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lunes, 19 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 19) La casa de los horrores

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Un grupo de novatos de la fraternidad se dispone a pasar su iniciación! ¡Se aceptan apuestas sobre cuantos de ellos lograrán salir con vida, si es que alguno lo hace! ¡Extra!¡Extra!


Un grupo de chavales está tratando de superar una de esas ridículas y esperpénticas novatadas para ingresar en una fraternidad universitaria estadounidense. La prueba final consiste en adentrarse en la Mansión Palmer, una gran casona familiar situada en las afueras del pueblo. Los tres candidatos deben entrar de uno en uno portando una linterna, y tienen que mostrar su luz a través de la ventana del primer piso, después por la del segundo y, finalmente, por una ventana de la buhardilla. De ese modo demostrarán que han llegado hasta arriba y superado la prueba.

El primero de los chicos entra, instigado por las burlas y amenazas de sus futuros hermanos de fraternidad. Poco después, la luz aparece en una ventana del primer piso y, a continuación, en una del segundo. Sin embargo, nunca llega a verse en la ventana de la buhardilla.

Pensando que es un cobarde que se ha quedado temblando en algún rincón de la casa, los miembros de la fraternidad envían al segundo aspirante. La historia se repite. La luz aparece en una ventana del primer piso, luego en otra del segundo, pero jamás en la del tercero.

El último de los chavales quiere renunciar a formar parte de la fraternidad, pero no se lo permiten. Mediante amenazas lo obligan a entrar en la mansión. Una vez más ocurre exactamente lo mismo: luz en la ventana de la primera planta, luz en la de la segunda y oscuridad absoluta en la tercera.

Harto de la situación, convencido de que los novatos se están burlando de ellos, Wilton, el más bravucón y desagradable de todos los miembros de la fraternidad, coge una linterna y entra él mismo en la casa.

No se conforma con mostrar la luz desde las ventanas. Rompe el cristal de una ventana de la primera planta con la linterna para demostrar su valentía ante sus compañeros. En la segunda planta hace exactamente lo mismo. Todos esperan verlo aparecer después en la buhardilla, pero nunca llega a hacerlo.

Transcurrido bastante tiempo, el resto del grupo reúne por fin el valor necesario para entrar en la mansión. Eso sí, no lo hacen solos como obligaban a hacer a los novatos, sino todos juntos. Armados con la única linterna que les queda, suben hasta la buhardilla.

Allí encuentran a Wilton sentado en el suelo. Su cabello ha encanecido por completo y parece hallarse en estado catatónico. Los jóvenes llaman a la policía, que registra exhaustivamente la casa. Sin embargo, no encuentra ni rastro de los tres novatos ni nada que pueda explicar el estado físico y mental de Wilton.

La mansión es inspeccionada durante varios días, sin resultado. Finalmente, para impedir que otra fraternidad intente repetir aquella prueba, las autoridades deciden incendiar el edificio.

Y así acaba la historia: sin que jamás llegue a saberse qué ocurrió con los tres novatos desaparecidos ni qué fue exactamente lo que vio Wilton en la buhardilla.

Lo mejor de esta historia es que como lectores terminamos exactamente igual que los protagonistas: sin respuestas. Y, en el terror, muchas veces lo desconocido resulta mucho más inquietante que cualquier cosa, por horrible que sea, a la que se puede dar una explicación. 

De hecho, esta es una de las historias que se adaptaron para la versión televisiva de Historias de la Cripta (1989-1996). Se le cambió el final por otro en el que lo que mataba a los chavales que entraban a la casa eran unas mujeres vampiro. Sinceramente, este es uno de esos casos en los que explicar en qué consiste la amenaza hace que esta resulte, paradójicamente, menos amenazante que simplemente dejar la incógnita. El final de la historia original nos deja con la duda ¿Qué ha pasado con los tres novatos y qué ha hecho envejecer en segundos al que va a buscarlos? Eso es mucho más inquietante que decirnos simplemente que unas vampiresas los mataron.

Puedes ver en orden de publicación todas las Historias de la Cripta ya reseñadas pulsando aquí.

House of horror. 1951. Guion de Ivan Klapper. Dibujo de Harvey Kurtzman.  Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

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