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domingo, 22 de octubre de 2023

DYLAN DOG (nº 2) Jack el Destripador

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                           ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                        

                                             Presentado por… el profesor Plot.
 

Saludos, ávidos lectores.

El nº 2 de Dylan Dog estuvo dedicado al famoso y polémico asesino londinense Jack el Destripador, que incluso enviaba pistas a la policía (en forma de poesías macabras) animándoles a atraparlo. 

El comic que muestro aquí corresponde a la edición de Zinco, el primero de los tres intentos que se han hecho en España, que yo conozca, de asentar el personaje. A diferencia de las otras dos ediciones, esta fue publicando los comics en su orden de aparición original en Italia.

La historia tiene lugar en 1986, que era el presente de la colección en ese momento. En una reunión espiritista, la médium invoca al espíritu de Jack el Destripador para que se manifieste ante los presentes. Y efectivamente, una bruma vaporosa con leve forma de cráneo aparece y flota sobre la mesa unos instantes. La médium le conmina a revelar su identidad, pero el cráneo afirma que su verdadera identidad siempre fue Jack el Destripador

La sesión termina y todo el mundo abandona la casa. Una misteriosa figura comienza a acechar a la médium por las solitarias calles, la acorrala, y la abre en canal con un cuchillo. Al día siguiente, una joven llamada Jane Sarandon se presenta en la oficina de Dylan Dog para contratar sus servicio como detective de lo sobrenatural. 

Jane es la hijastra de la mujer asesinada, y sospecha que quien acabó con ella no es otra cosa que una forma corpórea del espíritu de Jack que invocaron. Además, como la herencia que le queda por ello es más que sustanciosa, se ha convertido en la principal sospechosa de la policía. Su intención es por tanto que Dylan destruya o atrape de algún modo al retornado Jack el destripador y la deje así limpia de sospechas ante Scotland Yard. 

Jane es guapa y simpática, y ella y Dylan se lían casi de inmediato. Vale la pena aclarar que Dylan es un ligón y se lía con casi todas las chicas de esas características con las que se cruza, aunque por lo general estas relaciones no van más allá del numero en el que se inician.

Mientras Dylan y el inspector Bloch (un personaje habitual, que hace el papel equivalente al del inspector Lestrade en las historias de Sherlock Holmes) tratan de aclarar el crimen, se van produciendo otros. Uno a uno todos los asistentes a la sesión de espiritismo van siendo asesinados hasta que solo quedan dos: un anciano llamado Lord Dunsany (por el que Jane parece sentir un especial aprecio) y otro llamado Dewey. 

A modo de protección, Jane va a pasar la siguiente noche en la mansión de Lord Dunsany, junto con Dylan, Groucho, y un cerco policial oculto en torno a la casa dirigido por Bloch. 

Todo esto resulta inútil, porque un intruso parece moverse a sus anchas por la mansión. Decapita a Dunsany, y Jane desaparece de su dormitorio. Una llamada les hace saber a Dylan y Bloch que Jane está en su poder, y que se dispone a matarla. Ambos reconocen en la llamada la voz de Dewey, aunque quien llama afirma llamarse Jack. Dylan, que había estado anteriormente en la trastienda del museo de cera en el que trabaja Jane, reconoce el sonido característico del sistema de aire acondicionado del local. 

Sin decirle nada a Bloch ni Groucho, Dylan conduce a toda velocidad hasta el museo de cera. Allí se encuentra a Dewey degollado, y a Jane llorando. Jane afirma que Dewey, justo cuando iba a matarla, tuvo un momento de lucidez y arrepentimiento y se cortó el cuello a si mismo. Pero Dylan se da cuenta, por un detalle que no cuadra en su relato, que la asesina siempre ha sido ella. 

Nunca se invocó al espíritu de Jack el Destripador. Todo fue un montaje de la médium para impresionar a sus clientes, pero que Jane aprovechó como excusa para matarla. La motivación de Jane para matar a su madrastra es muy sencilla: su herencia. El acabar con el resto y meterles a todos en la cabeza la historia de un Jack el Destripador reencarnado ha sido una distracción.

Matar únicamente a su madrastra se habría notado demasiado. Matar a todo su grupo de espiritismo es algo que fácilmente puede achacarse a un psicópata. Fue Jane la que llamó a Dewey desde la mansión de Dunsany para citarlo en el museo, y la abandonó mientras todos estaban distraídos con la muerte del lord. Una vez reunida con Dewey le obligó a punta de bisturí a que llamara a la mansión afirmando haber raptado a Jane, para que Dylan y Bloch reconocieran su voz y esto le sirviera a ella de coartada.

Ahora Jane debe matar también a Dylan para que no la delate. Durante la pelea le hiere varias veces con un bisturí y Dylan termina derrumbándose contra el viejo panel eléctrico que controla el sistema de aire acondicionado. Este se detiene y el panel comienza a soltar humo y chispazos, que dan pie a un incendio. La pelea prosigue mientras el aire frio que mantiene la calidad de las figuras de cera se pierde rápidamente. De pronto, una estatua de cera parece moverse. Es precisamente la de Jack el Destripador. Se abalanza sobre Jane y su brazo armado desciende, clavándole profundamente una hachuela y matándola en segundos. 

Mientras Dylan abandona el museo de cera, huyendo de las llamas, se pregunta ¿Realmente vio a la estatua andar y golpear a Jane? ¿O la figura de Jack solamente vaciló y su brazo se desprendió por el calor, y la pérdida de sangre y la asfixia por el humo que él estaba sufriendo le hicieron ver visiones?

Esto último no se nos aclara. Los movimientos que hace la estatua, levantando un brazo y luego dejándolo caer, girándose e inclinándose específicamente hacia Jane, parecen muy precisos. Incluso Jane, al verlos, reacciona disparando un revólver contra la figura, como si ella también creyera que la estatua de Jack había cobrado vida para vengar la usurpación de su nombre. Pero estos movimientos podrían deberse a la pérdida de consistencia de la cera y a la dilatación del armazón de metal de las figuras. Y como el propio Dylan razona, su imaginación y el shock hipovolémico podrían haber completado el cuadro haciéndole ver que la figura de cera cobraba vida. Con el museo en llamas y la figura destruida ¿Quién puede asegurarlo? 🧐

Un nuevo caso de Dylan Dog pulsando aquí.  

Jack lo Squartatore. 1986. Tiziano Sclavi (guion) Gustavo Ramón Trigo (dibujo). Publicado en 1988 por Ediciones Zinco. 

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