LA DESPENSA

¡Saludos, hambrientos y hambrientas!
Hoy tenemos algo muy peculiar que encontramos en una tienda y no pudimos resistirnos a comprar, pese a saber que estábamos cayendo en uno de los trucos publicitarios más evidentes. Se trata de sopa de tomate con pasta de Los Vengadores… sí, sopa temática😅
¿Por qué compramos esto? Pues quizá porque en las películas de Los Vengadores (como grupo o las dedicadas a personajes concretos), entre tanto combate épico y tanto despliegue de superpoderes, siempre se ven pequeños momentos cotidianos que humanizan a los héroes, y muchos de ellos giran en torno a la comida. La escena del local de shawarma tras la batalla de Nueva York, en la que todos comen en silencio, agotados y todavía asimilando la magnitud de lo sucedido… Tony Stark devorando una hamburguesa al regreso de su cautiverio en Afganistán, porque lo necesitaba para sentir que realmente volvía a estar en casa… Drax comiendo nueces muuuy lentamente, convencido de que moverse despacio lo hace invisible… Son detalles que no aportan nada a la trama, pero al menos a mi me acercan mucho a los personajes; seres cuyos poderes o conocimientos los sitúan muy por encima de la persona común, y que pese a ello no pueden resistir la gazuza.
Los trocitos de pasta tienen la forma del emblema de Los Vengadores, el escudo del Capitán América, el martillo de Thor y el casco de Ironman.
Realmente hay un montón de escenas de comida en estas películas, y estoy convencido de que es algo que se hizo así con una intención. Esa en la que Tony Stark y Bruce Banner comparten un puñado de arándanos en el Helitransporte mientras conversan sobre cómo van a salvar el mundo me parece una genialidad, precisamente por lo sencilla y lo casual que se ve. La comida compartida, aunque sea un aperitivo, es una especie de lenguaje silencioso que une al grupo.
Además, siempre es bueno acompañar cada película con un picoteo adecuado. La tecnología moderna ya nos ha proporcionado sonido envolvente e imágenes 3D. Hay cines en donde las butacas traquetean sincronizándose con las explosiones o los derrumbes en la pantalla. Otros donde se rocía a la sala agua nebulizada, ráfagas de viento o determinados olores para que acompañen escenas concretas. Los mandos de las videoconsolas nos vibran en las manos cuando nuestro personaje dispara o recibe un impacto. Y los sistemas de realidad virtual directamente nos meten en la trama como un actor más... pero todavía no se ha logrado incorporar sabores a las imágenes.
De eso nos tenemos que encargar nosotros, teniendo a mano algo para engullir que cree un punto de conexión adicional cuando hacemos una pausa en las partidas o películas. No te vas a llevar un plato de sopa al cine, claro (a no ser...🤔) pero va perfecto para cuando vuelves a ver la película en casa.
😋🍜📺


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