MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!
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sábado, 28 de junio de 2025

CLIVE BARKER’S HELLRAISER

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                              ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                       

                                             Presentado por… el profesor Plot.

Saludos, ávidos lectores. 

Hoy es 28 de junio. ¡Feliz Día de la perforación corporal! Un día adecuado, creo yo, para la reseña que nos ocupa. 

La saga cinematográfica de Hellraiser comenzó muy fuerte. Y la parte mala de comenzar muy fuerte, de poner el listón muy alto desde el inicio, es que luego es muy difícil de superar. A las dos primeras películas le siguieron una sucesión de éstas en las que el sentido original de la historia y todas sus implicaciones morales se fueron perdiendo a pasos agigantados.

Este cómic es de 1989, es decir, que salió entre la segunda y la tercera películas, en el punto álgido de la saga. El público estaba fascinado por los cenobitas y su extraño universo, y mientras esperaba a Hellraiser 3, una serie de historias cortas sobre el tema parecía una buena idea.

Es una compra de mercadillo, pero cuando salió a la venta en tiendas lo hizo con un precio de portada de 590 pesetas. Era caro para la época. Tras leerlo, y a mi entender, lo que nos ofrecía este cómic no valía lo que costaba. Quizá por eso la colección se canceló tras el segundo número. Tiene algunas ideas interesantes y pienso que supieron captar el espíritu del relato y las dos primeras películas, pero también otras que no tienen nada que ver y en las que simplemente se hace aparecer un cenobita para justificar su inclusión en el cómic. A destacar que este es un cómic oficial y con licencia de Hellraiser y que contó con la aprobación de Clive Barker, por lo que todo lo que veremos en él debería considerarse canónico… pese a que algunos puntos fueron contradichos por películas posteriores.

Los cánones del dolor (guion de Eric Saltzgaber, dibujo de John Bolton). Esta primera historia comienza en la época de las Cruzadas. En un castillo francés, la condesa de Carrillón aguarda el regreso de su marido, que está luchando para expulsar a los invasores musulmanes de Palestina. Cuando este vuelve a casa tras más de un año y medio de guerra, es un hombre espiritualmente destrozado. Ha sufrido muchas penurias y ha visto morir a muchos de sus soldados, y todo para conquistar un santuario en el que en teoría se guardaba una de las reliquias sagradas de la cristiandad. Lo que encontró en este no es más que un cubo de metal al que no se nombra en parte alguna de las Escrituras, y que no parece tener ningún valor religioso ni tan solo económico.

Este cubo de metal es una Configuración del Lamento, a la que también se conoce como El Diseño de Lemarchand porque en la película Hellraiser 4: Bloodline (1996) se nos reveló que uno de ellos fue fabricado por un juguetero francés en el siglo XVIII. Aquí vemos que este no fue el primero, y en realidad hace mucho más tiempo que estos artefactos rondan por el mundo. Por tanto, aunque a veces se emplee El Diseño de Lemarchand como sinónimo de la Configuración del Lamento, en realidad este término solo sería aplicable al creado específicamente por ese juguetero.

El caso es que el conde de Carrillón está amargado y moralmente hundido, a consecuencia de lo cual descuida sus tierras, sus vasallos y a su esposa. La condesa reacciona a esto estudiando el extraño cubo en un intento de encontrar algún documento en el que se hable de él, para hacer ver a su marido que su búsqueda no fue en vano. Tras un año examinando obsesivamente viejos legajos encuentra un tratado de satanismo en el que se describe al cubo como una llave que, debidamente manipulada, permite invocar a los demonios. La condesa acuerda con el sacerdote del castillo invocar uno de estos demonios para a continuación expulsarlo a base de rezos, cruces y agua bendita. Espera demostrar así la existencia de los demonios a su marido. Porque si los demonios y por tanto el infierno existen, también el paraíso y Dios deben existir. Es una forma rebuscada (pero que ella cree infalible) de devolver a su esposo su perdida fe.

La condesa llama de este modo a un cenobita, ignorando que estos no tienen nada que ver con los demonios tal como los entiende su religión. Lo que leyó en el libro es solo la interpretación que de ellos dio un hombre de fe que tuvo la desgracia de encontrárselos y que los confundió con los demonios bíblicos. Rezos y símbolos cristianos no tienen en realidad ningún efecto sobre él, pues su cometido es expulsar el mal, y los cenobitas no son per se malvados sino absolutamente nihilistas y amorales. Además, una vez se llama a los cenobitas estos deben llevarse a alguien con ellos a su mundo. Y de entre los presentes, el cenobita elige llevarse al conde.

Esto hunde aún más a la condesa. Prepara un segundo encuentro con el cenobita, pero esta vez para vengarse de él, destruyéndolo. Para ello necesita acceso a libros prohibidos que solo el sacerdote le puede proporcionar. Este está dispuesto a hacerlo… a cambio de algo. 

Meses después, con un ya más que evidente embarazo, la condesa invoca de nuevo al cenobita. A este le divierten las pretensiones y la actitud de la condesa y el sacerdote. Esta vez, cuando regresa a su mundo se lleva a ambos. Solo deja atrás al bebé, que es encontrado por los sirvientes en el suelo, vivo y al parecer totalmente formado. Junto a este, el cubo. Un primer plano del bebé nos muestra que tiene en su mejilla una marca de nacimiento idéntica a la que tenía el conde. Pese a que no es hijo biológico suyo, esta marca parece querer indicarnos que el bebé está destinado a repetir los pasos del conde.

La mano del muerto (guion de Sholly Fisch, dibujo de Dan Spiegle). La siguiente historia tiene lugar en el lejano oeste, en un pueblecito llamado Carver’s Creek. Nuestro protagonista es Jed Lawson, un tipo cualquiera. Buen hombre cuando está sobrio, malo cuando está ebrio; quizá, si en algo destaca, es que es el mejor jugador de póker del pueblo.

Un día se presenta en Carver’s Creek un siniestro individuo y le hace una inusual apuesta a Jed: una sola mano de póker. Si el forastero gana se quedará con todo lo que Jed tiene. Si pierde, le dará lo más valioso del mundo. Y diciendo esto coloca sobre la mesa una Configuración del Lamento.

La partida comienza. Tiene lugar en el saloon y todos los asistentes notan una extraña tensión en el ambiente. Presienten un terrible peligro, algo decididamente erróneo en torno al forastero y su extraña caja. Jed no parece ser capaz de concentrarse en lo que está haciendo, y la sensación general es que el destino del pueblecito podría depender de esa única mano de póker. 

Mientras el extranjero reparte cartas vemos imágenes fugaces de la vida de Jed, y es así como sabemos que tiene mujer y al menos un hijo. Cuando el forastero dijo que si ganaba se quedaba con todo lo de Jed, seguramente pensasteis que se refería a cosas como su dinero, su casa o su caballo, ¿verdad? Yo también lo pensé. Seguramente Jed también pensaba que se refería a eso, pero “todo” es un término demasiado ambiguo y a la vez demasiado absoluto como para tomárselo a la ligera.

El reparto de cartas prosigue. Se llevan a cabo los descartes y el robo de nuevas cartas mientras el cubo tiembla y se reconfigura por sí solo, impaciente. Una vez se muestran todas las cartas, la jugada de Jed resulta ser superior a la del forastero. Impasible, este cumple con su parte de la apuesta y le da a Jed lo más valioso del mundo: volver a guardar el cubo en su bolsillo y marcharse del pueblo llevándose el terrible objeto lejos de allí.

Rojo cálido (guion de Jan Strand, dibujo de Bernie Wrightson). Pasamos a la actualidad (la de 1989) para las dos últimas historias. En esta tenemos como protagonista a Maureen, una mujer a la que se le presenta la oportunidad de especular con unos terrenos. Le han dado una información según la cual se pretende construir un nuevo Disney Park sobre una parcela que actualmente no vale mucho. El negocio que le ofrece su contacto es que compre ella esos terrenos antes que lo haga Disney para revendérselos a la compañía del ratón una vez el proyecto se concrete y los terrenos se revaloricen.

Así que allá va Maureen a inspeccionar el lugar. En el centro de la vasta pero yerma propiedad hay una pequeña cabaña donde vive Brian, el dueño de los (dentro de poco) valiosos terrenos. Es un joven tímido y arruinado al que Maureen ve fácil engatusar con sus encantos para convencerle de que le venda el terreno. Aunque ella ya ha dejado bastante atrás sus mejores años, Maureen se da cuenta enseguida que Brian parece intimidado por ella, e incómodo por estar a solas con una mujer. Parece claro que Brian no tiene mucha experiencia en ese sentido, si es que tiene alguna, por lo que Maureen saca a relucir su ya algo anticuado pero aun efectivo arsenal femenino, desnudándose lentamente ante el apocado joven. El fin último de todo esto es, naturalmente, conseguir que le venda los terrenos por casi nada.

Tenemos un fundido a negro y lo siguiente de lo que Maureen es consciente, es que una bebida que le ofreció el joven estaba drogada y ahora se encuentra atada a una cama llena de manchas de sangre seca. La incomodidad del joven, su insistencia en que ella debía irse, no se debía a su falta de experiencia con las mujeres, sino a su irreprimible deseo por hacerles daño. Brian fue torturado repetidamente por su madre durante toda su infancia y adolescencia, y se lo ha hecho pagar a otras mujeres. No solo eso, sino que tiene en su poder una Configuración del Lamento con la que llama a Rostro, un cenobita con el que parece tener alguna clase de acuerdo.

Por la conversación que Brian y Rostro mantienen ante la aterrada Maureen, esta entiende que el cenobita está molesto con su contacto humano porque hace mucho tiempo que no comparte una presa con él. 

Negociadora nata, Maureen convence a Rostro de que ella será mejor contacto con el mundo humano de lo que es Brian. Este es un perdedor sin más ambición que pasar el resto de su vida allí, aislado en su chabola, con la menor relación posible con la gente. Sus posibilidades de conseguir victimas que compartir con Rostro son mínimas y fortuitas. Ella en cambio venderá esos terrenos a una compañía que llenará el lugar de atracciones. Miles de personas acudirán a diario sin más intención que divertirse, experimentar, ver cumplidas sus fantasías, quizá buscar alguna nueva sensación o emoción que les excite… el terreno de caza perfecto para un cenobita.

A continuación se nos muestra que Brian y Maureen han intercambiado puestos. Ahora es Brian el que está atado a la cama, aterrado, exhibiendo todas las cicatrices físicas y mentales que su madre dejó en él. Junto a la cama y bajo la atenta mirada de Rostro, Maureen se dispone a torturarlo para dejar claro a su nuevo socio comercial que puede fiarse de ella.

La danza del feto (guion y dibujo de Ted McKeever). La última historia es quizá la que más se aparta de las ideas originales de Clive Barker, y la más floja tanto a nivel de argumento como gráfico. Aquí vemos que una mujer deprimida llega a su solitario apartamento. Ha tomado por enésima vez la decisión de suicidarse, pero al parecer esta vez va en serio.

La mujer fantasea con que al entrar en su casa saldrá un flamante marido a abrazarla, más la casa está fría y vacía. Bueno, no realmente vacía. Un cenobita la está esperando. Es un ser pequeño y musculoso cuyas piernas raquíticas, finas como palillos, no deberían ser capaces de sostenerle. La mujer reconoce en el cenobita una materialización de su deseo de suicidarse y no muestra miedo ante él. Le permite tomar el control de su cuerpo, lo que el cenobita hace encogiéndose de tamaño hasta entrar en ella por la boca, instalándose en sus entrañas. 

Una vez allí, pinchando nervios y tirando de músculos como un titiritero, maneja a la mujer haciendo que esta llene de agua la bañera, se meta en ella y agarre una navaja para cortarse las venas. Mientras trastea en el interior de la mujer, el cenobita se topa con un embrión y charla con él. 

Su presencia allí es un problema para el cenobita, pues él solo puede castigar a aquellos que lo deseen o crean merecerlo, ya sea de forma consciente o inconsciente. Carente de toda experiencia y conocimiento, el feto ignora qué es el mal o el castigo, dónde está, o qué hay afuera. El cenobita no se complica y simplemente lo arranca del interior de la mujer y lo lanza al suelo a través de la boca de esta, para que se apañe como pueda. A continuación procede a hacer su trabajo y le corta las venas a la mujer, dejando que se desangre hasta morir.

En el frío suelo del cuarto de baño, el feto aún a duras penas formado muere y su espíritu sale por una ventana, flotando feliz y esperanzado hasta el cielo, en donde se convierte en una nueva estrella. Dentro de lo que cabe es un final bonito… pero inconsistente con la lógica interna del universo de Hellraiser. Incluso el cenobita, cuyo nombre no se nos revela en esta historia (pero estaba previsto que apareciera como Míster Alma en otra) no casa con los cenobitas vistos hasta ahora. El nombre de Míster Alma sugiere un ser inmaterial, espiritual, y como tal se comporta, entrando como un fantasma en el cuerpo de la mujer para controlarla como en una posesión demoniaca. Los cenobitas son en realidad lo contrario a esto, una oda a la mera carne, a lo tangible, a lo que se puede acariciar, azotar, abrir, retorcer, forzar y perforar. Un cenobita fantasma como este no parece tener cabida en Hellraiser.

El comic termina con una lista de títulos de las historias que estaban previstas para los siguientes números y una breve sinopsis de éstas (es de aquí de donde sacamos que el nombre de este cenobita es Míster Alma). Algunas de estas historias aparecieron en el segundo y hasta donde se ultimó número de la colección.

De las cuatro que hemos visto aquí, la que más me ha gustado es la de La Mano del Muerto. Es sencilla y original. Paradójicamente, Jed “gana” al perder. Su peor jugada del día es aceptar un trato ambiguo y poco definido de un completo desconocido, con una apuesta muy alta y una recompensa imprecisa. Pero luego, al perder la mano de Póker, obtiene el verdadero premio, que es no ganar La Configuración del Lamento. De haber sido un tramposo, de haber forzado Jed las cartas para ganar, en realidad habría terminado con el cubo en sus manos, con todo lo que ello podría implicar no solo para él, sino para el pueblo entero. Es una situación muy curiosa. Y el final, que el premio por ganar, aquello que el extraño definió como “lo más valioso del mundo”, sea NO entregarle el cubo, me pilló totalmente por sorpresa.

Puedes ver más material sobre Hellraiser pulsando aquí

Hellraiser. 1989. Varios autores. Publicado en 1990 por Editorial Planeta De Agostini.

miércoles, 28 de junio de 2023

HELLRAISER; Los que traen el Infierno

EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                    ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                                                                                                             

 Presentado por... Pecky.

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Bueno, pues parece ser que estamos a 28 de junio, y hoy también se celebra algo. Casi todos los días son ya El Día de Algo, y algunos son el día de un montón de cosas distintas, para que todo el mundo tenga algo que celebrar algún día al año. 

Y hoy concretamente es, entre otras cosas, el Día de la perforación corporal. Así que felicidades a todos los que disfruten atravesándose el cuerpo con agujas, pinchos, clavos, grapas, anzuelos o piercings. Eh, mejor eso que disfrutar llenando de agujas, pinchos, clavos, grapas, anzuelos y piercings a otras personas… supongo🤔. 

El caso es que lo más adecuado que tenemos para hoy es Hellraiser; Los que traen el infierno (o Hellraiser; Puerta al infierno en Hispanoamérica). La película está guionizada y dirigida por Clive Barker, el propio autor de El corazón condenado, el relato en el que se basa. Es otra de nuestras películas compradas de segunda mano (casi todas las que tenemos lo son) y esta venía sin carátula. La mostramos junto a la segunda parte (que comentaremos en algún futuro Dia de la perforación corporal) para que la foto no se vea tan vacía. 

La película es una adaptación muy fiel al espíritu del relato. Cambia algunas cosas para simplificar un poco la historia (en la película Kirsty es la hija de Larry, en lugar de una compañera de trabajo obsesionada con él, por ejemplo) pero todo lo importante se ha mantenido. 

Empezamos con Frank, un sudoroso y obseso imbécil cuya vida se reduce a tener todo el sexo que pueda en las menores medidas higiénicas posibles. La mezcla de suciedad e iconografía religiosa parece excitarle, y su casa es un basurero lleno de comida podrida, gusanos, estatuas de santos, pilas de ropa sucia y desperdicios. Su última obsesión es un extraño cubo metálico que ha adquirido en Marruecos y por el que ha pagado mucho dinero. Mientras manipula el cubo, cuyas piezas pueden moverse y reconfigurarse como un puzle, unas cadenas salidas de la nada y terminadas en garfios se clavan por todo su cuerpo, y unos extraños seres aparecen para llevárselo con ellos. 

Algún tiempo después, Larry (el hermano de Frank), Julia (esposa de Larry y amante de Frank a espaldas de su marido) y Kirsty (hija del anterior matrimonio de Larry) se trasladan a esa misma casa, que era en realidad una herencia familiar compartida por ambos hermanos. Frank lleva algún tiempo desaparecido, pero Larry no da importancia a esto porque estar en paradero desconocido haciendo Dios sabe qué es el estado habitual de su hermano. 

Mientras se instalan y limpian toda la basura que Frank dejó en la casa, Julia descubre que Frank sigue en ella, por decirlo de algún modo. Cuando los seres invocados por la caja de metal se llevaron a Frank, parte de la esencia de este quedó aferrada a la casa, y se está reconstruyendo en ella. Necesita que Julia le lleve gente a la que devorar para terminar de regenerar su demacrado cuerpo. Julia, que no parece estar muy bien de la cabeza, simplemente accede a ello. 

Su marido, un marido amable, atento y fiel le causa repugnancia, y el malote de Frank (que ahora es un despojo en todo sentido posible) la excita de un modo enfermizo, hasta la obsesión. Frank le explica que su actual estado se debe a la caja de metal, que sigue en su poder. 

La caja es en realidad una llave que abre una puerta al mundo de los cenobitas, una dimensión donde toda existencia está supeditada al dolor y el placer, hasta el punto que ambas cosas son la misma, indivisibles una de otra. Los cenobitas se describen a sí mismos como “Exploradores de las regiones de más allá de los sentidos”. No era el tipo de placer que Frank esperaba encontrar cuando adquirió el cubo, ya que él solo disfruta causando dolor, no recibiéndolo. Pero una vez abierta la puerta, no hay vuelta atrás...

... o no debería haberla, pero Frank ha encontrado la forma de volver de ese infierno de continuas torturas al que se vio abocado. Volver no está permitido, y sabe que los cenobitas irán tras él cuando descubran su fuga. Tan pronto como regenere su carne por completo necesitará una nueva piel en la que esconderse, y la de Larry es ideal porque le permitirá vivir junto a Julia. Y junto a Kristy, porque Frank le da a todo y ya ha puesto sus ojos en la joven y atractiva hija de su hermano. 

Kirsty descubre a Frank a medio regenerar en la buhardilla, y huye de la casa llevándose el cubo con ella. Jugueteando con este, pues al parecer todos los que lo tienen en las manos sienten el deseo instintivo de manipularlo, abre la puerta e invoca a los cenobitas. Cuando se da cuenta de lo que son, comprende también qué era realmente el Frank que ha visto: alguien que logró de algún modo escapar de ellos, y llega a un trato con el que parece ser su líder. A cambio de no llevársela a su mundo, ella los guiará hasta Frank. Los cenobitas aceptan, pero exigen que Frank confiese que es él. Deben oírlo de su propia boca, sea cual sea la piel que vista, para poder llevárselo de vuelta a su mundo. 

Cuando Kristy regresa a la casa, Frank y Julia ya han matado a Larry, y Frank viste su piel.  Kirsty consigue que este admita que es Frank, y los cenobitas aparecen para llevárselo. El final de la película es un tanto absurdo porque contradice lo que se nos ha dado a entender antes sobre estas criaturas, que son en realidad una especie de funcionarios desapasionados y amorales, pero no malvados tal como generalmente se entiende esto. 

Una vez recapturan a Frank, los cenobitas parecen romper su trato con Kirsty y tratar de llevársela a ella también, y esta se dedica a correr de un lado a otro de la casa con el cubo en las manos, usándolo como una especie de pistola desintegradora para deshacerse de los cenobitas. 

Naturalmente, libros y películas manejan lenguajes distintos, y la película debe ser más visual, de ahí que se le metan más escenas de acción como ésta. La primera vez que la ves no parece haber nada de malo en ese ataque final de los cenobitas, pero es algo a lo que se le capta menos sentido a cada nueva revisión de la película. Y menos aún si has leído el libro, en el que los propios cenobitas le indican a Kirsty que se marche cuando aparecen ellos para hacerse cargo de la situación. También es cierto que ésta primera película no explica mucho, y que la tercera y siguientes contradecirán lo que se nos explicaba en las dos anteriores. Las dos primeras películas de Hellraiser hay que verlas por la historia, la tercera por los efectos especiales, la cuarta por curiosidad… y el resto es mejor no verlas. 

El caso es que finalmente Kirsty y su novio (que acude a la casa a última hora y se une a la trifulca) logran reenviar a su mundo a los cenobitas uno tras otro, mientras las fuerzas desatadas dentro del edificio hacen que este se derrumbe. Un misterioso mendigo con el que Kirsty ha estado cruzándose a lo largo de la película aparece ahora para llevarse el cubo con él, convertido en una especie de demonio alado. Este mendigo-demonio alado puede que represente a El Ingeniero, que ya en el relato se muestra que puede cambiar de aspecto a voluntad.

A grandes rasgos es una muy buena adaptación, y una gran película de terror por sí misma. Además complementa perfectamente el relato en el que se basa, en el que ni tan solo se daba nombre propio a los cenobitas. El famoso Pinhead no es nombrado así ni en el libro ni en la película, y ni tan solo aparece como tal en los títulos de crédito, donde el papel asociado a su actor es “Cenobita al mando”. Pinhead (Cabeza de alfiler) es un apodo que la gente le puso al personaje, algo que salió de forma espontánea del propio público, se fue extendiendo con el boca a boca, y terminó por convertirse en su nombre oficial.  

Puedes ver más material sobre esta saga pulsando aquí.

Nota: añado aquí el enlace que menciono en los comentarios como respuesta a Gog, para que se pueda usar directamente.

Hellraiser. 1987. Clive Barker (guion y dirección). Andrew Robinson, Sean Chapman, Doug Bradley (actores principales) Clare Higgins, Ashley Laurence (actrices principales). Cinemarque Entertainment, Rivndel Films.

sábado, 12 de junio de 2021

HELLRAISER. El corazón condenado.

EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                              ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                      RETO QUELIBROLEO 2021

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Esta es, junto a Candyman y Cabal (Razas de Noche), una de las obras más conocidas de su autor. En realidad, Hellraiser es algo así como la piedra angular de la mente creativa de Clive Baker. Gran parte de su fama se debe a la versión cinematográfica, que el propio Clive Barker adaptó y dirigió, mostrándonos de forma explícita todo lo que el libro sugería y dando lugar a uno de los grandes iconos del terror de los ochenta: los cenobitas.

La historia comienza con Frank, uno de esos despojos humanos aficionado a todo lo malo: drogadicto, alcohólico profundo, ludópata, y solo interesado por el sexo cuando este implica dolor o humillación (reales) para su pareja. Su vida se reduce a vagabundear de un extremo al otro del mundo buscando nuevas experiencias, lo más depravadas posible. Ahora ha encontrado una nueva adicción: un extraño rompecabezas que no se ve capaz de resolver.

Se trata de un cubo metálico. Una caja de música, en realidad. Alguien se lo proporcionó con la promesa de que le permitiría acceder a una nueva dimensión del placer que no era capaz ni de imaginar, si lograba abrirlo. Pero el cubo no parece tener ninguna bisagra, cerradura, resquicio ni parte móvil. Frank dedica todas sus horas de lucidez a tratar de abrir el cubo, deslizando sus dedos entre las extrañas geometrías lacadas que decoran sus caras, encerrado en una buhardilla. Finalmente logra que las caras del cubo se reconfiguren, y los cenobitas, Sacerdotes de la Orden de la Incisión, se presentan ante él.

Pero no son lo que Frank imaginaba. Él había esperado legiones de hermosas mujeres absolutamente sumisas, dispuestas incluso a dejarse torturar por él si eso era lo que deseaba. Los seres que aparecen están cubiertos de cicatrices, escarificaciones, automutilaciones, y anzuelos que mantienen sus heridas permanentemente abiertas. La idea del placer de los cenobitas es muy diferente a la suya, pero ya no hay vuelta atrás. Frank los ha llamado al manipular el cubo, y cuando los cenobitas son llamados, deben llevarse a su invocador con ellos.

Algún tiempo después, Rory (el hermano de Frank) y su esposa Julia, llegan a la misma casa. Es una vieja casa familiar que pertenece a ambos hermanos, pero Frank no da señales de vida desde una buena temporada, y Rory y Julia han decidido instalarse en ella.

Julia se convirtió en amante de Frank poco antes de casarse con Rory, cuando descubrió que el sexo violento y humillante que le proporcionaba el hermano malo le gustaba mucho más que el amor amable y devoto que le ofrecía el hermano bueno. A Rory y Julia los acompaña Kirsty, una amiga del trabajo de Rory que está secretamente enamorada de él. En teoría va a echarles una mano con la mudanza, pero lo cierto es que desespera por estar cerca de Rory con cualquier excusa. En la película, por cierto, Kirsty es hija de Rory (de un matrimonio anterior) en lugar de una amiga, y a Rory le cambian el nombre a Larry.

Durante la limpieza de la casa, Rory se corta en una mano y su sangre se derrama en los tablones de la buhardilla en la que Frank pasó sus últimos instantes sobre este mundo. Esto despierta una parte del alma de Frank, que comienza a tomar forma tras los tablones. Revela su presencia a Julia, y le pide que le consiga carne y sangre humanas, ya que con ellas puede ir reconstruyendo su cuerpo.

Obsesionada con la idea de recuperar a Frank como amante, Julia va llevando a escondidas a hombres que conoce en bares y a los que seduce con la promesa de una noche de sexo fácil. Los hace entrar en la buhardilla, y allí los asesina para que Frank se alimente de su sangre y despojos.

Por su parte, Kirsty, que está al acecho de Rory, comienza a sospechar que Julia tiene un amante. Ve en ello su oportunidad de separarlos, y de este modo poder acercarse más a Rory. Vigila su casa hasta que observa a Julia llevar a ella a un hombre cuando Rory está en el trabajo. Aprovecha la oportunidad para colarse en la casa, puesto que quiere asegurarse de que sus sospechas son ciertas antes de contárselo a Rory. Pero lo que se encuentra no es un simple caso de infidelidad. Interrumpe a Frank mientras este se alimenta del hombre. Frank ya se ha regenerado casi por completo, y su aspecto es el de un humano despellejado, cubierto de vendajes empapados de sangre. 

Frank intenta matarla a ella también, y en su desesperación por empuñar cualquier cosa lo suficientemente contundente como para defenderse, los dedos de Kirsty se cierran casualmente alrededor de un macizo cubo metálico con extraños grabados. La reacción de Frank al ver el cubo en manos de Kirsty hace que esta comprenda que se trata de algo muy importante para el ser despellejado que tiene delante, y cuando logra huir de la casa, se lleva el cubo con ella.

Manipulándolo, tratando de entender que es, Kirsty reconfigura el cubo, llamando inadvertidamente a los cenobitas. Para esto seres, la ignorancia no es una disculpa. Han sido llamados, y por tanto han de llevársela para iniciarla en su mundo de sufrimiento. Pensando rápido y atando cabos, Kirsty hace un pacto con ellos. Da por sentado que la criatura despellejada debió ser alguna antigua víctima de los cenobitas, que de algún modo ha logrado huir de su mundo y regresar a este. Les ofrece guiarlos hasta esa alma fugitiva y los cenobitas aceptan, pero también advierten: puesto que la piel y la carne se pueden robar y alterar, el aspecto no significa nada. Frank debe admitir en voz alta que él es quien Kirsty afirma que es. De otro modo, se la llevarán a ella.

Así pues, Kirsty debe volver a la casa, exponerse de nuevo al monstruo, lograr que él mismo se identifique por su nombre… y confiar en que los cenobitas cumplan su promesa y se conformen con llevarse solo a Frank. Afortunadamente para ella, en cuanto estos confirman la identidad de Frank (que ya a asesinado a Rory y se ha vestido con su piel) los cenobitas conminan a Kirsty a marcharse y dejar el resto del asunto en sus manos. 

Sin embargo, la deuda de Kirsty con los cenobitas no está totalmente saldada. Un cenobita de rango superior conocido como El Ingeniero le hace entrega del cubo, que deberá guardar hasta que otra persona obsesionada con las historias que se cuentan sobre el artefacto acuda a buscarlo.

El tema básico de la novela es el de la frustración y la obsesión que acompaña a los deseos insatisfechos. Frank es incapaz de conformarse con los placeres comunes, y buscando algo más llega demasiado lejos. Julia está dispuesta a matar y renunciar a casi todo por el inútil de Frank. Kirsty trata de romper la relación entre Julia y Rory para así tener una oportunidad de ocupar el puesto de Julia. Y Rory ama de tal modo a Julia que ignora las señales cada vez más claras de que esta hace mucho que no siente lo mismo por él.

Los únicos que no se dejan arrastrar por sus deseos, son precisamente los cenobitas, cuya exploración del dolor y la profanación de la carne propia y ajena los ha llevado a un estado más allá de toda emoción. Están sujetos a unas leyes y normas propias que no pueden romper, y no les importa que aquellos que les invocan las desconozcan. No son malvados, ni buenos tampoco, sino totalmente amorales. Al principio pueden parecer crueles porque torturan a quienes les invocan hasta volverlos locos, y cuando ya no queda nada de sus cuerpos, siguen atormentando sus almas. Hacia el final de la historia pueden parecer buenos, porque dan a Kirsty la oportunidad de salvarse y llevarse a Frank en su lugar, pero esto es solo porque para ellos, un fugado es una presa prioritaria. En realidad, se limitan a cumplir lo mejor posible y de forma desapasionada aquella función para la que existen.

El que no se nos cuente casi nada sobre ellos, que tengamos que imaginar o suponer todo lo relativo a su naturaleza, solo los hace más misteriosos. Se los describe someramente y solo se da nombre a uno de ellos, El Ingeniero, que no parece tanto un líder como una especie de supervisor o capataz de trabajo. El Ingeniero solo se manifiesta al final del relato, acudiendo una vez todo ha terminado para comprobar que no quede ningún cabo suelto.

El libro, además, se lee rápido. En realidad se trata de un relato largo más que de una novela. Se le ha dado volumen al libro a base de emplear letras más grandes de lo normal, para que el texto abulte. La decisión de publicarlo así probablemente se tomó debido a la fama que el relato alcanzó gracias a las películas (doce en el momento de publicar esto y con una nueva versión de la primera en ciernes), a pesar de la calidad decreciente de estas. Es por ello que Pinhead, que en el relato carece de nombre y no tiene una relevancia especial (pero en la película lidera a los cenobitas) acapara la portada. Hellraiser es también el nombre de la película, mientras que el relato, en su primera aparición en un libro recopilatorio, se titulaba The hellbound heart. Vendría a significar algo así como El corazón ligado al infierno, y se tradujo al castellano como El corazón condenado.

Esta ha sido nuestra lectura de junio del reto Quelibroleo 2021. El próximo será Las aventuras del barón de Münchhausen, en algún momento de julio. También puedes ver una reseña de la versión cinematográfica de este relato pulsando aquí.

Hellraiser. 1986. Clive Baker. Publicado en 2004 por La Factoría de Ideas.

martes, 31 de julio de 2018

LA CONFIGURACIÓN DEL LAMENTO

EL GRAN BAZAR

También llamado El diseño de Lemarchand… y más conocido popularmente como "el cubo de Rubik de Hellraiser", este objeto es el eje sobre el que gira la trama de las películas de Hellraiser (de las buenas, es decir, la primera y la segunda). 

Según la mitología de la saga cinematográfica, el primer cubo (porque han llegado a verse tres simultáneamente) fue fabricado por un juguetero francés del que toma su nombre, que inicialmente pretendía crear una complicada caja de música articulada. 

Contiene una serie de engranajes de relojería que permiten reconfigurar sus caras, de forma que los dibujos geométricos que las cubren cambien también. Su función principal es abrir y cerrar puntos de unión entre El Laberinto de Leviatán (el plano donde los cenobitas son creados) y nuestro mundo, y quizá otros mundos. Los comics nos mostraron cubos anteriores a este, y no hay un consenso sobre cuantos hay en realidad ni se conoce el origen del resto. Se ha sugerido que aunque abrir estos accesos es su función principal, también tienen otras y pueden ser usados como arma para expulsar del plano de existencia humano a los propios cenobitas.

El cubo que vemos aquí es hueco, no tiene piezas móviles y nunca se puso oficialmente a la venta como tal. Las seis caras venían por separado junto a seis figuras de esta colección, y había que ir reuniendo las piezas para poder montarlo.