Presentado por...Zag.
¡Extra! ¡Extra! ¡Sección de objetos perdidos! ¡Se ha extraviado una mano de buena calidad! ¡Apta para tocar el piano, pintar cuadros y robar prometidas! ¡Si alguien la encuentra, que avise a la redacción para devolvérsela al dueño! ¡Extra! ¡Extra!
El doctor en cirugía Emmanuel Helman, en busca de un poco de paz y tranquilidad, ha decidido pasar unos días en su pequeña cabaña en el bosque; un lugar tranquilo y aislado que le permitirá despejar su mente. Cuando llega a ella le sorprende encontrarse un paquete postal pulcramente colocado justo delante de la puerta ¿Quién sabía qué se dirigía allí?
Lo recoge y entra en la cabaña. Lo primero que hace es encender el fuego para desterrar el frío. Una vez instalado en la casita, frente al fuego, reflexiona sobre el día en que cometió el error de llevar a su prometida, Virginia, a un concierto. Recuerda el modo en que Virginia se quedó mirando fascinada al pianista, Vladimir Borrstein. Fascinada hasta el punto de sentir la imperiosa necesidad de conocerlo al final del concierto, sin importarle lo que opinara Emmanuel al respecto. Virginia y Vladimir quedaron mutua e inmediatamente prendados el uno del otro. A partir de ese momento, Virginia fue distanciándose cada vez más del doctor, aunque sin romper realmente su compromiso en ningún momento, hasta el mismo día en que le anunció que lo suyo con el pianista había avanzado ya tanto que se iban a casar.
El doctor era sensato, tranquilo y predecible y, por tanto, la opción aburrida. En cambio, el pianista, que también pintaba cuadros (era un artista a muchos niveles, además de un galán) viajaba por el mundo dando conciertos y tenía un alma creativa. Vladimir era la opción emocionante y Virginia optó por la emoción antes que por la seguridad.
Una noche, el destino quiso que el pianista se cortara en una mano mientras cocinaba, estando ya conviviendo con Virginia. Esta lo llevó con su ex, pensando que iba a darles un trato preferente para evitar listas de espera. Y sí, efectivamente, Emmanuel les dio un trato preferente porque esto le daba la oportunidad de truncar para siempre la vida de ese hombre que le había robado a su prometida. Inventando unas complicaciones que en realidad no existían, Emmanuel le amputó la mano a Vladimir, destruyendo su carrera. Este se suicidó poco después, lanzándose a las vías y dejándose arrollar por un tren.
Todo esto está dando vueltas en la cabeza del doctor cuando recuerda que todavía no ha abierto el paquete que encontró en la puerta de su cabaña. En cuanto lo hace, se encuentra con una mano cortada.
Esta salta de inmediato a su cuello y trata de estrangularle. Arrancándose la mano del cuello, la lanza rápidamente al fuego, pero la mano reacciona trepando por la chimenea y saliendo al exterior, donde se queda dando vueltas alrededor de la cabaña, como acechándole.
La mano hace varios intentos más de acabar con él, volviendo a entrar en la casa por donde puede. En uno de ellos se aferra fuertemente a su cuello hasta matarlo. Varios días después, la policía encuentra su cadáver, pero es una de las propias manos del doctor la que está aferrando su cuello, como si él mismo se hubiese estrangulado en medio de una pesadilla.
¿Existió en realidad la mano del pianista? ¿O todo, incluso el propio paquete en el que esta venía, formó parte del delirio del doctor provocado por la culpa? En mi opinión, la respuesta a esto la tenemos, de hecho, en la viñeta de presentación que os puse al principio, en la que vemos al Guardián de la Cripta hablándonos de la historia que vamos a ver a continuación. Está leyendo un libro a la luz de una vela colocada sobre un cráneo, pero lo importante es el libro sobre el que está ese cráneo, que ya nos da a entender cuál es la verdad.
Puedes ver ahora una historia sobre un cadáver con el sueño muy ligero pulsando aquí.
The maestro´s hand. 1950. Guion y dibujo de Al Feldstein. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.



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