Presentado por...Zag.
¡Extra! ¡Extra! ¡Renovamos la sección de necrológicas! ¡Hemos ordenado las defunciones por orden alfabético para que pueda comprobar con más comodidad si se encuentra entre ellas! ¡Extra! ¡Extra!
Esta historia va de casualidades. La vida está llena de casualidades, así que ¿por qué la muerte habría de ser diferente?
Empezamos con Ted. Ted es un alto y atlético mozarrón rubio y bien parecido que está garabateando algo en su casita del bosque. Es la cara de un hombre que nunca ha visto, y el rostro aparece asustado, rodeado por un extraño círculo emborronado. Todo ha salido de su mano y de su mente, aunque él mismo no sabe qué significa.
Sale a dar una vuelta. Echa a andar unos cuantos kilómetros y termina llegando, por un camino rústico, hasta la casa de un vecino que no sabía que tenía. Al acercarse a la casa oye el ruido de martillazos y, cuando se aproxima más, encuentra al dueño de la misma grabando una lápida con martillo y cincel.
Por curiosidad, Ted se asoma para ver qué está grabando en la lápida y se encuentra, nada más y nada menos, que con su nombre, su fecha de nacimiento y la fecha de hoy como fecha de defunción. Le da una voz al hombre, llamado Alex, pidiéndole explicaciones. Este, que ni siquiera sabía que Ted estaba a su espalda, le dice que no hay ninguna explicación que dar. Él es grabador de lápidas y estaba haciendo aquella como muestra de su trabajo. El nombre que figura en ella es el primero que le vino a la cabeza, al igual que la fecha de nacimiento es una elegida al azar. Si la fecha de defunción es la de hoy, es simplemente porque hoy ha terminado la lápida y estaba poniéndole una fecha a modo de firma.
Ted no está muy convencido, pero termina achacándolo a una sorprendente casualidad. Sabemos que la vida está llena de ellas, ¿no? Ted le enseña a Alex el dibujo que hizo aquella mañana y que llevaba doblado en un bolsillo. Resulta que Alex es la viva imagen de la persona que había dibujado. Alex encuentra el parecido extraordinario y toda la situación muy divertida. Otra casualidad de la vida.
Invita a Ted a comer y le presenta a su mujer, Helen. Entonces nos encontramos con una tercera casualidad bastante extraña: Helen resulta ser la exnovia del instituto de Ted. Aquello hace que la reunión se vuelva menos alegre para Alex y este comienza a arrepentirse de haber invitado a Ted a su casa. La atención de Helen está totalmente puesta en Ted. Incluso hacen entre ambos bromas internas de carácter sexual, lo cual, teniendo a Alex delante, supone una enorme falta de respeto por parte de ella hacia su marido y también por parte de Ted hacia su anfitrión.
Las bromas y comentarios siguen en ese tono hasta que Alex se harta de escucharlos y se levanta para marcharse a su taller, con la intención de quedarse allí hasta que Ted se vaya y, con suerte, no volver a verlo nunca más. Sin embargo, cuando regresa del taller, encuentra a Helen y a Ted besándose apasionadamente. Alex se lanza entonces sobre Ted con el mismo martillo que utiliza para cincelar las lápidas, que aún lleva en la mano, y lo mata a golpes. Es detenido y juzgado por ello, y se le condena a la horca.
La última viñeta nos muestra que la lápida utilizada para enterrar a Ted es la misma que Alex estaba grabando cuando este llegó a su casa. Después de todo, ya tiene su nombre, su fecha de nacimiento y su fecha de defunción escritas, y sería una lástima desperdiciarla. Vemos también que el viento ha arrastrado algo junto a ella. Es el dibujo que Ted hizo aquella mañana, en el que se ve el rostro de Alex rodeado por aquel extraño círculo emborronado, que ahora entendemos que representa el lazo de la horca que ha acabado ciñéndose alrededor de su cuello.
La idea central de esta me gusta mucho. También el que la historia no necesite elementos sobrenaturales explícitos y todo pueda achacarse a una serie de casualidades excepcionales pero posible. Cosas más raras han pasado. ¿Fueron todo casualidades? ¿Fue el destino? Es uno de esos casos en los que el lector decide.
Puedes ver en orden de publicación todas las Historias de la Cripta ya reseñadas pulsando aquí.
Impending doom! 1950. Guion y dibujo de Johnny Craig. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.


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