EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, ávidos lectores.
Este va a ser un buen día para los amantes del cómic de terror viejuno. Vamos a hacer una reseña sobre un número de SOS además de nuestra edición extra suplementaria, que nos traerá una nueva Historia de la Cripta al caer la noche.
La revista SOS fue publicada por Editorial Valenciana entre 1975 y 1976, con un total de veintidós números de aparición quincenal. El titulo SOS hace referencia a la clásica señal de socorro náutica, el Save Our Souls (salvad nuestras almas) que terminó extendiéndose como señal de socorro general.
Las historias que encontramos entre sus apergaminadas páginas son:
La mano del barón Wronsky (guion de F. Amorós, dibujo de Mateli). Tiene lugar en su castillo, en lo alto de una montaña. La historia comienza con el barón ya muerto. Junto a su ataúd, observando su cuerpo inerte, están el doctor que ha certificado su muerte, y el sobrino del barón, llamado Iván, que aparentemente es su único e impaciente heredero.
Cuando el doctor se marcha, Iván se queda dando vueltas en torno al ataúd, bebiendo vino y burlándose del muerto, jactándose de que ahora él es el propietario de todo. Ha decidido echar su zarpa a la herencia inmediatamente, así que ni tan solo piensa esperar a la lectura oficial del testamento para instalarse en el castillo, todavía con el barón de cuerpo presente.

Sube a una de las habitaciones disponiéndose a pasar la noche, pero un potente grito altera sus planes. Inquieto, el ya no tan feliz heredero desciende de nuevo a la cripta del castillo, donde encuentra el ataúd vacío. Empieza a oír la voz de su tío y siente cómo algo le golpea en la espalda, pese a que no hay nadie más a la vista, aparte de él. La voz de su tío le dice que, ya que tantas ganas tiene de heredar todo lo suyo, que empiece heredando su féretro ocupando su lugar en él. Aterrado, Iván trata de huir, pero las puertas están cerradas y la llave ha desaparecido. Iván sufre un ataque de pánico y cae muerto al suelo.
En ese momento, el barón se materializa a su lado, agarra el cadáver y lo deposita en el ataúd. Cuando al día siguiente el médico se presenta para preparar el cuerpo para el entierro, se encuentra al barón vivo. El barón le dice que certifique la muerte de su sobrino, pero el médico, que no entiende nada de lo que está ocurriendo, abandona precipitadamente el castillo.
El espíritu de Nathan Sparr (no acreditado). Esta es la historia de un granjero llamado Silas que trata a sus trabajadores de forma tiránica y les paga una miseria. Una noche oye cierto alboroto en el corral de las gallinas y sale escopeta en mano pensando que será algún zorro que está tratando de abrirse paso hasta ellas. Pero no es un zorro, es un hombre que, azuzado por el hambre, está tratando de conseguir algo de comida para su familia.
Sin pensárselo mucho, Silas se echa la escopeta al hombro y le mete una bala en la cabeza. Cuando se acerca al hombre, todavía vivo pero agonizante, este (el Nathan Sparr del título) le maldice. Le dice que en un año exacto volverá y le privará de todo lo que posee. Silas se olvida del asunto hasta que el año de plazo está a punto de cumplirse. Esa noche la pasa sentado junto al fuego y con la escopeta en el regazo. Cuando una ráfaga de viento abre la ventana, Silas se levanta disparando contra ella.

Con los nervios a flor de piel, se acerca a la chimenea a apagar unas hojas de periódico que la ráfaga de viento ha hecho volar hasta ella y ha prendido fuego, pero entonces cree ver el rostro del hombre al que mató entre las llamas. Asustado, abandona precipitadamente la casa sin darse cuenta de que golpea accidentalmente una mesita sobre la que había un quinqué de aceite, el cual cae al suelo y se rompe, prendiendo fuego a la habitación.
Silas corre al encuentro de un policía que hay cerca de sus tierras. Se alegra al verlo, pero este tiene una mala noticia para él. Al parecer, olvidó cerrar la puerta de su cercado y la mayor parte de sus ovejas se han escapado. Cuando vuelve a su casa, acompañado por el policía, encuentra esta siendo consumida por las llamas del quinqué que arrojó al suelo sin darse cuenta. Así, la maldición del hombre al que mató se cumple. Lo ha perdido todo, granja y ganado. ¿O solo ha sido una serie de casualidades?
El monstruo de la noche (guion de F. Amorós y dibujo de M. Benet). Joan, la esposa del doctor Jackson, está sufriendo una pesadilla en la cual es perseguida por un hombre lobo. En su pesadilla, el hombre lobo la atrapa y se la lleva en brazos. Cuando despierta, está en su cama y su marido trata de tranquilizarla.
Estas pesadillas no han salido de la nada, tienen una base. Hay rumores en la zona de que un monstruo similar ese con el que sueña está rondando las casas de la zona. Últimamente su marido no duerme en casa porque tiene que atender emergencias, y Joan llega a estar tan asustada que le pide a la doncella, Gisela, que duerma esa noche en su misma habitación. La doncella lo hace y al salir la luna el monstruo se presenta. Mata a la doncella de un mordisco en el cuello, y se lleva su cadáver.

Pese al terror que la invade, Joan sigue al monstruo y ve que este se lleva el cadáver de la doncella hasta el cementerio y lo arroja en una fosa para ocultarlo. Sin ningún otro lugar al que ir, vuelve a su casa y espera el regreso de su marido. Le cuenta todo lo ocurrido y este decide cancelar sus visitas nocturnas para pasar la siguiente noche en la casa y asegurarse de que su mujer está a salvo.
En realidad, esto es lo peor que puede hacer. Al llegar la noche, el doctor Jackson empieza a transformarse en un hombre lobo. Él siempre fue el hombre lobo. Cuando está a punto de lanzarse sobre su mujer, aparecen un montón de policías y se le echan encima. Entonces se nos revela que la noche anterior, antes de volver a su casa, Joan pasó por la comisaría a contar toda la historia a la policía y estos habían establecido un perímetro de vigilancia a su alrededor.
Curiosamente, el final es relativamente bueno, puesto que se nos cuenta en dos pequeñas viñetas y de forma apresurada, como si hubiese sido un cambio de última hora, que los policías lograron capturar con vida a su marido, que un médico lo ha examinado, que conoce la forma de curarle, y que además, no recordará nada de lo sucedido.
La pesadilla (guion sin acreditar, dibujo de Enrique Cerdán). Esta es probablemente la historia más curiosa del lote porque está dibujada con un estilo más ligero que las demás, que tratan de ser realistas y sombrías. Esta, en cambio, tiene incluso un tono cómico.
Nos habla de una joven que le recrimina a su novio el haberla llevado a ver una película de terror, puesto que es muy susceptible y se asunta con facilidad. Esa noche tiene pesadillas en las que es acechada por varios monstruos y se levanta de la cama gritando y tratando de huir.

Los gritos llaman la atención de su madre, que cuando entra en su habitación se la encuentra en la cama, todavía en plena pesadilla.
Al día siguiente vuelve a encontrarse con su novio, el cual, para reconciliarse con ella, le regala una figura de acción de un monstruo horrible. Ella reacciona rompiéndosela en la cabeza y marchándose más enfadada aún que antes.
El amante (guion sin acreditar, dibujo de Blas). Esta historia está situada en Londres a finales del siglo XIX. La gente todavía está aterrada por los crímenes de Jack el Destripador, pero para Wilfred el terror está dentro de su propia casa. No se nos dice en qué trabaja, pero por lo que podemos ver en su estudio es anticuario y taxidermista.
Wilfred tiene un problema, y es que su mujer lo engaña. Ya lo engañó en el pasado y, en cuando descubrió que estaba con otro hombre, acabó con el amante con un sable que conservaba de cuando estuvo en la guerra de Crimea, matando comunistas. Sabe que su esposa tiene un nuevo amante y le dice directamente que si algún día la sorprende con él le hará lo mismo que al anterior.
Una noche finge dormir y advierte cómo su esposa se levanta de la cama y sube a la buhardilla, donde al parecer tiene al amante escondido. Toma el sable y la sigue. Cuando entra en la buhardilla ve a su mujer tumbada sobre otro hombre, diciéndole que su marido lo ha descubierto todo y que deberán encontrar otro lugar para verse a partir de ese momento.

Wilfred entra hecho una furia en la buhardilla, aparta a su mujer y descarga el sable sobre el nuevo amante de esta, cercenándole la cabeza. Pero de la herida no brota ni una sola gota de sangre. Entonces se da cuenta de que el hombre que había sobre la cama ya estaba muerto y embalsamado. No es otro amante. Es el mismo al que él mató en la anterior ocasión.
Su esposa, a base de observar trabajar a Wilfred, aprendió a embalsamar cuerpos. Y cuando este mató a su amante, ella utilizó esos conocimientos para conservar su cuerpo. Es el cadáver embalsamado de su anterior amante con quien ha estado engañando a su marido desde entonces.
Mientras Wilfred, perplejo, trata de asimilar todo esto, su esposa toma el sable que él ha dejado caer y se lo clava en la espalda, matándole en el acto. A continuación recoge la cabeza cortada de su amante y la acuna contra su pecho, prometiéndole que ya nadie volverá a molestarles. Si la anterior es la historia más curiosa, esta es sin duda la más retorcida y enfermiza de todas.
Justicia (sin información sobre el autor o autores). La siguiente historia no sé cómo empieza. Este es un cómic comprado en un mercadillo de segunda mano y, como ocurre a veces con este tipo de compras, faltan algunas páginas. Según el índice, esta historia comienza en la página treinta y una y la primera que tengo es la treinta y cinco. Así que nos faltan cuatro páginas.
No sabemos cómo empieza, pero sí de que trata. El protagonista es el capitán de un barco llamado Samantha. Por las ropas de los personajes y la situación, estamos en algún momento del siglo XIX, después de que en Europa se prohibiera la esclavitud, pero cuando todavía había mucha gente dedicada a ello.

El tribunal declara al capitán culpable del delito de tráfico de seres humanos y lo condena a morir ahorcado. Este logra escapar acabando con sus guardias cuando lo conducen a prisión y, con una ganzúa que tenía en la bota, se libera de los grilletes.
Buscando alejarse de la ciudad, ve un barco fondeado a poca distancia del puerto. Roba uno de los botes y rema hasta el barco, en el cual no parece haber nadie a bordo o, si lo hay, están profundamente dormidos. Sigilosamente se oculta en la bodega, confiando en que allí pasará desapercibido hasta que el barco leve anclas. Moviéndose en la oscuridad casi total, tropieza con algo y enciende un fósforo para ver en qué consiste la carga del barco. Y para su sorpresa son esclavos africanos.
Es un barco negrero, al igual que lo era el suyo, pero con una pequeña diferencia. Estos negros pertenecían a una tribu antropófaga, llevan mucho tiempo hambrientos, encerrados en la bodega, y no dudan en lanzarse sobre él y dar buena cuenta de cada gramo de su carne.
Cargamento macabro (guion de F. Amorós, dibujo de Marcet). Theo, un feo y contrahecho enterrador, transporta un sarcófago en plena medianoche hasta la casa del doctor Lionzac. Ese cuerpo debería estar enterrado en el cementerio, pero el doctor tiene un interés especial en él.
No es uno de esos casos en los que un médico pagaba a un ladrón de cadáveres para que le proporcionara cuerpos para sus lecciones de anatomía. Esto es distinto. El cadáver dentro del ataúd es el de un vampiro que el propio doctor Lionzac mató.

Algo que no se nos especifica, quizá las supersticiosas autoridades, no le han permitido examinar el cadáver, que es en lo que él está interesado. Quiere analizar su sangre y comprobar de dónde salen exactamente los poderes y propiedades de los vampiros. Se vuelve hacia su mesa de trabajo para tomar una jeringuilla, pero al volver al cuerpo este ha desaparecido. El ataúd está vacío, pero no por mucho tiempo. El vampiro se muestra ante él y le dice que va a convertirlo a él también en un vampiro, ya que tan interesado está en ellos. Lo echa a la calle y le dice que busque a Theo para que le traiga un ataúd para él mismo.
El doctor no tiene ninguna intención de obedecer al vampiro, así que aprovecha la oportunidad para tratar de alejarse del pueblo y poner tierra por medio, pero el vampiro, en forma de murciélago, vigila sus movimientos y le empuja a ir a buscar al enterrador. Cuando llega hasta él, le dice que necesita un ataúd para antes del amanecer, ya que claramente el vampiro tiene intención de cumplir su amenaza y, si no tiene un ataúd para dormir, el sol le destruirá.
El doctor vuelve a su casa sabiendo que el vampiro vigila sus movimientos. Espera poder apelar a su clemencia para que le perdone y le deje marchar, pero el vampiro no está dispuesto a ceder. Le muerde en el cuello y le transmite su maldición. Justo entonces Theo aparece a la espalda del vampiro y le clava una estaca en el corazón. A continuación clava otra en el corazón del doctor, antes incluso de que se transforme. Devuelve al vampiro a su ataúd, embute al doctor en el ataúd vacío que había traído para él y vuelve a llevar ambos ataúdes al cementerio en su destartalado carro. ¡Por una vez, el deforme ladrón de cadáveres es el héroe de la historia!
El barón y la bruja (no acreditado). Hans, hábil arquero y cazador, está cruzando un bosque de noche cuando se encuentra repentinamente con un aquelarre en el que una horrible y decrépita bruja baila junto a una hoguera. Un grupo de hombres hace corro en torno a ella mientras todos invocan a Satán. Su primer pensamiento es ir a avisar a su señor, pero ha reconocido a varios de los hombres como personal de su servicio. Así que, en lugar de eso, va a su propia casa, solo para descubrir que su esposa no está en ella a esas altas horas de la noche.
Preocupado por lo que pueda haberle ocurrido, Hans toma a su perro y salen juntos a buscarla. Son atacados por unos lobos, de los cuales se defienden matando a varios de ellos, pero estos logran herir a su perro.

Más cerca del castillo del barón que de su propia casa, Hans toma en brazos a su perro malherido y lo lleva al castillo buscando refugio y ayuda para el animal. El barón, con esa exasperante diplomacia de la gente que no entiende la gravedad de las cosas, le invita a cenar y conversar pese a que sabe que está buscando a su esposa. Hans no tiene más remedio que aceptar la invitación, porque en esta época al señor de las tierras no se le lleva la contraria.
Cuando termina la cena, el médico del barón le entrega a su perro curado y con las heridas vendadas. El médico también le dice en voz baja, confidencialmente, que su esposa está allí, en ese mismo castillo, en una de las habitaciones de invitados, pero que nadie debe saber que se lo ha dicho él. Sospechando que el barón la ha raptado o que ellos son amantes, trepa por las grietas del torreón cual raposa, como diría don Mendo, hasta la habitación indicada. Allí encuentra en su interior a la misma horrible bruja del aquelarre, que inmediatamente comienza a invocar todo tipo de criaturas infernales para acabar con él mientras le grita que la mujer que busca sigue en su propia casa y que es un estúpido por buscarla allí.
Hans abandona corriendo el castillo junto con su perro, y se nos da a entender que el barón sabe todo lo ocurrido y esta de algún modo conchabado con la bruja. Hombre y perro vuelven a casa, donde esta vez sí se encuentran a la esposa del primero. Esta justifica su ausencia diciendo que fue al bosque a buscar unas flores y, durante los siguientes días, todo parece volver a la normalidad.
Hasta que una tarde, al regresar a casa, ve que su mujer ha desaparecido de nuevo. Y de nuevo junto con su perro, el cazador sale a buscarla y se encuentra otra vez con el aquelarre. Una mujer joven está atada a un árbol y la bruja parece disponerse a sacrificarla. Entonces, en lugar de una de sus flechas, toma uno de los finos y largos maderos que hay ardiendo en la hoguera y lo dispara con el arco contra el corazón de la bruja. Esta cae muerta al suelo y su rostro empieza a transformarse inmediatamente, adoptando los rasgos de su esposa.
Pero el perro y su amo sobreviven, así que en lo que a mi respecta, la historia termina bien.
Han llamado a la puerta (guion no acreditado. Dibujo de E. Puchades). Una mujer está sola en una cabaña en medio de un paraje nevado, disfrutando de un libro de historias de terror, cuando alguien llama a la puerta.
No espera visitas, menos aún en un lugar tan aislado, pero cuando abre la puerta para ver quién es se encuentra con un cadáver decapitado, vestido únicamente con unos pantalones de pijama, que avanza hacia ella. Pese a la falta de cabeza, ella lo reconoce.

El cadáver sin cabeza la persigue por toda la casa y ella va defendiéndose como puede. Termina encerrándose en una habitación donde tiene tiempo de reflexionar sobre todo el asunto, lo cual nos sirve a nosotros para enterarnos de qué va la cosa. El cadáver decapitado es el de su propio novio. Un novio al que ella adoraba y era correspondida en igual medida hasta que una noche discutieron. Él la golpeó y, a continuación, se marchó en el coche, teniendo un accidente.
Cuando ella fue a visitarlo en el hospital, los médicos le dijeron que estaba fuera de peligro, pero su cara había quedado abrasada y destrozada. Cuando lo ve, es mucho peor de lo que esperaba. Está irreconocible. Su cara es un guiñapo que apenas puede decirse que sea humano. Tras un mes de operaciones e injertos de piel le dejan salir del hospital. Lleva una peluca porque ha quedado totalmente calvo pero su cara sigue siendo una masa horrible de carne deformada y abrasada.
Ella hace un intento admirable de hacer ver que nada ha cambiado, pero llega un momento en que no lo soporta más. La cara de su novio le repugna hasta tal extremo que, en lugar de simplemente cortar con él, lo que hace es cortarle la cabeza con un hacha de cocina. La cabeza la quema en la chimenea, tirando todo el trabajo de los cirujanos plásticos a la basura, y el cuerpo lo entierra en la nieve.
El sonido de unos pasos en la escalera la saca de sus recuerdos y la devuelve a la realidad. La criatura arranca la puerta y entra en la habitación sosteniendo un hacha de cocina, la misma con la que ella le cortó la cabeza a él. El decapitado levanta el hacha para pagar a su novia con la misma moneda y, en el momento en que esta cae y ella siente cómo la carne de su cuello se abre y la sangre mana de sus venas, se despierta.
Ha sido todo una pesadilla. Sigue en el salón leyendo ese libro de terror y reflexiona sobre lo absurdo del sueño. Y en ese momento... alguien llama a la puerta.
El cómic incluye también una historia corta escrita que quizá veamos en otra ocasión, porque no me gusta la idea de reseñar cómics y relatos en la misma entrada. También hay varias páginas de viñetas humorísticas, incluida la contraportada, en la cual podemos encontrar una que me parece especialmente interesante. En esta, una vampiresa le muestra a un monstruo de Frankenstein una rosa que está creciendo en medio de una habitación y se queja de que allí siempre suceden cosas raras. La idea de que dos criaturas sobrenaturales vean como algo extraño y misterioso una flor creciendo del suelo tiene un cierto encanto, no lo voy a negar.
SOS nº 7. 1975. Varios autores. Portada de Fabá. Editorial Valenciana.