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viernes, 14 de enero de 2022

KILÓMETRO 666; desvío al infierno

EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                            ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                               ¡ALERTA DE EXXXTREMERZ!                                                                                           

Presentado por... Pecky.
 

¡Hola, amigos cinéfagos!

Bienvenidos al primer casi viernes trece del año, uno de esos días en los que tanto nos gusta comentar películas de psicópatas o similares. Este año tenemos tres casi viernes trece, y tenemos también casualmente tres de las películas de esta saga, así que los dedicaremos a ella. ¡Preparad los cuchillos de trinchar y las parrillas, que nos vamos de barbacoa!

Conocida también como Camino hacia el terror, Sendero al infierno y Giro equivocado (que sería la traducción de Wrong Turn, el titulo original) esta película generó un éxito inesperado. Es de 2003, el mismo año que el remake de La Matanza de Texas. Quizá se hizo con la intención de subirse a la ola de esta famosa franquicia de caníbales rurales, pero lo cierto es que tenía un carácter propio. Terminó dando pie a una saga, compuesta por seis películas y un supuesto reinicio que no tiene ninguna relación con las anteriores, y presenta una historia totalmente olvidable.  

Tras un prologo en el que nos muestran que hay algo en un bosque que mata a los excursionistas, la historia comienza (como comienzan muchas de las películas de este tipo) con un vehículo tomando un atajo o desvío. El wrong turn del título. Un hombre llamado Chris Flynn (nombre a mi entender cuidadosamente escogido, por cierto) abandona la carretera principal al quedar ésta bloqueada por un derrame de residuos tóxicos. Toma un desvío, un camino sin asfaltar que cruza por el bosque y en teoría desemboca nuevamente en la carretera principal, varios kilómetros por delante del derrame.

Se distrae mirando un animal muerto a un lado del camino y choca con otro vehículo detenido. El coche de Chris queda con el motor destrozado por el impacto. El otro (en el que viajaban cinco campistas) estaba detenido porque un alambre de espino tensado a ras del suelo en el camino le había reventado las cuatro ruedas. “¡Pues ponedle los neumáticos del coche de Chris, que no funciona, al de los campistas, que sí funciona!” estaréis pensando. Pero esa es una de esas cosas que con la tensión de un accidente no se razonan… y además se nos terminaría demasiado pronto la película.

Tras las debidas presentaciones y disculpas, el grupo decide ir a pie por ayuda. Cometen los dos grandes errores que comete la gente en estas situaciones. Primero, el grupo se divide: una pareja de campistas se queda en el lugar del accidente, y otra pareja, junto con Chris y la quinta campista, llamada Jessie, echan a andar en busca de ayuda. Y ese es su segundo error, buscar ayuda avanzando por terreno desconocido, en lugar de retrocediendo por terreno conocido. Es así como llegan a una cabaña rodeada de vehículos a medio desguazar, de cuya chimenea sale humo y en la que oyen funcionar un generador.

En la cabaña no hay nadie, y como era de esperar, tampoco hay un teléfono. Lo que sí encuentran son montones de gafas, joyería de todo tipo, dentaduras postizas, zapatos, teléfonos móviles averiados, juguetes, pertrechos de acampada, cascos de ciclista, radios de coche… como una especie de colección en la que todo está clasificado. Pero todo está también sucio, sanguinolento, o apilado sin cuidado. En el fuego hierve un guiso de carne misteriosa y la nevera está llena de frascos con carne en conserva de origen incierto.

A todo esto, los dueños de la cabaña regresan, y los intrusos se esconden en los lugares más evidentes: el armario y bajo la cama. Desde allí ven como tres hombres malformados, vestidos de leñadores montañeses, que se comunican entre ellos con gestos y gruñidos como cavernícolas, despiezan y se comen a la chica que se quedó junto a los vehículos. Aprovechando que los montañeses se echan una siestecita tras el ágape tratan de escapar, pero son descubiertos y se inicia una persecución por el bosque. El resto de la película es básicamente eso, la huida al azar de los urbanitas, que no saben ni donde están, ni hacia donde ir ni como reaccionar, mientras los persiguen los tres caníbales rurales que conocen perfectamente el terreno y están acostumbrados a una vida de violencia.  

Uno tras otro irán cayendo hasta que solo queden Chris y Jessie. Esta última es capturada por los caníbales, que se la llevan a su cabaña para preparar un buen festín con ella. En ese momento a Chris se le presenta la oportunidad de huir al fin, con los caníbales en retirada, pero no lo hace. Un personaje llamado Chris en una historia de survival horror no puede más que portarse como un héroe. Y si además lleva por segundo nombre Flynn, como el de aquel gran actor de cine de acción y romance de los años 30-40, está claro que no va dejar pasar la oportunidad de rescatar a una dama en apuros.

Contra todo instinto de autopreservación, Chris vuelve a la cabaña de los caníbales para tratar de rescatar a Jessie, enfrentándose a los tres enemigos de los que lleva toda la película huyendo.

Al final Chris y Jessie se salvan, y aparentemente los tres caníbales terminan ellos mismos convertidos en carne de barbacoa. Durante el metraje no llegan a decirnos los nombres de los tres caníbales, pero en los títulos de crédito aparecen como Tres dedos, Un ojo, y Dientes de sierra (que vendrían a ser sus descripciones más básicas) y esos son los nombres que al final se les quedaron de forma oficial.

Es una película que, aun sencilla y sin presentar nada nuevo, es muy atractiva. Al igual que hay personas muy carismáticas, hay películas muy  carismáticas (no sus personajes, sino el conjunto de la cinta) y ésta es una de ellas. Quiero destacar además el momento, hacia el final, en el que los tres caníbales están gravemente heridos, Chris tiene una escopeta en las manos, y Jessie se acerca a él y le dice en voz baja "Mátalos". Y lo dice con una relativa calma, como si le estuviera recordando a Chris que tiene que pasar por la tienda a comprar pan, porque acabar con ellos es lo más lógico, incluso lo único que tiene sentido hacer. Es uno de esos raros momentos que se dan en el cine en los que un personaje reacciona tal como lo haría el espectador en su misma situación. Jessie ya no está asustada, ya no está alterada, ha superado todo eso. Ni tan solo grita, solo murmura, casi susurra en tono íntimo "Mátalos".

Una escena tras la primera tanda de créditos nos muestra como Tres dedos (precisamente el más pequeño y delgaducho de ellos) en realidad ha sobrevivido, en el clásico final de pero algo ha quedado, típico de muchos films de horror. Y probablemente solo pretendía ser eso, un guiño a lo clásico. Si tienes la intención de hacer toda una saga de películas, no acabas con dos de los tres asesinos en la primera. Pero el éxito que tuvo entre el publico (que como de costumbre, le llevó la contraria a los críticos oficiales) hizo que se buscara el modo de continuarla. En algunas películas añadieron nuevos miembros al clan que no habían salido en entregas anteriores, y en otras recuperaron a los dos caníbales que mueren en esta situando las historias cronológicamente antes de la primera.

El éxito de esta saga y la buena acogida general que tuvo, a pesar de ser solo un reciclaje de elementos ya vistos montones de veces, se debe probablemente a su variedad. Las películas de Wrong turn, aun manteniendo un mismo estilo y esencia, son menos parecidas entre ellas de lo que se parecen también entre ellas las de otras sagas similares.

Tenemos otro casi viernes trece en agosto. Lo aprovecharemos para revisar Wrong Turn 2

Wrong turn. 2003. Alan B. McElroy (guion) Rob Schmidth (director) Desmond Harrington, Julian Richings, Gary Robbins, Ted Clark (actores principales) Eliza Dushku (actriz principal) Summit Entertainment, Constantine Films. Editada en DVD en por DeAPlaneta Home Entertainment.

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