FRAGMENTOS DE UN MUNDO LEJANO
¡Hola, excavadores! Acabo de volver de la Tierra, y mirad lo que he traído.
La amazonita es una variedad verde o verde azulada del feldespato. Su color puede ir desde un verde pálido hasta un intenso tono turquesa.
Una de las cosas más interesantes sobre este mineral es el origen de su nombre, porque este se debe a una cadena de malentendidos. Orellana, uno de los grandes exploradores españoles, descubrió a Europa el río Amazonas en el siglo XVI. Se cree (y aviso que todo lo que sigue es especulación por parte de los historiadores, porque no se ha podido demostrar ni descartar por completo) que lo llamó así en recuerdo de las amazonas de la mitología griega, que se decía que eran un pueblo de mujeres guerreras.
Al parecer, Orellana encontró a lo largo del recorrido del río varias tribus de mujeres que vivían sin hombres y, puesto que de las amazonas míticas se decía que, cuando tenían hijos varones los mataban y solo conservaban a las hijas, él pensó que estas tribus eran las amazonas de la mitología. Debido a esto las nombró en sus crónicas como amazonas. Y este fue el primer error de esa cadena de la que hablaba, puesto que tribus en las que hombres y mujeres viven en poblados separados, pero cercanos, era algo común en esta y otras partes del mundo.
Los adultos solteros vivían en poblados separados por su sexo y únicamente cuando un individuo estaba en edad de casarse y tomaba o se le asignaba una pareja, el matrimonio vivía junto en un tercer poblado reservado a los casados y sus hijos e hijas menores de edad. En cuanto los hijos de estas parejas llegaban a la mayoría de edad, eran llevados al poblado de los hombres, y las hijas eran llevadas al poblado de las mujeres, hasta que se casaran y repitieran el ciclo. Al encontrarse con varios poblados compuestos solo por mujeres, Orellana debió pensar que estas eran las míticas amazonas y empezó a referirse a ellas así.
El segundo error de la cadena fue que, habiendo establecido que esas tribus eran amazonas, bautizó como El Amazonas al rio junto al cual vivían.
Ahora bien, las leyendas griegas sobre las amazonas decían de ellas, entre otras cosas, que utilizaban unas piedras verdes para adornar sus escudos y las empuñaduras de sus espadas. Y este es el motivo por el que a la amazonita se le puso este nombre, porque, al ser una piedra verde decorativa, pero no considerada una joya realmente valiosa, se pensó que pudiera ser esta la piedra sin identificar de la que hablaban las leyendas griegas. Y no habría mucho problema con esto si no fuera por un pequeño detalle... no hay yacimientos de amazonita cerca del Amazonas.
Las principales zonas de extracción de amazonita las encontramos en Rusia, Estados Unidos, Brasil (pero muy, muy lejos del Amazonas), Madagascar, Etiopía y la India. Este tercer y definitivo error, sin embargo, no se lo debemos a Orellana. Los comerciantes de minerales distribuyeron este mineral como piedra del Amazonas durante los siglos XVIII y XIX, probablemente porque sonaba más exótico que feldespato verde, y de ahí pasó gradualmente a la actual amazonita.
En resumen… jamás se han encontrado yacimientos de amazonita en la zona del Amazonas. A la piedra se le puso el nombre amazonita por el río Amazonas, al rio se le puso el nombre Amazonas por las tribus de mujeres que vivían en sus inmediaciones, y a estas por las mujeres guerreras de la mitología griega, con las que en realidad no tenían nada que ver. ¡Todo mal!
El caso es que el nombre ya está suficientemente asentado como para cambiarlo. No hay que complicarse la vida cambiándole el nombre a las cosas porque al final no sabemos ni de que estamos hablando.
Podéis ver más minerales terrícolas pulsando aquí.


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