EL ORÁCULO DE LAS VISIONES ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
¡Saludos, amigos cinéfagos!
Hoy os traigo para vuestro solaz y disfrute El Republicano, una película sobre un psicópata que mata hippies usando una máscara de Ronald Reagan.
Para los que no sepan de quien estamos hablando, vamos a entrar en contexto. Ronald Reagan fue uno de los presidentes republicanos de los Estados Unidos. En Estados Unidos hay dos partidos políticos: los Republicanos, que serían el partido de derechas, y los Demócratas, que serían el partido de izquierdas.
Reagan se caracterizó por aumentar enormemente el gasto de dinero público destinado a defensa, la lucha contra el comunismo y el endurecimiento de las penas de prisión contra criminales en general y traficantes de droga en particular. Para paliar la deuda pública heredada de legislaturas anteriores, aprobó la explotación de algunos recursos naturales que hasta ese momento no se habían tocado, lo que le ganó el odio de los ecologistas.
Curiosamente, el Ku Klux Klan manifestó públicamente su apoyo hacia Reagan, pese a que este era Republicano y el Ku Klux Klan fue un movimiento racista surgido de entre las filas de los Demócratas. Reagan rechazó (también públicamente) el apoyo del KKK, lo cual hizo que estos también le odiaran, pero que más gente decente le apoyara. Entre una cosa y otra, la imagen pública que ha quedado de Reagan suele ser mayoritariamente buena entre los estadounidenses.
La película comienza con una de las polémicas frases que se le atribuyen: «Un hippie es alguien que habla como Tarzán, anda como Jane y huele como Chita». A continuación, tenemos unas escenas en las que un niño ve cómo su padre, que trabaja como leñador, es golpeado con una roca en la cabeza por un ecologista que está haciendo una manifestación para impedir la tala de árboles. El leñador reacciona empuñando una pistola que hasta ese momento había tenido guardada y la policía, que aparece providencialmente, le detiene a él por ir armado en lugar de al ecologista que le golpeó primero.
El niño, al ver cómo se llevan a su padre, agarra una sierra mecánica y se la incrusta en el cuello al ecologista, consiguiendo con ello que la policía también lo detenga a él.
No sabemos nada más de ellos por el momento, porque saltamos al presente (al año en que se filmó la película) en el que un grupo de hippies medio drogados van en una caravana de camino a una macro fiesta que van a hacer en un bosque. Un bosque que, naturalmente, después de la fiesta van a dejar lleno de envases, botellas y basura, aunque en teoría la fiesta en pleno bosque es para demostrar su amor por la naturaleza.
El evento, en el fondo, no es más que una excusa para venderles drogas a los asistentes. El organizador es un individuo que tiene un cierto historial de muertes accidentales o desapariciones en sus eventos anteriores.
El sheriff local no está contento con todo este asunto. Tampoco los leñadores ni las gentes del lugar, que lo ven como su tranquilo bosque se llena de desconocidos maleducados y ruidosos. El único que está contento con la situación es el alcalde del pueblo cercano a quien corresponde la jurisdicción sobre el bosque, porque él se lleva una parte de las entradas.
La pandilla protagonista tiene un par de encuentros con rednecks, los típicos paletos rurales probablemente endogámicos que aparecen en este tipo de películas y terminan dando origen a familias como la de Leatherface. Hippies y rednecks se odian mutuamente porque los primeros acostumbran a roban las plantaciones de marihuana que los segundos tienen ocultas por el bosque. Todos los encuentros entre unos y otros terminan en peleas, si bien es cierto que son los rednecks los que las empiezan. Además, parece que hay alguien acechándoles. Alguien concreto, quiero decir. Es posible que sea el novio de una de las chicas (la rubia de la foto de abajo), porque en varias ocasiones nos dicen que rompieron de muy malas formas cuando él descubrió que ella se drogaba.
Incluso antes de que comience el concierto ya se están produciendo asesinatos. El reducido equipo de policía no da abasto, porque además de investigar las muertes tiene que lidiar con centenares de jóvenes borrachos y drogados que consideran a la policía unos fascistas y se niegan a seguir sus indicaciones, pero al mismo tiempo acuden a ellos cuando se presenta el menor problema.
El caso es que un psicópata vestido con traje y corbata, con el rostro oculto tras una máscara de Ronald Reagan, se dedica a pasear por los alrededores matando por igual a los hippies y a los rednecks. Todo esto se nos va alternando con las escenas del sheriff lidiando con todos los problemas de alcohol y drogas derivados del festival y con los hippies haciendo estupideces en medio de sus viajes alucinatorios.
Se llega a un punto en que el sheriff, en contra de la decisión del alcalde, ordena suspender el festival y expulsa a todos los hippies del lugar. Estos, reacios a cualquier forma de autoridad, incluso cuando esta tiene por objetivo protegerles, se quedan igualmente por la zona haciendo sus cosas de hippie, mientras el psicópata caracterizado como Reagan sigue haciendo sus cosas de psicópata.
El único personaje interesante y realmente al que podríamos considerar el protagonista es el sheriff, que tiene que lidiar con todos: con el psicópata, con los hippies, con los rednecks, con el alcalde, y es el único que se mantiene firme en su deber, mientras que todos los demás miran únicamente por sí mismos.
Un anciano local que resulta ser el leñador que detuvo la policía al principio culpa al gobierno por haberle arrebatado a su hijo, que al parecer fue internado en un correccional y de ahí pasó a un centro psiquiátrico. Llega a un punto en que se lía a tiros con la policía, añadiendo algo más de caos a todo el asunto. El psicópata cuenta además con la ayuda de perros entrenados específicamente para matar hippies, que en un momento determinado quedan libres y se lanzan contra los que todavía quedan agrupados por ahí.
Finalmente, entre el sheriff y la rubia de antes (el único miembro que queda con vida del grupo inicial) logran acabar con el Ronald Reagan psicópata, mientras que otros policías abaten a sus perros. Al retirar la máscara de Reagan del cadáver vemos que este era, como probablemente habréis supuesto ya, el hijo del leñador del principio, que siguió culpando toda su vida a ecologistas y hippies de que lo hubiesen separado de su padre para internarlo en un reformatorio.
Como suele ocurrir en estos casos, cuando vuelven al lugar donde acabaron con el psicópata, su cuerpo ya no está. Solo queda su máscara, abandonada. Lo último que se nos muestra es al organizador del evento huyendo por el bosque con todo el dinero recaudado por la venta de entradas y drogas.
Es interceptado por otro psicópata con una máscara y traje nuevos, que imita al primero. Tiene que ser forzosamente otro porque el primero termina con tres balas en el cuerpo y el cráneo machacado por una docena de martillazos, y este que vemos ahora se mueve con soltura, sin acusar ninguna herida. Tampoco puede ser su padre, que murió durante el enfrentamiento con la policía. Este nuevo Ronald Reagan parte en dos al organizador con una motosierra y los billetes de la recaudación son arrastrados por el viento y por la corriente de un río cercano. Y fin.
Lo cierto es que lo más interesante de la película es la premisa que plantea. Una vez ya te cuentan lo que te tienen que contar, lo que queda son solo imágenes de las fiestas ridículas de los hippies, del psicópata acabando con ellos, y algunos chistes a costa del disfraz elegido por este. Uno de los hippies, por ejemplo, al encontrarse con él, sale corriendo gritando «Socorro, me persigue Ronald Reagan» en lugar de «un loco» o «un asesino». Hay otro, el ex-novio de la rubia, que justo antes de ser asesinado, protesta «¡Pero si yo soy Republicano!». Tiene mejor ritmo que la mayoría de películas de psicópatas, pero al final es más de lo mismo. Es una de esas películas que atraen más por su idea de base que por la forma en cómo la desarrollan. Aun así es lo bastante entretenida para volverla a ver de vez en cuando.
Como curiosidades destacaría que es la primera como director de David Arquette (actor en la saga Scream, Arac Atack, la película original de Buffy la cazavampiros, Ravenous y Bone Tomahawk, por citar las que más me suenan a mí). No tuvo un gran presupuesto pero Arquette aprovechó sus contactos para meter a muchas caras conocidas haciendo cameos, entre ellas a su esposa Courtnex Cox (Friends) y Wes Craven (Pesadilla en Elm Street, Las colinas tienen ojos, Scream).
The Tripper. 2006. David Arquette, Joe Harris (guion) David Arquette (director) Thomas Jane (actor principal). Jaime King (actriz principal). Coquette Productions & Raw Entertainment.

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