Presentado por...Zag.
¡Extra! ¡Extra! ¡La nueva montaña rusa del parque de atracciones se inaugura hoy! ¡No se lo pierda! ¡Pase gratuito para los treinta primeros de la fila! ¡Extra! ¡Extra!
Kane y Crossen son los dueños de un parque de atracciones económicamente arruinado. Sus atracciones ya son viejas y no atraen a nadie. Necesitan alguna novedad, algo espectacular y que nadie más tenga, para volver a atraer a la gente.
Están, de hecho, a punto de abandonar cuando se presenta un hombre llamado Bixby con una propuesta. Ha diseñado una montaña rusa mayor y más rápida que ninguna otra. Las caídas y curvas están diseñadas para aumentar enormemente la velocidad, hasta un extremo nunca antes alcanzado por ninguna atracción similar.
Kane y Crossen ven aquí su oportunidad de destacar de nuevo y de atraer al público, pero el precio que les pone Bixby es enorme. No quiere venderles los planos de la montaña rusa por una cantidad fija, sino que lo conviertan en su socio, de modo que obtendría una tercera parte de todas las ganancias futuras del parque de atracciones, no solo de la montaña rusa, sino de todas las demás atracciones. Además, todo el enorme coste de construir la nueva montaña rusa es algo que tendrán que costear ellos, lo que implica endeudarse aún más. Aun así, aceptan porque es la única posibilidad que ven de levantar el negocio.
Tras varias semanas, la montaña rusa ya ha sido construida, pero Bixby no les permite inaugurarla todavía. Dice que tiene que hacer numerosas pruebas para comprobar que todo esté bien. Hace circular los coches primero vacíos para comprobar que ninguno descarrile; luego con sacos de arena que simulan a los pasajeros, para comprobar si alguno de ellos sale disparado en los loops, etcétera.
Kane y Crossen quieren inaugurar ya el parque porque han anunciado a bombo y platillo su nueva montaña rusa y hay mucha expectación, pero Bixby insiste en que necesitan hacer más pruebas, así que deciden librarse de él. Lo matan simulando un accidente porque así, además, se ahorran de tener que pagarle su tercera parte de los ingresos.
El día de la inauguración llega al fin y, ante una multitud entusiasmada, Kane y Crossen se suben al primer vagón de su nueva montaña rusa para hacer una especie de viaje inaugural en el que solo participarán ellos. Los vagones ascienden hasta lo alto del recorrido, salen disparados y, después de un trayecto vertiginoso, se detienen ante la multitud.
Una multitud horrorizada, puesto que cuando los vagones se detienen, ambos están muertos. Los ha matado aquello que no dieron tiempo a Bixby a comprobar: si el cuello humano resistía realmente la velocidad que la montaña rusa imprimía a las vagonetas. La velocidad que estas han desarrollado ha sido superior a lo que la resistencia física de un cuerpo humano podía soportar, y las continuas curvas cerradas y caídas bruscas han roto los cuellos de ambos.
Es una historia muy típica de los cómics de EC, en la que un crimen que pasa desapercibido ante la ley de los humanos recibe un castigo irónico y adecuado por parte del destino. Curiosamente, en 2010 un lituano llamado Julijonas Urbonas, que ya había diseñado otras atracciones para parques, creó (solo conceptualmente, sin llegar a construirlo) lo que bautizó como el Euthanasia Coaster (Montaña rusa eutanásica), diseñada específicamente para matar a sus usuarios. Según los cálculos de su diseño, los vagones alcanzarían una velocidad de trescientos sesenta kilómetros por hora y realizarían siete loops extremos consecutivos que someterían a los usuarios a diez veces la fuerza de la gravedad, matándolos por hipoxia. La idea era dar a aquellos que quisieran suicidarse la oportunidad de hacerlo de forma emocionante, con un ambiente festivo y en compañía (aunque fuera de desconocidos) para no morir tristes y solos.
Por cierto, estáis invitados a la fiesta de fin de año de los Arnold. Podéis confirmar vuestra asistencia pulsando aquí.
Death´s turn. 1951. Guion de Bill Gaines y Al Feldstein. Dibujo de Jack Kamen. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.


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