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domingo, 5 de abril de 2026

UROTSUKIDŌJI (Tomo uno) La leyenda del señor del mal

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, degenerados lectores.

Hoy es el primer domingo de abril, es decir, el Día Mundial del Pene. Esta es una celebración originaria de Japón, donde se la conoce como El Festival del Pene de Hierro. En sus inicios era una fiesta llevada a cabo exclusivamente por mujeres, en la que estas se postraban en torno a figuras de penes gigantes para solicitar una buena salud y protección ante las enfermedades venéreas. 

¡Bueno, fiestas más raras encontramos por ahí si miramos un calendario! El caso es que me ha parecido una buena fecha para empezar a reseñar el manga de Chōjin Densetsu Urotsukidōji (La leyenda del Superdiós y el niño errante), en el que se basaron las películas que ya hemos comentado La leyenda del señor del mal y La matriz del demonio. En el momento de hacer esta publicación no tenemos la colección completa, pero iremos reseñando los tomos que hemos conseguido, y ya es algo que tenemos adelantado por si más adelante conseguimos el resto.

El manga apareció en 1986 y se lo considera el origen del popular subgénero tentacle. Es muy curioso porque se aleja del habitual estilo manga para mostrar un dibujo muy realista, con proporciones creíbles en los detalles anatómicos que suelen exagerarse muchísimo en el manga erótico (o en el manga en general), como son el tamaño de los ojos y de los pechos. También cabe destacar que, pese a ser básicamente un manga hentai (pornográfico), la historia no es, como ocurre habitualmente en este género, una simple excusa para mostrar escenas de sexo. Al contrario, nos encontramos con un argumento bastante trabajado.

Me llamó la atención también el cambio de personalidad de uno de los principales protagonistas respecto al anime, que es lo primero que conocí de esta franquicia. En el anime, Amano y su hermana Megumi son mucho más humanos de lo que se ve en este primer tomo del manga, tanto físicamente como en el sentido metafórico que se da a «humanidad» para referirse a conceptos como clemencia o empatía. El Amano que vemos aquí es literalmente un desgraciado, un auténtico miserable que no despierta la simpatía que tenía en el anime. El Amano del anime podía actuar como un demente, como si todo fuera una grandísima broma, pero en el manga es un personaje mucho más oscuro, más próximo a la naturaleza de bestia salvaje de su raza.

El manga comienza, de hecho, con Amano aparentemente recién llegado a Tokio (el anime tenía lugar en Osaka), paseando por las calles. Nada nos hace sospechar por el momento que se trata de una criatura venida de otra dimensión. Mientras anda distraídamente, se choca con un carrito de bebé que había cerca del bordillo de la acera, precipitándolo a la calzada justo enfrente de un camión que se dirige hacia él. La madre del bebé que va en el carrito se lanza a por él tratando de salvarlo. El resultado es que el conductor del camión, al dar un volantazo tratando de evitarlos, se estrella y se mata. Pese al sacrificio del conductor, la mujer es arrollada igualmente por el camión y muere también.

A Amano lo vemos en lo alto de un edificio, sentado en una verja tras haber dado un imposible salto de muchos metros de altura, y tiene en su regazo al bebé, al que se ha lanzado a salvar a una velocidad tal que nadie ha sido capaz de verlo. Esto es lo que se podría esperar de un héroe de manga, pero Amano no es un héroe. Ha reaccionado por instinto, pero una vez se ve con el bebé en su regazo no sabe qué hacer con él y se deshace del pequeño (que ha salido indemne del accidente) lanzándolo a un río, donde se hunde como una piedra. Lo más llamativo, por decirlo de algún modo, es que no se considera culpable de lo ocurrido y achaca el haberse tropezado con el carrito a una maniobra de los majin (makai, en el anime), los demonios que están tratando de acabar con el Chōjin. 

Para los que no conozcan esta obra, explicado de un modo muy básico, el Chōjin es un dios ancestral que cada tres mil años trata de encarnarse en la Tierra. De conseguirlo transformará el mundo en un paraíso según algunas leyendas, o lo destruirá según otras. Los humanos ignoran esto, pero existen dos facciones de seres que si conocen la existencia del Chōjin, los jyujinkai (las bestias, a las que pertenece Amano) y los majin (demonios). Ambos conviven en una especie de dimensión incompleta llamada el Inframundo, que está de algún modo conectada a la Tierra. Esto es otra diferencia importante respecto al anime, en el que la realidad estaba dividida en tres mundos: el de los humanos, el de los demonios y el de las bestias. En el manga original, demonios y bestias comparten un mismo plano. Los jyujinkai creen que el Chōjin convertirá la Tierra, y al Inframundo con ella, en un lugar de paz y felicidad eternas. Los majin piensan lo contario. Desde tiempos inmemoriales, cuando la siguiente aparición del Chōjin se acerca, algunos majin son enviados a la Tierra para encontrarlo y matarlo antes de que desarrolle todo su poder. Hasta ahora han logrado acabar cada vez con el humano en el que habría de encarnarse el Chōjin 

Volvemos al presente inmediato. Tras su tropiezo con el carrito, Amano llega al instituto donde se ha inscrito como alumno. Allí conoce a Nagumo, un chaval tímido del que los demás se burlan y que está obsesionado con una de las chicas de su clase, Akemi. Amano y Nagumo ven cómo una de las profesoras se lleva aparte a Akemi y la siguen para ver qué están haciendo. 

<===!Atención al sentido de lectura<===

Esta es la famosa escena del anime en la que la profesora viola a la alumna, proceso durante el cual se transforma en un monstruo que comienza a extender lenguas y tentáculos por todos lados. En el anime esta escena termina con un enfrentamiento entre Amano y el monstruo, revelándonos que ambos eran criaturas de otra dimensión. Aquí la cosa cambia un poco porque ese enfrentamiento no llega a producirse, y Amano permite que el majin viole a Akemi porque considera que todavía no es el momento de revelar su presencia. El majin percibe que hay cerca otro habitante del Inframundo, pero piensa que debe ser otro de los majin enviados a buscar al Chōjin. 

Este ataque provoca una especie de despertar sexual desviado en Akemi, que a partir de ese encuentro no puede dejar de fantasear con volver a ser violada por ese mismo demonio. Esto me pareció un detalle interesante porque es similar a lo que ocurre con las víctimas de los vampiros según la tradición clásica. A pesar del daño que estos causan a sus presas, estas ansían volver a ser mordidas. En ambos casos este efecto en la persona atacada (desear volver a ser atacada del mismo modo) podría ser un condicionamiento mental impuesto por la criatura, que de esta forma se asegura el volver a tener acceso a su víctima con mayor facilidad.

Durante los siguientes días en el instituto es la propia Akemi la que busca activamente quedarse a solas con la profesora para que esta vuelva a abusar de ella, sin que parezca importarle el hecho de que claramente no es un ser humano. Sin embargo, en otro de estos encuentros Amano sí desata su poder contra el demonio y vemos cómo este revela su auténtica forma. En el anime los majin/makai eran muy variados, casi criaturas únicas, pero en el manga son un conjunto de razas, cada una de ellas con un aspecto concreto. Los más habituales, como se verá más adelante, son unos con aspecto de reptiles, parecidos a una especie de humanoides con largas lenguas de sapo y colas prensiles. Además, en cuanto Amano mata al majin, la profesora a la que estaba sustituyendo aparece repentinamente, cerca de donde fue destruido este. Al parecer, en el manga los majin no se limitan a adoptar una forma humana falsa, sino que deben adoptarla de una persona concreta y, al hacerlo, esta es de algún modo sustituida, enviada a una especie de limbo.

Nagumo y Amano recogen a la profesora y la llevan a su propio apartamento, donde le explican lo ocurrido. Aunque al matar al majin que la había poseído, su cuerpo y el del lagarto se desdoblaron y volvieron a separarse, una parte de la esencia de este queda en ella de forma permanente: una especie de contaminación que, como en el caso de Akemi, altera su personalidad y hace que no pueda dejar de pensar en el sexo ni de masturbarse compulsivamente. Su mente está llena de recuerdos que van y vienen de lo que hizo mientras se encontraba bajo el control del majin, que la horrorizan y la excitan a partes iguales. Amano la convierte en su amante, según él, porque así la energía que le traspase al acostarse con ella irá contrarrestando la que el majin le dejó… aunque lo cierto es que suena más a una excusa para aprovecharse de lo vulnerable que es la profesora en ese momento.

En una de las ocasiones en que Amano está en el apartamento de la profesora, esta recibe la visita de otro majin, que llega a reunirse con el primero sin saber que este ha sido ya eliminado. Amano destruye a este también tras obtener de él algo de información. 

Es así como se entera de que los majin también están centrando en el instituto su búsqueda de aquel que ha de convertirse en el Chōjin, pero tampoco saben quién es. Aquí me ha llamado la atención una frase que suelta el majin, que dice «Solo quiero volver a casa con mi mujer». La idea de que estos demonios del inframundo con poderes psíquicos, que se dedican a violar mujeres y destripar hombres con las garras, tengan una vida relativamente común en su propio mundo con un hogar al que volver y una esposa que les está esperando, es bastante curiosa.

Por su parte, Nagumo y Akemi han empezado algo parecido a una relación normal, o todo lo normal que pueda ser estando los dos implicados en una trama de demonios de otra dimensión. Nagumo tiene pesadillas en las que es atacado por monstruos a los que destruye tras transformarse él mismo en un monstruo más grande y fuerte que ellos. En estos sueños Nagumo se llama a sí mismo El Chōjin, un nombre que Amano nunca ha pronunciado delante de él. Esto nos indica que Nagumo es el humano en el que va a reencarnarse el Chōjin, y que esta criatura ya ha empezado a manifestarse en él.

<===!Atención al sentido de lectura<===

A esto añadimos que una chica misteriosa está paseándose también por el instituto. Se trata de Megumi, aunque todavía no se nos revela que es la hermana de Amano. De hecho, estos dos no llegan a coincidir en ningún momento del primer tomo ni hacen ninguna referencia al otro. Megumi tampoco demuestra tener ningún tipo de poder, así que cuando se publicó esto todavía no se sabía qué papel jugaba. Ella se fija también en Nagumo y trata de seducirlo, provocando un malentendido entre él y Akemi.

Mientras ambos están reconciliándose, son atacados por dos majin. Estos tienen intención de matar a Nagumo, pero antes quieren asegurarse de que es el predestinado a convertirse en el Chōjin, como sospechan. Para forzarlo a revelar su naturaleza, uno de ellos inmoviliza a Nagumo mientras el otro empieza a abusar de Akemi. El plan es que esto despertará la energía de Chōjin que hay en Nagumo, y cuando esta se manifieste y empiece a transformar al chaval, ellos lo matarán antes de que adquiera suficiente poder como para volverse peligroso.

Desde cierta distancia, Amano contempla toda la escena, pero no interviene. Aunque Nagumo y él se han vuelto algo así como amigos, no hace nada por ayudarle porque él también está interesado en comprobar si Nagumo es el Chōjin. Pese a que Nagumo se da cuenta de que la situación que está viviendo es la misma con la que ha soñado, porque los monstruos son idénticos a los de sus pesadillas, la transformación que experimentaba en estas no llega a producirse.

Lo que sí ocurre es que el suelo se ve sacudido por un fuerte terremoto que, por algún motivo, hace que los majin huyan y los dejen tranquilos. Aparentemente ha sido algo casual, pero ha tenido lugar precisamente en el momento en el que Nagumo, con la esperanza de que el sueño fuera algo profético, estaba intentando transformarse voluntariamente en ese ser en el que se convertía en su pesadillas, para así poder salvar a Akemi de los majin.

Y así concluye este primer tomo de Urotsukidōji. Hasta que hagamos una reseña del siguiente, podéis darle un vistazo a la que hicimos sobre el anime que lo dio a conocer a la mayor parte del mundo pulsando aquí.

Chōjin Densetsu Urotsukidōji. 1986. Toshio Maeda (guion y dibujo). Publicado en 2016 por Yowu Entertainment.

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