MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

domingo, 11 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 11) Cavernícola

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Nueva pieza expuesta en el museo antropológico! ¡Un ser prehistórico congelado tan bien conservado que casi parece vivo! ¡Encuentre los horarios de visita en nuestras páginas de Cultura y Espectáculo! ¡Extra! ¡Extra!


Homer Perry es ayudante del conservador del museo del Instituto Johnsoniano y lleva dos años preparando minuciosamente una exposición. Es el gran trabajo de su vida y la exposición que lo va a encumbrar va a inaugurarse dentro de poco.

Lamentablemente, llega una carta del profesor Greer, un antropólogo que se encontraba en los Alpes suizos, informando de que ha encontrado un espécimen de hombre de Neandertal perfectamente conservado en un bloque de hielo. Estamos hablando de un ser humano de hace doscientos mil años que, según el profesor, está intacto. Tal cual parece como si se hubiese mantenido estático en el tiempo dentro de su bloque de hielo, sin sufrir ningún tipo de degradación.

La noticia es tan notable para la ciencia que eclipsa la exposición que estaba preparando Perry. El director del museo ordena dar prioridad al descubrimiento de Greer. La exposición de Perry será apartada a un lado, se cambiarán la decoración y la temática de las salas que estaban reservadas para esta y todo se centrará en presentar al neandertal al público. Esto, naturalmente, supone un gran revés para Perry. ¡Dos años de trabajo desplazados por un descubrimiento debido a un simple golpe de suerte! 

El profesor Greer y su congelado amigo llegan hasta el instituto, y de pronto todo gira en torno a ellos. Se coloca al cavernícola en una cámara refrigerada, decorada como un paisaje prehistórico y con una pared transparente para que el público pueda observarlo, como un gigantesco expositor. La idea es sacar al neandertal de su bloque de hielo y mantener el aire de la sala lo suficientemente frío para que el cuerpo no se degrade.

Perry, nada contento con esto, decide hacerle una mala jugada a Greer cuando el museo cierra. Para chafarle la exposición a su colega, que a su vez ha chafado sin querer la suya, saca al neandertal de la cámara y lo deja abandonado en la terraza con la esperanza de que el calor del sol lo eche a perder. Sin embargo, ese resulta ser un día especialmente frío y, cuando va a comprobar si ya da muestras de deterioro, este no presenta ninguna. Al contrario, más que muestras de deterioro, parece tener incluso mejor aspecto que antes. 

El neandertal vuelve a la vida, como si solo hubiese estado hibernando. Al no saber dónde está, reacciona con violencia. Mata al señor Perry de un fuerte golpe y, a continuación, destroza todo lo que tiene a su alrededor. Entonces ve el decorado que habían preparado para él en la cámara frigorífica y, al ser lo único que le resulta familiar, entra en este, pateando inadvertidamente un tope de puerta que Perry había colocado para mantenerla abierta. La puerta se cierra y el aire frío de la cámara vuelve a congelarlo, mientras el confuso troglodita lloriquea sin entender nada de lo que le está ocurriendo. 

A la mañana siguiente el cadáver de Perry es encontrado y todos dan por supuesto que enloqueció por la frustración de que otra exposición hubiese opacado la suya. Provocó él mismo todos los destrozos y se mató accidentalmente al caer desde una zona elevada de la propia sala.

La historia termina con el director del instituto y el propio profesor Greer observando al troglodita, de nuevo congelado en su falso entorno, preguntándose qué haría y cómo reaccionaría en el caso hipotético, y naturalmente imposible, de que despertase a día de hoy.

Y ahora, veamos… ¿Quién es el monstruo de esta historia? ¿El neandertal, o Perry? Durante la primera parte parece que estamos ante una historia clásica de monstro congelado que despierta y provoca el caos. Pero todo el desastre ocurre porque Perry es incapaz de aceptar que otro hallazgo eclipse su exposición. Cuando el neandertal despierta lo hace en una realidad incomprensible. A sus ojos está en otro mundo, tal cual como si un alienígena nos arrancará nosotros de la Tierra para dejarnos abandonados en un lejano planeta sin ninguna explicación. No sabe volver con su familia y ni tan solo puede llegar a sospechar que hace mucho que está ya no existe. Se encuentra rodeado de objetos extraños y actúa de forma violenta porque está desorientado y confundido. En realidad, él es la víctima de toda la situación. Volver a congelarse es quizá lo mejor que puede ocurrirle. 

Puedes repasar las Historias de la Cripta desde la primera pulsando aquí.

Cave man. 1950. Guion y dibujo de Johnny Craig. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

PESADILLAS (nº 31) El hombre lobo del pantano

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Este es uno de los libros de Pesadillas que más ganas tenía de leer porque está entre los mejor valorados en general por los aficionados. 

Nos cuenta la historia de Brady, un chico de doce años. Su familia se muda desde Vermont a una zona rural de Florida situada junto a un pantano conocido por los lugareños como el pantano de la fiebre. El traslado se debe al trabajo de su padre, un científico que estudia si unos ciervos procedentes de Sudamérica pueden adaptarse al ecosistema de Florida.

Brady y su hermana Emily dejan atrás a sus amigos, no conocen a nadie en la zona y todavía no pueden incorporarse al siguiente curso escolar, así que básicamente están sin nada que hacer y con un pantano prácticamente al lado de su casa, por tanto… ¿a qué pueden dedicar el tiempo, sino explorarlo? Es ese tipo de cosas que parecen emocionantes cuando eres niño y una locura cuando eres lo bastante adulto para ser consciente de todos los peligros: depredadores, alimañas, insectos, enfermedades, infecciones por el agua estancada… 

El caso es que se internan en el pantano, se pierden y terminan llegando a la desvencijada cabaña de un ermitaño de aspecto salvaje y largas greñas blancas que empieza a perseguirles en cuanto les ve. Huyendo a lo loco, sin pensar por dónde van, consiguen regresar (quizá por instinto, quizá por casualidad) a su nueva casa.

Cuando cuentan lo ocurrido a sus padres, estos les explican que alguien ya les había hablado del ermitaño del pantano, describiéndolo como un tipo peculiar pero inofensivo. Poco después, Brady conoce a un niño de los alrededores llamado Will. Este le cuenta a Brady que allí al pantano lo llaman pantano de la fiebre porque muchos años atrás las gentes del lugar se contaminaron con algún tipo de bacteria del pantano, y los que no murieron se volvieron locos y se adentraron en el pantano para no volver a ser vistos jamás.

El segundo amigo local que hace Brady es un enorme perro lobo que aparentemente empieza a rondar la casa al notar que vuelve a estar habitada. Brady logra convencer a sus padres para quedárselo y le pone por nombre Lobo. Y a partir de ahí empiezan a pasar cosas raras. El ermitaño, del que nunca llegamos a saber cómo se llama, parece espiarles. Durante las noches se oyen extraños aullidos procedentes del pantano. Algunos animales pequeños aparecen destrozados. Además, un cazador se adentra en el pantano y no vuelve a salir de él. Cassie (otra niña de los alrededores que es amiga de Will y se une a la pandilla) afirma que en el pantano vive un hombre lobo y no pierde la oportunidad de volver al tema obsesivamente.

El incidente más grave, al menos en lo que a Brady se refiere, es que uno de los ciervos del experimento de su padre es despedazado. Algo grande y fuerte se ha abierto paso a través del cercado en el que los retenía para aclimatarlos. Las huellas de lobo o perro de gran tamaño en torno al cercado hacen que el padre achaque esta muerte a Lobo y, por extensión, se sospeche de él por todo lo demás. El padre decide deshacerse del perro enviándolo a la perrera, donde eventualmente lo matarán. Brady está convencido de que Lobo es inocente y lo azuza para que escape al pantano.

Brady se gana una bronca de su padre por esto, que le dice que, de todas maneras, el perro antes o después regresará y, cuando lo haga, él lo meterá en el coche y lo llevará a la perrera. Sin saber cómo proteger a su peludo amigo, Brady sale a buscarlo en los días siguientes, y Will, que conoce el pantano mejor que él, le acompaña. 

Y sí, consiguen encontrar a Lobo, pero no en la forma en que Brady esperaba. Lobo aparece cuando Will se transforma en hombre lobo y ataca a Brady para matarlo. El perro acude a proteger a Brady y el hombre lobo y el perro lobo se enzarzan en un combate en el que intercambian ladridos, mordiscos, arañazos y salivazos, hasta que finalmente es Will el que sale huyendo. 

El ermitaño (que desde el principio estuvo ahí para que sospecháramos que él era el hombre lobo, pero resulta ser una pista falsa) encuentra a Brady malherido y lo lleva a su casa. Cuando se recupera le cuenta toda la historia a sus padres, que naturalmente no se la creen. Solo aceptan que le atacó algún animal del pantano (probablemente una ardilla) y el perro la espantó. Le dan de nuevo permiso para quedárselo y Lobo se salva así de terminar en la perrera. De Will no volvemos a saber nada más. Aparentemente abandona la región. Cassie sigue por ahí, contando sus historias de hombres lobo, y visita de vez en cuando a Brady.  

Un mes después, con la siguiente luna llena, Brady siente que se está transformando en un hombre lobo. Cuando Will le mordió, le transmitió la maldición, y ahora él es el hombre lobo del pantano. 

Este parece uno de los clásicos finales de Stine en los que hace que todo termine mal para el protagonista. Sin embargo, en esta ocasión es diferente porque cuando Brady sale a escondidas por la ventana de su habitación y corre hacia el pantano en plena transformación, Lobo corre junto a él. El vínculo entre ambos sigue intacto. Lobo continúa viendo a Brady como su compañero de manada, sin importar el aspecto que tenga.

Dentro de los finales malos de Stine, este es uno de los finales malos menos malos. Es posible que Brady deba esconder esta nueva particularidad suya a los demás durante el resto de su vida, que nunca pueda confiar plenamente en otras personas. Y esto convierte a Lobo en el único vínculo que une ambas existencias. El único ser ante el que nunca tendrá que ocultarse. Quizá el único amigo que llegue a tener que lo será tanto cuando él esté en su forma humana como en su forma de hombre lobo, porque para el perro no hay una diferencia importante entre ambas. Y quizá nunca pueda contarle la verdad a su familia ni mantener relaciones normales con otros seres humanos, pero tendrá a su lado a Lobo, al menos durante sus primeros años de licántropo, hasta que aprenda a lidiar con su doble naturaleza.

¿Es un final malo? Sí, lo es… pero no tan malo como se podría esperar de Stine.

Puedes repasar otras obras de este autor (y de algunos de sus imitadores) pulsando aquí. 

The Werewolf of Fever Swamp. 1993. R.L.Stine. Pesadillas nº 31. Publicado en 1997 por Ediciones B / Grupo Z.

sábado, 10 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 10) La tumba hambrienta

 Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Las autoridades sanitarias advierten que beber whisky con arsénico es perjudicial para la salud! ¡Se recomienda beberlos por separado! ¡Lea aquí todos los detalles nutricionales! ¡Extra! ¡Extra!


Ida y Jim están excavando en un cementerio en plena noche. Sacan un cadáver cualquiera del ataúd que legítimamente le corresponde y lo dejan tirado en un viejo mausoleo. Su intención es reemplazar el cuerpo del ataúd por otro que van a meter ellos, concretamente el de Ed, el actual esposo de Ida, que se da la circunstancia de no estar muerto todavía. Su mujer ha decidido librarse de él para irse con Jim, pero no quiere complicarse con cosas como el divorcio porque un asesinato es mucho más rápido y no precisa tanto papeleo.

Ed tampoco es que sea un gran ejemplar de ser humano, todo hay que decirlo, pero eso no justifica de ningún modo el tratar de matarlo. Es un tipo extremadamente dejado y un borrachuzo, e Ida aprovecha esto para verter arsénico en su whisky para envenenarlo. El problema es que ha estado haciendo varias tentativas, vertiendo primero pequeñas cantidades de arsénico al no saber qué dosis sería la correcta, así que simplemente ha estado echando cantidades pequeñas al principio y cada vez mayores al no obtener el resultado esperado. Ahora que por fin se ha decidido a matarlo con una dosis de arsénico grande, resulta que, por haber estado bebiendo cantidades pequeñas pero progresivas de arsénico junto con su whisky durante bastante tiempo, Ed parece haberse vuelto resistente a este producto. 

El privar al pobre cadáver anónimo de su ataúd para meter en este a Ed lo hacen con la idea de que un ataúd bien enterrado en el cementerio será precisamente el último lugar donde la policía busque a una persona desaparecida. Antes o después, alguien encontrará el cadáver en el mausoleo, pero si está ya lo bastante descompuesto para que nadie puede identificarlo, tampoco nadie pensará en abrir su tumba, a ver qué ha pasado ahí. 

Es un tanto rebuscado, pero bueno, ya sabéis cómo funciona la mente de los criminales en este tipo de historias. Resuelto el problema de buscarle alojamiento a Ed, vuelven a la casa de ella donde presumen que este habrá muerto ya después de beberse su última botella de whisky adulterado con una gran dosis de arsénico, pero el hombre resulta seguir vivo. Esto obliga a Jim a volver rápidamente al cementerio y cubrir de tierra la tumba que habían dejado abierta para que nadie la vea y sospeche que está ocurriendo algo.

Al día siguiente, Ida llama a Jim y le dice que va a hacer otro intento. Le va a verter un frasco de arsénico entero en su botella de whisky empezada y que se asegurará de que se la beba entera. Que esta vez no puede haber fallo posible porque la dosis que le va a dar tiene que ser mortal de necesidad, y que mientras ella se encarga de eso, que él vuelva al cementerio, fuera de las horas de visita, para abrir de nuevo la tumba.

Jim, que está dedicando a todo el asunto más esfuerzos de los que tenía planeados en un principio, vuelve al cementerio a regañadientes. Abre la tumba por segunda vez, después de haberla vuelto a cubrir la noche anterior. Lo hace sin dejar de refunfuñar, riéndose incluso de la aparente terquedad de Ed, que parece estar negándose a morirse solo por fastidiarles.

Después va a casa de Ida esperando encontrarse con ella, pero no la ve por ningún lado. Sin embargo, en el suelo hay tirado un bulto envuelto en sábanas y cuerdas que obviamente es un cuerpo humano. Parece que Ida sí logró envenenar a Ed después de todo y se lo ha dejado allí preparado para que disponga de él, mientras que ella se ha quitado de en medio, quizá para dejarse ver en algún otro lugar y poder justificar mediante una coartada que no se encontraba en casa en las horas en las que se supone que desapareció su marido.

Jim carga el cadáver en el maletero del coche, conduce hasta el cementerio y lo arroja dentro del ataúd. En ese momento, la forma dentro de la sábana comienza a moverse. ¡El muy cabrón sigue vivo! ¡Sí que es duro de pelar, el individuo!

Harto ya de que su víctima se niegue a morir y de que se niegue a quedarse quieta, como todo cadáver decente, Jim coge la pala con la intención de matarlo a golpes... pero finalmente cierra la tapa del ataúd y lo cubre de tierra sin matarlo. En lugar de eso, lo entierra vivo para que su agonía sea mayor.

A continuación, vuelve a casa de Ida esperando, esta vez sí, encontrarla allí, pero con quien se encuentra es con Ed. Este se enteró de algún modo el plan de Ida para envenenarlo y se aseguró de no caer en la trampa.

¿Dónde está Ida, entonces? ¿Y quién era la persona envuelta y maniatada en la sábana? Dos buenas preguntas, y la misma respuesta para ambas. Naturalmente, el cuerpo maniatado, envuelto en sábanas y con toda probabilidad amordazado que Jim ha enterrado vivo, es el de Ida.

Mientras Jim se da cuenta de esto, Ed se acerca a él con un hacha preparada, no vaya a ser que aún tenga tiempo de ir a desenterrar a Ida...

Me quedo con las ganas de saber como averiguó Ed el plan de Ida. El motivo por el que el arsénico se convirtió en el preferido de los envenenadores es porque además de terriblemente toxico es casi insípido, y mezclado con cualquier liquido con sabor fuerte como el whisky, es indistinguible. De haberse publicado antes de que la colección cambiara de nombre y rumbo, cuándo aún estaba centrada en casos criminales y policiales, probablemente esta parte se habría desarrollado más. Pero estando ya centrada en el terror, esta explicación se dejó de lado y la historia se centró más en la traición de Ida y sus consecuencias tanto para ella como para su amante. Por mí está bien así. 

🍶Podéis tomaros un chupito o dos de esta botella de whisky que me envió Ed junto con su historia, mientras las repasáis todas desde la primera pulsando aquí.

The hungry grave. 1950. Guion de Gardner Fox, dibujo de Graham Ghastly Ingels. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

STREET TRASH; VIOLENCIA EN MANHATTAN

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

Presentado por... Pecky.
 

¡Saludos, amigos cinéfagos!

El primer error que comete mucha gente con esta película es pensar que se trata de una de las producciones de Troma. Las películas de Troma se caracterizan por burlarse de absolutamente todo, sin autocensura ninguna. Se burlan, sin concesiones y de la forma más grosera y exagerada posible, de religiones, orientaciones sexuales, enfermedades, discapacidades, etnias, minorías, mayorías... Y sí, esta no es una película de Troma pero mucha gente piensa que lo es porque sigue exactamente sus mismos parámetros.

Habrá quien dirá: «¡Burlarse de esto o de aquello está mal!», pero si no aceptamos que se pueda hacer humor a costa de todo, entonces no podemos hacerlo a costa de nada. Naturalmente, a quien tenga una discapacidad o algún familiar con discapacidades le molestará que se haga burla de ello. Y quien profese una religión encontrará ofensivo que la ridiculicen. Pero también a quien haya perdido a alguien en un accidente de tráfico le molestará que estos se frivolizaren haciendo películas en las que se vean coches chocando o gente siendo atropellada. Y quien haya perdido a alguien en un tiroteo podría encontrar ofensivo que en las películas de acción o videojuegos los tiroteos se presenten como algo emocionante. 

Absolutamente todo tema que se toque ofenderá a alguien. Si pretendemos que se prohíba el humor en torno a un tema concreto porque nos ofende a nosotros, en justicia habría que prohibir todo humor posible, porque siempre habrá alguien a quien un determinado tema le moleste. Y nadie que se ría de un chiste sobre un tema que no le afecte tiene derecho moral a ofenderse por un chiste sobre un tema que sí le afecte.

Básicamente, esa es la premisa de las películas de Troma: que todo es susceptible de ser ridiculizado. Si hay algo, cualquier cosa, sobre la que os ofenda gravemente que se hagan chistes hasta el punto de enfadaros por ello, no veáis las películas de Troma. Ni las de Torrente. Ni Colgados en Filadelfia. Ni Metalocalipsis. Ni South Park, ni los comics de El Bruto... casi mejor que no salgáis a la calle ni habléis con la gente, por si acaso. Y aunque (de nuevo) esta no es una película de Troma, se siente en todo momento como si lo fuera y todo lo dicho sobre esa productora es aplicable también a esta cinta. 

Aclarado lo anterior, que no pasa de ser una mera opinión personal (como lo es la de cualquiera que opine justo lo contrario) vamos a darle un vistazo a la película. 


La historia tiene lugar en una versión de Manhattan más próxima a lo que son muchas ciudades norteamericanas a día de hoy que a cómo eran en la época en que se filmó la película. Calles llenas a rebosar de delincuentes y vagabundos destrozados por el alcohol y las drogas, sin la más mínima intención de buscar trabajo o mejorar sus vidas. Estos individuos se dedican simplemente a vivir el día a día con lo que pueden robarse unos a otros o llevarse sin pagar de las tiendas.

El líder de esta masa de parias es Bronson, un musculoso y violento exmilitar que se volvió loco en Vietnam y emplea como arma un cuchillo tallado en un fémur humano. Bronson, como líder de los mendigos, los dirige desde un trono hecho con trozos de hierro y chatarra de automóvil. Es un individuo completamente desquiciado al que vemos gritando y agitando su puño, furioso, contra los aviones que sobrevuelan la ciudad. Quizá porque los ve como un símbolo de la prosperidad que él nunca podrá alcanzar o quizá porque le despiertan algún trauma relacionado con Vietnam. 

Bronson dirige a la mayoría de los vagabundos obligándoles a mendigar, a limpiar los cristales de los coches parados en los semáforos (lo quieran los conductores o no) y luego exigir  dinero a cambio, y a todo tipo de cosas similares.

El dueño de una tienda de licores donde los mendigos suelen ir a aprovisionarse de bebida barata encuentra, limpiando el almacén de su sótano una caja de madera llena de botellas de algo llamado Viper (Víbora). Sin tener muy claro lo que es, lo pone a la venta igualmente. Este producto tiene un efecto similar al del ácido sulfúrico en el organismo humano. Los desgraciados que llegan a comprar o robar una de las botellas de Viper y beben un trago se funden rápidamente, derritiéndose de dentro hacia fuera hasta quedar convertidos en un charco de órganos que, extrañamente, tarda más de lo que debería en morir. Algunos se funden, otros explotan… en cualquier caso el proceso es extremadamente doloroso, totalmente irreversible y necesariamente letal. Esto, que en principio parece que va a ser la trama principal de la historia (el origen del Viper o quién lo dejó allí) pasa a un segundo plano muy rápidamente, convirtiéndose simplemente en un escabroso detalle más entre los muchos que salpican la película.

La historia, en realidad, es otra. El protagonista, si es que alguien puede reclamar ese título, es Freddy, uno de los pocos mendigos que aún no se ha doblegado totalmente a la voluntad de Bronson. 

Él y su hermano menor viven en el mismo cementerio de coches donde Bronson tiene su trono de chatarra y donde viven muchos otros mendigos. El cementerio de coches es un negocio legal, pero está dirigido por un individuo corrupto que tiene como secretaria a Wendy, una mujer asiática de buen corazón que dedica parte de su tiempo y de su dinero a cuidar de los mendigos y prepararles bocadillos.

Esto es algo que no gusta a su jefe, que probablemente solo le dio el trabajo para tener una oportunidad de tirársela. Ni le gusta tampoco a Bronson porque, de algún modo, el que alguien trate bien a los mendigos socava su poder sobre ellos. Y además, la chica asiática está de mejor ver que la extremadamente sucia y desgastada mendiga a la que utiliza como esclava sexual particular. El que Wendy parezca sentirse atraída por el hermano menor de Freddy hace que Bronson lo tenga en el punto de mira, esperando la más mínima excusa para acabar con él. 

El argumento de la película es, en realidad, muy tenue. La mayor parte de esta son escenas de lo que van haciendo los personajes hasta que se llega a un desenlace final. Hay un momento, por ejemplo, en el que vemos cómo un amigo de Freddy entra a una tienda, empieza a robar comida metiéndosela dentro del pantalón de una forma muy evidente y, cuando un empleado de la tienda lo confronta, finge ofenderse y se marcha de allí hecho una furia. Roba un montón de productos y, además, se marcha sin que nadie le detenga haciendo ver que él es quien ha sido insultado. La escena pretende ser humorística porque cuando la película se filmó, esto era una tremenda exageración. Sin embargo, a día de hoy esto ocurre en California, por ejemplo, donde un robo por una cuantía inferior a los 950 dólares se considera un delito menor que rara vez se persigue y aun más rara vez se castiga. La enorme permisividad que se tiene actualmente con los criminales lo único que hace es, precisamente, aumentar el número de delitos.

Todo lo que vemos en esta película, que se hizo como una versión enormemente exagerada del problema de la mendicidad y de la delincuencia en las calles, actualmente se queda corto. Quitando la parte del Viper y sus efectos, la película podría venderse como un drama realista más que como la ironía grotesca como la que se filmó en un principio.

Hay otra escena en la que Freddy (que recordemos, es el bueno de la película) se encuentra con una mujer que vuelve de noche a su casa, sola y borracha. Aprovechando que esta lo confunde con algún conocido, la lleva a su chabola de chatarra en el desguace y se acuesta con ella. Una vez ya ha obtenido lo que quería de la mujer, la deja en manos del resto de mendigos, que literalmente la violan en grupo hasta matarla, contagiándose mutuamente, ya de paso, las enfermedades venéreas que pudieran tener cada uno. Al día siguiente, el dueño del desguace encuentra el cadáver, desnudo y lleno de golpes y moratones, y lo único que hace al respecto es aprovechar para violar el cuerpo ya frio, y se marcha dejándolo tirado en el mismo sitio donde lo encontró.

La película sigue con los mendigos comprando o robando botellas de Viper y convirtiéndose en manchas burbujeantes en el asfalto tras beberlo, peleándose entre ellos, lidiando con policías tan solo un grado menos violentos que los propios criminales, etc. 

Uno de estos policías encargado de investigar las extrañas muertes que causa el Viper llega a meterse un dedo por la garganta para provocarse a sí mismo el vómito y echar la pota sobre un delincuente al que acaba de derribar a puñetazos. La película salta del gore al humor y de ahí a la violencia sin ningún orden, sin decidirse del todo a ser una historia de terror, de humor o un drama, queriendo serlo todo a la vez sin llegar a ser nada en concreto. 

El desenlace final llega cuando Bronson se harta de todo. La mendiga a la que mantenía como esclava particular le roba una botella de Viper que le había conseguido otro de los mendigos y, al bebérsela, se funde ante sus ojos. Entonces decide buscar otra mujer con la que reemplazar a la que ha perdido y va a por Wendy. La encuentra en el momento en que ella iba a acostarse con el hermano de Freddy (que por cierto es menor de edad) y se lanza contra este tratando de matarlo. Entonces, Freddy, que estaba por allí, interviene para salvarlo. 

Tenemos un fiero combate final que termina cuando el hermano de Freddy acaba con Bronson utilizando una técnica que, curiosamente, también vimos utilizar a otro Freddy muchos años después. A Freddy Krueger en la película Freddy contra Jason. La forma en la que el hermanito mata a Bronson es colocando en posición un cilindro de aire comprimido y rompiendo la boquilla para que este salga disparado como un torpedo. El enorme y pesado cilindro, impulsado por el gas a presión, golpea a Bronson en el torso, arrancándole la cabeza junto con gran parte del pecho.

Aquí la película nos ofrece la última burla, su broma final, cuando Wendy salta sobre la cabeza arrancada de Bronson para correr a reunirse con su chavalito. Y, en el momento en que ella pasa sobre la cabeza, esta levanta los ojos para mirarle bajo la falda y sonríe justo antes de morir.

La película es una colección de estupideces monumental. Y el interés que tiene reside principalmente en ver todos los tabúes del buen gusto y la corrección política que está dispuesta a romper. En 1987 se planteó como una exageración grotesca de los barrios marginales, pero muchas de las imágenes de delincuencia, drogadicción, suciedad y deterioro social no son muy diferentes de las que vemos actualmente. Los mendigos no se nos presentan como personas necesitadas a las que se pueda rescatar mediante ayuda social, sino como una subcultura completamente separada del resto de la sociedad que no solo no puede sino que no quiere integrarse en la sociedad normal. Viven con sus propias reglas, su propio líder y hasta su propio territorio. Actualmente, en países primermundistas como Francia hay barriadas enteras en las que la policía se niega a entrar y han sido abandonadas a su suerte en manos de los delincuentes pese a que gran parte de la población que las habitan siguen siendo personas honradas. O tan honradas como la ley les permite serlo. 

Pero la película no carga toda la culpa en los delincuentes. El dueño del desguace es corrupto. La policía es brutal. Los comerciantes son oportunistas. Los pocos ciudadanos honrados que vemos son cobardes. Freddy es el protagonista simplemente porque tiene algún mínimo detalle con el que podemos llegar a empatizar, como ser el único que se enfrenta abiertamente a Bronson o ser muy protector con su hermano pequeño, pero también roba de las tiendas, roba a otros mendigos y se aprovecha de una mujer borracha. Wendy es buena con los mendigos y los alimenta con su dinero, pero no tiene reparos en mantener relaciones sexuales con uno de ellos sabiendo que es menor de edad. Únicamente el hermanito de Freddy parece que se salve, pero cuando Wendy se lo lleva a un lugar apartado y se desnuda para acostarse con él, este no le para los pies aunque eso, a efectos legales, la convierte a ella en una pederasta. El que la ciudad se haya convertido en un estercolero no es solo culpa de los delincuentes, es culpa también de todos los que han sido tolerantes y permisivos con ellos. Nadie quiere solucionar nada, no hay fuerzas del orden eficaces, no hay héroes y por tanto, no hay salvación posible. Casi cada personaje se aprovecha de un modo u otro de los demás. Los fuertes explotan a los débiles y los débiles hacen exactamente lo mismo con otros más desfavorecidos.

Sin embargo, cuando le hablas de esta película a alguien que la ha visto o ha oído hablar de ella, lo que te responde suele ser algo como «Ah, sí, la película esa del licor que hace que la gente se derrita». Y este detalle, que es precisamente lo que la ha hecho famosa, lo que todo el mundo sabe o recuerda de ella, es en el fondo lo menos relevante del conjunto. 

Street Trash. 1987. Roy Frumkes (guion). Jim Muro (director). Mike Lackey, Vic Noto, Mark Sferrazza (actores principales) Jane Arakawa, Nicole Potter (actrices principales). Street Trash Joint Venture. Editado en DVD en 2008 por absolute distribution.

viernes, 9 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 9) El barco fantasma

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Una pareja nos da sus impresiones después de haber navegado a bordo de un barco fantasma! ¡Dicen que el servicio y el cáterin fue pésimo, pero al menos no les cobraron el pasaje! ¡Extra! ¡Extra!


Don y Carol son una pareja de recién casados que han tenido la brillante idea de iniciar su luna de miel sobrevolando el Triángulo de las Bermudas con una avioneta. Supongo que hay lugares peores a los que ir. Ellos han elegido este, que consideran especialmente bonito y romántico.

Misteriosamente, su avioneta comienza a fallar y se precipita contra la procelosa mar océana. Tienen tiempo de hinchar el bote salvavidas y alejarse de la avioneta, que se hunde rápidamente. Su situación, perdidos en medio del mar y sin haber podido dar su posición por radio a nadie para que venga a rescatarles, parece poco halagüeña, hasta que dos días después ven un barco emerger de la niebla cerca de ellos.

Es un barco bastante extraño, de madera, como un galeón surgido de siglos pasados. Las velas están destrozadas, no se ve a nadie sobre cubierta, incluso tiene abiertas las portillas de los cañones, como si se estuviese preparando para un combate naval. Tiene todo el aspecto de estar abandonado, pero de uno de los ventanales sale una pequeña luz, así que deciden subir a bordo de este, aprovechando una escala de mano que cuelga de un costado.

Lo primero que encuentran al subir a cubierta es un esqueleto amarrado al timón. Hay otro colgando de un mástil. La única luz a bordo es la que proviene de un pequeño ventanuco que da a una habitación interior. Al asomarse a este ventanuco, ven a una figura encapuchada, inclinada sobre un libro que parece estar leyendo. Bajan hasta ese camarote y, al abrir la puerta, este resulta estar vacío. El libro continúa allí, sobre la mesa. Lo examinan y resulta ser el diario de a bordo, cuya última anotación está fechada como el seis de enero de 1854.

Pasan unas cuantas páginas hacia atrás para ver lo que le ocurrió al barco en sus últimos días, y descubren que la tripulación se dedicaba a la piratería al mando de su capitán, Henry Dragoon. El capitán indica en una de sus anotaciones de finales de octubre que teme que se esté organizando un motín por parte de uno de sus hombres. Anotaciones posteriores hablan de la muerte y el asesinato de oficiales, y la letra cambia. A partir de ahí, quien firma ahora las anotaciones es un tal Groggins, que afirma haber acabado con el capitán Dragoon, haciéndole andar por la plancha y lanzándolo al mar.

Groggins se enfrenta rápidamente a los mismos problemas que su predecesor. El botín que estos esperaban encontrar en el camarote del capitán no aparece por ningún lado y el nuevo capitán amotinado empieza a temer él mismo un motín. Para mediados de noviembre el cuerpo de Groggins cuelga ya del mástil (ese debía ser el esqueleto que vieron), y quien pasa a firmar las anotaciones en la bitácora del capitán es Bates. Poco después, el barco queda atrapado en el mar de los Sargazos. Muchos de los tripulantes desertan en las chalupas, marchándose con la mayor parte de los víveres y el agua que quedan. Bates se ve rápidamente con solo un puñado de hombres y sin apenas provisiones.

Las anotaciones siguientes hablan de suicidios y de cómo una vía de agua se abre en la bodega y el barco comienza a hundirse. En la penúltima anotación Bates indica que va a hacerse a la mar en el único bote que queda antes de que el barco, en el que ya está solo, se hunda por completo. Sin embargo, tras esta anotación hay otra más, de nuevo con la letra del capitán Dragoon, en la que este afirma haber recuperado el control del barco y piensa mantenerlo eternamente. Tras esto, solo hay páginas en blanco.

En ese momento, oyen la fuerte sirena de niebla de un buque petrolero moderno y suben corriendo a cubierta, a tiempo de ver cómo este pasa a través del casco del galeón, como si este no existiera, como si fuera una mera ilusión pese a que bajo sus pies es totalmente sólido. 

Nadie del petrolero parece verlos hasta que regresan al pequeño bote que han dejado amarrado a la escala de mano que colgaba del galeón. Aparentemente, en cuanto el bote se separa del galeón vuelven a ser visibles en la realidad en la que vive la dotación del petrolero, como si todo el tiempo que han estado a bordo del galeón hubiesen estado en otro lugar ajeno al mundo real. Son recogidos por los tripulantes del petrolero y le cuentan lo ocurrido al capitán, que lo achaca todo al shock por el accidente, al miedo y la sed.

Y así termina una de las pocas Historias de la Cripta en las que el o los protagonistas no acaban mal. Aquí todos los que mueren lo hicieron hace mucho tiempo y algunos, al parecer, no lo hicieron del todo. Es una historia de fantasmas curiosa en la que incluso el propio barco es un fantasma. Tiene una buena atmósfera de relato marítimo: la niebla, el galeón abandonado, los esqueletos, el diario de a bordo, los motines sucesivos, el mar de los Sargazos… como marinero que fui durante veintitrés años, debo decir que la idea de un barco que sigue navegando siglo y medio después de haberse hundido, parcialmente desconectado de la realidad, tiene algo genuinamente poético.

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Ghost ship. 1950. Guion y dibujo de Al Feldstein. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.