MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!
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lunes, 16 de febrero de 2026

ASTERIX IV. Astérix gladiador

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                        ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, irreductibles lectores.

La siguiente aventura de Astérix que vamos a reseñar comienza en el campamento romano de Petibonum, con la llegada del prefecto Calígula Pocospelus. Este se dirige hacia Roma, y la tradición es que los prefectos que pasan por Roma lleven algún regalo al César, algo original y valioso relacionado con la región sobre la que gobiernan.

Pocospelus, al estar a cargo de las Galias, ha decidido llevarle como presente a César a uno de esos galos que se dicen invencibles, para que luche en el circo como gladiador. El problema de capturar a un galo invencible es precisamente que es invencible. Este tipo de humor circular era muy típico de Goscinny.

Ese pequeño detalle le trae sin cuidado a Pocospelus, ya que no será él, sino el centurión Graco Linus, al mando del campamento, quien tendrá que lidiar con ello. Ante este dilema, el centurión envía a algunos de sus hombres a raptar a Asurancetúrix, el bardo, por ser el menos agresivo de todos ellos. Los legionarios, que conocen bien al bardo y temen más a sus canciones que a sus puñetazos, logran capturarlo tras taponarse los oídos con perejil y lo llevan al campamento. Temiendo la represalia de los galos, el prefecto parte inmediatamente hacia Roma llevándose a su prisionero.

Cuando la noticia de la captura del bardo trasciende, los galos acuden al campamento romano a reclamarlo, pero su compañero ya no se encuentra allí: está siendo llevado a Roma por mar. Y, en principio, él no está demasiado descontento con el cambio; considera que en el pueblo nadie aprecia su arte y que gentes más civilizadas, como los romanos, sí lo harán. Pero cuando el bardo es presentado a César, este, no demasiado impresionado, ordena que sea entrenado como gladiador y, si no sirve para ello, echado a los leones.

Por su parte, Astérix y Obélix han tomado la decisión de ir en busca de su amigo y parten de la aldea con el beneplácito de su jefe Abraracúrcix. Embarcan en una galera de comerciantes fenicios y su capitán acepta llevarlos hasta Roma, lo cual da pie a otro encuentro con los piratas de siempre, que ya conocemos bien y termina como de costumbre. En realidad, el capitán fenicio tenía intención de vender a los galos como esclavos (por eso les permitió subir a bordo sin pagar pasaje), pero habida cuenta de que han salvado de los piratas lo más valioso que tiene (sus mercancías, no la vida de sus marineros), cumple con lo prometido y los desembarca en Roma.

A su llegada a la ciudad conocen a Jabalíx, otro galo asentado allí que regenta un restaurante. Gracias a él es como se enteran de que Asurancetúrix ha sido entregado a César como regalo y que este pretende convertirlo en gladiador.

Tras algunos intentos de llegar hasta él, frenados más que por las fuerzas romanas por su burocracia y la enormidad de la urbe (Asurancetúrix está siendo continuamente trasladado de un lugar a otro porque nadie le soporta), Astérix y Obélix llegan a la conclusión de que la mejor forma de encontrarlo es convertirse ellos mismos en gladiadores.

Así que básicamente se entregan a Cayo Obtusus, el lanista, en manos del cual ha sido dejado el bardo. En su ludus pasan por un riguroso entrenamiento en el que, básicamente, muestran no necesitarlo, llegando a ser ellos los que dan una paliza al gladiador veterano encargado de entrenarlos.

Finalmente logran coincidir con Asurancetúrix en unas mazmorras a la espera de los juegos, pero cuando esto ocurre ya se han hecho amigos del resto de gladiadores de Cayo, por lo que no pueden simplemente liberar a su bardo y marcharse: necesitan liberar también a sus nuevos amigos. Y el momento más adecuado para ello es durante el propio combate en el circo.

El espectáculo comienza con una carrera de cuádrigas, seguida de un combate contra leones y una batalla multitudinaria. Naturalmente, nada sale como César y el lanista habían planeado, provocando un ridículo general que hace intervenir a las tropas. Los legionarios que irrumpen en la arena son rápidamente apaleados por Astérix y Obélix. Y, viendo lo grandes luchadores que son, el público reclama su liberación.

Julio César, que si en algo era bueno además de en la estrategia era en las relaciones públicas, concede la libertad a los galos y al resto de gladiadores de Cayo. Incluso entrega al propio Cayo como esclavo a los galos para que reme en la galera fenicia de regreso a las Galias.

Ahora bien, el haber hecho todo esto para rescatar al bardo no significa que vayan a permitirle cantar a su regreso al pueblo. Este termina, como es costumbre, atado y amordazado en su propia casa, mientras el resto del pueblo celebra su liberación de los romanos con un gran festín. Un final peculiar, cuanto menos.

Puedes acompañar a Astérix y Obélix en un tour a través de las Galias pulsando aquí.

Astérix Gladiateur. 1964René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Publicado en 1980 por Grijalbo / Dargaud.

miércoles, 9 de agosto de 2023

ASTÉRIX II. La hoz de oro

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                        ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, irreductibles lectores.

Este es el segundo comic de Astérix, aunque en algunas ediciones españolas aparece como el tercero, a continuación de Astérix y los godos. Para aclarar el orden correcto, La hoz de oro es canónicamente el nº 2 de la colección y Astérix y los godos el nº 3. Esto puede comprobarse no solo por la fecha de la publicación original, sino por las historias de los propios comics, que tienen una continuidad cronológica directa. En La hoz de oro Astérix y Obélix deben conseguir una nueva hoz para el druida, porque este la necesita para asistir a una reunión de druidas en el Bosque de los Carnutes. En Astérix y los godos, el druida asiste a esa anunciada reunión llevando su hoz nueva. 

La historia comienza cuando Panoramix rompe su hoz accidentalmente mientras recogía hojas de muérdago. Solo las plantas cortadas con una hoz de oro tienen propiedades mágicas para los druidas, por lo que necesita otra para poder preparar sus pociones. Esto es interesante porque añade un componente místico a la mera mezcla de ingredientes. No basta con mezclar los ingredientes correctos en la proporción correcta, sino que la misma preparación debe ritualizarse hasta el punto que la forma en la que se recolectan los ingredientes y la herramienta con la que se cortan las flores, frutos o brotes tiene relevancia. 

En pocos días todos los druidas de los alrededores van a reunirse en un lugar llamado Bosque de los Carnutes, acto que tiene lugar una sola vez al año. Asterix se ofrece a viajar hasta Lutecia (la actual París) para comprar otra hoz de oro al que está reconocido como el mejor fabricante de estas, Amerix, que resulta ser primo de Obélix.

Así pues, Asterix y Obelix ponen rumbo a Lutecia, el segundo cargando con un menhir para llevárselo de regalo a su primo. Me hace gracia que Asterix se queje de como la ocupación romana está cambiando el paisaje, llenándolo de puentes y acueductos, cuando ellos mismos van todo el tiempo por una calzada empedrada romana que hace su camino mucho más rápido y cómodo. 

Cuando llegan a Lutecia encuentran el taller de Amerix cerrado. Un mafioso local llamado Gangsterix ha acaparado el mercado de hoces de oro, y las vende por precios abusivos. Enfurecido por la vil maniobra monopolista de Gangsterix, Asterix comienza una pelea en la taberna en la que se habían reunido. A consecuencia de esto una patrulla romana se presenta en la taberna destrozada y detiene a Asterix y Obelix porque son los únicos presentes que siguen en pie. 

Otro detalle interesante de este comic pero que era algo general a los de Asterix, era la justicia romana. Los galos son llevados ante el centurión de las tropas romanas de Lutecia, y de ahí pasan a comparecer ante el prefecto. Este escucha sus alegaciones y decide que se los deje en libertad. Mientras los acompaña a la salida, el centurión les da la información de la que dispone sobre el trafico de hoces, que también preocupa a los romanos como cualquier otra actividad delictiva. Lo que quiero decir es que los romanos son en casi todos los títulos de esta colección el principal adversario de los protagonistas, pero no se los presenta como intrínsecamente malvados (que es lo normal en todas las historias de romanos) sino como otra cultura con sus propias leyes y forma de hacer las cosas.    

Tras alguna que otra trifulca y tras pasar un par de veces más por la prisión romana, Asterix y Obelix terminan descubriendo que Amerix ha sido secuestrado por la banda de Gangsterix para que les fabrique hoces en exclusiva. La operación está sin embargo dirigida por el propio prefecto romano. 

Asterix acusa al prefecto ante el centurión, y el prefecto admite su culpa. En realidad está hastiado de la vida y simplemente se metió en el mundo del crimen buscando añadir algo de excitación a su aburrida y regalada rutina. Atendiendo a su obligación, el centurión no duda en arrestar a su superior y liberar inmediatamente a Amerix, que estaba siendo retenido en las mazmorras bajo algún pretexto. 

Agradecido, Amerix regala a Asterix una de sus hoces, que este lleva al druida a su regreso a la aldea.  

Las aventuras de los galos continúan en Astérix y los godos.   

La serpe dór. 1962René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Publicado en 1999 por Círculo de Lectores.

viernes, 21 de julio de 2023

ASTÉRIX III. Astérix y los godos

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                        ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, irreductibles lectores.

Astérix y los godos es (según donde lo consultes) el segundo o tercer comic que apareció dedicado a estos personajes. Vemos que el dibujo y los colores todavía no han terminado de definirse y difiere de lo que se convertiría en el estándar en los siguientes títulos. Obélix es más pequeño de como estamos acostumbrados a verlo, y aún no lo acompaña su fiel perrito Idéfix. Contrariamente a lo habitual Astérix no lleva encima una cantimplora de poción mágica y depende por completo de la que pueda preparar el druida en ese momento. 

La historia comienza con el druida Panoramix dirigiéndose al bosque de los Carnutes, donde los druidas de la región se reúnen cada año para hacer cosas de druida. Según los datos históricos que tenemos de ellos, eso incluía cosas como sacrificar bebés y enterrarlos de forma ritualizada al pie de sus altares. En el comic esa parte se la saltan, y en su lugar la reunión consiste en una especie de concurso de talentos donde cada uno muestra una de sus pociones o trucos mágicos, y el ganador recibe un trofeo de oro con forma de pequeño menhir. 

Astérix y Obélix deciden acompañarle hasta el linde del bosque, puesto que al no ser druidas ellos no pueden asistir a la reunión. Panorámix no lo cree necesario, porque los romanos autorizan estas reuniones y no molestan a los druidas en sus desplazamientos, pero tampoco impide a Astérix y Obélix que hagan el camino con él. El verdadero peligro, en realidad, está en los godos, que han decidido raptar a uno de los famosos druidas galos para sonsacarle sus secretos mágicos. 

Los godos observan a escondidas la competición entre druidas y raptan al vencedor, que resulta ser Panorámix. Se lo llevan con ellos a su tierra, con Astérix y Obélix siguiendo su rastro y los romanos siguiendo a su vez tanto a unos como a otros, molestos por el inusual volumen de tráfico fronterizo. 

Los godos encierran a Panorámix en una celda. Astérix decide que la forma más rápida de localizarle es dejarse capturar, por lo que pronto todos acaban juntos. Entonces Panorámix cede a los deseos del líder de los godos y prepara la poción mágica, pero no para entregársela a él. En lugar de eso, los galos se dedican a dársela a todos los godos con los que se cruzan, sin advertirles que la superfuerza que esta proporciona es solo algo temporal. Todos los agraciados aprovechan la superfuerza para tratar de derrocar al líder godo y ocupar su lugar, situación que se repite una y otra vez hasta que todos los godos están enfrentándose unos con otros, permitiendo a los galos abandonar el lugar y volver a casa sin demasiados impedimentos. 

Encuentro especialmente interesante la viñeta en la que cuatro grupos de godos se enfrentan entre ellos enarbolando pancartas, como en unas elecciones modernas. El resultado es que destrozan su propio pueblo en el proceso y no resuelven nada. Es lo que pasa cuando alguien quiere dirigir a los demás solo por el poder que esto supone, y no por una verdadera intención de mejorar las cosas. 

Más aventuras de Astérix pulsando aquí.

Asterix et les goths. 1963René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Publicado en 1980 por Grijalbo/Dargaud.

jueves, 30 de diciembre de 2021

ASTÉRIX X. Astérix legionario

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                        ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, irreductibles lectores.

Continuamos repasando las aventuras de Astérix y Obélix, y su peculiar rebeldía frente al no menos peculiar imperio romano descrito por Goscinny. En esta ocasión, nuestros amigos galos se alistarán en la legión y terminarán salvándole el día al mismo Julio César en su campaña africana. Pero no adelantemos acontecimientos.

Falbala, una niña de la aldea de los galos, ha regresado a esta tras un par de años de ausencia. Se marchó a estudiar fuera (otro ejemplo de la adaptación de los pueblos conquistados por Roma que comentamos en El combate de los jefes) y en esos dos años ha dado el estirón convirtiéndose en una adorable jovencita de la que Obélix queda prendado. 

Obélix comienza a hacerle la corte a Falbala de forma torpe pero bienintencionada, hasta que se entera que estando fuera de la aldea se echó novio, y este ha sido alistado por la fuerza en la legión. 

Anteponiendo el bienestar de aquellos a los que aprecia al suyo propio, como suele hacer la gente de verdad, Obélix toma la decisión de ir en busca de Tragicomix, el novio de Falbala, a sabiendas que rescatarlo reducirá a cero sus posibilidades de que la joven se fije en él. 

Naturalmente, Astérix lo acompaña, aunque Idéfix, el perrito de Obélix, se queda en la aldea por esta vez, siendo una de las pocas ocasiones en que esto ocurre.

Su primera parada es Condate (la actual Rennes) donde acuden a informarse sobre el paradero de Tragicomix. Allí tienen que enfrentarse a algo mucho más temible que el ejército de Roma: su burocracia. Esto es algo que por desgracia no ha cambiado con el paso del tiempo.

Tras mucho ir y venir de una oficina a otra, terminan descubriendo que Tragicomix ha sido incorporado concretamente a las tropas de África que luchan contra Escipión. Es a donde Roma está enviando ahora a todos sus nuevos reclutas, por lo que deciden que la forma más rápida de llegar hasta Tragicomix es alistándose ellos también.

No muy conformes con las duras condiciones y el lento proceso del entrenamiento previo, los galos lo aceleran todo lo que pueden sacando de quicio a sus instructores. Son enviados a África en tiempo récord, en teoría como refuerzo, aunque lo que hacen es acabar con el orden y la moral del campamento del César.

Tragicomix ya no se encuentra allí, pues forma parte de un grupo que ha sido hecho prisionero por los hombres de Escipión. Como ninguno de los bandos se decide a atacar, los galos inician su propia incursión al campamento enemigo, dando la victoria a César sin pretenderlo. Este, como agradecimiento (en estos cómics se lo suele mostrar vengativo y agradecido a partes iguales) les permite marcharse en paz a ellos y a Tragicomix.  

La historia está bien, en la línea habitual de sus autores, pero se recurre a algo que personalmente nunca me ha gustado; el dibujar en estilos diferentes a algunos personajes para destacarlos del resto. Esto se hace con Tragicomix, al que se representa con unas proporciones, altura y facciones mucho más realistas que al resto para darle un aspecto heroico y serio, y al final parece que esté sacado de otro comic. 

Entiendo porqué se hace, pero no me gusta el contraste que provoca. Y también me resulta curioso que Uderzo recurra a ello cuando esto es un recurso muy típico de manga (del que tanto se burlaba en la horrible ¡El cielo se nos cae encima!) y en cambio, bastante raro en el comic típicamente europeo.

Puedes repasar todos los títulos ya reseñados de esta colección desde el primero pulsando aquí.

Astérix Légionnaire. 1967. René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Publicado en 2001 por Salvat.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

ASTERIX VII. El combate de los jefes

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                        ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Volvemos a echar un vistazo a la más famosa aldea gala. En esta ocasión, los romanos, cansados ya de no poder someter con sus leyes, su ejército ni sus tretas a los galos irreductibles, recurren a tratar de vencerlos con las propias costumbres de estos.

El centurión Langelus, al mando del campamento de Babaorum, está furioso tras el regreso de otra de sus patrullas, que como las anteriores, ha sido vapuleada por los galos. Aconsejado por su asistente Ladinus, recurre al Combate de los jefes, una costumbre gala según la cual el jefe de una aldea puede desafiar al jefe de otra a un combate sin armas. El vencedor se convierte entonces en el jefe de ambas aldeas. Langelus insta a ello a Prorromanix, un jefe galo que ha abrazado la cultura y civilización romanas.

Esto es una situación real que se dio a lo largo de todo el imperio romano. Aunque llegaban como conquistadores y sometían a los pueblos autóctonos por la fuerza si estos no los aceptaban, la prosperidad que Roma traía después a estos pueblos era enorme. Cosas como la educación, la sanidad, técnicas de construcción, de siderurgia, etc., hicieron que la mayoría de pueblos sometidos a Roma se alegraran posteriormente de haber sido conquistados, por lo mucho que aumentaba su calidad de vida. Varias de las revueltas armadas que Roma tuvo que sofocar comenzaron en realidad como manifestaciones en regiones que, en lugar de exigir su antigua independencia, lo que exigían era "ser más romanos" de lo que ya eran. 

Prorromanix es uno de esos antiguos jefes galos que ha aceptado todos los avances y ventajas de la cultura romana. Su aldea sigue siendo gala, pero se está romanizando, adoptando poco a poco las formas, costumbres y vestimentas romanas. Acepta desafiar a Abraracurcix en un Combate de jefes. Es muy superior físicamente a este, y considera que ganará con facilidad siempre que su rival no cuente con la poción mágica que hace a los galos de su aldea invencibles. Langelus envía entonces a un… ejem… destacamento camuflado para raptar a Panorámix y privar así a la aldea de su druida, el único que sabe la fórmula de la poción.

Astérix y Obélix llegan a tiempo de impedir el rapto, pero el druida queda aplastado bajo uno de los menhires de Obélix, y pierde la memoria. El resto del comic son los intentos de hacer que la recupere a tiempo de preparar la poción.

La cosa no pinta muy bien, porque al intentar que Panorámix prepare la poción, este se limita a mezclar ingredientes al azar que en el mejor de los casos vuelven ingrávido a quien prueba el mejunje o le tiñen la piel de llamativos colores, y en el peor provocan una explosión lanzando la marmita por los aires. Buscan entonces a otro druida para que lo cure, pero Obélix aplasta con su menhir también a este, con el mismo resultado, dejando a la aldea con dos druidas preparando pociones al azar en lugar de uno.

Cuando llega el día del combate, y en espera de que el druida recupere milagrosamente la memoria a última hora, Abraracurcix se limita a escapar de su rival por el cuadrilátero. Cuando le anuncian que Panorámix ha recuperado la memoria, Prorromanix está ya tan cansado de perseguirlo que Abraracurcix lo derriba de un solo golpe, sin necesidad de la poción. ¡Recordad que entrenar cardio es tan importante como entrenar fuerza!   

Como vencedor, Abraracurcix tiene derecho a quedarse con la aldea y las gentes de su rival, pero renuncia y se los devuelve a Prorromanix. Este, por su parte, ha quedado accidentalmente aplastado por un menhir (es una situación que se repite bastante a lo largo del comic) y ha perdido la memoria, olvidándose de todo lo romano y permitiendo que su pueblo vuelva poco a poco a su antigua vida. 

Puedes repasar otro número de esta colección pulsando aquí.

Le Combat des Chefs. 1966. René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Publicado en 1977 por Grijalbo/Dargaud.

jueves, 14 de octubre de 2021

LAS VACACIONES DEL CALIFA

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                              ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Las aventuras de Gran Visir Iznogud es una serie de comics ambientada en la Arabia mítica de Las mil y una noches. El protagonista principal es Iznogud, el gran visir. Su sueño es suplantar al califa en el trono, cosa que no cesa de repetir con su icónica frase “¡Quiero ser califa en lugar del Califa!” que a menudo grita en medio de una rabieta mientras aporrea con los puños suelo y paredes.

Las historias son de estilo cómico y satírico, y están repletas de juegos de palabras, muchos de los cuales, por desgracia, se pierden con la traducción. El propio nombre del personaje, Iznogud, es una transcripción fonética un tanto forzada (para que suene a nombre árabe) de He´s no good (Él no es bueno) lo que ya nos da una idea bastante aproximada de su carácter. El personaje y trasfondo fue creado en 1968 por René Goscinny, guionista también de otros grandes éxitos de la época como Lucy Luke y Astérix el galo, por citar solo a los más famosos.

La edición española fue desordenada. El que comentaremos hoy (el único que tenemos, por el momento) aparece como el nº 12 de la colección, pero en realidad es el tercero según la edición original francesa. Afortunadamente, las historias de Iznogud eran independientes unas de otras. Nada de lo que ocurría en una influía o era recordado en el resto. Las historias no tenían continuidad, y podían ser leídas en cualquier orden.

Todas tienen la misma temática. Iznogud, ayudado (y en ocasiones involuntariamente estorbado) por su criado Dilá Lará, trama un plan para eliminar indirectamente al Califa, y subir al trono en su lugar. El califa en cuestión es un muchachote confiado, ingenuo y bonachón que no ve maldad ninguna en su visir, y acepta sin vacilar todas sus propuestas de viajar a lugares peligrosos, probar mejunjes extraños, juguetear con objetos malditos, o proclamar leyes absurdas, todo ello preparado por Iznogud y encaminado a quitarle de en medio. Naturalmente, los planes de Iznogud siempre fracasan, volviéndose en su contra y dejando al Califa indemne, y sin que llegue a enterarse nunca de lo que su gran visir (al que suele referirse como “Mi buen Iznogud”) pretendía hacerle.

Las vacaciones del Califa recopila cuatro historias cortas en las que Iznogud intentará llegar a ser califa en lugar del califa aprovechando el periodo vacacional.

En Las vacaciones de verano o La mar de atentados, Iznogud convence al Califa para ir a pasar unos días a la playa ellos solos, acompañados únicamente de Dilá Lará, diciéndole que así se librará del tedio y el agobio de ir acompañado de toda su cohorte y escolta. 

Intentará ahogarlo, matarlo de insolación, hacer que se lo coman los tiburones, enterrarlo en un foso en la arena, hacerle navegar en un diminuto bote en medio de una fuerte tempestad, y abandonarlo en un peñasco alejado de costa que la subida de la marea cubre. Naturalmente, al final de las vacaciones el Califa se lo ha pasado de fábula e Iznogud termina en la cama, luchando por su vida de puro agotamiento físico y emocional.

En Deportes en el califato, un viajero le habla a Iznogud de algo que ha visto en lejanos países, la nieve, y la mente de este se llena de posibilidades: resbalones, avalanchas, congelación… como en Bagdad no hay nieve, recurre a un mago meteorológico para que convierta una amplia zona del desierto en una extensión de dunas de nieve. Lleva al Califa a hacer esquí con la esperanza de que se estrelle o despeñe descendiendo por alguna duna especialmente alta, aunque por un motivo u otro los golpes siempre termina llevándoselos él.

En El crucero del Califa, Iznogud invita al Califa a un crucero (en el que será el único pasajero) en un destartalado barco con el nada halagüeño nombre de Catástrofe XXVII. Por azares del destino, el barco zarpa no solo con el Califa, sino también con Iznogud y Dilá Lará a bordo. 

Arrastrados por un temporal, no tardan en irse a pique. Los náufragos logran llegar a nado a algunas pequeñas islas donde son atacados sucesivamente por caníbales, un cíclope, un ave roc, y una secta que intenta sacrificarlos. Finalmente llegan a una playa maldita donde todo el que vuelve la vista atrás se convierte en una caracola. Adivinad quién es el único que lo hace, antes que el resto sean rescatados por un barco que pasaba por allí.

Para terminar, en La bombona de Gasbuthano, un vendedor ambulante de souvenirs llega al palacio del Califa. Iznogud le compra una enorme garrafa de una poción mágica, que según el vendedor, convierte a quien se beba la última gota en una cochinilla o bicho-bola. Iznogud entiende que esto significa que la misma persona debe beberse hasta la última gota de la poción para que tenga este efecto, pero no. Literalmente, solo convierte en cochinilla a la persona que se beba la última gota vertida desde la garrafa. Iznogud se pasa todo el capítulo inventado excusas para hacer que el Califa beba vasos de la poción uno tras otro, que además tiene un sabor repelente y no se puede mezclar con nada para disimularlo. 

Cuando solo queda un pequeño chupito y el Califa accede a beberlo, Iznogud se emociona tanto que se desmaya. El Califa, preocupado por él, trata de reanimarlo haciéndole beber el único liquido que tiene a mano: el vasito que Iznogud acaba de entregarle con las últimas gotas de la poción.

En fin… otro número más en el que Iznogud no consigue ser califa en lugar del Califa.

Las vacaciones del Califa. 1968. René Goscinny (guion) Tabary (dibujo). Las aventuras del gran visir Iznogud nº 12. Publicado por Grijalbo / Dargaud en 1991.

jueves, 16 de septiembre de 2021

ASTÉRIX IX: Astérix y los normandos

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                  ¡ALERTA DE EXPOILERZ!

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, irreductibles lectores.

Hace poco uno de nuestros espías … uno de nuestros informadores del planeta Tierra nos avisó de lo que a todas luces es algún tipo de catástrofe climática: aparentemente la temperatura ha descendido tanto en Canadá, que a algunos canadienses se les ha congelado el cerebro. No cabe otra explicación, teniendo en cuenta lo ocurrido. Casi cinco mil comics de Astérix, Tintín, Lucky Luke, y cuentos infantiles, han sido amontonados y quemados públicamente en ese por otro lado bello país desde 2019. El motivo, en teoría, es su contenido altamente degradante para los indios nativos, y ofensivo para las nuevas generaciones.

Esperamos sinceramente que todos esos canadienses con el cerebro congelado se recuperen pronto, antes de cometer más desmanes similares. Porque el juzgar una obra como Tintín en el Congo desde la perspectiva y conocimientos actuales, en lugar de hacerlo desde la perspectiva y los conocimientos que tenía la gente en el momento en que se publicó (en 1930) solo es propio de verdaderos témpanos mentales. ¡Qué excelentes debates se podían haber generado en los colegios, dando a leer estos comics a los alumnos para que después compartieran opiniones al respecto! ¡Y en lugar de eso, lo que hacen es quemarlos! Con un poco de suerte, el calor de las llamas le habrá descongelado el cerebro a alguno de los pirómanos implicados en esa peculiar quema de brujas.

La destrucción de tantos ejemplares de algo no hace más que aumentar proporcionalmente el valor de los ejemplares que queden, así que hemos desempolvado otro de nuestros viejos (y ahora un poquito más valiosos) comics de Astérix para comentarlo.

Astérix y los normandos es el octavo comic publicado en España de este personaje, siendo el noveno en su numeración original francesa. Fue publicado por primera vez en 1968. La que mostramos aquí es una edición de 1980.

Gudurix, sobrino del jefe Abraracurcix, llega al pueblo de los galos (del que, por cierto, jamás llegamos a saber el nombre). Lo envía su padre, afincado en Lutecia (el actual París). La vida en la ciudad ha ablandado a Gudurix, convirtiéndolo en un joven inútil que solo piensa en divertirse. Abraracurcix encarga a Astérix y Obélix que den al joven una educación verdaderamente gala, haciendo de él un hombre de provecho.

Al parecer, la idea de que los hombres debían endurecer su carácter en una época donde las guerras eran algo constante, resulta altamente ofensivo hoy en día. 


Simultáneamente a esto, muy lejos de allí, un grupo de guerreros normandos se embarca en su drakar y surcan las embravecidas aguas en pos de una curiosa misión: van en busca del miedo. Son guerreros tan feroces que jamás nada les ha asustado. Ignoran por completo en que consiste la sensación de pasar miedo. Por algún motivo (quizá por alguna particularidad de su idioma) creen que tener miedo es lo mismo que ser capaz de volar, y quieren ese poder para ellos. Su viaje los lleva hasta a una playa a tiro de piedra de la pequeña aldea de nuestros protagonistas.

Aquí nos encontramos con algo también muy ofensivo... humor.


El normando que es enviado a explorar se lleva una gran decepción al comprobar que, al igual que ellos, los galos no conocen el miedo. Sin embargo, Gudurix es una notable excepción, y los normandos lo raptan para que les enseñe el preciado secreto de como pasar miedo. Astérix y Obélix van a rescatarlo, pero los normandos son tan duros comparados con los legionarios romanos a los que están acostumbrados que el combate se eterniza. Astérix llega a un acuerdo con su líder: si les hace asustarse de algo, dejarán libre a Gudurix y se marcharán de las Galias. 

La forma en que Astérix les enseña el miedo a los normandos es… presentándoles al bardo Asurancentúrix, para que les dé uno de sus recitales. Tras oír su… ejem… melodiosa voz y el dulce rasguñar de su lira, el animo de los normandos se derrumba y vuelven a su tierra, más sabios y más acobardados que nunca. La experiencia sufrida a manos de los normandos también fortalece el carácter de Gudurix, que por fin está listo para volver con su familia convertido en un verdadero galo.

Tal como nos muestran continuamente los noticiarios, el plantarle cara a quien pretende hacerte daño o abusar de ti de cualquier modo (como un carterista o un okupa, por ejemplo) es algo que hoy en día está mal visto, por lo que esta escena también debió resultar muy ofensiva para los quemadores de libros. 

 

Y como tan sabiamente alecciona el druida Panorémix al final de la historia “No se puede ser valiente sin conocer el miedo. El verdadero valor consiste en saber dominar el miedo”. Es algo que no le vendría mal aprender a aquellos que en lugar de enfrentarse a lo que les ofende o asusta, lo queman para hacer ver que nunca ha existido. En la edad media también se comenzó quemando libros de medicina y astronomía porque se pensaba que eso era brujería, y se terminó quemando vivas a las personas acusadas de haberlos escrito o leído. Esperemos que a nuestros amigos canadienses se les descongele el cerebro antes de llegar a tanto.

¡En el próximo número, Astérix se pasa al bando de los romanos! Si no me crees, compruébalo tu mismo pulsando aquí.

Astérix et les Normands. 1966. René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Publicado en 1980 por Grijalbo/Dargaud.

domingo, 7 de junio de 2020

ASTÉRIX V. La vuelta a la Galia

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS
¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, ávidos lectores.

¿Qué tal van las cosas por vuestro planeta? Después de varios meses de aislamiento por la Covid-19 y decenas de miles de muertes parece que lo peor empieza a pasar. Las restricciones a la movilidad continúan, pero como los buenos lectores saben, no hace falta salir de casa para viajar. ¿Alguien quiere acompañarme a un tour gastronómico por toda Francia?
La Vuelta a la Galia de Astérix es el quinto tomo de las aventuras de este personaje y su inseparable amigo (y el inseparable perro de éste) en un viaje relámpago que les llevará a recorrer una Galia bajo ocupación romana reuniendo los manjares típicos de cada región.

Todo comienza cuando, tras otro desastroso intento de derrotar a los irreductibles galos, los romanos optan por una nueva estrategia. Adelantándose en más de ciento setenta años a Adriano y su famoso muro, levantan una empalizada en torno a la aldea. Desde lo alto de una atalaya, el inspector general Lucilius Flordelotus se jacta de su plan ante los galos: su intención de dejarles aislado del resto de la Galia. Astérix afirma entonces que saldrá de la empalizada y recorrerá a placer toda la Galia. Y para demostrar que lo ha hecho, a su regreso traerá una especialidad culinaria característica de cada ciudad por la que pase, e invitará a Lucilius a darse un banquete con ellas.
A lo largo de su tour, Astérix y Obélix visitan varias ciudades francesas (sus equivalentes de esa época) llenado un saco con sus viandas: jamón de Lutecia (París), golosinas de Camaracum (Cambrai), vino de Durocortorum (Reims), salchichas y albóndigas de Lugdunum (Lyon), ensalada de Nicae (Niza), bullabesa de Masillia (Marsella), salchichones de Tolosa (Toulouse), ciruelas de Aginum (Agen), y vino y ostras de Burdigala (Burdeos).

Todo ello amenizado, naturalmente, por todos los tópicos de la colección: los continuos combates con los legionarios, la glotonería y arranques de ira de Obélix, las referencias o comportamientos anacrónicos de algunos personajes, y la exageración de las características atribuidas a cada pueblo.
Tras llenar bien el saco los galos regresan a su aldea, cruzando la empalizada a puño limpio (tal como salieron, en realidad) y añadiendo todo lo obtenido al banquete de esa noche. Un entretenido viaje a través de la geografía, la gastronomía, y las costumbres del país. 

Más aventuras de Astérix pulsando aquí.

Le Tour de gaule. 1965. René Goscinny (guion) Albert Uderzo (dibujo). Edición de 2004 por Ediciones Salvat.