MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

jueves, 30 de julio de 2026

EL SABIO MAESTRO MONO & OCTAVO ANIVERSARIO

   Presentado por... el Supervisor General.


Hoy celebramos el octavo aniversario de la creación de este blog de la fundación de esta pequeña colonia, que transmite desde un lejano planeta con nombre absurdo. Ha sido un año flojo, solo 229 entradas para un total de 2530, pero en el que hemos escrito más que nunca. Las entradas tienden a ser cada vez más largas desde que nos acostumbramos a redactarlas al dictado con un micrófono en lugar de escribirlas con el teclado. Aunque el pulido final con el teclado sigue siendo necesario, lo cierto es que se ahorra muchísimo tiempo.

Para que esta no sea una entrada sin contenido, os muestro al Sabio Maestro Mono, otra pieza legendaria de mi colección. A los que llevéis más tiempo por aquí puede que os resulte familiar porque ya fue el artículo que mostré para el cuarto aniversario del blog. De algún modo me las apañé para borrar accidentalmente esa entrada hace un par de años, mientras hacía una de mis rondas de revisión en busca de faltas de ortografía o frases que se pudieran explicar mejor. Como es algo que no puede quedarse sin su entrada en el blog, y no puede ser una entrada cualquiera, lo vuelvo a subir coincidiendo con un aniversario.

Os podrá parecer que solo es una de esas figuras hechas con una cáscara de coco y madera de cocotero, de las que venden de recuerdo en las ciudades costeras. Y sí, es exactamente eso, pero es también la primera cosa que estuve ahorrando para comprar con mi propio dinero.

Debía tener unos nueve o diez años, y estaba con mis padres y hermanos veraneando en Santa Pola (en la costa este de España). En una de las veces que salimos a pasear vi esta figura en el escaparate de una tienda y me enamoré de ella inmediatamente. Sin duda en esto influyó que en esa época estuvieran emitiendo una increíble serie de aventuras llamada Cuentos del mono de oro. La posibilidad de tener mi propio mono tallado en madera era demasiado tentadora. Naturalmente se lo pedí a mis padres, y la respuesta que me dieron fue que, ya que me estaban dando dinero todos los días, que ahorrara para comprármelo yo.

Era cierto: cada día durante esas vacaciones nuestros padres nos daban a mis hermanos y a mí 25 pesetas para que fuéramos a jugar una partida a un salón de arcade que  había cerca de la casa donde veraneábamos o nos compráramos algunas chuches. No recuerdo cuánto valía el mono, pero debían ser unas 350 pesetas, porque estuve cerca de dos semanas (dos semanas que se me hicieron eternas) privándome de mi partida diaria al Mysterious Stones o al Double Dragon para reunir lo suficiente para comprar el mono. Fue como una de esas conjunciones planetarias chultunianas, pues coincidió el que pasaran por televisión esa serie con que ese año fuera también el único en que nuestros padres nos dieran dinero para que lo gastáramos a discreción.

Y cuando lo compré al fin, se convirtió en el elemento central de todos mis juegos con los Playmobil durante el resto del verano, en los que recreaba o improvisaba aventuras al estilo de las de Cuentos del mono de oro o Indiana Jones. Siempre aparecía el mono haciendo el papel de enorme ídolo nativo con algo valioso en su interior que había que conseguir. No sé si fue alguno de mis hermanos o yo mismo el que le pusimos el mote de “sabio maestro mono”, pero lo ha mantenido hasta la fecha.

Es, como digo, la primera cosa que ahorré para comprar, y aún la conservo. Actualmente ocupa un lugar de prestigio, en la parte alta de una de las vitrinas de mi pequeño museo personal. Después de todo, no hace falta que un mono sea de oro para que sea muy valioso.

Y hablando de cosas valiosas, aquí os ponemos también una foto de nuestra tarta de aniversario… que en esta ocasión es un sándwich de jamón ibérico. Con la capitál del país ardiendo y el resto siendo vendido por partes, no me ha parecido un buen momento para poner una foto de algo dulce. Además, hay que reivindicar el jamón como alimento nacional... mientras todavía nos permitan comerlo.

2 comentarios:

  1. Buena serie la del mono de oro. Ya tuviste fuerza de voluntad para conseguir ahorrar, aunque mirar como otros jugaban en los recreativos era el stream de aquella época. Felicidades por los 8 años

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    1. ¡Gracias! A ver si seguimos aquí dentro de otros ocho.
      La verdad es que me costó la vida misma privarme de esa partida diaria al arcade, siendo además un crio. Podría considerarlo el primer Level up! de mi vida.

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