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lunes, 12 de octubre de 2026

LA MANSIÓN ENSANGRENTADA

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

Presentado por... Pecky.
 

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Vamos ahora con una película clásica de terror y asesinatos: La mansión ensangrentada. El título original es The Dorm That Dripped Blood, algo así como El dormitorio que chorreaba sangre, aunque en este contexto «dormitorio» no se refiere a una habitación, sino a todo un edificio comunal de habitaciones, como los dormitorios universitarios. 

De hecho, se trata exactamente de eso: de un edificio de dormitorios de universidad o fraternidad que va a ser demolido. Faltan dos semanas para ello, así que se ha dado la oportunidad a cuatro estudiantes de que sean ellos los que se encarguen de sacar todos los muebles, empaquetar todo el menaje, contar y clasificar todos los electrodomésticos recuperables, documentos que puedan quedar, etcétera, y dejarlo todo preparado para que los transportistas vengan a recogerlo antes de la demolición del edificio.

Hacen coincidir esto con las vacaciones de fin de año, de modo que van a estar solos. No solos en el edificio, sino en todo el campus. No me digáis que no es una situación perfecta para que un asesino o un típico psicópata entre en liza. Nuestros afortunados estudiantes y víctimas potenciales son Joanne y Patti por el lado de las damas, y Brian y Craig por el de los caballeros. Pero como cuatro víctimas solas son bastante poquitas, más aún teniendo en cuenta que hemos de suponer que una o dos sobrevivirán, vamos a añadir un poco más de carnaza.

En un principio, los que se iban a quedar eran cinco, contando con una tercera chica, pero en el último momento esta se echa atrás y sus padres vienen a buscarla. Se trata de Debbie. Ellos son las primeras víctimas: al padre, el asesino le machaca la cabeza con una garrote de pinchos casero; a la madre le corta el cuello con cable de metal; y a la propia Debbie le pasa por encima con el coche de sus padres y la aplasta. 

El cadáver del padre queda abandonado en una escalera. Los otros dos cuerpos terminan en el maletero del coche, que el asesino se lleva con él. Ya sabemos que su arsenal es variado y que es lo suficientemente inteligente para conducir. No se trata de un psicópata tipo Jason y probablemente tampoco de una entidad sobrenatural.

También está por el recinto Hemmit, un tipo extraño que suele rondar por la zona, y al que vemos deshacerse de algunas cosas en un contenedor de basura y recuperar de este un listón de madera. Es un personaje que está puesto ahí de forma tan clara para que sospechemos de él que lo podemos descartar como el asesino casi en automático.

Y tenemos también a Bill, el de mantenimiento, que se queja de que alguien le ha robado su mejor taladro. ¿Un taladro? Bien, bien. Los taladros siempre dan mucho juego en estas películas.

Una de las noches que el grupito está relajándose, jugando al billar, ven a Hemmit espiándoles a través de una de las ventanas y algunos de ellos salen a buscarle. No dan con él y, además, es una escena demasiado larga, en la que pasa un minuto tras otro y simplemente vemos a los personajes andando en la oscuridad, buscando al dichoso individuo que no aparece por ningún lado. Van a buscarlo también a su habitación porque, aunque no se deja en ningún momento claro quién es o qué hace ahí, parece que forma parte del personal del instituto. Al final es una secuencia larga que no lleva a nada.

Bill, en cambio, tiene suerte con su problema, porque en un momento en el que está lavándose la cara, inclinado sobre un fregadero, el asesino se acerca por detrás y le deja clavado el taladro que había perdido en el cráneo. Lo de que tiene suerte lo digo porque al final recupera el taladro, aunque reconozco que lo de morirse en el proceso es un pequeño inconveniente.

El siguiente crimen del psicópata es el que más me duele de toda la película; aprovechando un descuido de los demás, machaca con la garrota de púas la mesa que tenían preparada para la cena, echando a perder dos pollos asados enteros y un par de fuentes de patatas fritas, además de una botella de vino. ¡Eso sí que es un auténtico horror!

El caso es que llevamos ya más de la mitad de la película y ninguno de los cuatro que parecía que iban a ser las víctimas ha muerto todavía. No es que me queje mientras vayan cayendo personajes secundarios, porque, a medida que estos mueren, siguen apareciendo más. Hablando de personajes secundarios, un policía aparece para investigar el asesinato de la cena, ya que el grupito llama a comisaría para denunciar un acto de vandalismo dentro del campus, ya que, técnicamente, ha sido eso. Ellos sospechan de Hemmit, aunque no pueden probarlo. El policía se limita a tomarles declaración y se marcha

Cuando el psicópata por fin se decide a acabar con el grupito inicial, parece que le entran las prisas. A Brian vemos cómo le clava algún instrumento afilado en un brazo y, más tarde, nos lo encontramos descuartizado sobre una mesa. A Patti la noquea de un golpe y la mete, aún viva, en una enorme olla de vapor a presión para que se cueza. Cuando ya solo quedan Joanne y Craig, estos deciden al fin huir del edificio. Y en su precipitado escape se topan de frente con Hemmit, que los ataca inmediatamente. ¡Entonces sí era él el asesino! Tenía toda la pinta de ser una de esas falsas alarmas que están ahí puestas solamente para que sospeches de él, pero parece que finalmente era el asesino, porque aturde de un golpe a Craig y, a continuación, persigue a Joanne a lo largo de aulas y pasillos. Sin embargo, hay algo en lo que va balbuceando mientras la persigue que nos hace dudar de nuevo. Dice que él está ahí para intentar salvarla, para protegerla. Está claro que está obsesionado con ella, así que nada de lo que diga tiene realmente valor, pero ¿podría ser que realmente el asesino sea otro y Hemmit esté intentando, de algún modo, proteger a Joanna?

Esta logra darle esquinazo y reunirse de nuevo con Craig. Entre los dos consiguen acabar con Hemmit mediante el siempre fiable procedimiento de hachazo en la cerviz... y entonces Craig revela que quien mató a todos los demás fue él. Es él quien está obsesionado con Joanne y los ha matado a todos porque, de algún modo, en su mente, esto demuestra lo mucho que la ama. A la mente de un loco no hay que buscarle lógica. Joanne escapa de nuevo y empieza la fase de recuento de cadáveres, en la que, al ir recorriendo las diversas salas del edificio, va encontrándose con los cuerpos de todos los otros personajes muertos hasta ese momento.

Un secundario que había aparecido antes, una especie de chatarrero que iba a comprar un lote de mesas del edificio, aparece en plena noche sin motivo aparente. No viene a recoger las mesas, porque eran un montón de ellas y llega a medianoche sin nadie que le ayude a cargarlas. Además, antes le había preguntado a Joanne si estaba ella sola en el edificio, así que podemos entender que sus intenciones eran otras... Buenas o malas, pero otras. El caso es que llega. 

Cuando entra en el edificio y se da cuenta de lo que está pasando, se enfrenta a Craig, que deja a Joanna noqueada en otra sala para enfrentarse al chatarrero. En ese momento aparece el policía que vimos antes acompañado de otro. Pero cuando los policías ven al chatarrero y a Craig peleando, disparan contra el primero y lo matan. Dan por sentado que el chico más joven tirado en el suelo es el bueno de la historia y que el hombre mayor, que claramente le ha dado una paliza gracias a su mayor fortaleza física, es el malo, y se lo limpian a tiros.

A continuación, y esto es con diferencia lo más original de la película, Craig (que tiene mucha labia) convence a los policías para que le dejen solo y se vayan a revisar otras partes del edificio y a buscar ayuda. Entonces él va hacia el lugar donde dejó a Joanne inconsciente, la toma en brazos y baja al sótano, donde se encuentra la caldera de la calefacción central del edificio. Le vemos avanzar hacia la caldera con la portezuela abierta, al otro lado de la cual hay un infierno de llamas. Se nos da a entender que embute a la todavía viva pero inconsciente Joanne en el horno y, justo a continuación, se mete él mismo reduciéndose los dos a cenizas en una especie de unión romántica definitiva. En su mente, esa es la forma de estar siempre juntos.

¿Un final en el que el psicópata asesina a la final girl al mismo tiempo que se destruye a sí mismo? Estoy tratando de hacer memoria, y creo que es la única película de estas características en la que he visto algo parecido.

En fin… un slasher universitario de los años ochenta de bajo presupuesto ¿Qué más se puede pedir? No tiene la personalidad de películas como Halloween o Viernes 13, pero sí consigue transmitir una sensación constante de peligro, y el asesino utiliza métodos muy variados. En muchos slashers de la época el villano acaba identificado con un arma concreta (machete para Jason, motosierra para Leatherface, garras para Freddy, cuchillo de cocina para Michael Myers) mientras que aquí cada asesinato parece más algo oportunista e improvisado que otra cosa, como si matara a cada uno con lo que tiene a mano en ese momento. Y eso quieras que no hace que las muertes resulten menos rutinarias. Es cierto que hay algunas partes lentas y de relleno, pero lo curioso y original del final compensa el haber tenido que tragárselas.

The Dorm That Dripped Blood. 1982. Stephen Carpenter, Jeffrey Obrow, Stacey Giachino (guion) Stephen Carpenter, Jeffrey Obrow (directores) Stephen Sachs, David Snow (actores principales) Laurie Lapinski, Pamela Holland (actrices principales). Jeff Obrow Productions.

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