Presentado por… el Supervisor General.
Hace unos tres años, cuando la pequeñaja terminó de cogerle confianza a eso de andar y se
dedicó a explorar toda la casa, observé que le gustaba cambiar de sitio las
figuras de monstruos que podía alcanzar. Más que jugar con ellas, lo que hacía
era cogerlas y luego recorrer la casa buscando un sitio adecuado para volver a
dejarlas. No tarde en darme cuenta que no era algo al azar.
Lo que hacía era
recoger las figuras de animales, dinosaurios y monstruos más pequeñas y dejarlas
junto al mismo tipo de figura, de mayor tamaño. Al no saber todavía nada de
escalas, debió dar por supuesto que las figuras más pequeñas eran hijos o hijas
de las mas grandes, y se dedicó a formar familias de monstruos. A veces de
seres que no tenían mucho que ver, pero cuyo aspecto general o color debían
recordarle unos a otros.
SIN IDENTIFICAR
Si algo he de agradecerle
a esta cuarentena, es que a muchos nos ha dado más tiempo libre, pero a la vez nos tiene en una situación de peligro latente. La combinación de ambas
cosas, peligro potencial y tiempo de reflexión, está haciendo que mucha gente empiece
a darse cuenta (o a recordar) qué cosas son realmente importantes y cuales no.
Hoy, 19 de
marzo, es el Día del padre en España. Personalmente considero innecesario celebrar por
separado un Día del padre y un Día de la madre habiendo ya un Día de la familia, que combina ambos conceptos.
Esta entrada, aparte de para mostraros este par de figuras, por
si alguien puede aportar algún dato sobre ellas (como el fabricante, año de
aparición, nombre de las criaturas o de la colección, si lo tuvieron) es también para
recordar un poco en que consiste ser padre.
No se trata solo de dejar embarazada a una mujer, porque, sinceramente, y me perdonareis la crudeza, cualquier imbécil puede hacer eso. A no ser que alguno de los dos sea estéril o tenga alguna clase de problema médico que le impida tener hijos, dejar embarazada a una mujer es algo que en realidad no tiene mérito ninguno.
Criar al hijo. Eso
sí tiene mérito. Cuidarlo desde antes incluso que nazca, y educarlo, protegerlo y ayudarlo luego, es lo que
convierte a un hombre en un padre, no simplemente haber embarazado a una mujer.
Y naturalmente, lo mismo vale para las mujeres. Cualquier tonta del bote puede quedarse embarazada. Lo que convierte a una mujer en madre no es parir hijos, sino quererlos, cuidarlos y criarlos, los haya parido o no.
Nuestros padres y madres son, en definitiva, aquellas personas que cuidan de
nosotros, nos visten, nos alimentan y nos protegen cuando aún somos incapaces
de hacerlo por nosotros mismos. Para la mayoría de la gente, esos serán sus
padres biológicos. Para otros sus abuelos, o algún otro familiar. Para los
adoptados, sus padres ni tan solo compartirán sus mismos genes, pero nada de
eso importa. Nuestros padres y madres son aquellas personas que nos cuidaron de
pequeños y que, en muchos casos, siguen cuidándonos toda su
vida.
Ahora que este
virus nos tiene aislados unos de otros, cobrándose victimas a diario (una muerte cada quince minutos en el centro de España, según los últimos datos oficiales) todo esto
parece que tenga más valor. Quizá simplemente el disponer de más tiempo para
pensar y menos asuntos con los que distraernos hace que recordemos cosas que siempre
hemos sabido, pero teníamos olvidadas. Cosas que ya sabíamos en
esa época en la que, jugando, sentados en el suelo, poníamos una figura de un león a pequeña escala
junto a la de un león más grande, porque pensábamos que debía ser su padre, y
lo correcto era que estuvieran juntos.
Puedes ver otra entrada dedicada al Día del padre pulsando aquí.
Nombre desconocido. Colección desconocida. Marca desconocida. Presentación desconocida. Seis puntos de articulación. Año desconocido.
Hola Ricardo,
ResponderEliminarMe ha parecido interesante lo que cuentas de tu hija, la mía también lo hace con muñecos que a priori no debían interesarle: monstruos, guerreros y demás. Debe ser algo innato que viene ya programado en el cerebro de las mujeres. Mi hijo nunca ha hecho nada parecido. Saludos!
Hola Gog.
EliminarProbablemente a lo que juegue tu hijo será a hacer que los monstruos y guerreros se peleen entre ellos. Es un comportamiento instintivo y perfectamente normal. Los roles de genero de los que últimamente tanto (y tan mal) se habla son una imposición de la naturaleza, no social. La naturaleza asigna roles diferentes a los machos y las hembras de todas las especies animales en función de aquello que están biológicamente mejor preparados para hacer.
Aunque no termina de haber consenso al respecto y posiblemente nunca termine de haberlo, se calcula que los humanos llevamos cerca de dos millones de años sobre el planeta, y esos roles impuestos por la naturaleza no comenzaron a alterarse hasta la revolución industrial de finales del siglo XVIII… prácticamente ayer mismo, históricamente hablando.
Hoy en día que casi todo el trabajo arriesgado o que requiere una mayor fuerza física lo hacen las máquinas, esos roles ya son cada vez menos necesarios y nos podemos permitir el lujo de elegirlos, pero en dos siglos no se apagan dos millones de años de instintos.
Yo, por ejemplo, recuerdo que de pequeño sí reunía a monstruos parecidos, pero más que pensar en ellos como una familia los veía como un ejército. Juntaba monstruos parecidos porque así, como grupo, eran mas fuertes si se tenían que pelear con otros monstruos distintos. Pero la peque siempre forma grupos de dos monstruos o animales grandes y unos pocos pequeños, más en plan familia. El instinto de formar parte de un grupo o clan, o de protegerlo, está presente de un modo u otro desde que nacemos.