EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, comedores de espinacas.
Retomamos al fin las emisiones de informes para todo el universo, planeta Tierra incluido. Como llevamos algún tiempo sin publicar nada, queríamos empezar con algo que tuviera mucha fuerza y gancho, y no se me ocurre ahora mismo nada con más fuerza que Popeye. Tampoco con más gancho. De derecha en su caso, y generalmente al mentón.
Al final del número anterior, Popeye se inscribió en la Marina con mucha ilusión y deseo de servir a la patria, pero lo que encuentra allí le supone un mal trago tras otro. No le gusta la idea de que permitan ingresar a mujeres, aunque estas no llegan a embarcar, limitándose solo a trabajos de oficina y propaganda. Y los hombres que se alistan le parecen muy débiles y desmotivados. Además, él creía que ingresar en la Armada sería solo un trámite, algo de papeleo y poco más, pero se ve atrapado en una serie interminable de exámenes y test, cuando él esperaba que lo embarcaran en un buque de guerra de inmediato. Con las pruebas físicas no tiene problemas, pero los exámenes escritos le suponen una tortura.
Puesto que ya tiene experiencia previa y mucho carácter, ponen a Popeye al mando de un pelotón de cuatro hombres, contándole a él. Los otros tres reclutas serán Pilón, Óscar y Milton. Este último es un personaje poco conocido del entorno de Popeye, que destaca entre el resto del elenco precisamente por parecer demasiado normal. Milton vendría a ser el equivalente en Popeye a Zeppo, el hermano serio y guapo de los Hermanos Max que servía de contrapunto a los otros tres, de aspecto raro y comportamiento delirante.
Popeye se toma esta tarea extra tan en serio que, en lugar de esperar a que los reclutas de su pelotón se reúnan en el cuartel, va él mismo a buscarlos a la estación de tren para acompañarlos en su viaje y asegurarse de que no tienen problemas durante el tránsito. Esto es una suerte para ellos, porque debido a un fallo de coordinación, el tren en el que viajan va a chocar de frente con otro que circula por la misma vía en sentido contrario. Popeye logra evitar el choque interponiéndose él mismo entre ambos trenes. Una vez hecho esto, insta a su pequeño pelotón a seguir el viaje a pie. Están solo a cien millas del cuartel (algo menos de 161 km), y puesto que son cuatro, según sus cuentas, eso les sale a veinticinco millas (unos 40 km) por persona. A Popeye veinticinco millas tampoco le parecen tantas. Y considera que una marcha de esa distancia les servirá de entrenamiento extra.
Sin embargo, Milton se derrumba tras la primera milla y Óscar patea sin querer un adoquín y se le hincha el dedo gordo del pie. Pilón también acaba cayendo en redondo, probablemente por falta de alimento. Al final, Popeye llega al cuartel cargando con los tres.
También Rosario, a la que en este cómic se refieren indistintamente como Rosario y como Olivia, se intenta alistar, pero la rechazan por tener los pies planos. Aun así, decide quedarse en el pueblo cercano al cuartel para estar cerca de Popeye. Al menos esa es la teoría, porque aprovechando los permisos de fin de semana de los reclutas, se dedica a bailar con todos, salvo con el propio Popeye.
Viendo a este frustrado y aburrido, sentado en un rincón del bar, Milton le presenta a Popeye a su hermana Mildred, que es una belleza. En cuanto Rosario ve a Popeye bailando con otra, se enfada y lo reclama como pareja de baile exclusiva, después de haberle ignorado toda la velada para bailar con desconocidos. Pero ya se ha hecho tarde y Popeye regresa al cuartel.
Más adelante, tanto Popeye como Rosario se enteran de que el padre de Mildred y Milton es un almirante, y Rosario se lo toma a mal. Acusa a Popeye de haber estado coqueteando con Mildred para ascender rápidamente en la Armada y ella sola monta un escandalo a base de gritos y pataleos sin darle tan solo el beneficio de la duda o la oportunidad de replicarle. El día a día en el cuartel también se le va haciendo cada vez más cuesta arriba al pobre Popeye, y empieza a ver defectos por todas partes y a quejarse de cosas a las que en otras circunstancias no les habría dado mucha importancia.
Cada vez más decepcionado, tanto con Rosario como con la Armada, Popeye termina aceptando en nombre de todo el cuartel el desafío de Harry el Bestia. Este es un luchador que afirma estar dispuesto a pelear contra cualquier marinero de Espinacola, lo cual suena… demasiado específico para ser algo casual. Para prepararse de cara al combate, Popeye busca un sparring adecuado: Jorge Pulpo, que es literalmente un enorme pulpo. Espera que, luchando contra él y lidiando con el agarre de sus muchos tentáculos, aprenderá a zafarse de las llaves inmovilizadoras de Harry.
Y aquí termina este número que, dicho sea de paso, no es de los mejores. Las situaciones a las que suelen enfrentarse Popeye y sus amigos son, por lo general, una colección de disparates y sinsentidos que en este número se dan en mucha menor medida. Quizá porque el escenario y el ambiente se limitan al cuartel y sus inmediaciones. O porque los gags son más repetitivos y parece que la historia no avance. El cómic termina precisamente cuando vuelve a su dinámica habitual de Popeye pegándose contra tipos duros y haciendo cosas absurdas, como lo de entrenar con un pulpo.
Por desgracia, no tenemos el siguiente comic, donde concluye esta historia, pero aún nos quedan unos cuantos números más que comentar. Hasta que lo hagamos, podéis repasar todo lo que ya publicamos sobre este personaje pulsando aquí.
No se indica el título original. 1971. Tom Sims & Zaboly (texto y dibujos). King Features Syndicate. Publicado en 1971 por Buru Lan S.A.


.png)










