LA COLECCIÓN DE FIERAS
¡Hola, raros!
No es lo que teníamos previsto publicar hoy, pero el inesperado y repentino sabotaje de nuestro reproductor de DVD por parte de unos gatos nos ha obligado a hacer un drástico cambio de planes. Así que vamos a salir del paso comentando otra de las figuritas de la colección BuMega.
El engendro que veremos hoy es Torospo, que mezcla las palabras italianas toro (toro) y rospo (sapo), y es claramente eso, una criatura que mezcla rasgos de toro y de sapo. Su minificha nos informa de que tiene Fuerza 3, Agilidad 3, Toxicidad 4 e Ingenio 6. Son puntuaciones extrañas para una criatura que debería combinar lo mejor de los toros y lo mejor de los sapos, porque su Fuerza y su Agilidad son promedios. Pero bueno.
Si observamos la figura, nos damos cuenta de que los genes que prevalecen son los de sapo. El cuerpo, la forma de la cabeza, el color de la piel y, sobre todo, las patas traseras parecen casi completamente de reptil. Tan sólo una pequeña joroba a la altura de los hombros y los propios cuernos revelan rasgos de toro. Y las patas delanteras se parecen más a brazos humanos, con los grupos musculares y articulaciones que tendría uno de estos, que a las patas de un toro o, ya puestos, a las ancas de un sapo.
Los dedos abiertos y separados de las patas delanteras hacen que tengan más aspecto de manos útiles que de pies. No presentan membranas interdigitales, por lo que debemos suponer que la criatura es básicamente terrestre, a pesar de su aspecto. Es un diseño muy extraño, más aún que el que ya vimos del lucertoratto, y que plantea muchas más preguntas sobre cómo criaturas tan dispares han podido llegar a reproducirse entre ellas con tal de sobrevivir. Aunque recordemos que el mundo que se describe no es la Tierra, por los que los tamaños y las biologías de las criaturas base pueden estar mucho más cercanas de lo que están sus equivalentes terrícolas.
La combinación de unas patas traseras claramente adaptadas al salto con una estructura torácica robusta sugiere que su ataque principal podría consistir en impulsarse con un salto de rana para combinarlo con una cornada frontal. Para que esto fuera viable, la criatura necesitaría una columna vertebral extremadamente flexible en la zona lumbar pero reforzada en la zona cervical para soportar el impacto de los cuernos. El resultado sería un salto corto pero repentino, sin carrera de impulso previa, seguido de una embestida con los cuernos. La piel de sapo posiblemente tóxica podría servir como defensa pasiva, mientras que la musculatura de los brazos humanoides le permitiría agarrar a su adversario para rematarlo. Un ataque rápido y letal pero que lo dejaría descolocado de no acabar con su adversario al primer intento.
📝👀Me lo apunto para introducirlo como monstruo saltador & corneador en una partida de algo.
Podéis ver otra figura de esta colección pulsando aquí.
Torospo. BuMega. Diramax SLR. Presentado en blindbag. Sin puntos de articulación. 2015.



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