LA DESPENSA

¡Saludos, hambrientos y hambrientas!
¡Ay, qué bonita es la Navidad, con todo ese trajín de seres peculiares yendo de un lado al otro del mundo cargando con grandes sacos! Algunos traen en los sacos regalos… otros se llevan en los sacos a dictadores… Lástima que esta época tan especial ya esté a punto de terminar. En España, al menos, se entiende que la Navidad termina con el Día de Reyes, el 6 de enero, que es cuando se abren los regalos que los reyes han dejado subrepticiamente durante la noche del día 5.
Aprovechamos este día para mostraros un juego completo de figuritas del roscón de Reyes que hemos recolectado este año, a los que llamaremos Serie Plana. Son las clásicas de Melchor, Gaspar y Baltasar, pero en un formato plano que no había visto antes y un estilo más infantil y desenfadado, con ojos grandes y expresivos. Si os fijáis bien, veréis que Melchor porta un cáliz de oro enjoyado, Gaspar una arqueta o cajita, y Baltasar una lámpara mágica de los deseos. Les he añadido una figura de roscón de un elefante que tenía desparejada porque es estéticamente muy similar a estas tres, y además encaja bien en el trasfondo, como montura de Baltasar.
Y si no fuera por esta figurita de elefante la reseña habría terminado aquí, pero ya que la hemos mostrado, y puesto que después de todo lo de escribir en el blog es más por mantener la mente activa que por otra cosa, vamos a explayarnos un poco más con el asunto del elefante.
Los Reyes Magos no siempre se representaron como los conocemos hoy, montados en camellos. En los primeros siglos del cristianismo aparecían caminando, sin animales y sin rasgos que los distinguieran entre sí. En las pinturas o mosaicos más antiguos sobre ellos, todos tenían piel clara y aspecto europeo, porque lo importante no era tanto su aspecto como lo que hacían, el papel que desempeñaban en todo el asunto del Niño Dios.
Durante la Alta Edad Media el arte europeo empezó a dar más importancia a la figura de los Reyes Magos. Se les representaba como nobles de la época, normalmente montados a caballo, ya que en Europa era el animal más asociado a la riqueza y el viaje.
Con el paso del tiempo y un mayor contacto con las tierras de Oriente, los artistas empezaron a introducir camellos en las escenas. Esto ocurrió sobre todo entre los siglos XII y XIII, cuando el camello se asociaba con tierras lejanas y exóticas.
No fue hasta el Renacimiento que se introdujo la idea de que cada rey representaba uno de los tres continentes que se conocían en ese momento. Melchor, que representaba a los europeos, permaneció sin cambios. Gaspar, en representación de Asia, adquirió rasgos más propios de pueblos del Oriente Próximo como Israel o Persia. Y a Baltasar se lo representó primero como egipcio y luego como africano. A partir de aquí es cuando se empezó a dibujarlo montado en un elefante para reforzar su vínculo simbólico con África. Mientras tanto, Melchor y Gaspar alternaban entre caballos y camellos según los gustos del artista. En los siglos siguientes tendió a prevalecer esta imagen más oriental, y los camellos se convirtieron en la montura más habitual de los tres. Las representaciones armadas de los tres reyes (porque en ocasiones se los mostraba como guerreros) otorgaron a Melchor una espada larga de hoja ancha y empuñadura recta (la típica de los Cruzados), a Gaspar una cimitarra, y a Baltasar una lanza.
La tradición moderna terminó de fijar la imagen que hoy tenemos de ellos; viajando en camello, étnicamente diversos y desarmados. Esta versión se volvió la más popular en las cabalgatas de España, donde el camello es más común que el elefante y más exótico que el caballo. Sin embargo, siguen haciéndose de vez en cuando representaciones donde los otros reyes aparecen a caballo o Baltasar en su elefante.
Podéis ver más figuritas de roscón pulsando aquí.


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