MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

martes, 2 de junio de 2026

LUCERTORATTO de BuMega

 LA COLECCIÓN DE FIERAS

    Presentado por… Bem.

¡Hola, raros!

BuMega fue una efímera colección de figuras de goma dura lanzada al mercado en 2015 por la juguetera italiana Diramax SLR, especializada en blindbags. Se componía de veinte figuras divididas en cuatro bandos: la Tribu Jade, la Tribu Esmeralda, la Tribu Zafiro y la Tribu Ónix. Cada una de estas tribus se componía de cinco figuras, pero las figuras de la Tribu Ónix eran las mismas que las de la Tribu Zafiro, con una variación cromática más oscura. Así que, en realidad, las veinte figuras de esta colección eran solo quince figuras diferentes, ya que cinco de ellas aparecían por partida doble.

En la época en la que nuestro supervisor general consiguió tres figuras de BuMega, él viajaba bastante a Italia por motivos de trabajo. Casi todos los años su barco hacía una o dos paradas allí. En Italia, esta clase de juguetes únicamente se vende en los quioscos de prensa. Y, aparte de las que adquirió en 2015, en años posteriores le resultó imposible encontrarlas, así que probablemente tras esta primera tirada inicial no se hicieron más.

El problema de estas colecciones es que eran muy caras para el lugar y la época en la que se vendían. Italia arrastraba tres años de recesión y entró en 2015 en una recuperación muy débil. Los tres euros que costaba cada blindbag eran mucho dinero en ese momento, y más aún para un producto que literalmente comprabas a ciegas dentro de un sobre opaco y con altísimas posibilidades de obtenerlo repetido debido al limitado número de figuras distintas de la colección.

El caso es que no son malas figuras. De tamaño resultan adecuadas para utilizarlas como monstruos en algún juego de mesa de mazmorreo o en juegos de rol. Son, además, monstruos quiméricos bastante interesantes, siendo cada uno de ellos una mezcla de varias especies animales diferentes. El nivel de detalle es bueno y el de pintado aceptable, y para quien se le dé bien ese tipo de cosas siempre es posible repintarlos para adecuarlos más al papel que quiera darles en sus juegos.

Fuera de esto, únicamente como figuras para coleccionar tal cual o para jugar con ellas, que es para lo que se vendían, lo cierto es que tres euros por cada una sin poder elegirlas era caro. Cada figura venía acompañada de un pequeño catálogo donde se nos daban cuatro puntuaciones para la criatura en cuestión: Fuerza, Agilidad, Toxicidad e Ingenio, oscilando los valores entre un mínimo de uno y un máximo de seis. El que vemos aquí es Lucertoratto, de la Tribu Zafiro. El nombre mezcla las palabras italianas lucertola (lagartija) y ratto (rata). Sus puntuaciones son Fuerza 2, Agilidad 5, Toxicidad 3, e Ingenio 6. 

El catálogo incluía fotos de toda la colección y una historia de trasfondo que os transcribo integra aquí. Es una traducción casera pero creo que muy aproximada.

En la superficie de Bumera viven tres tribus de bumegas, cada una en una guarida protegida por una barrera de diamantes: la Tribu Zafiro en la Guarida Azul, la Tribu Jade en la Guarida Amarilla y la Tribu Esmeralda en la Guarida Verde. Por orden directa de su líder, cada bumega es capaz de dividirse en dos para que su copia abandone su propio refugio y luche sin límites de tiempo. La atmósfera de Bumera está saturada de gas e incluso los bumega son incapaces de adaptarse a ella al cien por cien.

También hay una cuarta tribu. Está compuesta por los bumega de Ónix de la Guarida Oscura, que nacieron por la debilidad del líder de la Guarida Zafiro, quien, a diferencia de los otros dos líderes, tiene una naturaleza inquieta y recalcitrante. Mucho más voluble que los demás jefes, el líder de los bumega Zafiro ha perdido el control de su doble, el líder Ónix, quien ha creado una tribu aparte que vive en una guarida subterránea. Por lo tanto, los bumega de la Guarida Zafiro son los únicos que ya no pueden separarse, puesto que sus dobles solo responden ante el líder Ónix.

El objetivo de los bumega Ónix es derrotar a los otros bumega para ocupar sus guaridas diamantinas. La Tribu Ónix no es la única que odia a los bumega de las tres guaridas. De hecho, su rebelión está guiada y fomentada por una mente aún más sublime y poderosa que la del líder Ónix. Bumera (el propio planeta en el que viven) es cínico, falso y engañoso; odia a sus habitantes parásitos más que nada, influye e instiga las mentes de los tres líderes para mover los hilos y acelerar el ciclo evolutivo de los bumega, que para Bumera solo puede tener un final: la extinción total.

Es un trasfondo que, si os paráis a analizarlo, es terrorífico y tremendamente deprimente. El propio planeta Bumera se nos presenta como un personaje hostil. Se aleja de la idea clásica de la Madre Naturaleza, siendo en su lugar una entidad que odia conscientemente a los seres que han crecido sobre él y los percibe como parásitos. Eso ya de entrada es un planteamiento muy duro y oscuro para un juguete infantil, donde el mundo que habitan sus personajes suele ser un entorno neutro cuando no algo idílico a proteger de una fuerza invasora o destructiva. Aquí el propio planeta es el enemigo final de sus habitantes.

Se nos indica, por ejemplo, que Bumera «acelera el ciclo evolutivo» de sus habitantes y manipula sus mentes para llevarlos a la extinción. El texto recalca explícitamente que el final «solo puede ser la extinción total». Para un trasfondo de juguetes infantiles, eso es inusualmente derrotista e incluso nihilista. No hay bandos diferenciados en buenos y malos, solo diferentes grupos enfrentados entre ellos y todos con el mismo objetivo, que no es otro que sobrevivir en un entorno en el que ya se ha vuelto imposible hacerlo.

Al principio del texto de trasfondo nos dicen que las criaturas pueden crear dobles suyos para enviarlos a luchar fuera de sus cuevas. Entiendo que esto significa que el original permanece dentro de la cueva, controlando a su doble para que este luche y muera fuera de la cueva atacando a los otros clanes, y que cuando el doble muere el original puede generar otro. Esto parece una forma de supervivencia extrema desarrollada precisamente por la letalidad del mundo viviente en el que habitan. Esto es exactamente lo contrario de la fantasía infantil típica, donde los héroes protagonistas luchan personalmente en primera línea. Aquí los protagonistas no luchan nunca, sino que envían a sus dobles a hacerlo por ellos para mantenerse a salvo. Incluso esta medida desesperada está fallando, como vemos en el caso de la Tribu Zafiro, que ha perdido el control de sus replicas y estas se han convertido en un recurso más del planeta Bumera para exterminarlos.

Y por último, está el hecho de que todas las criaturas parezcan híbridos de al menos otras dos criaturas. También me da que pensar que, en un intento extremo de sobrevivir, todas las razas originales que vivían en este mundo se fueron hibridando entre ellas. Quizá por pura necesidad, porque estas razas habían ido menguando en número hasta tal punto que ya no encontraban parejas de su propia especie y no tuvieron más remedio que reproducirse con los miembros más compatibles de otras.

En un ecosistema sostenible las especies solo se hibridan cuando están muy emparentadas o comparten nicho ecológico. Pero en el trasfondo que se nos describe, en un planeta que ha alcanzado conciencia de sí mismo, que considera toda la vida que lo cubre como parásitos y busca activamente su extinción, las especies originales se han reducido a tan pocos individuos que ya no encuentran pareja de su propia especie. Y para no desaparecer, recurren a la única opción disponible: reproducirse con lo más compatible que quede vivo.

La hibridación masiva de los bumega no es una exhibición de poder como ocurre a menudo con criaturas fantásticas como grifos, basiliscos o mantícoras, que toman lo más destacable o envidiable de varias razas depredadoras distintas. En su caso, es una mezcla de genes a la desesperada cuyo único objetivo es sobrevivir en un planeta que hace todo lo posible por matarles. No es un mundo de «monstruos chulos» como los Pokemon. Es un mundo donde las pocas formas de vida que quedan están tan al borde de la extinción que se reproducen con cualquier otro ser vivo disponible para no desaparecer. Sinceramente, quien concibiera esto como trasfondo para un juguete infantil merece un cambio de departamento... o una camisa de fuerza... o mejor ambas cosas.

A su favor, diré que la colección hizo honor a su trasfondo, porque al año siguiente de salir al mercado los BuMega ya se habían extinguido como producto.

Lucertoratto. BuMega. Diramax SLR. Presentado en blindbag. Sin puntos de articulación. 2015.

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