger a Brady y el hombre lobo y el perro lobo se enzarzan en un combate en el que intercambian ladridos, mordiscos, arañazos y salivazos, hasta que finalmente es Will el que sale huyendo. 

El ermitaño (que desde el principio estuvo ahí para que sospecháramos que él era el hombre lobo, pero resulta ser una pista falsa) encuentra a Brady malherido y lo lleva a su casa. Cuando se recupera le cuenta toda la historia a sus padres, que naturalmente no se la creen. Solo aceptan que le atacó algún animal del pantano (probablemente una ardilla) y el perro la espantó. Le dan de nuevo permiso para quedárselo y Lobo se salva así de terminar en la perrera. De Will no volvemos a saber nada más. Aparentemente abandona la región. Cassie sigue por ahí, contando sus historias de hombres lobo, y visita de vez en cuando a Brady.  

Un mes después, con la siguiente luna llena, Brady siente que se está transformando en un hombre lobo. Cuando Will le mordió, le transmitió la maldición, y ahora él es el hombre lobo del pantano. 

Este parece uno de los clásicos finales de Stine en los que hace que todo termine mal para el protagonista. Sin embargo, en esta ocasión es diferente porque cuando Brady sale a escondidas por la ventana de su habitación y corre hacia el pantano en plena transformación, Lobo corre junto a él. El vínculo entre ambos sigue intacto. Lobo continúa viendo a Brady como su compañero de manada, sin importar el aspecto que tenga.

Dentro de los finales malos de Stine, este es uno de los finales malos menos malos. Es posible que Brady deba esconder esta nueva particularidad suya a los demás durante el resto de su vida, que nunca pueda confiar plenamente en otras personas. Y esto convierte a Lobo en el único vínculo que une ambas existencias. El único ser ante el que nunca tendrá que ocultarse. Quizá el único amigo que llegue a tener que lo será tanto cuando él esté en su forma humana como en su forma de hombre lobo, porque para el perro no hay una diferencia importante entre ambas. Y quizá nunca pueda contarle la verdad a su familia ni mantener relaciones normales con otros seres humanos, pero tendrá a su lado a Lobo, al menos durante sus primeros años de licántropo, hasta que aprenda a lidiar con su doble naturaleza.

¿Es un final malo? Sí, lo es… pero no tan malo como se podría esperar de Stine.

Puedes repasar otras obras de este autor (y de algunos de sus imitadores) pulsando aquí. 

The Werewolf of Fever Swamp. 1993. R.L.Stine. Pesadillas nº 31. Publicado en 1997 por Ediciones B / Grupo Z.