MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!
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martes, 6 de mayo de 2025

EL DUQUE DE VAN GULD

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

¿Recordáis aquella ocasión en la que hicimos una tripe amenaza, reseñando tanto la novela de El Señor de Ballantrae como la versión en comic y la película que se hicieron de esta, y comparando las tres? Bueno, pues vamos a repetirlo con la reseña de El duque de Van Guld, un comic que es una versión muy libre, muy MUY libre de las novelas de Salgari El Corsario Negro y La Reina de los Caribes. Es la segunda de las historias que aparece en el comic Super Joyas nº 8, dedicado a Emilio Salgari, que ya comenzamos a reseñar con La capitana del Yucatán.

Toma elementos de dos novelas distintas, pero la trama de estas se continuaba de una a la otra, forman un todo. También en la película que se hizo de estas se mezclaban elementos de ambas. Este comic hace lo mismo, tomando el inicio de la primera novela, el final de la segunda, y haciendo un inmenso revoltijo con todo lo que hay entre una cosa y otra.

Aquí ya reseñamos las novelas y la película, que podéis repasar en orden empezando por la entrada de El Corsario Negro, si queréis darles un vistazo antes leer esta reseña y apreciar mejor las más que notables diferencias que hay entre unas versiones y otras. Hay un enlace a esa entrada al final de este artículo De hecho, habiendo ya reseñado los libros, nos vamos a centrar más en las diferencias del comic respecto a estos.

El cómic presenta una versión mucho más sencilla que la novela y la película, y entiendo que adaptada al público infantil y juvenil al que iba dirigido. En esta versión se exime al protagonista del horrendo crimen que supone abandonar a la deriva a Honorata, para que muriera en el mar. Comienza diciéndonos que Honorata y Emilio ya se conocían desde el inicio de la historia, que estaban enamorados y decididos a casarse. Y que para impedir esta boda el Duque Van Guld, el hermano de Honorata (era su padre en la historia original), la abandonó en una costa plagada de caníbales. También que fue este hecho lo que hizo que Emilio jurara venganza contra Van Guld antes incluso de la muerte de sus hermanos. Esto cambia totalmente la dinámica de la historia, obligando al guionista de esta versión a introducir algunos cambios más para mantenerla.

El Corsario Negro de hecho prácticamente no interviene en el cómic aun siendo el protagonista principal de la novela. Aquí es capturado por los soldados de Van Guld al inicio de la trama, y es liberado ya casi al final por sus hombres, que es en los cuales recae el peso de la historia.

A Emilio lo capturan cuando va a rescatar los cadáveres de sus hermanos, el Corsario Verde y el Corsario Rojo, expuestos en una plaza pública. A partir de aquí sus hombres tratan de rescatarlo. Aparecen Carmaux, Moko y Van Stiller pero sus intervenciones son esporádicas. Es la tripulación del Rayo en general y nadie en particular quién protagoniza realmente la historia.

La tripulación del Corsario Negro ataca el puerto en el que este se supone que está retenido, y logra tomarlo tras una sangrienta y enconada batalla solo para descubrir que ha sido trasladado poco antes de su llegada. 

Toda la historia es de hecho esta búsqueda de Emilio por parte de sus tripulantes, yendo de un puerto a otro y preguntando a los marineros de los barcos con los que se cruzan, con alguna batalla y abordaje de por medio.

Finalmente dan alcance al barco de Van Guld en alta mar y lo abordan tras un feroz cañoneo. Durante este combate logran liberar al fin de su celda al Corsario Negro justo antes de que Van Guld, enloquecido por la inminencia de su derrota, prenda fuego a la santabárbara de su propio barco. La explosión lo destruye por completo, destrozando también al Rayo, matándose a sí mismo y acabando con ambas tripulaciones.

El Corsario Negro, Van Stiller, Carmaux y Moko son al parecer los únicos supervivientes. Se aferran precariamente a los maderos y otros restos de los barcos. La corriente les arrastra a un islote cercano dónde tras recoger todos los restos flotantes a su alcance, confeccionan con ellos una rudimentaria balsa. Con ella logran llegar a Florida, que en esta época es territorio de caníbales. 

Tras algunas peripecias más, como un combate contra un oso (al que derrotan y se comen) son capturados por una tribu que los lleva a su poblado. Allí les espera una sorpresa. 

La costa a la que han llegado es la misma en la que Van Guld abandonó a su hija a su hermana Honorata. Esta también fue encontrada por la misma tribu caníbal, precisamente en un momento en el que su jefe estaba muriendo. Gracias a sus conocimientos básicos de medicina Honorata le salvó la vida, lo que le hizo ganar un cierto estatus en la tribu.

Este estatus, sin embargo, no es suficiente para que se respete la vida de los otros cuatro prisioneros. El tratar de interceder por Emilio y sus compañeros hace que los caníbales decidan añadirla a ella también al menú de una vez. Los cinco son atados a postes para sacrificarlos y cocinarlos tan pronto como termine una danza en honor a sus dioses, que los caníbales están llevando a cabo.

La danza termina repentinamente cuando una bala de cañón explosiva detona en medio de los bailarines, y a continuación una banda de piratas se lanza sobre los supervivientes sables en mano y acaba con ellos. Se trata de la tripulación del capitán Sharp, un viejo amigo del Corsario Negro que… bueno, que simplemente pasaba por ahí. Los hombres de Sharp acaban con la tribu y ofrecen a los protagonistas la oportunidad de volver a tierras más civilizadas en su barco. Sin embargo, pese a estar rodeados de un jungla infestada de animales salvajes, tribus de caníbales, y de carecer de armas o provisiones, Emilio y Honorata deciden probar suerte por sí solos. Se internan en la jungla y desaparecen en ella.

Años después, en una taberna, Van Stiller, Carmaux y Moko se reencuentran, Carmaux muestra a los otros un medallón de oro con el escudo de armas de la familia de Emilio que este siempre llevaba al cuello. Les dice que a él le fue entregado por un hombre que lo encontró en las selvas de Florida. Nada se sabe de Emilio y Honorata, si murieron en la selva o lograron llegar hasta algún puerto español o inglés. Pero el hecho de que lo intentaran, el que abandonaran todo lo que eran, que renunciaran al pasado y lazos familiares de ambos con tal de estar juntos, hace que los tres se replanteen también el abandonar la vida de piratas.

Así termina este extraña versión en la que prácticamente no se mantiene nada de la original más allá de los nombres y un par de detalles. Es curiosa y entiendo que se hizo con la intención de simplificar la historia de cara a un público más joven, pero la simplifica demasiado. Se priva a la trama de todo aquello que la hacía interesante: el juramento del Corsario Negro que lo obliga a dar muerte a la mujer que ama. Los largos años de odio que lo enfrentan a Van Guld antes de conocer a Honorata, que son lo que deciden el destino de esta cuando Emilio descubre quien es ella en realidad. Se ignoran los interesantes personajes del duque de Lerma y Yara. Y si bien todos estos cambios pueden obedecer a simplificar la trama, el cambio del final, con la tribu caníbal queriendo sacrificarlos y la aparición de la otra tripulación pirata, tiene el efecto contrario: complica un final que estaba explicado de forma más sencilla y mejor resuelto en la novela.

No tengo problema con que una adaptación cambie cosas respecto al original, incluso llegando al punto de darle la vuelta por completo y presentarlo desde una nueva perspectiva, siempre que estos cambios tengan sentido, que obedezcan a algo. En la anterior triple amenaza que hicimos se pudo ver que los cambios incluso mejoraban el resultado final. En esta ocasión, por contra, no solo lo que la historia debía contar sino los sentimientos y emociones que debía transmitir, se pierden por completo.

De estas tres versiones de El Corsario Negro & La reina de los caribes a las que he tenido acceso, me quedo a partes iguales con las novelas de Salgari y la película de Kabir Bedi. Hay diferencias entre ambas, pero la película mantiene ese mismo halo de heroicidad y tragedia que embargaba a los personajes del autor. El comic sería en este caso la peor versión, y su único valor radicaría en que podría llegar a despertar la curiosidad de los lectores por la historia original, y animarlos a buscar una copia del libro (que por cierto, tenemos reseñado aquí).

El duque de Van Guld. 1977. Andrés Martín Farrero (guion)Alfonso Cerón Núñez (ilustraciones) Antonio Bernal (portada). Editorial Bruguera S.A.

sábado, 8 de marzo de 2025

LA CAPITANA DEL YUCATÁN

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Hoy, 8 de marzo, nos coinciden un par de celebraciones interesantes. Por un lado es el Día internacional de la mujer. No hay que confundirlo con el Día del feminismo, al que se le puso el mismo nombre y se hizo coincidir con esta fecha quizá con la intención de liar a la gente y hacerles creer que lo que reivindicaba originalmente el 8 de marzo era eso. Como las mujeres de verdad y el feminismo moderno son temas tan diferentes que personalmente los considero hasta antagónicos, solo quería empezar esta entrada aclarando que aquí celebramos lo primero.

El otro asunto importante a destacar del día de hoy, es que el año pasado, el 8 de marzo quedó establecido popularmente como el Dia de Dragón Ball debido a la inesperada muerte de sensei Toriyama. Aunque esta se produjo el día 1 de marzo de 2024 (Año del Dragón, curiosamente) no fue hasta el día 8 que su familia lo comunicó oficialmente al mundo. Millones de seguidores de su obra por todo el planeta se pusieron de acuerdo para establecer aunque fuera nivel personal el 8 de marzo como día de Dragon Ball. Creo que todavía no está reconocido oficialmente como tal, y quizá nunca lo esté, pero eso importa muy poco si la gente lo va a celebrar de todos modos.

El caso es que, además, el Dia de la mujer y el Dia de Dragon Ball casan bien de forma natural porque esta serie nos dio varios ejemplos de mujeres de verdad. Mujeres que en lugar de quejarse por todo pelean codo con codo junto a los hombres. Quizá no siempre físicamente como C-18 o Pam sino a veces en segunda línea como Bulma o Milk, apoyando con aquello en lo que son buenas. Sin ir mas lejos, el personaje que inicia toda la trama de Dragon Ball, la que da pie a todo, es Bulma. El protagonista principal puede ser Goku, pero es Bulma quien introduce a este en la búsqueda de las Dragon Ball, y es ella quien fabricó el radar que permitía localizarlas. De hecho la intención de hoy era mostrar y reseñar una figurita de Bulma que tenemos por ahí.

Una idea que se ha ido consolidando entre los aficionados a Toriyama es la de combinar los futuros Dia de la mujerDia de Dragon Ball para hablar cada 8 de marzo del papel de las mujeres en esta serie (tan atacada e insultada, por cierto, por el colectivo feminista). El primer caso de combinar ambas celebraciones de este modo lo vi el año pasado en el blog La Buhardilla del Corzo, que aprovechó la ocasión para hablar de la luchadora C-18. Este año ya he visto un par de youtubers haciendo campaña a ese respecto.

Aunque lo de seguir modas solo por seguirlas no va conmigo, sí pensaba sumarme a esta tendencia que encuentro muy acertada presentando hoy esa figurita de Bulma de la que hablaba…  pero tras las obras del año pasado todavía tenemos gran parte de nuestro material en cajas apiladas y no tengo claro donde buscarla 😅Así pues la dejamos para un futuro 8 de marzo, cambiamos de rumbo y en su lugar vamos a centrarnos únicamente en el Dia de la mujer con este comic. Versiona tres novelas de Emilio Salgari, que tampoco era un autor manco a la hora de presentar personajes femeninos valientes y sacrificados. La primera de estas historias está basada en La capitana del Yucatán, escrita en 1899.

La historia empieza en Mérida. No en Mérida de España, sino en la de México, en 1898. La protagonista es la marquesa Dolores del Castillo, de padre español y madre mexicana. Dolores es una intrépida joven que ha pasado toda su infancia y adolescencia acompañando a su padre, capitán de barco, en sus viajes. A resultas de los rigores y exigencias de la vida a bordo, Dolores se ha convertido en una mujer ágil y fuerte tanto de mente y cuerpo como de carácter. A la muerte de su padre, heredó de este su fortuna y su barco, el mercante a vapor Yucatán.

Ahora Dolores va a casarse, pero los preparativos la tienen agobiada. Los incómodos trajes de volantes, las largas sesiones de peinado, las artificiosas interacciones sociales… es un contraste muy grande con aquello a lo que está acostumbrada, a la rutina dura pero sencilla, carente de protocolos, de la vida a bordo del YucatánEn una de esas ceremonias, a falta todavía de un mes para la boda, acude a su casa Córdoba, el viejo contramaestre del barco. Le acompaña el sr. Vizcaíno, secretario del cónsul español en México. Este le solicita que transporte un cargamento de armas hasta Cuba, burlando el bloqueo que los Estados Unidos han impuesto a la isla. El cónsul apela a la sangre española de Dolores. Pero lo que hace que ella se decida a ayudarle es que el envío de armas es para reforzar la plaza defendida por el general Blanco, que salvó la vida de su padre en una ocasión.

Sin pensárselo mucho pero consciente de donde se está metiendo, Dolores acepta. Se despide de su prometido, cancela la boda, se marcha de la fiesta sin dar explicaciones a sus invitados, e inicia los preparativos del viaje. 

Un espía estadounidense que se entera de esto pone sobre aviso al capitán del USS Terror, un acorazado, para que hunda el Yucatán a cañonazos cuando trate de abandonar el puerto.

Aquí se nos presenta el Yucatán como una especie de Batmovil lleno de trucos: artillería oculta, compartimentos con una sustancia autosellante que cierra por si sola las brechas en el casco, la capacidad para reconfigurarse y sumergirse como un submarino, y una más que respetable velocidad de 26 nudos. ¡Un vehículo así, en esa época, podría haber ganado la guerra por sí solo! Es algo muy exagerado para una historia de ambientación histórica y que en todo lo demás mantiene un tono realista. Valiéndose de estos trucos, el Yucatán daña y deja atrás al acorazado tras un breve combate y pone rumbo a Cuba.

A su llegada al punto de la costa acordado son recibidos por Montes, un cubano que dice ser fiel a la corona española. El realidad los soldados que el general Blanco envió a recibir a Dolores han sido capturados por los insurrectos, que ahora pretenden hacerse con el cargamento de armas. Montes le indica que sus órdenes son acompañarla a una reunión con su jefe. Precavida, Dolores da instrucciones a sus hombres de que disparen contra cualquier desconocido que intente subir a bordo, y que si el barco corre riesgo de ser capturado, lo vuelen en pedazos con todo su contenido. 

El fuerte carácter de Dolores (y también, por qué no decirlo, su bien tonificado físico) impresionan a Montes. Muy a su pesar este la guía a una trampa tal como había acordado hacer con los suyos. Dolores y los hombres que la acompañaban son capturados. 

El contramaestre Córdoba, que era uno de ellos, logra escapar. Llega él solo al Yucatán y pone sobre aviso a la tripulación. El Yucatán se dirige entonces a la isla de San Felipe. Es una islita cercana a Cuba sin interés estratégico, donde los insurrectos mantienen aislados a sus prisioneros con la intención de juzgarlos cuando acabe la guerra.

En ese momento, Montes está escoltando a Dolores hacia la costa, donde otros hombres la llevarán a San Felipe. Por el camino el caballo de Dolores se encabrita al toparse con una gran serpiente, y la capitana cae al suelo, frente al ofidio. Asustado, este se yergue disponiéndose a morderla. Siendo ella una prisionera y un peligro para su bando, Montes podría haber disparado a la serpiente de lejos, con la posibilidad de alcanzar a la mujer. O simplemente no intervenir y esperar a ver si ella salía por sí sola de esa situación. En cambio, lo que hace Montes es lanzarse sobre Dolores, cubriéndola con su propio cuerpo al tiempo que empuña su revólver y mata a la serpiente de cerca. Un riesgo del todo innecesario para él, que a la capitana no le pasa por alto. 

Tras guiarla sin mas incidentes hasta la costa, Montes se despide de ella y se nos deja claro que se ha establecido una mutua atracción y admiración entre ambos.

El pequeño bote que lleva a Dolores a San Felipe es interceptado por el Yucatán, que la rescata sin muchas dificultades. Tras esto llevan el cargamento de armas directamente al puerto de Santiago y lo entregan a la vista de todos a los españoles. La guerra ha entrado en sus compases finales y el enemigo ya está al tanto de la implicación del Yucatán y su capitana en ella.

Al día siguiente, mientras el Yucatán se aleja de la costa, la última batalla comienza. El resultado es historia: la insurrección cubana, apoyada por los Estados Unidos, triunfa para desgracia de los españoles… y de los propios cubanos, como se vería en años posteriores. En esta ocasión él y la protagonista no terminan juntos, pero cada uno conserva para siempre el recuerdo del otro.

No he leído la novela en la que se basa este comic, así que no puedo decir hasta que punto es una buena o mala adaptación. El tema del pequeño vapor repleto de gadgets me ha parecido muy exagerado y fuera de lugar, y con diferencia lo peor de la historia. Por lo demás, está bien. El dibujo me gusta. El coloreado es extraño en algunos momentos porque las sombras se representan pintando personas y objetos de un color uniforme, pero este no es gris o algún otro que pudiera asociarse fácilmente a sombras u oscuridad. Se recurre a los verdes, rosas, rojos… resulta chocante pero era algo muy habitual en los comics de la época (ya lo vimos también en Fantasía S.A., por ejemplo) y al final uno se acostumbra.

Puedes ver alguna reseña más sobre obras de Salgari pulsando aquí.

La capitana del Yucatán. 1977. Cassarel (guion) Antonio Pérez Carrillo (dibujo) Antonio Bernal (portada). Editorial Bruguera S.A.

domingo, 30 de julio de 2023

EL JURAMENTO DEL CORSARIO NEGRO

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                       

 Presentado por... Pecky.

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Hoy reseñamos una de las mejores adaptaciones de la obra de Salgari que hemos tenido la suerte de ver. Se trata de El juramento del Corsario Negro, una película en la que se mezcla y adapta material de las novelas El Corsario Negro (1898) y La reina de los Caribes (1901). Se cambian muchas cosas por la necesidad de abreviar las tramas, y aun así la cinta dura más de 120 minutos, lo cual es mucho metraje para una película de 1976. Emilio y Honorata fueron interpretados por Kabir Bedi y Carolé André, que representaron también los papeles de Sandokan y Marianna en la serie de imagen real sobre ese personaje.

Como ya hemos comentado los libros en los que se basa, además de reseñar la película iremos repasando las diferencias respecto a las novelas. Si no las habéis leído podéis dar un vistazo a los resúmenes que hicimos de ellas pulsando en los enlaces que dejamos arriba. 

La historia comienza con los hermanos del Corsario Negro aun vivos, mientras que en la novela Emilio es el único superviviente de la familia. El Corsario Rojo (Enrique) y Verde (Amadeo) han estado diez años siguiendo el rastro de Wan Guld, el odiado asesino de sus padres. Finalmente han dado con él. Aunque el plan que tenían era esperar a Emilio para enfrentársele los tres juntos, Enrique y Amadeo son más jóvenes, ingenuos e impetuosos que el Corsario Negro, y deciden ir a por su presa ellos solos. Wan Guld se deshace de ambos fácilmente y sus cadáveres son colgados en una plaza pública. 

Mientras tanto, Emilio se ha retrasado debido a que su ruta le ha llevado a pasar cerca de un poblado de indios que están siendo masacrados por los Flamencos, los soldados de Wan Guld. Emilio el Corsario Negro, Carmaux el vizcaíno y Van Stiler el hamburgués atacan a los Flamencos acabando con todos ellos a pesar de su enorme superioridad numérica. La única superviviente del poblado de los indios es la joven Yara, que en las novelas nos encontrábamos como criada de un contable al inicio de La Reina de los Caribes. Yara está rezando junto a los cuerpos de sus dos hermanos, y al contemplarlos, Emilio tiene una visión de sus propios hermanos muertos, y retoma rápidamente su viaje. Yara, que se siente unida a él por haberla salvado y que ya no tiene motivos para permanecer en su poblado, arrasado y lleno de cadáveres, le acompaña. Se sugiere que Yara pudiera tener alguna clase de poderes mágicos, pero es algo que apenas llega a desarrollarse. 

Emilio arriba a Maracaibo y recupera los cuerpos de sus hermanos para entregarlos al mar. Es en este punto donde comienzan las novelas, y aunque la parte de la película en la que se nos muestran al Corsario Rojo y Verde fueron una invención de los guionistas, no desentona para nada con el estilo de Salgari y la visión que se da de ellos podría ser perfectamente canónica. 

Durante el funeral marino Emilio comete el gran error de prometerle su alma al Diablo si le permite vengarse de Wan Guld y toda su familia. Tan pronto como Emilio hace este juramento y entrega los cuerpos de sus hermanos al mar, avistan un galeón español y los abordan. El Diablo parece haber comenzado a mover sus hilos y pone en sus manos a Honorata, la hija de Wan Guld, que viajaba a bordo del galeón. Emilio permite marcharse en un bote a los supervivientes del abordaje, pero conserva a Honorata para venderla como esclava en Tortuga, tal como dicta la ley de los piratas. La ayudante de cámara de Honorata, sabiendo que la familia Wan Guld es odiada por los piratas, la presenta con otro apellido para mantenerla a salvo. 

Sin embargo, la sirvienta no logra engañar a los fantasmas de los hermanos de Emilio, que se manifiestan ante él. Le miran como si quisieran advertirle o le recriminaran algo, pero no parecen capaces de hablar. Tan solo le miran unos segundos durante los cuales nadie más que el propio Emilio puede verlos a ellos, y luego se esfuman. 

Emilio lleva su botín a Tortuga, la isla de los piratas. Allí conoce al conde de Lerma (que en las novelas era duque). El conde de Lerma es otro prisionero más de los piratas. Cuando uno de los capitanes piratas empieza a molestar a Honorata, el conde sale en su defensa. Debido a esto, cuando el pirata se dispone a matar al conde, es Emilio quien sale a su vez en defensa de este y a continuación compra él mismo a su prisionera. 

En Tortuga, Emilio conoce a otros dos personajes que se incorporarán a la trama: Morgan y José. Morgan es el pirata inglés histórico, que aquí se nos presenta todavía como un joven desconocido por todos al inicio de sus correrías como pirata. José es un prisionero español de Morgan que estuvo al servicio de Wan Guld. Los capitanes pirata están planeando atacar Maracaibo para saquearla, pero Emilio quiere adelantárseles. Sabe que Wan Guld está allí, y que durante un ataque masivo al puerto este podría escapársele fácilmente. Llega a un trato con Morgan y José para que le ayuden a llegar hasta Wan Guld antes del ataque pirata, cuando aún esté desprevenido. Cuando parte hacia Maracaibo, Honorata sube como polizona a bordo del barco del Corsario Negro (que aquí se llama Polvore en lugar de Rayo) y revela su presencia una vez están en altamar. 

Honorata ya se ha enterado de toda la historia de Emilio. Se han enamorado mutuamente, y así como Emilio juró a sus hermanos exterminar a los Wan Guld y juró al Diablo entregarle su alma si le permitía hacerlo, Honorata le jura a Dios compartir el destino de Emilio, sea este el que sea. Poco después José, el antiguo criado de Wan Guld, ve a Honorata en la cubierta y la reconoce, revelando su verdadera identidad. Al saber que es hija de Wan Guld, y obligado por el juramento a sus hermanos, Emilio la abandona en altamar en una diminuta chalupa, para que el eterno océano decida si vive o muere.

Aquí es donde terminaría la novela de El Corsario Negro, y el resto se correspondería principalmente a La reina de los Caribes, pero durante toda la película elementos de un libro y otro se van solapando continuamente. 

El ataque a Maracaibo, que en las novelas es anterior al abandono en el mar de Honorata, se produce aquí después de este. Durante el combate Emilio es malherido y capturado por los hombres de Wan Guld. El conde de Lerma, que se encontraba en Maracaibo, le libera como pago a la ocasión en que Emilio le salvó a él. Sin embargo, le advierte que aunque le admira, considera que su deuda con él está pagada. Si se vuelven a encontrar será como enemigos, puesto que como español su obligación es matarlo. Emilio se reúne con sus hombres y ataca el barco de Wan Guld, que está huyendo de Maracaibo con algunos supervivientes. 

Durante la batalla mueren gran parte de los hombres de Emilio, incluyendo a José, que ya había pasado de ser un prisionero a integrarse totalmente en su tripulación. Con el timón destrozado, el Polvore se aleja de la batalla, dejando a Emilio, Carmaux, Van Stiler y Yara (que está agonizando por una herida) en el barco de Wan Guld. Emilio se lanza a por él, pero cuando se dispone a matarlo los fantasmas de sus hermanos aparecen para bloquear sus acometidas. De nuevo él es el único que puede verlos, y Wan Guld contempla perplejo como Emilio se lanza a fondo para atravesarle con su estoque y algo le frena en seco. 

Incapaz de entender porqué precisamente sus hermanos le impiden matar a Wan Guld, Emilio baja la guardia y su enemigo se le escapa. Todos sus Flamencos han muerto, y viéndose solo en el barco, Wan Guld lanza una antorcha contra la Santabárbara, haciéndolo estallar. 

Emilio y sus compañeros se arrojan al mar llevándose con ellos a Yara, que muere poco después. El barco de Wan Guld vuela en pedazos, matándolo. Los piratas se aferran a unos restos flotantes, y dejan que la corriente les arrastre. El destino quiere que esa corriente sea la misma que se llevó el bote donde abandonaron a Honorata, y que termina por llevarlos hasta la misma costa donde llegó ella y fue acogida por una tribu de caribes. Honorata y Emilio se reencuentran después de haberlo perdido todo, y olvidan cualquier inútil rencor que pudiera quedar por parte de ambos. Ya nada tiene sentido ni valor más allá del hecho de que los dos están vivos y juntos. 

El Polvore, reparado y capitaneado ahora por Morgan, llega hasta esa costa algún tiempo después, buscándolos, guiándose probablemente por el patrón de corrientes imperante en la zona. Al ver su antaño amado barco en el horizonte, Emilio huye de él. Su barco representa una vida que ha dejado de ser la suya. Su sed de venganza ha sido saciada, y reniega de su vida de pirata. Tomando el bote en el que Honorata llegó a esa costa, ella y Emilio se hacen a la mar en busca de un puerto donde nadie les reconozca, para comenzar una vida anónima juntos, tal como termina también La reina de los Caribes

La película es más fiel al espíritu de las novelas que a su texto. Mezcla elementos de ambas cambiando el orden en el que ocurren algunas de las cosas y se inventa otras, pero todo encaja perfectamente en el estilo de Salgari. En algunos aspectos incluso lo supera. La escena en la que los fantasmas de sus hermanos detienen la espada de Emilio es magnífica por aquello que implica. Cuando Emilio entrega al mar los cadáveres de sus hermanos, promete su alma al Diablo si le permite matar a Wan Guld. Y es por ello que los fantasmas de sus hermanos asesinados lo detienen. Porque si mata él mismo a Wan Guld, su alma irá al infierno. Los hermanos de Emilio, por amor hacia este, prefieren seguir siendo ellos almas en pena antes de permitir que su hermano pierda la suya. Y la única forma que tienen de salvar el alma de su hermano, es impidiendo que este mate a Wan Guld, la persona que más odian.

Otro detalle que me gusta mucho de esta versión, es la imagen que se da del conde de Lerma. Él le explica a Emilio que le queda un año de vida debido a una enfermedad hereditaria propia de la nobleza, por la consanguinidad. Cuando vuelven a enfrentarse, el conde está deseando que Emilio le mate, porque prefiere que su sangre corrompida se derrame en combate antes que toserla y morir en cama con los pulmones encharcados. 

El personaje de la marquesa de Bermejo se deja bastante de lado. Aparece un momento pero no tiene relevancia y carece de la valentía y la fuerza de voluntad que demostraba en la novela. 

Moko se deja ver también en algunas escenas y, aunque está bien representado, no acompaña todo el tiempo a Emilio como hacen Carmaux y Van Stiller. 

José lucha usando una navaja, pero no una cualquiera. Lo que emplea es una sietemuelles, una enorme navaja de hoja plegable de origen español. La hoja medía 50 cm (llegaba al metro una vez desplegada) y era tan ancha como un machete. Recibía su nombre porque al abrirla sonaban uno tras otro siete fuertes chasquidos muy característicos. Muchos piratas y bandidos la abrían de forma expresamente lenta por el efecto intimidador que los siete chasquidos producían, como una cuenta atrás que anunciaba la muerte del adversario. Desgraciadamente la película no refleja esto. 

Por último, el personaje de Morgan era muy típico de las películas de piratas ya que al ser un famoso pirata histórico todos podían usarlo, pero no termina de encajar en esta historia, que tiene un carácter propio más cercano al drama que a la aventura.

Y esta ha sido mi reseña de El juramento del Corsario Negro. Nada me queda salvo recomendaros que veáis la película teniendo siempre presente el año en que se hizo y que (al menos en esta edición) no se ha hecho ningún trabajo de restauración de la imagen. O mejor aún, que leáis los libros, teniendo en cuenta también el año y las condiciones en que se escribieron. 

Puede ver otra película de piratas pulsando aquí, o más sobre la obra de Salgari pulsando aquí. También tenemos una peculiar versión en comic de estas obras, a la que podéis dar un vistazo pulsando aquí

Il Corsaro Nero. 1976. Alberto Silvestri, Sergio Sollima (guion) Sergio Sollima (director) Kabir Bedi, Mel Ferrer (actores principales) Carole André, Sonja Jeannine (actrices principales) Rizzioli Película. Editada en DVD en 2007 por Naimara Producciones.  

domingo, 31 de julio de 2022

LOS DOS RIVALES (2ª parte de "Los dos tigres")

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                  ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              RETOS LITERARIOS 2022

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

La última lectura del mes es la continuación de Los estranguladores, de Emilio Salgari. Es nuestra elección para el punto “Un libro ambientado en Oriente” del Reto Literario 2022. Si no leíste el libro anterior, podéis echarle un vistazo a nuestro resumen pulsando aquí, para entrar en contexto.

Nuestros héroes se dirigen al Raimangal, la isla maldita situada en el centro de los Sunderbunds que los thugs emplean como uno de sus principales templos. El grupo está formado por Sandokan, Yañez, Surama, Tremal-naik (al cual acompañan Dharma y Punty, su tigre y perro amaestrados), el teniente De Lussac, y un par de cornacs (guías de elefantes) con sus correspondientes animales. 

Tan pronto como inician su camino en busca de Damna, la hijita de Tremal-naik raptada por los thugs, empiezan a ser acechados por estos. Comunicándose a grandes distancias por medio de toques de ramsinga (un tipo de trompeta larga india) los thugs se mantienen informados unos a otros de los movimientos del grupo, de modo que este es tanto seguido como interceptado por los sectarios. 

En una serie de ataques relámpago, los thugs logran llevarse como rehen a Surama, matan a uno de los elefantes cortándole las patas traseras, y al otro de varios disparos. Uno de los cornacs se marcha con su paga al perder el elefante, pero el otro decide seguir con el grupo para vengar la muerte de su querido animal. 

La ahora mermada expedición logra a pesar de todo llegar a los Sunderbunds: el delta pantanoso en la desembocadura del Ganges. Los cadáveres que son dejados arrastrar por el rio sagrado para que sus almas sean purificadas terminan desembocando aquí, donde forman un cementerio flotante poblado por aves carroñeras. Sandokan ofrece una generosa cantidad de dinero a lo que parecen ser un grupo de pescadores para que los lleven en su barcaza sobre las fétidas aguas, pero esto resulta ser otra trampa de los thugs. 

Una vez en medio de una laguna, los pescadores se lanzan contra ellos y se produce un salvaje combate en las estrecheces de la barcaza. Ambos bandos intercambian golpes, cuchillazos y hachazos sin compasión, hasta el punto que Sandokan agarra a un thug que ya tiene el cráneo y las costillas rotas y no cesa de vomitar chorros de sangre (y que, a pesar de ello, sigue luchando) y lo lanza por la borda para que se ahogue en la sopa de fango y cuerpos putrefactos. Quizá penséis que esto se aparta mucho del comportamiento por lo general noble de Sandokán, pero recordad que está tratando con los miembros de una secta que ha raptado a una niña de cuatro años.

La batalla se salda con la muerte del cornac que quería vengar a su elefante (y Yañez mata a un par de thugs en su nombre, para honrar su valor) y la de todos los sectarios menos uno, llamado Sirdar. Este les revela que no cree en la diosa Kali y que se unió a los thugs solo como una forma de salir de la miseria de las calles. Como renegar de Kali es algo que ningún fanático thug haría ni aún para engañar a un enemigo o salvar la vida, Sandokan le ofrece la posibilidad de expiar los pecados cometidos como thug a cambio de luchar ahora como parte de su grupo, y Sirdar acepta acompañarlos. Tras este incidente, el grupo se reúne con el resto de la tripulación del Marianna (que ha estado costeando hasta entrar en el pantano por la desembocadura) para atacar todos juntos el templo. 

Aquí se da otra de las incongruencias que tenían en ocasiones las novelas de Salgari debido a la forma en la que fueron escritas. La mayoría de lo que ocurría eran improvisaciones sobre la marcha, y probablemente no tenía ni tiempo de releer lo ya publicado para ver si todo cuadraba. No hay ningún motivo de peso para que este grupo fuera a pie hasta los Sunderbunds si de todas formas era posible llegar hasta ellos costeando tranquilamente y remontando el Ganges, junto con todos sus hombres. Además, Darma y Punty, que habían quedado separados del grupo durante un apocalíptico vendaval, reaparecen sin más explicación en la cubierta del Marianna, seguramente porque el autor ya se había olvidado de ellos. Pero creo que cualquiera que conozca las condiciones en las que escribía Salgari puede perdonar este tipo de fallos. 

El combate en el templo de los thugs compensa cualquier descuido del autor en la continuidad de su obra. Si al final de Los misterios de la jungla negra se echaba a faltar una buena descripción del asalto al templo de los thugs, aquí nos resarcimos de ella. Los fanáticos thugs, que son unos doscientos cincuenta, se han preparado para la batalla desnudándose por completo y untándose el cuerpo con aceite de coco, indicativo de que están dispuestos a morir. Hacen esto para que su piel sea resbaladiza y resulte casi imposible sujetarlos o inmovilizarlos, y matarlos sea la única alternativa a capturarlos vivos. Esto hace también que los puñetazos o golpes romos con porras o culatas de fusiles resbalen en su piel provocándoles menos daño contundente, para evitar quedar inconscientes. 

Armados con cuchillos y sus temibles lazos de seda estranguladores, los thugs atacan en oleadas a los piratas de Sandokan, que responden con igual ferocidad. El Marianna traía embarcados un gran número de dayakos, una tribu de salvajes aliados de Sandokan que jamás perdonan la vida a ningún enemigo, puesto que para ellos nada hay más valioso que las cabezas humanas cortadas en pleno combate, que coleccionan. 

Tras una sangrienta batalla en las laberínticas y claustrofóbicas estrecheces del templo thug, este es conquistado por los hombres de Sandokan, y Surama es liberada. Damna, sin embargo, ya no está allí, puesto que Sudoyama, el líder thug, se la ha llevado por un pasadizo secreto. Ha huido a Delhi junto con varios de sus hombres para ponerse al amparo de la insurrección de los cipayos, que, en esta novela, se sugiere que ha sido orquestada por los thugs. 

La insurrección de los cipayos (los soldados hindúes al servicio del ejército británico) fue un suceso histórico real que supuso el principio del fin del colonialismo británico en la India. Los cipayos se alzaron en armas no solo contra los soldados británicos, también contra sus familias, asesinando a las mujeres y niños ingleses o mestizos de los cuarteles y ciudades. La represalia de los británicos estuvo a la par, y cuando una ciudad se declaraba en rebeldía todos sus habitantes eran ejecutados, incluidos aquellos que jamás habían tomado las armas ni apoyado a los que lo hacían. Se entró en una extraña dinámica en la que cada bando parecía competir por ver a cuántos inocentes del bando contrario era capaz de asesinar. 

En medio de una India convertida en un infierno de llamas, matanzas y saqueos, Sandokan y los suyos siguen a Sudoyama hasta Delhi, la ciudad sagrada, joya de oriente, logrando infiltrarse en ella en la víspera del asalto final británico. 

Después de todo por lo que han pasado para atraparlo, el combate contra el líder thug sabe a poco; Sudoyama está solo. Los thugs que escaparon con él del asalto al templo han ido cayendo por el camino tratando de frenar al grupo de Sandokan, y los cipayos apenas dan abasto para guarecer los muros de la ciudad. Matar a Sudoyama, a estas alturas, es ya un mero trámite. Tremal-naik recupera a su pequeña Damna, y el grupo se escabulle de una Delhi que está siendo ya tomada por los británicos, que recorren las calles y registran casa por casa fusilando o ahorcando a toda persona que encuentran. 

Lo que más llama la atención de esta novela, es el cambio de perspectiva. Sandokan siempre se ha enfrentado tanto a los británicos como a los thugs, pero en esta ocasión, el haber destruido el templo principal de los thugs en medio de la revuelta de los cipayos le hace ganar puntos a ojos de los soldados ingleses. Y al mismo tiempo, el que estos estén atacando la ciudad donde Sudoyama se ha refugiado, le supone a él un beneficio indirecto. Cuando tras rescatar a Damna abandona a su suerte a Delhi, la ciudad más sagrada de la India, de algún modo está abandonando también parte de sus ideales. Es un Sandokan aún heroico, pero amargado, hastiado de una guerra en la que ha perdido demasiados años y amigos, y ya solo parece dispuesto a empuñar las armas por defender a sus más allegados. 

Por cierto, si estáis interesados en leer este libro de Salgari, evitad esta caótica edición. En lugar de una novela completa, el libro contiene el último tercio de Los dos tigres (retitulada como Los dos rivales) y la primera mitad de El rey del mar, (retitulada como Los Tigres de Malasia). Además la traducción no es muy buena, llamando petardos a las bombas y pesetas a las rupias, por ejemplo. 

Nuestra próxima lectura será Los ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig, que sinceramente no tengo ni la más remota idea de que trata. 

También puedes repasar los otros libros de este autor ya comentados pulsando aquí.

Le due tigri. 1904. Emilio Carlo Giuseppe Maria Salgari. Publicado en 1987 por Clásicos Juveniles Planeta.

miércoles, 4 de mayo de 2022

LOS ESTRANGULADORES (1ª parte de "Los dos tigres")

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                   ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              RETOS LITERARIOS 2022

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Para el punto “un libro escrito por un hombre” de nuestro Reto Literario 2022 he optado por Los estranguladores, de Emilio Salgari. En realidad, solo es la primera mitad de Los dos tigres. Los libros de Salgari o Julio Verne en ocasiones se partían en dos, quizá suponiendo que así serían más asequibles para los lectores jóvenes. Como lo tenemos en formato de dos libros, la segunda parte la hemos dejado para el punto “un libro ambientado en Oriente”. Debido a una serie de imprevistos, lo reseñamos fuera del mes en que tocaba.

La historia tiene lugar en abril (otro motivo por el que lo embutimos en este punto, aunque ahora ya da igual) de 1857. Está directamente relacionada con Los misterios de la jungla negra, que ya comentamos hace algún tiempo.

Sandokán y Yáñez junto a una gran cantidad de sus hombres, echan el amarre en Diamond Harbour. Navegan en el Mariana, el velero de elegantes líneas occidentales que emplean en lugar de un prao malayo cuando pretenden pasar desapercibidos. Allí se reúnen con Kammamuri y Tremal-Naik. La hija de este último, Damna, ha sido raptada por la secta thug. Damna es la hija que tuvo con Ada Corishant, la mujer a la que los thugs habían elegido como su Virgen de la Pagoda. Puesto que Tremal-Naik la rescató de sus garras, han decidido que la descendiente de esta sea su nueva Virgen de la Pagoda, a sus escasos cuatro añitos.

Un manti (una especie de mezcla de adivino y hombre santo) solicita subir a bordo del Mariana. Es costumbre que en determinados días se permita a los manti subir a bordo de los barcos para bendecirlos en sus futuros viajes, y a cambio se le da un donativo más o menos voluntario.

Sandokán permite al manti subir a bordo y hacer sus rezos, con sacrificio de cabritillo incluido, aunque sospecha que es un espía de los thugs. El manti recibe su pago y se marcha tras intercambiar un par de frases con Sandokán. A este no le pasa por alto que probablemente lo hace para ver de cerca su cara y tratar de sonsacarle alguna información.

Al día siguiente Sandokán y Yáñez, acompañados por Kammamuri asisten a una procesión de faquires que celebran una fiesta en honor a la terrible Kali, diosa hindú de la muerte, el sufrimiento, el dolor y el canibalismo, a la que los thugs adoran. Como muestra de devoción hacia ella, los faquires andan con los pies desnudos sobre carbones encendidos. Entre ellos, reconocen al manti que subió al Mariana

Y al parecer también ellos son reconocidos, puesto que poco después son atacados por un grupo de thugs que se les echan encima con sus temibles lazos estranguladores. Para evitar que Sandokán y su grupo les disparen, los thugs hacen avanzar delante de ellos a unas esclavas a modo de escudo humano. Los piratas acaban rápidamente con los thugs, y atienden a una de las esclavas, que había quedado herida accidentalmente durante el combate mientras las otras huían.

La esclava les ruega que la lleven con ellos. Está aterrorizada ante la perspectiva de volver a caer en manos de los thugs. Yáñez decide ponerla bajo su protección personal y en poco tiempo se establece un fuerte vínculo entre ambos. Una vez recuperada de la herida sufrida, les revela llamarse Surama. Ha servido a los thugs desde que era niña, y está al tanto de muchas de sus guaridas y ceremonias, a las que se la ha obligado a asistir. 

Aunque los malayos pretendían ir en busca de Damna al templo principal de los thugs, en los Sunderbunds (el delta pantanoso donde desemboca el Ganges) Surama les indica la localización de otro de sus templos, mucho más cercano a donde se encuentran. Es uno de los lugares donde se celebran los aberrantes oni-gomon; el ritual de quemar vivas a las viudas para que acompañen a sus maridos fallecidos al más allá.  

Surama los guía hasta el templo remontando el Hugly, el rio que desemboca en Diamond Harbour. Precisamente llegan a tiempo de impedir un oni-gomon en el que los thugs se disponen a quemar a una viuda, apenas una niña de quince años. Sus propios familiares la llevan a la fuerza y drogada hasta la pira donde pretenden reducirla a cenizas. Los dirige el manti que ya conocen, que claramente es un alto miembro del culto local. Los piratas intervienen poniendo en desbandada a los thugs, rescatando a la viuda y capturando al manti. Tras un poco de persuasión, este les confirma que Damna ha sido llevada al templo principal de los Sunderbunds.

Mientras bajan por el curso del rio hacia mar abierto se encuentran con dos grabs, unas pequeñas embarcaciones que aparecieron en Diamond Harbour tras la visita del manti al Mariana, y que les han seguido discretamente en su remontada del Hugly. Estos barcos de carga resultan estar tripulados por asesinos thugs, que les atacan en un punto donde el cauce del rio se ensancha hasta varias millas, de forma que puedan maniobrar para atacar ambos a la vez. Aunque los grabs son más pequeños que el Mariana, están hasta los topes de thugs y cuentan incluso con algunos mirines (cañones de bronce de bajo calibre y corto alcance). La maniobrabilidad y artillería del Mariana supera a la de los grabs, pero el número de hombres a bordo de estos casi dobla al de los malayos. Tan pronto como comprenden esto, los thugs intentan cerrar distancias y pasar al abordaje, buscando ventaja en el cuerpo a cuerpo.

Sandokán ordena entonces retirarse del combate y tratar de dejar atrás a los grabs, llevándolos a una zona del rio más estrecha en el que puedan enfrentarlos uno a uno. Los thugs intentan seguirlos, pero son malos navegantes y peores tiradores. Al lograr poner algo de distancia entre el Mariana y los grabs, los malayos toman la iniciativa del combate. Gracias a su superior artillería terminan desarbolando ambos grabs, para luego destrozarlos con descargas de metralla una vez estos no pueden maniobrar para devolverles el fuego.

Cuando llegan costeando hasta la desembocadura del Ganges, Sandokán desembarca junto con Yáñez, Tremal-Naik, Surama y unos pocos de sus piratas para adentrarse a pie en los pantanos. Tenemos otra escena de acción obligada (recordemos que originalmente estos libros se distribuían en fascículos dominicales) donde son atacados por un rinoceronte. Es un capítulo rutinario pero interesante porque se nos explica que, con las armas de fuego de la época, solo se podía matar a un rinoceronte disparándole al costado y cuando estaba a la carrera. Esto era debido a que la gruesa piel del animal forma pliegues cuando está en reposo y frena las balas. Para matar a tiros a un rinoceronte, había que esperar a que cargase y esquivarlo mientras se le disparaba a quemarropa. De poco servía dispararle de frente, de lejos, o cuanto el animal estaba quieto, porque en estos casos la bala rara vez tenía más efecto que enfurecerlo.

Tras sobrevivir a la carga del rinoceronte, el grupo llega hasta un poblado que Tremal-Naik emplea habitualmente como refugio de caza. Allí se les unen los fieles compañeros de aventuras de este, Darma y Punthy; un feroz tigre de Bengala y un enorme perro, ambos perfectamente adiestrados para combatir contra adversarios humanos. No son el último refuerzo que obtendrán en su viaje hacia el templo thug. Siguiendo su camino, tienen ocasión de rescatar de un grupo de cultistas de Kali a Remy de Lussac, un teniente inglés que estuvo al mando del padre de Ada Corishant, y que no duda en unirse a ellos cuando estos le cuentan su propósito.

Aquí termina esta primera entrega de Los dos tigres. Como era habitual en las novelas de Salgari, el autor (obligado a fraccionar su obra en capítulos que debían mantener el interés de una semana a la siguiente), alterna escenas de acción típicas (combates cuerpo a cuerpo, batallas navales, y enfrentamientos con animales salvajes o climatología extrema) con muchas páginas dedicadas a describir la flora, fauna, costumbres y leyendas de los lugares donde tenían lugar. Salgari mantuvo este estilo folletinesco al que estaba acostumbrado durante toda su vida, y es algo que se suele criticar de él.

Tal como yo lo veo esto era lo que hacía únicas a sus historias, muchas veces improvisadas sobre la marcha y dependientes del material de consulta que tuviera a mano. Debía llenar con algo un mínimo de páginas y entregarlas a la editorial en un margen de tiempo inflexible, estuviera sano o enfermo, inspirado o falto de ideas. O cumplía con el mínimo de páginas o su familia no comía esa semana. Esto hacía sus historias más cercanas y reales, porque todo lo que ocurría parecía (y quizá así era) carente de un guion previo. En muchas ocasiones llenaba páginas haciendo que los protagonistas cambiaran de pronto de planes, dejaran pasar los días sin hacer nada a la espera de acontecimientos, o deambularan sin cesar de una forma un tanto errática y hasta ridícula; actitudes impropias de los típicos héroes infalibles de la época (que siempre tenían un Plan B preparado y una ingeniosa solución para cada contratiempo) pero muy propia de personas reales. 

Puedes leer la conclusión de la historia pulsando aquí.

Para el próximo punto de nuestro reto, pasamos del sanguinario fanatismo de los thugs al humor ligero de Allegro ma non tropo, de Carlo M. Cipolla

Le due tigri. 1904. Emilio Carlo Giuseppe Maria Salgari. Publicado en 1987 por Clásicos Juveniles Planeta.