EL GRAN BAZAR

Bienvenidos, amigos coleccionistas.
Estoy dedicando unos días relativamente tranquilos a ordenar trastos y hacer unas cuantas reformas más, porque por la base seguimos en fase de gatificación😺con todo lo que ello implica.
Aprovechando que estamos moviendo trastos de sitio, estos días voy a mostraros algunos de ellos antes de volverlos a guardar, porque quién sabe cuándo saldrán a la luz de nuevo.
Esto que vemos aquí, por ejemplo, es un casquillo o vaina de OTO Melara, que conservo de mis años de servir a la patria navegando por la procelosa mar océana.
Se trata un proyectil de artillería naval de calibre 76, lo que lo sitúa en el arco de artillería ligera. Lo he colocado junto a un mucho más reconocible cartucho de escopeta calibre 12, porque sin un objeto que sirva como referencia de tamaño es difícil hacerse una idea de sus auténticas dimensiones.
El OTO Melara se emplea tanto para defensa antiaérea como para ataque a otros buques o a instalaciones costeras. Es un arma bastante versátil y muy apreciada por las marinas de medio mundo.
Para los que les gusten los datos técnicos, un cartucho completo pesa trece kilos, de los cuales tres corresponden a la carga de pólvora. Esto basta para propulsar el proyectil (la cabeza explosiva) a una distancia de entre 16 y 20 km, y a una velocidad aproximada de 3300 km/h.
El proyectil en sí contiene alrededor de 700 g de alto explosivo (tipo Comp-B o similar). Dicho así no parece gran cosa, pero equivale a la explosión simultánea de 3´5 cartuchos de dinamita en un mismo punto de área reducida, y a esto hay que sumar el daño secundario por metralla que produce el propio metal del proyectil al fragmentarse.
Lo más interesante, sin embargo, es su cadencia de fuego. La gente que no está familiarizada con ellas suele imaginar las armas de artillería como de recarga y disparo lento, pero un OTO Melara es capaz de disparar, en condiciones óptimas, unos ciento veinte proyectiles por minuto. Ciento veinte proyectiles como este de aquí, de 85 centímetros de largo y trece kilos de peso. Eso implica que es capaz de concentrar en un mismo punto, y en solo 60 segundos, la potencia de fuego equivalente a detonar unos 420 cartuchos de dinamita, lo que basta para hacer trizas un barco de guerra o una base costera en un instante.
Y bueno, ahora que ya lo habéis visto, voy a buscar algún rincón bonito en el que colocarlo hasta que vuelva a tocar reformar algo o mover muebles de sitio. Porque seamos sinceros, yo lo guardo como recuerdo de una etapa de mi vida ya pasada, pero aparte de como curiosidad que mostrar a las visitas, no sirve para nada más😅


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