MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

miércoles, 30 de septiembre de 2026

YALAHAS PIFF IADDO EN RONCESVALLES

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                        ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                             

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Yalahas Piff Iaddo, espía colegiado fue una colección de cómics publicada en España por Les Éditions de Saxe entre 1977 y 1982. El nombre de la colección era, en la versión francesa original, L'espion de l'émir Gep'Allah Barraca (Gep'Allah Barraca, espía del emir). En España el protagonista pasó a llamarse Yalahas Piff Iaddo, una deformación fonética y arabizada de la expresión española «Ya la has pifiado», que vendría a ser «ya has fracasado». El nombre francés Gep'Allah Barraca podría ser, a su vez, una deformación arabizada de J'ai pas la baraka, que sería algo así como «no tengo suerte».

Lo de cambiar «El espía del emir» por «Espía colegiado» seguramente fue para que rimase con el nuevo nombre del personaje, lo cual era una de las marcas distintivas de la Escuela Bruguera. Y, si bien Bruguera no tuvo nada que ver con la publicación de este cómic, esto probablemente se hizo para hacerlo más llamativo para el público español, recordándole títulos como Mortadelo y Filemón, agencia de información, Anacleto agente secreto o Manolón conductor de camión.

Dicho esto, vamos a darle un vistazo al cómic en sí.

La historia tiene lugar durante la época de la Reconquista, en la España ocupada por fuerzas invasoras musulmanas. El protagonista, Yalahas Piff Iaddo, es, como indica el título, un espía, concretamente al servicio del emir Abd al-Rahman de Córdoba. El emir está haciendo una ceremonia en honor a un sabio del lugar y toda Córdoba estalla en una alegría general pero forzada. Entre el público hay un par de agentes de un grupo disidente que intentan acabar con el emir, pero fracasan gracias a la intervención de Yalahas.

Para debilitar a este grupo, Yalahas empieza a hacer pintadas por las calles con manifestaciones políticas de otros grupos que se va inventando sobre la marcha. Son consignas facilonas para que la gente las recuerde y las coree sin pensar. La idea es que esto hará que la gente que está en contra del emir, en lugar de estar unida en un solo partido opositor, se disgregue en varios partidos que eventualmente pelearán entre ellos por el protagonismo.

Además de estas pintadas, Yalahas va de un lado a otro hablando con sus amigos y conocidos sobre estos nuevos partidos, hablándole a cada uno de un partido distinto y animándole a unirse a él. Lo que consigue con esto es que, en poco tiempo, las calles estén llenas de manifestantes que, en lugar de protestar todos juntos contra el gobierno del emir, se enfrenten unos con otros.

Estando esta batalla campal en su apogeo, llega un mensajero desde Oviedo con importantes noticias. Al parecer, Carlomagno ha decidido al fin implicarse en la guerra, si bien no está muy claro de parte de quién va a luchar. Esto es un dato real. Los reinos europeos veían en la Reconquista una lucha por la religión, más que por el territorio, puesto que si el islam se apoderaba de toda la península ibérica la emplearían como cabeza de playa para extenderse por el resto de Europa. Esto hizo que fuerzas como los caballeros Templarios acudieran desde varios de sus monasterios a ayudar a los reinos castellanos, y se sabe que Carlo Magno trajo sus ejércitos a la península en al menos dos ocasiones.

Para conseguir más información al respecto, Yalahas viaja hasta Oviedo con la intención de engañar al rey cristiano ubicado allí, fingiendo que se pone a su servicio. Se presenta aludiendo a que él pertenece a uno de los pueblos árabes que fueron casi exterminados por el emir y, por ello, busca perjudicarle. Sin embargo, es traicionado por un acompañante que conoció de camino y se ve obligado a huir.

Tras otra serie de confusas idas y venidas, todo desemboca en la batalla de Roncesvalles. Esta es una batalla histórica documentada en la que las tropas del emperador Carlomagno cruzaron los Pirineos en el año 778 después de Cristo y llegaron hasta Pamplona, una ciudad fronteriza que estaba aliada con uno de los reinos árabes. Carlomagno no atacó la ciudad al no haber tropas moras en ella, pero sí mandó derruir sus murallas para que en el futuro no sirvieran de defensa a los musulmanes si decidían establecerse allí.

A continuación, avanzó hacia Zaragoza, enfrentándose a las tropas del emir, aunque tras algunas batallas tuvo que retirarse porque la oposición que encontró allí fue mucho mayor de la esperada. Cuando volvía por el desfiladero de Roncesvalles, fue atacado por una fuerza compuesta, al parecer, por una mezcla de guerreros árabes y vascos, aunque la historia es muy confusa en este punto.

Durante esta emboscada, la retaguardia que cubría la retirada de Carlomagno fue destruida. Esta se encontraba al mando de su sobrino, el héroe Rolando, portador de la espada (supuestamente mágica) Durendal. El propio Rolando murió en esa batalla y se dice que, mientras desfallecía, golpeó un muro natural de roca con su espada, abriendo en este una brecha de cien metros de altura y cuarenta de ancho, a la que actualmente se conoce como la Brecha de Rolando.

El caso es que, en este comic cambian ligeramente la historia. Carlo Magno no llega pasar por el desfiladero de Roncesvalles, ya que el camino que está siguiendo está cerrado por obras y toma un desvío. Tanto las tropas del emir como los guerreros vascos de Pamplona, que se habían reunido allí para atacarle, regresan casa sin haber llegado a entran en combate. Pero para quedar bien, Yalahas le cuenta al emir que su tropas obtuvieron una aplastante victoria contra Carlomagno. 

Tras esto, Yalahas se toma unas vacaciones en Córdoba. Al pasar por la playa, su camello, que piensa y razona al nivel de un humano, se sorprende de lo descaradas que son las mujeres españolas (a las que llama las extranjeras) porque están bañándose en la orilla sin cubrir sus rostros con un velo🙄

El principal fallo que le veo al cómic es que una gran parte del mismo se siente de relleno y no tiene una verdadera relación con la historia que cuenta. Además, da la impresión de que trata de ser una imitación de Las aventuras de Astérix, dando pequeños datos históricos repartidos por aquí y por allí en forma de explicaciones en cuadros de texto, tal como era habitual en Astérix, hablándonos sobre el origen de algunos nombres o tradiciones y reinterpretando otras de forma anacrónica. Hay un momento en el que Yalahas baila en una discoteca, por ejemplo, y otro en la que envía un telegrama.

La colección solo tuvo seis números y supongo que eso se debió a que las ventas no fueron muy buenas porque, realmente, compitiendo con otros cómics franceses de la época, como Iznogud, Tintín o el propio Astérix, no tenía mucho que hacer. Compré este número de segunda mano por curiosidad, por ver otro comic ambientado en la Reconquista, pero ahora que ya he saciado esa curiosidad no creo que compre ninguno más 😅

L'espion de l'émir Gep'Allah Barraca à Roncevaux. 1978. Pierre H. A. Gérome (guion) Francesc Rigol Alsina (dibujo). Publicado por Les Éditions de Saxe S.A. 

martes, 29 de septiembre de 2026

CATHERINE de La revancha de Kitty Galore

 LA DESPENSA

Presentado por… el sr. Peppin.

¡Saludos, hambrientos y hambrientas!

Hoy toca hablar de gatos. Concretamente, de esta figurita de Catherine, uno de los personajes de la película La revancha de Kitty Galore (2010), la segunda parte de Como perros y gatos (2001). Se entregó el mismo año del estreno de la película junto con los menús infantiles de McDonalds.

Estas películas (tres, en el momento de escribir esta reseña) presentan a los perros y gatos como seres con una inteligencia equivalente a la humana, pero que fingen ser animales comunes para pasar más desapercibidos. Personalmente, considero que hasta los perros y gatos comunes son más inteligentes que algunas personas que he conocido, por lo que la idea base no me parece tan descabellada. 

Según esta saga, perros y gatos conviven con los humanos en sus hogares para infiltrarse en su sociedad y gestionarla desde las sombras, mientras tienen sus propios cuarteles secretos, gadgets y redes de espionaje, en una especie de parodia de las películas de James Bond y similares. Fingen ser mascotas que necesitan ser cuidadas, pero en realidad son ellos los que protegen, guían y en gran parte controlan a la humanidad. Y la verdad, según como se mire... esto tampoco me parece que vaya muy desencaminado. 

Catherine es una gata de raza azul ruso, y la coprotagonista de la segunda película, como compañera del perro Diggs. La figura la representa de pie, sosteniendo un rollo de documentos entre las patas delanteras y con una expresión astuta, acorde con su papel de agente secreta. No he visto las películas, así que no sé si la pose representa alguna escena concreta de estas. 

Mide 8´5 cm de altura y tiene un solo punto de articulación: las manos que sostienen el rollo de documentos o planos. Esta pieza tiene una resistencia al giro muy baja, de modo que podemos hacer que dé varias vueltas completas dándole un toque con el dedo, como si ella misma estuviera haciendo girar el rollo de documentos como la vara de una majorette.

Catherine. Cats & Dogs 2; the revenge of Kitty Galore. McDonalds. Presentado en bolsita transparente. Un punto de articulación. 2010. 

lunes, 28 de septiembre de 2026

¿QUIEN COMPRA UN PLANETA?

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Cuando no se me ocurre nada en particular sobre lo que escribir, lo que hago es mirar en el calendario de fechas especiales si hay alguna celebración activa que me sirva de inspiración. 

Es algo a lo que recurro cada vez con mayor frecuencia, lo cual probablemente sea mala señal. ¿Debería hidratarme más para que no se me seque el cerebro? ¿Debería hacerme unos cuantos agujeros en el cráneo para que se ventile mejor? ¿Bastará con dormir media hora extra cada noche? ¿Éstas preguntas son lo suficientemente estúpidas para planteármelas precisamente hoy? Bueno, pues espero que sí, porque he mirado qué fechas se celebran el 28 de septiembre y una de ellas es el Día de preguntar cosas estúpidas. Contrariamente a lo que el nombre parece indicar, en este día se anima a la gente a preguntar cualquier cosa sobre la que tenga dudas, aunque la pregunta pueda sonar estúpida.

Así que estuve buscando alguno de los bolsilibros que tenía a mano cuyo título incluyese una pregunta. A ser posible una pregunta estúpida, pero me vale con que incluya una pregunta. Entre los que tenía disponibles he seleccionado este. En la portada vemos un planeta que tiene colgado en su anillo de asteroides un letrero de «A la venta», que me ha parecido magnífico. Y aparte, la nave en primer plano no es otra cosa que el Ave Fénix de Gatchaman/Comando G, en color amarillo.

La portada es llamativa, desde luego, y el título parece adecuado para el propósito de hoy, así que vamos a ver si encontramos a alguien que nos conteste a la pregunta de «¿Quién compra un planeta?». Yo no porque ya tengo uno y no sabría que hacer con otro, pero quizá alguno de vosotros esté interesado en este en particular. 

La historia comienza con una joven y elegante señorita llamada Paula Gander entrando en la oficina de Aquiles Potter, que es agente de ventas… en el más amplio sentido de la palabra, puesto que hace de intermediario entre un comprador y un vendedor sin importar lo que sea que estos quieran comprar o vender. Pueden ser propiedades comunes, metales valiosos, terrenos, antigüedades, incluso personas. Para cualquier cosa que alguien quiera vender y otro esté dispuesto a comprar, él hace de intermediario, asegurándose de que ambos reciban el trato más justo posible. Y naturalmente, llevándose un buen porcentaje del valor total de la venta.

La señorita Gander tiene algo que vender, algo con lo que Potter no ha trabajado hasta ahora: un planeta completo. Se trata de un planeta que un antepasado suyo, explorador espacial, descubrió y del cual tomó posesión legal. Un mundo al que llamó Mardonia y que es básicamente otro planeta Tierra, similar en tamaño, gravedad, atmósfera, y porcentajes de tierra firme, agua dulce y agua salada. Habitable, pero no habitado, salvo por la fauna y flora local, que son también similares a las del planeta Tierra, aunque no idénticas.

Miss Gander no sabe qué hacer con el planeta, salvo venderlo, así que acude a Potter para que él se encargue de buscar un comprador capaz de pagar por él una cantidad adecuada. Si bien es algo a lo que nunca se ha enfrentado, Potter acepta encantado el trabajo, ya que incluso el 2 %, que es el porcentaje que suele cobrar, supondrá una cantidad multimillonaria para una venta de esa envergadura, si consigue colocárselo a alguien. Sin embargo, esa misma noche recibe una videollamada de Gander, que le indica que ya ha vendido por su cuenta el planeta a una persona a la que conoció fortuitamente y que aceptó pagar incluso por encima de la cifra más alta que ella tenía en mente. Aun así, quiere agradecer a Potter el haber aceptado el caso en primer lugar y le transfiere una cierta cantidad de dinero que, si bien no es ni de lejos lo que él esperaba cobrar como comisión, sí es una cantidad bastante alta, teniendo en cuenta que ni tan solo ha llegado a mover un dedo todavía para gestionar la venta.

Justo antes de que la comunicación se corte, Potter ve al fondo de la pantalla a un hombre al que reconoce. Es Jenks, un agente de ventas como él, pero que tiene fama de operar al margen de la ley demasiado a menudo. Esto intranquiliza a Potter, pero, puesto que la venta ya está hecha, él no tiene ya nada que hacer al respecto.

Pasa un año y Potter prácticamente se ha olvidado del asunto, hasta que una noche, paseando por la calle regresando de una cita que ha salido mal, ve cómo una mujer se acerca a él tambaleándose, vestida con harapos como una mendiga y andando como si estuviera borracha. La mujer se derrumba sobre él al pasarle por al lado y solo cuando la atrapa para evitar que caiga al suelo se da cuenta de que se trata de miss Gander. Rápidamente la lleva a un médico de confianza, el cual confirma que no tiene nada grave, solamente desnutrición y anemia, pero provocadas por un motivo muy concreto. Son síntomas de dosis muy altas y continuadas de cierto suero de la verdad.

Cuando Gander se recupera totalmente, una semana después, le confirma a Potter lo que este ya sospechaba: que la venta de Mardonia se produjo estando ella bajo la influencia de una fuerte dosis de suero de la verdad, que también la obligaba a obedecer cualquier orden recibida. Básicamente, vendió el mundo por un precio acorde con el de la propiedad, para que todo fuera legal, pero a continuación firmó otro documento en el que reinvertía todo el dinero obtenido en la COPERN, una asociación creada por el propio comprador de Mardonia y dedicada, en teoría, a la exploración y explotación de los recursos del planeta. Básicamente, devolvió todo el dinero que había recibido por el planeta a cambio de unos beneficios futuros que probablemente nunca llegarán a sus manos. El gran problema es que todo el papeleo fue redactado con gran cuidado para que fuera legal. Lo suficientemente legal, al menos, para que ella no pueda reclamarle nada al nuevo dueño del planeta.

Potter comienza su propia investigación y, como parte de la misma, se liga a la esbelta secretaria de las oficinas de la COPERN. Obtiene varios favores de ella, entre estos algo de información, pero no la que más le interesaba sobre los tejemanejes de la empresa, sino sobre la implicación de su jefe en la distribución del psicom. Esta es una planta alucinógena legal que se vende como alimento, pero que los propios médicos desaconsejan por posibles efectos secundarios todavía no debidamente comprobados. Su origen es desconocido (secreto comercial, como la fórmula de la Coca-Cola), pero parece tener tendencia a ser adictiva y a provocar, entre otras cosas, vejez prematura.

Por su parte uno de los socios de la COPERN, contrata a un asesino profesional para que Potter deje de meter las narices en sus oficinas y en sus secretarias. El asesino utiliza un arma bastante peculiar. Se trata de un fusil de francotirador que lleva microteletransportadores adosados en cada una de las balas, de forma que, al ser disparadas, estas saltan al hiperespacio, desmaterializándose y viajando por un plano vacío hasta llegar a pocos centímetros del blanco, donde vuelven al plano en el que fueron disparadas, asegurándose así de que nada de lo que haya interpuesto entre el cañón del arma y el objetivo pueda detener la bala, ni aunque sea de pura casualidad.

Convengamos que es un arma muy rebuscada. Pero bueno, en eso consiste en gran parte la ciencia ficción: en imaginar cómo podrían ser las cosas en el futuro. Sin embargo, si bien el arma que emplea el asesino es bastante peculiar, no lo es menos la contramedida que emplea su blanco: un campo de repulsión que detiene la bala en el aire cuando esta se materializa e invierte su rumbo, haciendo que regrese por donde vino, vuelva a meterse en el cañón del fusil de francotirador y choque contra la siguiente bala que este había amartillado por si fallaba la primera. Las dos balas, al chocar de frente, estallan como microproyectiles, reventando el arma y convirtiendo al asesino en una nube de sangre y trocitos de carne y hueso. Más tarde nos explican que esta contramedida es una especie de campo de fuerza específico para estas balas de hiperespacio que Potter tiene rodeando el jardín de su casa. Y ahora mismo, comprar un planeta no, pero una de estas barreras, si las tienen  de las que además de balas hiperespaciales repelen los mosquitos, me compro una mañana mismo.

El caso es que, como legalmente no parece que puedan hacer nada contra la COPERN, Potter y Gander deciden personarse en Mardonia para tratar directamente el asunto con Jenks, que está ahí junto con un grupo de hombres para iniciar la explotación de los recursos del planeta. Tan pronto llegan al planeta y abandonan la nave reciben una lluvia de explosivos. Varias tandas de misiles, en lotes de seis, caen sobre ellos, destruyendo la nave. Afortunadamente tienen tiempo suficiente para alejarse antes de que esta estalle. Habían traído mucho material con ellos, incluso vehículos todoterreno y tiendas de campaña, además de armas y provisiones. Pero no cuentan con tiempo más que para salir, básicamente con lo puesto y con un fusil que Potter agarra en el último segundo.

No tienen más remedio que iniciar la búsqueda del campamento de Jenks y sus hombres a pie, en un viaje de varios cientos de kilómetros. Duermen donde encuentran un mínimo de resguardo y Potter utiliza el fusil para pescar al estilo de Resident Evil 4, disparando desde la orilla a los peces que cometen el error de nadar demasiado cerca de la superficie. De hecho, hay un momento en el que Gander está bañándose desnuda en un lago mientras Potter dispara contra los peces de ese mismo lago para comérselos luego, y creo que podemos convenir en que es una escena un tanto extraña, pero también original. Original, sobre todo, porque esta escena, en cualquier otro bolsilibro, sería el momento adecuado para que un monstruo local, probablemente con grandes tentáculos, hiciera acto de aparición para atrapar a la chica y que el tipo del fusil fuera a rescatarla. Pero aquí no. Aquí el tipo del fusil lo que hace es disparar contra unas cuantas percas para asarlas más tarde, mientras la chica se baña tranquilamente. Es una de las roturas de cliché de bolsilibro más flagrante que me he encontrado hasta ahora, pero precisamente eso es lo que la hace tan llamativa.

Durante ese largo camino hacia el campamento de Jenks hacen un par de descubrimientos: la hierba común de ese planeta es precisamente el psicom, esa planta de origen desconocido y propiedades alucinógenas que se ha vuelto tan popular en la Tierra. También comprueban que el planeta ya tiene una raza nativa inteligente, muy primitiva, pero como mínimo equivalente a los humanos de la Edad de Piedra. Esto invalida cualquier título de propiedad sobre el planeta, puesto que las leyes generales de la galaxia establecen que, si un planeta ya tiene una raza que pueda considerarse inteligente, por primitiva que sea, el planeta pertenece automáticamente a ellos y, por tanto, ni Gander ni Jenks pueden reclamar derechos sobre este.

Potter y Gander continúan avanzando hasta encontrar el campamento, pero son inmediatamente capturados. Cuando, tras un poco de relleno, los delincuentes se disponen a ejecutarlos, el campamento es atacado por un montón de estos nativos, que lanzan sobre edificios y personal enormes rocas, aplastándolo todo. Potter y Gander logran salvarse milagrosamente y entonces se encuentran con que los nativos son dirigidos por una pareja humana de edad avanzada. Estos resultan ser el antepasado de Gander, descubridor del planeta, y su esposa.

En realidad, desde que llegaron allí, ellos nunca abandonaron el planeta. Fueron sus hijos los que lo hicieron y llevaron a cabo todas las gestiones necesarias para adjudicarles la propiedad del mismo. Su larga longevidad se debe precisamente al consumo de la hierba psicom, que tiene la propiedad de alargar la vida cuando es comida fresca. Sin embargo, todo el procedimiento de empacado y conservación necesario para que llegue siendo aun comestible a otro planeta hace que la hierba pierda esa propiedad y mantenga únicamente su naturaleza alucinógena. De hecho, no solo pierde la propiedad de retrasar enormemente el envejecimiento, sino que provoca el efecto contrario, acelerándolo.

El último capítulo me sobra un tanto porque, estando ya solucionado todo lo importante, Jenks y varios de sus hombres que sobrevivieron al ataque de los nativos son detenidos por las autoridades de un planeta cercano, el asunto sale a la luz y se les celebra un juicio. Todo el último capítulo es ese juicio, con los respectivos abogados haciendo sus alegaciones y presentando pruebas. Y la verdad, ponerte eso después de la batalla final se hace bastante aburrido.

Por otra parte, el verdadero final sí tiene un pequeño toque de originalidad. Naturalmente, Gander y Potter se han enamorado durante su periplo y, estando en un planeta en el que la vida es mucho más larga y tranquila, deciden no establecerse en él. A Potter se le hace demasiado aburrida una existencia muy larga y sin problemas y, cuando manifiesta su deseo de marcharse de allí, Gander indica que ella simplemente le seguirá a donde vaya. Los personajes abandonan así esa especie de gigantesco invernadero de marihuana de la eterna juventud que ha resultado ser el planeta y regresan a la Tierra, a seguir lidiando con todos sus pequeños problemas cotidianos.

Y bien… bastante irregular. Tiene pasajes que se me hicieron aburridos pero otros que me han gustado bastante. Me gusta, por ejemplo, que la premisa inicial del planeta en venta no se haya quedado solo en el título, porque esto es algo que hacían de vez en cuando los bolsilibros; poner un título muy llamativo que luego era meramente anecdótico. Encuentro gracioso que los protagonistas se apelliden Potter y Gander (muy parecido a Granger) aunque esto es obviamente una mera casualidad, siendo este bolsilibro dieciséis años anterior al primer titulo de la famosa saga de la Sra. Rowling. La escena de la pesca de percas a tiro limpio (una mujer desnuda bañándose en un lago de un planeta alienígena y un hombre armado en la orilla pegando tiros al agua) es una invitación al tópico del monstruo acuático, pero nos lo niegan. Y esto demuestra algo que muchos escritores no parecen tener en cuenta, que para ser originales no hace falta inventar una situación que jamás se haya visto; basta con resolver una situación convencional de una manera que nadie esperaría. Y el final simplemente me encanta. Gander le plantea a Potter quedarse viviendo eternamente en Mardonia, disfrutando de una existencia paradisíaca y sin preocupaciones, y este básicamente le responde «pues qué aburrimiento ¿no?». 

Y relacionada con este final, y ya que estamos en el Día de preguntar cosas estúpidas, ahí va una pregunta más para terminar ¿Qué es más importante, vivir mucho tiempo, o aprovechar bien el tiempo que te toque vivir? Yo, por si acaso voy a escribir un poco más hoy, a ver que me sale. 

Puedes ver otro libro de este autor pulsando aquí.

¿Quién compra un planeta? 1981. Clark Carrados [Luís García Lecha] (texto) Miguel García (portada). La conquista del espacio nº 591. Editorial Bruguera S.A.

domingo, 27 de septiembre de 2026

JABATO. Contra el Escorpión

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!     

Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, indomables guerreros.

Hoy terminan las fiestas de Cartagineses y Romanos de Cartagena, que comenzaron el pasado día 18 con el Encendido del Fuego Sagrado y la tradicional lectura del pregón. Como ya hablamos de la fiesta en general en una entrada anterior, hoy vamos a centrarnos en uno de sus elementos más característicos, precisamente el del Encendido del Fuego Sagrado. 

Esta es una ceremonia en la que participan ciudadanos caracterizados como sacerdotes y sacerdotisas. Se prende una serie de pebeteros mientras se realizan invocaciones a los antiguos dioses tanto cartagineses como romanos. Estas llamas son cuidadas para que no se apaguen en ningún momento durante los diez días que dura la fiesta, como símbolo de protección y continuidad. 

Quizá la parte más interesante de esto es el Iter Ignis (Camino del Fuego). La antorcha con la que se encienden los pebeteros no tiene su origen en Cartagena, sino que es traída a pie desde otra localidad en un viaje de varios días. Este año la antorcha salió de Elche de la Sierra, localidad en la que murió Amílcar Barca, padre de Aníbal. Desde allí la antorcha pasó por varios pueblos y varias manos hasta llegar a Cartagena. Su destino final también cambia, puesto que los pebeteros no ocupan el mismo lugar cada año. Suelen situarse en alguna de las numerosas excavaciones arqueológicas locales, como el Templo de Isis, el teatro romano o la colina de Arx Hasdrubalis. 

Para acompañar de algún modo a estas fiestas desde nuestro pequeño Planeta del Espacio, vamos a reseñar otro de los números de Jabato, que aúna el material de los cuadernillos apaisados originales del quinto al octavo. 

Contra el Escorpión. Sumido en la visión provocada por la pócima de Adua, Jabato se ve en el interior de una cueva subterránea. En ella, tres mujeres permanecen atadas a árboles secos y raquíticos, como una ofrenda al monstruo que se aproxima hacia ellas. Se trata de una criatura similar a un gran lagarto prehistórico que exhala fuego por la boca. Una de las muchachas tiene los rasgos de la romana Claudia y otra (esto no tiene nada que ver con la historia, pero podría ser una autorreferencia del autor) de cabellos largos y dorados y un vaporoso traje verde, recuerda mucho a la Sigrid del Capitán Trueno.

Jabato empuña su espada y se lanza contra la criatura para proteger a las jóvenes, pero se encuentra con el terror de todo onironauta y también de todo y gamer: el muro invisible. Algo le impide avanzar más allá de cierto punto y no puede hacer más que observar cómo la criatura se aproxima cada vez más hacia las indefensas mujeres.

En ese momento despierta, y Adua le explica que existe una isla cuyos habitantes raptan mujeres, las más bellas que encuentran, para ofrecérselas en sacrificio a esa criatura a la que consideran su dios. Ella ha estado mucho tiempo buscando un héroe lo suficientemente valiente para enfrentarse a ese ser y derrotarlo, poniendo fin así a los crueles sacrificios. Jabato, viendo que lo que se espera de él es una causa justa, no duda en aceptar llevar a cabo esa misión. Todo pensamiento de escapar de sus captores desaparece de inmediato.

Sin embargo, una conversación entre Adua y N´waki, su viejo consejero, nos revela que no todo es tan sencillo como parece. Adua no está en absoluto interesada en lo que pueda pasarles a las víctimas del monstruo. Esto es algo que le trae sin cuidado. Lo que quiere es un guerrero lo suficientemente fuerte para dar muerte al monstruo y a los sacerdotes que lo protegen, para así hacerse con las inmensas riquezas que estos guardan en la misma caverna de los sacrificios. La mujer simplemente ha engañado a Jabato para que haga el trabajo sucio.

Mientras navegan en pos de la isla, se cruzan con un barco de guerra mucho mayor que el suyo, que Adua identifica como perteneciente al Escorpión, un pirata persa. Le habla de él a Jabato, presentándolo como un malvado que quiere impedir que ella acabe con los sacrificios de la isla. El abordaje parece inminente. El barco del Escorpión, con mayor velamen y dotado de remeros, es más rápido que el barco de Adua y está mucho mejor armado. Además, Adua revela que agotaron toda la munición de sus catapultas en un combate que libraron recientemente con un barco cartaginés. ¡Bueno, salen cartagineses después de todo, aunque sea de pasada!

Jabato, viendo que si permiten que los del otro barco les aborden están perdidos, traza un plan tan descabellado que solo a alguien sin la capacidad de temer por su propia vida se le podría ocurrir: ser él el proyectil de la catapulta. Ordena a los hombres de Adua que le disparen a él, con una de las catapultas, contra las amplias velas del barco perseguidor.

El disparo da en el blanco y las velas amortiguan el impacto. Jabato se queda enganchado a ellas y se hace fuerte en esa posición. Mientras, más proyectiles humanos son lanzados desde el barco egipcio al buque del Escorpión. No todos dan en el blanco. Algunos nubios caen en las velas o logran agarrarse a las madejas del velamen, pero otros quedan cortos o pasan de largo, estrellándose contra el mar. Sin embargo, bastantes de los guerreros de Adua, y también el propio Taurus, llegan hasta el barco rival, entablando un feroz combate contra los hombres del Escorpión.

Jabato baja hasta la cubierta y de ahí se desliza a las bodegas del barco, en las que inicia un incendio rompiendo contra el suelo una lámpara de aceite. Buscando la forma de huir del infierno que él mismo ha provocado, entra en un camarote al azar, donde se encuentra con una bella muchacha que está allí resguardada del fragor del combate. Esta resulta ser la hija del Escorpión y, temiendo que el fuego llegue hasta ellos, la toma en brazos y salta al mar por una ventana… solo para encontrarse acechado por un par de tiburones. Se enfrenta a ellos espada en mano, matando a uno de los escualos y poniendo en fuga al otro con una extraña técnica consistente en emitir una vibración con su garganta que se esparce por el agua como una honda de sonar. El autor justifica esto diciéndonos que Jabato vivía en una región costera y es un truco conocido por las gentes de su tierra. No es lo más extraño ni lo más fantástico que hemos visto hacer a un héroe en este tipo de publicaciones, así que lo daremos por bueno.

Habiéndose librado de los tiburones, sale a la superficie con los pulmones ya vacíos de oxígeno. Se asegura de que los del barco del Escorpión le vean a él y a la hija de este y, a continuación, la abandona ahí entre las olas, volviendo a nado a su propio barco, suponiendo que el Escorpión dará prioridad a rescatar a su hija.

Los nubios y Taurus se lanzan también al mar para ganar su propio barco. Mientras, los persas del Escorpión apagan el fuego, ponen a salvo a la hija de este y tratan de matar a los rivales en retirada disparándoles flechas. No sabemos si alcanzan a alguno, pero sí que al menos Jabato y Taurus llegan indemnes al barco egipcio. El barco del Escorpión, dañado por el fuego, va quedándose rezagado, y este jura venganza agitando el puño en alto, como debe ser.

Esa misma noche, desde el barco de Adua avistan el resplandor proveniente de la isla que buscaban, que resulta ser un volcán activo. El agua alrededor del mismo hierve, pues varios pequeños ríos de lava que emanan del cráter desembocan en el mar.

En un pequeño bote, Jabato y Taurus se acercan a la isla y son avistados y atacados por una especie de salvajes que lanzan grandes rocas contra ellos desde la cima del volcán. Una de estas rocas hunde su bote, obligándolos a volver a la nave de Adua. 

Sin embargo, la nave está completamente vacía, sin rastro de ella ni de sus hombres. Lo único que encuentran que pudiera ser una pista son unas pequeñas vasijas rotas sobre cubierta de las que emana un extraño olor. Mientras están investigando la cubierta, otra vasija como las anteriores se estrella contra ella, liberando un gas narcótico que los aturde. Se lanzan al mar huyendo de este gas y el choque con el agua les despeja la mente. Nadan entonces hacia la costa al no tener más opción que esta, llegando hasta ella pese a las aguas hirvientes que provocan los riachuelos de lava del volcán.

Una vez en la isla son atacados inmediatamente por sus habitantes, que emplean unas extrañas espadas de hoja ondulada. En el combate contra el que parece ser su jefe, Jabato golpea a este en la cintura, rompiendo uno de los frascos que lleva allí prendidos y que resultan contener la misma sustancia narcótica con la que les atacaron en el barco de Adua. Pese a que derrotan a sus enemigos, el olor de la sustancia contenida en la vasija puede con ellos y ambos caen inconscientes.

Cuando despiertan, los dos están atados junto a Adua a unos postes en una caverna subterránea, la misma que Jabato vio en su sueño alucinatorio. Frente a ellos, en el muro, hay un gran bajorrelieve de una cara monstruosa con la boca abierta. Adua les explica que cuando ellos salieron con el bote, el barco fue atacado con esas vasijas narcóticas y todos fueron capturados. Al parecer, su consejero estaba conchabado con los monjes de la isla y les facilitó el apoderarse del barco. Ahora han sido dejados allí como sacrificio al dragón. En realidad no llega a presentarse ningún dragón, sino que la lava del volcán, canalizada a través de la boca del bajorrelieve monstruoso, empieza a verterse en la cámara en la que se encuentran. Este es el dragón de las leyendas, una forma extraña de sacrificio disfrazada de criatura sobrenatural.

Jabato logra liberarse del poste al que ha sido amarrado y soltar a los otros antes de que la lava llegue hasta ellos. Están desarmados, por lo que Taurus arranca una gran estalagmita del suelo para emplearla como un mazo de piedra. Se encuentran con un par de guardias que, tras ser derrotados, proporcionan a Jabato una espada y, a continuación, hallan la cámara del tesoro. Adua se lanza emocionada sobre las joyas y Jabato, dándose cuenta de que ella está alegre por el hallazgo pero no especialmente sorprendida, como si ya supiera lo que iba a encontrar, Jabato cae en la cuenta de que el interés de Adua en aquella misión era obtener el botín de los sacerdotes, cosa que ella no tiene ningún reparo en confirmarle. Los sacrificios de las mujeres nunca le importaron. Lo que ella buscaba siempre fue el tesoro, pero necesitaba a un héroe lo bastante valiente e ingenuo para afrontar el peligro sin hacerse preguntas.

Está tan distraída en su propia explicación y en el tesoro que ha encontrado que no se fija en que dentro de uno de los cofres se desliza una enorme serpiente venenosa que está a punto de morderla. Jabato la salva cortándole la cabeza a la serpiente, arrojando su espada. Le echa un sermón a Adua y se marcha de allí, seguido por Taurus, sin tomar del tesoro ni una sola moneda. Adua, ante la perspectiva de quedarse sola, les sigue también sin molestarse en cargar nada del tesoro.

Consiguen un bote de los varios que hay en la zona, ya que el tránsito entre las cavernas subterráneas parcialmente inundadas se hace mediante estos. Al adentrarse en una de las cavernas son tragados por un gran remolino que los sumerge enteros. Cuando ya no pueden contener más la respiración, una fuerte corriente los hace salir prácticamente disparados como en un géiser, en el exterior de las cavernas, cerca de una playa desde la que pueden ver una ciudad.

Nadan hasta allí, puesto que están agotados y, después de todo, no hay otro sitio al que ir. En cuanto los ven salir tambaleándose del el mar y andar por la playa, los sacerdotes y habitantes de la isla se ponen a discutir entre ellos. Saben que son las personas que acaban de dejar como sacrificio en la cueva y, por tanto, tenerlos otra vez ante ellos solo puede significar que son fantasmas o bien que su dios ha rechazado el sacrificio.

El caso es que, demasiado perdidos en sus propias teorías y discusiones filosóficas, no prestan atención ninguna a Jabato y sus compañeros. De hecho, están a punto de enfrentarse a un problema mucho mayor. El volcán de la isla ha entrado finalmente en erupción. Quizá le correspondía entrar en erupción en ese momento. Quizá la huida de los personajes sí ha provocado la ira de algún dios y esa es la consecuencia. Realmente no importa. Por un motivo u otro el volcán desata toda su violencia, lanzando enormes rocas y ríos de lava sobre la ciudad, que la consumen rápidamente. La población queda sepultada por piedra y fuego a la vez. Los pocos supervivientes huyen despavoridos, solo para que la superficie de la isla, agrietada por la fuerza de la erupción, se abra bajo sus pies y se los trague.

Jabato, llevando en brazos a Adua y seguido de Taurus, corre tratando de ganar la costa mientras ve cómo, a su alrededor, más y más habitantes de la isla se precipitan a fosos que se abren inesperadamente ante ellos o son consumidos por las llamas. No pueden hacer nada por ayudarles, así que se limitan a ponerse a salvo ellos mismos. Saltan al mar alejándose de la isla mientras esta se desmorona sobre sí misma.

Sobre las olas únicamente se alza ahora el barco de Adua, y nadan hacia él, poniendo todas sus esperanzas en alcanzarlo y en que a bordo del mismo no les espere ningún otro enemigo.

Bueno, cierto es que en esta ocasión cartagineses solo han salido de palabra y no hemos tenido ningún romano, pero antes o después volverán por estas páginas. Lo que sí hemos tenido ha sido un buen Encendido del Fuego Sagrado. ¡Un volcán entero! 

Continuaremos con las aventuras de Jabato en las próximas fiestas de Cartagineses y Romanos, salvo que encontremos otra fecha adecuada para ponernos a ello. Hasta que ese momento llegue, puedes repasar el inicio de esta historia pulsando aquí.

Colecciones similares (de Manuel Gago) 

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Nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz

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Jabato. 1979. Víctor Mora (guion) Francisco Darnís (dibujo). Publicado en 2003 por Ediciones B.S., obsequio de La Opinión de Murcia. 

sábado, 26 de septiembre de 2026

SLASH de Street Sharks

   LA COLECCIÓN DE FIERAS

    Presentado por… Bem.

¡Hola raros! 

Slash es otro de los monstruos mutantes de Street Sharks creados por el doctor Paradigma. En su caso, lo hizo tomando como base un pez espada al que se le inyectaron los genes de Gengis Kan y del capitán pirata Thomas Blood… aunque como obtuvo el doctor Paradigma genes frescos de estos personajes es todo un misterio. 

Al contrario que sus compañeros, que tienden a ser más directos y brutales, Slash se comporta y él mismo se considera el equivalente a un ladrón de guante blanco o asesino profesional; preciso y refinado. Aunque ésta es sólo la imagen que tiene él de sí mismo, porque en realidad es un individuo especialmente torpe y estúpido. Su arma principal y también lo más característico del es un enorme taladro metálico que brota de su cabeza en el lugar donde debería estar su nariz. 

La figura que vemos aquí no la tiene porque es otra de mis habituales compras de mercadillo y le falta precisamente la pieza del taladro. Esta pieza venía desmontada en la figura para que cupiera bien dentro del blíster. El hacer que la pieza no formará parte integral de la figura, sino que pudiera quitarse y colocarse con facilidad es lo que hace que la mayoría de los que se venden de segunda mano carezcan de ella, porque como cualquier otro complemento aparte de la figura, tiene mucha tendencia a perderse. 

La figura mide unos 14 centímetros y tiene tres puntos de articulación: ambos brazos (es torpe) y la cintura, siendo las dos piernas una sola pieza. A la espalda tiene una palanquita que al presionarla hace que toda la pieza de la nariz y el taladro colocado en esta gire rápidamente y produzca un sonido similar al de una carraca. La figura es una de las más fieles a como aparecía representado en la serie, siendo casi idéntica a esta. La única diferencia es que la figura tiene la ropa más destrozada y de un tono más oscuro de lo que pudimos ver en televisión. 

Más figuras de esta colección pulsando aquí.

Slash. Street Sharks. Mattel. Presentado en blíster. Tres puntos de articulación + una accion. 1995.