MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

jueves, 22 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 22) Sangre tipo V

 Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Se inicia una campaña masiva de donaciones de sangre obligatorias! ¡No se deje atrapar por los recolectores si no quiere que le dejen seco!  ¡Extra! ¡Extra!


Freddy y Jean acaban de tener un accidente de tráfico en plena noche, en un tramo aislado de la carretera. Freddy, aunque levemente herido, logra salir de lo que queda del coche. Jean está inconsciente, así que Freddy debe tomar una terrible decisión: ¿la deja allí, abandonada, para desplazarse mucho más rápidamente en busca de ayuda, o carga con ella para no abandonarla pese a que eso hará que tarde más en encontrar un lugar donde puedan ayudarle? La opción más sensata aunque también  psicológicamente más dura es la primera, y es la que toma Freddy.

Consigue llegar hasta una desvencijada casa. Nadie responde a sus golpes en la puerta, pero estos le sirven para comprobar que esta se abre por sí sola. La casa parece abandonada, pero un teléfono que encuentra en ella todavía tiene línea. Llama a Benson, un médico amigo suyo que vive cerca de allí. Cuando este se presenta y vuelven al coche, Benson examina a Jean y comprueba que ha perdido muchísima sangre, pese a que no tiene más que unos rasguños y no parece haber sangre derramada ni en su ropa ni en el vehículo. Es una situación extraña, pero las situaciones extrañas se investigan cuando hay tiempo y en ese momento no lo tienen.

Benson le hace un apresurado test sanguíneo a Freddy para comprobar si su sangre es compatible con la de Jean, y resulta no serlo. Tampoco la del propio doctor lo es y no tienen tiempo de acercarla a un hospital. Entonces aparece en escena un desconocido que dice que casualmente pasaba por ahí y se ofrece a que examinen su sangre por si fuera adecuada. El doctor comprueba que sí lo es y allí mismo, junto al coche siniestrado, improvisa una transfusión de sangre en la que una gran cantidad de la de este desconocido pasa a Jean.

Agradecido, Freddy se ofrece a pagarle lo que este desee al hombre, pero él no quiere pago alguno. De hecho, se despide de Freddy y del doctor, sin ni siquiera llegar a darles su nombre. Ambos cargan a Jean en el coche del doctor y la llevan a un hospital para ser debidamente atendida. Al día siguiente, el doctor avisa a Freddy de que Jean ha desaparecido del hospital. Y esa misma noche un vagabundo es atacado en las afueras por lo que parece ser un murciélago humanoide que salta sobre él y le drena hasta la última gota de sangre.

Pasan los días sin que encuentren a Jean y, en cada uno de ellos, una persona muere en las mismas circunstancias que el vagabundo. La gente ya habla de vampiros en la región y lo más curioso del caso es que todas las víctimas murieron cerca del tramo de carretera donde ellos tuvieron el accidente, como si quien fuera que les está atacando tuviese una guarida próxima a esa zona. El doctor Benson llega a esta conclusión y se lo comunica a Freddy: el criminal es un vampiro que se está alimentando de la gente, y le propone ir a buscarle.

Ambos empiezan a patrullar ese tramo de carretera armados con estacas. Se separan para cubrir más terreno y pasado un tiempo Freddy oye gritar al doctor. Corre a su encuentro y lo halla muerto a los pies de la criatura con aspecto de murciélago humanoide. Salta sobre ella y le atraviesa el corazón con la estaca, pero cuando esta cae muerta al suelo revierte a su forma completamente humana y no es otra que Jean. Entonces se presenta el desconocido que le ofreció su sangre tras el accidente. 

Él es en realidad el vampiro. Fue él quien estuvo alimentándose de Jean hasta casi desangrarla cuando se la encontró inconsciente en el coche. Su intención inicial era que la cosa no pasara de allí, pero la joven le gustó y decidió convertirla en una vampiresa, por eso se ofreció para la transfusión. Quizá le pareció más divertido o más irónico hacerlo de este modo que por el procedimiento habitual de hacerla a ella beber su sangre para contaminarla. Dada esta explicación, se nos da a entender que el vampiro ahora matará a Freddy para ocultar su identidad. 

Esta no me gusta especialmente. El final se ve venir y por ello no causa demasiada impresión. Enseña las cartas demasiado pronto. Eso sí, el dibujo de Graham Ingels es angustiante como pocos. Ingels fue un ilustrador que arrastraba una larga serie de traumas y fobias propias, y sus dibujos reflejaba eso.

Puedes ver en orden de publicación todas las Historias de la Cripta ya reseñadas pulsando aquí.

Blood type V. 1951. Guion de Bill Gaines y Al Feldstein. Dibujo de Graham Ghastly Ingels. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

LA CLINICA DEL TERROR

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

Presentado por... Pecky.
 

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Hoy veremos La clínica del terror (1989), cuyo título original es The Immortalizer. Es curioso porque en la carátula, como podéis ver, aparece el título como La clínica de terror, pero en la propia película la voz en off que nos dice el título lo traduce a El inmortalizador, en lugar de cambiarlo a La clínica del terror. 

Comenzamos con las imágenes del interior de un quirófano en el que se está llevando a cabo lo que, a todas luces, es una operación ilegal. Una mujer que está amarrada a una camilla intenta escapar, debatiéndose frenéticamente mientras grita que la suelten. El equipo médico a su alrededor se limita a ignorarla e inyectarle en la nuca un líquido verde brillante que inevitablemente recuerda al reactivo del doctor West de Re-Animator, cuatro años anterior.

Cortamos la escena y pasamos a otra en la que dos parejas, Darrell y Celia por un lado, y Gregg y June por otro (Darrell y Gregg son hermanos, Celia y June son amigas), han salido juntos a lo que parece ser su primera cita doble. Acaban de ver una película de zombis y están zampándose una pizza mientras hablan de las partes más asquerosas de la película. Sinceramente, me parece el mejor plan posible para una noche.

En cuanto salen de la pizzería y van hacia la casa de los chicos para dar un buen cierre a la velada, se encuentran de pronto con que están viviendo su propia película de zombis. Un ser tambaleante, con todo el aspecto de un cadáver viviente, aparece ante ellos en medio de un callejón y, cuando tratan de darse la vuelta, tienen otro a la espalda. Estos zombis están dirigidos por dos tipos que les dan instrucciones y los mantienen a raya con porras eléctricas. 

Para que no tengamos ninguna duda de que son zombis, un policía de patrulla los encuentra en ese momento y, al ver que se están llevando a la fuerza a los jóvenes, dispara contra ellos. Les mete unas cuantas balas en el torso a cada uno, pero estos siguen avanzando hacia él impasibles y lo arrojan contra una pared con una fuerza tremenda. Los jóvenes son embutidos a golpes en la camioneta, que luego, saliendo del callejón, pasa expresamente por encima del policía moribundo y lo aplasta. En la camioneta los dejan simplemente tirados en el suelo, mientras que a los zombis los encierran en jaulas. Los dos tipos que controlaban a los zombis, y que a duras penas parecen una pizca más inteligentes que estos, conducen la camioneta hasta una clínica privada en las afueras. 

A esta misma clínica llega algunas horas después el doctor Timmons. Allí conoce al doctor Divine, que dirige las instalaciones y le ha contratado como cirujano auxiliar.

Los cuatro jóvenes son llevados a una sala donde se les deja sobre camillas. Se supone que les han inyectado sedantes a todos, pero Gregg parece ser especialmente resistente a la sustancia empleada y se levanta inmediatamente en cuanto los dejan solos. Trata de despertar a los otros, pero están profundamente dormidos. De hecho, lo que le han inyectado a él parece haberle provocado el efecto contrario al esperado, puesto que, en su huida del edificio, se enfrenta a varios médicos y celadores para terminar saltando al exterior a través de una ventana cerrada. Consigue llegar hasta una comisaría, pero lo único que logra, al contar su historia al sheriff de guardia, es que este le detenga por ir drogado y lo encierre en una celda. Además, Gregg comete el error de hablarle de los zombis, lo que hace que el sheriff no le crea en absoluto. Ni esa parte de la historia ni el resto.

Mientras tanto seguimos viendo los tejemanejes del doctor Divine. A lo que se dedican en la clínica es a raptar a personas jóvenes, sanas, guapas y con buen físico (¡Ah, nuestro Supervisor General está a salvo, entonces!) para venderles sus cuerpos a aquellos multimillonarios que sean capaces de pagarlos. Divine y su equipo trasladan los cerebros de los ricos a los cuerpos que han elegido y después presentan todo el proceso como una milagrosa y secreta técnica de rejuvenecimiento. Como parte del tratamiento, tanto el donante del cuerpo como el receptor reciben una de esas inyecciones de reactivo verde, que preparan los cuerpos para que las heridas de la cirugía se regeneren en tiempo récord y para que tanto el cerebro trasplantado como el cuerpo que lo recibe se adapten mejor el uno al otro. 

El problema es que, en el uno por ciento de los casos, el suero lo que hace es matar al paciente y convertirlo en uno de esos zombis que ya hemos visto, que es el motivo por el que en el hospital los almacenan en un sótano y les han buscado alguna utilidad.

Al día siguiente, tras haber comprobado que se ha dado por desaparecido a un policía de patrulla, algo de lo que ya le había hablado Gregg, el sheriff se decide a acompañarlo a la clínica para comprobar qué hay de verdad en todo ello. Pero todo el edificio está ya preparado para mantener la fachada del doctor Divine. Las estancias en las que guardan a los jóvenes almacenados como carnaza, y el sótano en el que guardan varios zombis, solo son accesibles por medio de puertas secretas y paneles falsos. Cuando el sheriff se convence de que allí no está pasando nada raro, Gregg se le escapa y corre a refugiarse en una casa que hay enfrente a la clínica. Esta casa ya se nos ha mostrado otras veces, cuando Gregg estaba escapando del hospital la primera vez y cuando un taxi dejó al dr. Timmons en la entrada. Es ambas ocasiones una mujer mayor observaba continuamente la clínica con unos prismáticos, como si sospechara algo.

La mujer de la casa, llamada Agnes, le cuenta a Gregg que, al poco de abrir la clínica, su hijo desapareció y está convencida de que ellos tuvieron algo que ver. Gregg y Agnes trazan un plan para desenmascarar a Divine, pero es un plan realmente poco meditado. Ella se presenta en la clínica fingiendo ser una mujer rica en busca de un cambio de cuerpo y, en un momento en que la dejan sola, se dedica a husmear por ahí. Lo único que consigue es terminar mordida y desangrada por uno de los zombis, al que suelta de la camilla a la que estaba amarrado pensando que es un paciente al que tenían retenido contra su voluntad. Una cosa lleva a la otra y el zombi termina arrojando a uno de los celadores al sótano, donde los otros zombis acaban con él. El doctor Divine, viendo que la cosa se le está descontrolando demasiado, decide que ha llegado la hora de recoger el tinglado y volver a empezar en otro lugar.

Gregg, preocupado por la tardanza de Agnes, va a buscarla. Lo hace con una de las armas que está guarda en su casa, la misma pistola con la que ella le encañonó la primera vez que se vieron. Mientras deambula por la clínica, una trampilla se abre a sus pies y cae directamente al foso de los zombis. Allí se encuentra con su hermano, que es uno de los que sufrieron el rechazo del reactivo. Dispara contra los zombis cuando se le echan encima, consiguiendo acabar únicamente con uno de ellos y ponerse a salvo de los demás encierrandose a sí mismo en una jaula vacía. Por una conversación que mantiene uno de los médicos veteranos con el doctor Timmons, sabemos que estos zombis no mueren por dispararles al cerebro, sino por provocarles una gran pérdida de sangre en muy poco tiempo. Si el cuerpo pierde suficiente sangre de golpe, el zombi es destruido, pero si la pérdida de sangre es pequeña o moderada, esta y el resto del cuerpo se regeneran rápidamente.

Divine necesita cambiar de identidad para borrar su rastro, así que narcotiza al doctor Timmons (y, de paso, se ahorra tener que pagarle). Después se prepara para que su equipo traslade su cerebro al cuerpo de Timmons. Su equipo de cirujanos parece serle fanáticamente leal porque, por lo que comentan entre ellos, todos han pasado por ese proceso, quizá más de una vez. Se operan unos a otros cada vez que necesitan cambiar de cuerpo, logrando de este modo una aberrante forma de inmortalidad. 

El zombi de Darrell, que sí parece guardar algún recuerdo por su hermano, se enfrenta a los otros zombis para defenderle cuando este trata de escapar del sótano. Como resultado, Gregg consigue salir y los zombis se esparcen por la clínica (ya era hora). Además, lo hacen justo a tiempo, porque en ese momento el cerebro de una de las enfermeras iba a ser traspasado al cuerpo de June.

Los zombis se dedican a ir entrando en las habitaciones donde están los ricachones esperando su operación o recuperándose de la misma y acabando con ellos. Realmente no son muchos zombis, solamente tres, pero son extremadamente fuertes. Uno de los cirujanos consigue acabar con dos de ellos hostigándolos con una porra eléctrica y lanzándolos a una trituradora de basuras, pero el daño ya está hecho: Gregg ha escapado y regresado a la casa de Agnes, desde donde llama al sheriff para que acuda de nuevo a la clínica, ahora que ya no pueden ocultar lo que está pasando. Aprovecha también para armarse con una escopeta de doble cañón de la colección de armas de la señora antes de volver a la clínica.

Al final logra rescatar a June. El zombi de Darrel, que aún pululaba por ahí, tiene una muerte heroica al salvar nuevamente a su hermano antes de morir él también. De la novia de Darrel no hemos vuelto a saber nada, así que supongo que está muerta o descerebrada. Del equipo médico únicamente se escapan la enfermera y el doctor Divine, ahora en el cuerpo de Timmons. El cerebro de Timmons ha sido pasado al cuerpo de Divine para dejarlo como cebo a la policía ya que, debido al suero regenerador, no le queda ninguna cicatriz de la operación.

Cuando la policía llega finalmente y todo lo ocurrido queda en evidencia, detienen al cuerpo de Divine con el cerebro de Timmons, pensando que es el culpable de todo. Culpable lo ha sido por colaborador, desde luego, pero, literalmente, no es el… cerebro... de la operación 🤭🧠

A modo de epílogo, vemos cómo el doctor Divine, en su nuevo cuerpo y todavía acompañado por la misma enfermera, sigue haciendo de las suyas en otro lugar.

Es una película que, sin ser ninguna maravilla, se hace bastante entretenida. No termina de decidirse a ser una película realmente de terror, y el tratamiento que se da a los zombis resulta un tanto cómico, como si hubiesen querido expresamente hacerla menos horrible de lo que una película de estas características debería ser.

Tiene buenas ideas, pero no las aprovecha del todo. Me gusta, por ejemplo, que los zombis no sean el enemigo principal, sino un subproducto defectuoso del proceso de intercambio de cerebros. Esto es, de hecho, lo que me parece más interesante: no el que vendan los cuerpos a gente rica para mantener su juventud, sino que los cirujanos actúen como un pequeño sindicato criminal, intercambiándose los cerebros unos a otros para ser inmortales. Esto es más interesante que el hecho de que tengan zombis en el sótano. ¿Quién no los tiene, después de todo? Yo es que ya no se que hacer con ellos.

Me da la impresión que esto de los zombis es algo que se añadió a última hora, simplemente por la fama que había alcanzado pocos años antes la película Re-Animator. A veces ocurre que el guion de una película es comprado por una productora que no se decide a sacarlo adelante y simplemente lo almacena en algún lado y, cuando una película de temática similar gana cierta fama y despierta el interés de la gente, uno de esos guiones que tenían guardados es modificado a marchas forzadas y filmado a toda prisa para presentar una película parecida a esa que se ha hecho famosa y así aprovechar su tirón. Puede que eso sea lo que pasara en este caso, porque los zombis están en la trama metidos con calzador y el hecho de que el líquido que utilizan sea tan parecido al reactivo de West resulta bastante sospechoso.

Puedes ver reseñadas más películas de zombis pulsando aquí. 

The Immortalizer. 1989. Mark M. Nelson (guion). Joel Bender (director). Ron Ray, Chris Crone (actores principales) Actrices principales: Rebekka Armstrong, Melody Patterson (actrices principales). Film West. 

miércoles, 21 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 21) La cosa de la tumba

   Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Sección de desaparecidos! ¡Se nos ha perdido un tal Jim! ¡Fotos en la página seis! ¡Si se lo encuentra por ahí, vivo, muerto, mutado o por partes, póngase en contacto con nuestra redacción!  ¡Extra! ¡Extra!


El guardián de la cripta nos trae esta noche una historia de amor, que en el fondo es un romántico, todos lo sabemos. Es una historia de amor a tres bandas entre James (Jim), Bill y Laura. Jim es el formal, el puerto seguro, mientras que Bill es el vividor, el atrevido, la opción emocionante. Laura, que es una mujer inteligente, elige a Jim, algo que, como era de esperar, Bill no se toma nada bien.

Algunas semanas después de la boda, Jim tiene que pasar unos días fuera por asuntos de trabajo. Cuando se despiden, ella manifiesta su temor a que Bill siga resentido y le haga algo aprovechando la ausencia de Jim. Este le asegura que, pase lo que pase, esté donde esté, si ella lo necesita, él irá a buscarla.

En realidad, es Jim quien está en un peligro más inmediato. Bill intercepta su vehículo en la carretera, lo mata y entierra su cadáver en el bosque, arrojando su coche al mar por un acantilado, a continuación. Un mes más tarde va a visitar a Laura y empieza a llenarle la cabeza con la idea de que Jim simplemente la ha abandonado y está con otra mujer. Ella se niega a creerlo. Llega un momento en que Bill se da cuenta de que ella nunca va a acceder, que haber quitado de en medio a Jim no servirá de ningún modo para que ella empiece a verle a él con otros ojos. De hecho, creer que Jim está muerto solo parece reforzar el amor de Laura por él.

Viendo que no va a poder conseguirla por las buenas (o, lo que en su perturbada mente es por las buenas) lo hace por las malas: la rapta y se la lleva al mismo bosque en el que enterró a Jim, a una pequeña cabaña que tiene allí. La encierra en un cuartito sin ventanas, probablemente destinado a utilizarse como almacén. Rocía toda la cabaña con gasolina desde fuera y, a continuación, le prende fuego.

Cuando se da cuenta de lo que está ocurriendo y de que va a quemarse viva, Laura lanza un desgarrador grito de terror. Y algo en el bosque la escucha. Algo que sale de la fosa donde fue enterrado en secreto. Algo que en otro tiempo respondía al nombre de Jim y estaba casado con una mujer llamada Laura, pero que ahora no es más que la cosa de la tumba; una carcasa putrefacta que hizo una promesa y, pese a estar muerta, sigue dispuesta a cumplirla.

La criatura se acerca tambaleándose a la cabaña en llamas mientras la carne va desprendiéndose de su cuerpo. No es la venganza lo que le impulsa, sino el amor. Entra en la casita y derriba la puerta del pequeño almacén en el que Laura ya se ha desmayado debido al terror y al humo. Sale con ella en brazos mientras las llamas abrasan sus piernas hasta el hueso. 

Tras depositar a Laura a una distancia prudencial de la cabaña, vuelve su atención hacia Bill. Este trata de correr, de huir, pero su carrera bosque a través, en medio de la noche, se ve interrumpida cuando se rompe una pierna al caer a un foso.

¡Está en el fondo de la misma tumba que cavó para Jim! Una tumba a la que la criatura, una vez cumplida su misión de salvar a su esposa, debe volver. Se lanza a esta sin que Bill haya tenido oportunidad de salir y empieza a arrastrar la tierra suelta de los bordes, cubriendo a ambos. Los gritos de Bill se apagan cuando su boca, ojos y nariz se llenan con esa tierra, y el bosque vuelve a quedar en silencio...

A primera vista parece una de las típicas historias de venganza sobrenatural que dieron su fama a esta colección, pero precisamente lo más llamativo del relato es que Jim no regresa de la tumba para vengarse, al menos no de forma directa. Su prioridad es cumplir la promesa que hizo a su esposa de protegerla. Solo después vuelve a su tumba, arrastrando con él al asesino, y no se deja muy claro si lo hace expresamente o de forma accidental. Ese detalle hace que todo tenga un tono más romántico y trágico que terrorífico

Puedes ver la siguiente de las Historias de la Cripta pulsando aquí.

The thing from the grave! 1951. Guion de Gardner Fox y Al Feldstein. Dibujo de Al Feldstein. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

DISPENSADORES PEZ DE HALLOWEEN

  LA DESPENSA

Presentado por… el sr. Peppin.

¡Saludos, hambrientos y hambrientas! 

Seguimos con el asunto de la comida temática. En esta ocasión os muestro un par de dispensadores de caramelos Pez que han sido lanzados este año expresamente para Halloween. 

Había algunos modelos más para elegir, con diferentes personajes y diseños, pero los que realmente me llamaron la atención fueron estos dos, así que acabaron viniéndose a casa.

Cada dispensador venía acompañado de dos paquetitos de las clásicas pastillas de polvo prensado Pez. No es mucho, pero cualquier aportación es bienvenida, así que los paquetitos de pastillas han pasado a engrosar el botín de chuches que estamos preparando para este año, que ya empieza a tener un volumen respetable. 

En cuanto a los dispensadores, esos se quedan con nosotros. Así todos salimos ganando; más chuches para repartir entre los monstruos y otros visitantes, y dos piezas más para la colección 😁

Uno de los dispensadores representa a Drácula, que probablemente sea uno de los personajes más conocidos que existen. Hay mucha más gente de la que pueda pensarse que no sabe cómo se llama el presidente o la capital de su propio país. Pero pregúntales por Drácula y te lo contarán todo sobre él. Es uno de esos personajes que se ha vuelto universal. 

El otro dispensador es un murciélago. Podría ser una de las mascotas de Drácula el propio Drácula transformado. 

Puedes ver más dispensadores Pez pulsando aquí.

Dispensadores Pez Halloween. 2026

martes, 20 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 20) Vestido por la muerte

   Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Un hombre celebra su boda y su funeral el mismo día! ¿Mala suerte, o un astuto modo de pagar una sola vez el alquiler del esmoquin y usarlo en dos eventos diferentes? ¡Extra!¡Extra!


Este es otro de los cómics de la primera etapa de Historias de la Cripta que reviste una importancia especial, aunque no tanto por la historia en sí como por un detalle muy concreto totalmente ajeno a esta: fue presentado por la Vieja Bruja de La Guarida del Miedo.

Para los que entraron en contacto con las Historias de la Cripta por la serie de televisión o las películas, probablemente el Guardián de la Cripta sea el único anfitrión que conozcan, pero, en realidad hubo cuatro. Los tres principales fueron el Guardián de la Cripta, el Guardián de la Bóveda y la Vieja Bruja de La Guarida del Miedo. Existió además una cuarta anfitriona llamada Drusilla que apareció muy al final de la serie, poco antes de que la implantación del Comics Code Authority provocara la desaparición de estas publicaciones. Apenas hizo acto de presencia en unas pocas ocasiones y siempre como acompañante del Guardián de la Bóveda. Nunca llegó a decir una sola palabra, limitándose a aparecer a su lado o en segundo plano. Da la impresión de que los autores estaban preparando algo para ella, pero aquella idea nunca llegó a desarrollarse.

En los primeros números de Historias de la Cripta únicamente la primera de las cuatro historias de cada comic era presentada por el Guardián de la Cripta. Las otras tres carecían de introducción y se entendía que eran simplemente los siguientes relatos que el mismo anfitrión estaba contando al lector. A partir de Vestido por la muerte, presentada por la Vieja Bruja, la situación cambió y todas las historias fueron presentadas por un anfitrión. 

Estos se iban turnando para introducir los distintos relatos, independientemente de la revista en la que apareciesen, porque EC Comics llegó a publicar simultáneamente tres colecciones de terror. Como el género estaba vendiendo muy bien, la editorial transformó varias de sus colecciones de diversas temáticas en series de terror, que es lo que la gente demandaba en ese momento. Del mismo modo que la revista policíaca Crime Patrol terminó convirtiéndose en Historias de la Cripta, otras dos colecciones pasaron a ser La Bóveda del Horror y La Guarida del Miedo, cada una con su propio anfitrión.

Las tres revistas seguían exactamente la misma estructura: cuatro relatos cortos de terror por número. La principal diferencia era el anfitrión titular. En cada revista, dicho anfitrión presentaba dos de las historias, mientras que las otras dos quedaban en manos de sus compañeros. De este modo, aunque existían tres series distintas y tres anfitriones diferentes, las historias eran prácticamente intercambiables y formaban parte de un mismo universo. Por eso, hoy en día suele utilizarse el nombre general de Historias de la Cripta para referirse al conjunto de los cómics de terror de EC, por ser la primera en aparecer. De hecho, la serie de televisión de Historias de la Cripta adaptó 93 de las 348 historias que aparecieron originalmente entre Historias de la Cripta, La Bóveda del Horror y La Guarida del Miedo, presentándolas todas como Historias de la Cripta.

Vamos con la de hoy, que ya hemos escrito un montón y aún no hemos tocado el tema. El protagonista es Cabot, que está excavando furiosamente en un cementerio, tratando de llegar hasta el ataúd de alguien llamado Baxter. Mientras lo hace, reflexiona sobre todo lo que en el pasado le ató a este individuo. Ambos eran estudiantes en el mismo instituto y estaban enamorados de una misma chica. Baxter era rico. Cabot era pobre… Baxter se llevó a la chica. Al cabo de un tiempo, Baxter y Nancy, que así se llamaba la afortunada, se casaron. El padre de Nancy, que también tenía dinero, le dio al joven y prometedor Baxter un empleo en su empresa, mientras que Cabot se hundía en la miseria, trabajando mucho más duro para obtener mucho menos dinero.

Y alguien podría pensar que el chico rico es el malo de la historia porque, bueno, ya sabéis... el bueno siempre es el menos poderoso, porque si el bueno fuera el más poderoso que el malo desde el inicio, la batalla sería aburrida. En este caso no. Aquí, Baxter y Nancy realmente no le hicieron nada a Cabot. Cabot se amargó él solo por su incapacidad de aceptar que Nancy no lo había preferido a él, sino a otro hombre, por su dinero, por su aspecto, por su personalidad o por el motivo que fuera. Así que engañó a Baxter (que seguía considerándolo su amigo), le mató e hizo que pareciera un accidente de coche.

Y, a partir de ese momento, puesto que habían sido amigos de instituto, se dedicó a consolar y acercarse todo lo posible a la triste viuda, hasta que finalmente la convenció para que se casara con él.

Emborrachado por la sensación de triunfo, comenzó a fantasear con que le había arrebatado a Baxter su mujer (cuando se casara con ella) y su fortuna (puesto que, habiendo su mujer heredado la de él, la compartiría con Cabot). ¡Pero lo quería aún más! Quería despojar a Baxter de absolutamente todo lo que, de un modo u otro, lo había hecho sentir inferior a él. Y entonces pensó en el esmoquin con el que fue enterrado. Pensó en la deliciosa ironía que sería casarse con la viuda de Baxter llevando el mismo esmoquin con el que enterraron a Baxter, después de haber sido él mismo quien lo mató.

Y por eso es por lo que está excavando al comienzo del capítulo. Cabot llega finalmente hasta el ataúd, roba el esmoquin y se lo lleva. Sinceramente, hay que estar muy, muy, muy mal de la cabeza para ponerse la ropa que un muerto ha llevado durante cuatro meses. Pero, claro, el cadáver fue embalsamado, así que no ha llegado a corromperse en ese tiempo, y el esmoquin está bastante aceptable.

El día de la boda se coloca el esmoquin y acude al altar. Pero justo cuando el cura está a punto de unirlos en santo matrimonio, Cabot empieza a gritar y a tratar de quitarse el esmoquin, que siente que le quema, antes de caer muerto al suelo. 

¿Venganza sobrenatural? No, en absoluto. Como dije, el cadáver de Baxter fue embalsamado y, debido al prolongado contacto con este, el tejido del esmoquin había absorbido parte del líquido embalsamador. Un líquido que, del mismo modo que pasó de los poros de la piel de Baxter al tejido, había pasado ahora del tejido a los poros de la piel de Cabot, provocándole un envenenamiento a lo largo de las pocas horas que hacía que lo llevaba puesto.

Pero bueno, al final, Cabot tuvo éxito en lo que pretendía. ¿Acaso no quería tener todo lo que tuvo Baxter? Pues consiguió tener, al menos, su mismo destino: terminar en un ataúd 😁⚰️

Puedes ver ora de las Historias de la Cripta pulsando aquí.

Death suited him! 1951. Guion de Bill Gaines y Al Feldstein. Dibujo de Graham Gastly Ingels. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.