MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

domingo, 22 de febrero de 2026

TRAINSILVANIA

 ALMACÉN DE MUNDOS COMPRIMIDOS

                                           Presentado por… Wormy & Leechy.
 

¡Saludos, vertebrados!

Hoy vamos a darle un vistazo a TrainSilvania, un sencillo juego de mesa con un componente de memoria en el que cada jugador controla a un grupo de monstruos clásicos (Drácula, el Hombre Lobo, Frankenstein y la Momia) que deben tomar el tren para regresar a sus hogares. El único transporte disponible es el viejo Expreso del Terror, un tren que recorre eternamente un circuito circular entre cuatro estaciones. El objetivo es hacer que cada monstruo baje en su parada.

Al comenzar la partida, cada jugador recibe sus cuatro monstruos, representados por unos tacos de madera en forma de asiento a los que se pega un adhesivo en la parte de abajo, de forma que el resto de jugadores no puedan ver qué monstruo ocupa cada asiento. Inicialmente estos asientos están fuera del tablero, cerca del jugador, y solo él puede mirar la base para comprobar qué monstruo va en cada uno. Cada jugador recibe también su mazo de cartas, lo baraja y roba tres. El tren se coloca en la estación inicial (la que corresponde a Drácula) y se juega por turnos.

En cada turno, el jugador activo debe jugar una carta de su mano y resolver su efecto. Después roba una carta para volver a tener tres. Si no quiere emplear ninguna de las que tiene en mano en ese momento, puede robar la carta superior de su mazo y jugarla, pero sin poder mirar antes cuál es y sin poder elegir después si quiere jugarla o no. Esto se hace como recurso de emergencia si el jugador quiere conservar las tres que tiene en ese momento para usarlas más adelante o no le conviene usar ninguna de ellas.

Las cartas permiten mover el tren entre una y tres estaciones, subir al tren un monstruo propio que se encuentre en la reserva o en la estación en la que el tren esté en ese momento, bajar un monstruo propio a la estación actual o recolocar uno de tus monstruos ya en el tren en el primer asiento si no está en él. Como solo es posible jugar una carta por turno, no podemos subir de la reserva al monstruo que corresponda con la estación en la que está parado el tren en ese momento para a continuación, bajarlo inmediatamente, ya que tanto una cosa como otra requieren el uso de una carta especifica y solo podemos emplear una por turno. 

Cuando el jugador sube un monstruo al tren desde su reserva puede mirarlo y elegir cual sube, pero es el único momento en que puede hacerlo. No puede levantar uno de sus asientos para mirar quién lo ocupa si ya está colocado en el tren o en una de las estaciones, ni mirarlo cuando lo sube desde una estación. Para subir un monstruo al tren simplemente toma la pieza del asiento y la coloca delante de todo. El tren solo tiene sitio para tres piezas de pasajeros, por lo que los monstruos que ya estaban en el tren se desplazan hacia atrás: el que estaba en primer lugar pasa al segundo, el segundo al tercero y, si había uno en el tercero, este baja a la estación actual, siempre boca abajo.

Un nuevo pasajero sube al tren. Se le coloca en la plaza delantera, desplazando al resto de pasajeros hacia atrás. 
Al haber ya tres pasajeros, el del tercer asiento se baja en la estación en la que se encuentre el tren en ese momento. 

Cuando un monstruo baja del tren, ya sea porque un jugador lo baja voluntariamente con una carta o porque ha sido expulsado por el desplazamiento de asientos, se coloca sin mirarlo en la estación donde se encuentra el tren en ese momento. Una vez sacados de la reserva, nunca vuelven a esta. El tren se mueve en sentido horario por las estaciones cuando los jugadores juegan cartas de movimiento. Esto hace que los monstruos suban, bajen, se mezclen y se pueda llegar a dudar cuál es cuál. Sabemos qué monstruo hemos subido, pero no podemos volver a mirarlo después y este puede bajarse del tren por acumulación de pasajeros en una estación que no le corresponde. 

En este caso nos tocará esperar a que el tren vuelva a estar en esa estación al inicio de uno de nuestros turnos y coincidir que tengamos en la mano una carta que permita subirlo para embarcarlo de nuevo. La forma más sencilla de no equivocarse es tener un solo monstruo en activo y no sacar otro de la reserva hasta que dejemos al anterior en la estación que le corresponda. Pero la partida termina tan pronto como un jugador cualquiera tiene a sus cuatro monstruos en una estación distinta cada uno, incluso si su último monstruo bajó del tren por haber sido empujado por la acumulación de pasajeros. Así que en este caso ir a lo seguro resulta un sistema demasiado lento.

Cuando al fin un jugador tiene cada uno de sus monstruos en una estación diferente, entonces el juego termina y se revelan todos. Cada jugador comprueba cuántos de sus monstruos están realmente en su estación correcta, y estos valen tres puntos. Los que estén colocados en el tren, todavía viajando, valen un punto. Los que aún se encuentren en la reserva o en una estación que no les corresponde no puntúan. El total de puntos determina al ganador, por lo que el jugador que ha cerrado la partida puede perder si se ha despistado (o ha tenido muy mala suerte con los empujones) contra otro que haya colocado menos monstruos en las estaciones, pero lo haya hecho correctamente.

Es un juego sencillo y entretenido, adecuado para jugarlo con los peques para que se acostumbren a usar y desarrollar la memoria y la estrategia como una herramienta más para lograr sus objetivos. Nos estamos acostumbrando tanto a que los juegos de mesa sean tan complejos últimamente, que los más pequeños simplemente no entienden sus mecánicas y a veces les frustra no poder unirse a nuestras partidas. Este se encuentra en ese punto en el que los peques se sienten capaces de jugarlo, incluso se sienten inteligentes por hacerlo cuando logran colocar algún monstruo en su lugar, y los adultos quemados por partidas interminables y rebuscadas al Twilight Imperium, Gloomhaven o Cthulhu Must Die podemos bajar revoluciones y descansar un poco al mismo tiempo que seguimos jugando a algo.

TrainSilvania. 2018. Paco Yañez (reglamento) Amelia Sales (ilustradora). De dos a cuatro jugadores a partir de seis años. Editado por Zacatrus!

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