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jueves, 15 de enero de 2026

EL GUERRERO DEL ANTIFAZ (nº 46 a 47) Nómadas y piratas

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, nobles caballeros y damas.

Siempre di por supuesto que las fiestas de Moros y Cristianos eran algo que solo se celebraba en España, pero hace poco me enteré de que se celebran también en otros países de habla hispana o en los que España dejó parte de su cultura y tradiciones. 

En Portugal, Francia e Italia existen variantes históricas vinculadas a recreaciones de batallas o celebraciones religiosas. En la época en la que España tuvo provincias (que no colonias) en América, estas festividades llegaron hasta México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y Argentina, cada una con adaptaciones locales muy marcadas. También se conservan versiones en Filipinas, en regiones de la India como Goa y en São Tomé y Príncipe. 

No están tan extensamente documentadas como las fiestas españolas, pero en la mayoría de los casos he encontrado al menos el mes en el que se llevan a cabo, así que vamos a incorporarlas a nuestro calendario de reseñas de El Guerrero del Antifaz. Empezaremos hoy con la fiesta de Los Historiantes, que es el nombre que reciben los Moros y Cristianos en El Salvador.

Los Historiantes se celebran en distintas comunidades a lo largo del año. Aunque conservan la estructura del enfrentamiento simbólico entre cristianos y moros en el contexto de La Reconquista, han sido alterados por la tradición oral y la identidad local. Funcionan como un ritual comunitario que integra teatro, danza y música. Al igual que en España, participan personas de todas las edades. Se mantienen los personajes típicos como reyes, capitanes, princesas en apuros, soldados, aldeanos, santos, etc., reinterpretados según la visión de cada comunidad, y se les añaden personajes históricos o legendarios locales. La tradición española se mezcló en América con los relatos indígenas, dando lugar a una fiesta mestiza con identidad propia.

Cada municipio ha integrado a Los Historiantes a sus fiestas patronales, aunque son más frecuentes en enero, marzo y julio. Hoy, 15 de enero, Los Historiantes se celebra en las localidades de San Antonio Abad y Ciudad Delgado.

La Mujer Pirata (nº 46). El Guerrero se lanza al mar a por Fernando. Su actitud impresiona a la Mujer Pirata, que lo ve hundirse sin dudar en las aguas infestadas de tiburones. Mientras el Guerrero y Fernando pelean con los escualos, los piratas toman finalmente la nao Esmeralda. Cuando ambos son izados a bordo, se encuentran con que el barco pertenece ya a sus enemigos. La Mujer Pirata ordena a dos de sus hombres más fuertes desarmar y maniatar al Guerrero. Pronto queda claro que esto no va a ser tan sencillo como pensaban, toda la tripulación termina lanzándose contra él.

El Guerrero y Fernando saltan de nuevo al mar, tratando de ganar la costa a nado. Al peligro de los tiburones se añade ahora el de las flechas con las que los piratas tratan de alcanzarlos y el mismo agotamiento que empieza a hacer mella en ellos. Las naves de Yeir Kan se aproximan entonces a las de la Mujer Pirata y le reclaman que les devuelva la Esmeralda y su contenido. Al negarse a hacerlo, considerando que la nave es botín de guerra, ambas flotas se enzarzan en un nuevo combate.


A todo esto, el Guerrero y Fernando logran a duras penas llegar a la costa. Descansan brevemente mientras observan el desarrollo del combate naval. Este termina con los barcos de Yeir Kan retirándose. Tres botes de remos son echados al agua y enviados a la costa para buscarlos. El Guerrero y Fernando se ponen en marcha, corriendo a ocultarse tierra adentro a través de un terreno yermo y pedregoso. Entonces caen en una emboscada de un grupo de tunecinos.

Su líder observa el combate desde un montículo. Es un hombre corpulento, de mirada feroz y actitud serena. Tras ver cómo el Guerrero se deshace de sus mejores hombres sin llegar a desenvainar sus armas, da por terminado el combate y se aproxima a hablar con los extranjeros.

El ataque de la pirata (nº 47). El líder de los tunecinos se presenta como Zeyad. Es el jefe de una tribu nómada que actualmente tiene su campamento de tiendas cerca de allí, y es enemigo tanto de Yeir Kan como de la Mujer Pirata. Cuando comprende que el Guerrero también lo es, le ofrece alojamiento.

La Mujer Pirata no ha renunciado a ellos y ataca  a la tribu nómada de Zeyad a la cabeza de medio centenar de sus hombres. El Guerrero y Fernando se unen a sus anfitriones en la defensa del puñado de tiendas que componen el campamento. Durante el combate, el Guerrero se abre paso hasta la propia Mujer Pirata y la captura. Sus hombres son derrotados y solo uno de ellos logra regresar a la costa.

Zeyad, de talante práctico, le ofrece a la Mujer Pirata la posibilidad de devolverla a los suyos a cambio de un sustancioso rescate en oro. A esto se añade la Esmeralda y los cristianos prisioneros, que serán devueltos al Guerrero. Envía un par de emisarios a la costa con la propuesta de rescate. Lo que se encuentran estos es con cientos de hombres (la mitad de la tripulación de cada nave de la pirata), listos para marchar sobre los nómadas.

Los piratas capturan a los emisarios, matando a uno y obligando al otro a guiarles hasta el campamento. Llegan allí al caer la noche; los manda Al Bassí, el segundo a bordo de la flota pirata. Esta vez los atacantes son demasiados para contenerlos. Los piratas rescatan a su capitana y tratan de llevarse también a Zaya, la joven hija de Zeyad. Con el campamento totalmente invadido, con hombres luchando por todas partes, Zeyad oye gritar a su hija pero no puede llegar hasta ella. 

El Guerrero y Fernando sí lo hacen; acaban con los piratas que ya se la llevaban y la ponen a salvo. Fernando se queda guardándola mientras el Guerrero va en busca de Al Bassí y la Mujer Pirata.

Lo dejamos por aquí de momento. Se me han pasado rápido porque son un par de capítulos más dinámicos de lo normal, con tramas menos enrevesadas, diálogos más cortos y combates más largos. Pero antes vamos a dar un repaso a las otras líneas argumentales que tenemos abiertas. En España, el falso Guerrero sigue su camino hacia la fortaleza de Olián llevando raptada a Ana María. Don Luis y algunos soldados le siguen el rastro, mientras que los generales de Olián pactan los detalles de su rendición y su repatriación al Magreb. Naturalmente, su intención es llevarse a Ana María con él cuando esto suceda. Al ser una retirada pactada con los Reyes católicos, espera que nadie sospeche que se marcha de España para llevarse a Ana María a su tierra.

Por su parte, el Pirata Negro y Beatriz continúan con su extraño idilio. Él está dispuesto a hacer todo lo que ella desee, incluso si lo que esta le pide es que la devuelva a España junto con su prometido y les deje marchar. Aun con tal poder sobre él, Beatriz no se decide a ejercerlo porque en realidad también se ha enamorado del Pirata Negro, pero al mismo tiempo no considera correcto quedarse con él después de que Don Carlos haya arriesgado su vida para tratar de rescatarla.

Finalmente, Beatriz le pide al Pirata Negro que la desembarque a ella y a Don Carlos en costas españolas. Y él, perdidamente enamorado, accede, sin pensar en ese momento que su tripulación quizá no se tome demasiado bien eso de que dos presas valiosas que podrían ser canjeadas por mucho oro vayan a ser dejadas en libertad sin más.

Hasta que continuemos con los siguientes capítulos, puedes repasar los números anteriores en orden desde el primero pulsando aquí.  

Otras colecciones de Manuel Gago 

Nuevas aventuras del Guerrero del Antifaz

El Aguilucho

El Guerrero del Antifaz. 1944. Manuel Gago (guion y dibujo). Reeditado en 1972 por Editorial Valenciana S.A.

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