EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, ávidos lectores.
Hoy toca otro de los libros de FantasVille, ese pueblo donde pasan tantas cosas raras que casi se podría decir que la de Halloween es la noche más normal del año.
Comenzamos esta tercera entrega de la saga FantasVille en La Vaca Congelada: un bonito local en el que hay que pagar un extra para que los helados estén elaborados con leche fresca en lugar de pasada. Mientras degustan helados de vainilla (el heladero no considera que ningún otro sabor sea digno de servirse en su establecimiento), la pandilla va cambiando de tema de conversación constantemente. De los helados pasan a los monos; de los monos, a la evolución; y, de la evolución, a la cueva embrujada.
Se dice que en esta cueva, situada cerca del pantano de FantasVille, vive el eslabón perdido de la humanidad: el ser previo a que el mono evolucionara en lo que ya puede considerarse un ser humano. Todavía con el físico de una bestia, pero con un cerebro muy por delante del de otros animales. Como no tienen nada mejor que hacer y, pese a que ya ha desaparecido gente dentro de la cueva, la pandilla toma la decisión de explorarla.
El grupo está formado ahora por Adam (el chico sensato), Sally (la más metida en todo lo raro del pueblo, orgullosa de haber nacido un viernes trece), Watch (el típico niño cerebrito) y se ha unido a ellos Cindy, la chica cuyo hermano fue rescatado del fantasma del faro en el número anterior. Tanto Cindy como Sally parecen haberse encaprichado con Adam, y discuten continuamente para llamar su atención o tratar de hacer quedar mal a la otra.
Así pues, todavía con el sabor de la vainilla en la boca y sin más equipo que un par de linternas, la pandilla se adentra en la cueva embrujada. La entrada es baja y estrecha, como hecha a propósito para que solo los niños, y no los adultos, se aventuren en ella. Y, teniendo en cuenta que están en FantasVille, podría ser así realmente.
La cueva parece tener un origen volcánico. Tras deambular por ella un buen rato sin conseguir nada más que ensuciarse la ropa, deciden salir; pero, llegados a este punto, la cueva parece tener otros planes para ellos. Cuando se acercan a la salida, esta se cierra ante sus ojos, como si los bordes de roca sólida se derritieran hasta unirse y fundirse unos con otros. Watch, que no llegó a entrar, es el único que queda en el exterior. Adam y las chicas, que no paran de discutir entre ellas por el más mínimo detalle, se quedan atrapados en el interior.
Se adentran en la cueva en busca de otra salida, descubriendo que esta discurre por debajo del viejo cementerio local. Se dan cuenta de esto al encontrar mezclados entre el techo y las paredes esqueletos con restos de tablones de madera que, al parecer, mucho tiempo atrás fueron ataúdes. Utilizando esta información para tratar de orientarse, continúan moviéndose hacia lo que ellos creen que es la dirección general del castillo de la bruja Ann Templeton. Esta parece tener también una cierta predilección por Adam, y el chaval piensa que puede obtener alguna ventaja de ello si la gruta resulta comunicar con los sótanos de su castillo.
Y efectivamente, llegan a lo que parece ser un foso artificial redondo, confeccionado con bloques de piedra; pero la gruta lleva justo al fondo de este, sin medios para subir por él. Afortunadamente, aparecen dos de los servidores de la bruja y los descubren en el fondo del foso... y desafortunadamente, estos servidores son trolls que, en lugar de dar el aviso a su señora, deciden matarlos y comérselos. Comienzan a arrojarles lanzas con la intención de ensartarlos; pero los chicos consiguen zafarse de ellos y volver a internarse en la caverna.
Mientras tanto, Watch corre en busca de ayuda. No de la policía, ya que en esta localidad las desapariciones por causas sobrenaturales son tan frecuentes que ya no se investigan. Simplemente se aceptan, como se acepta que un día determinado haga sol o llueva, especialmente desde que la mitad del departamento de policía desapareció por causas sobrenaturales.
Watch busca a Bum, el mendigo que lo sabe todo, y al que, en mi opinión, se recurre demasiado a menudo. A cambio de una opípara cena, este acepta contarle a Watch todo sobre la cueva y sus habitantes. Estos son, como siempre se ha dicho, una raza humana que no llegó a evolucionar. Son antropófagos y se sabe que ya se han comido a varias personas, especialmente niños, que les resultan más tiernos.
Casualmente, la bruja Ann Tempelton estaba en ese momento en el pueblo comprando melones, y esta le amplía a Watch la información que ha dado Bum; pero no sobre los hyeets (las criaturas de las cuevas) sino sobre la cueva en sí. La cueva tiene cierta consciencia e inteligencia limitadas y, en ocasiones, reacciona a los deseos o necesidades de aquellos que están en su interior o sus inmediaciones. Watch recuerda entonces que, justo antes de que la entrada de la cueva se cerrara, Cindy le habría gritado a Sally, como parte de sus continuas discusiones: «¡Ojalá cerraras esa bocaza!». La cueva debió interpretarlo como que se estaban refiriendo a ella, y por eso selló su propia entrada.
Teóricamente, lo único que haría falta para volver a abrirla es que aquellos atrapados en su interior manifestaran en voz alta que la entrada volviera a abrirse. Pero, claro, ellos no disponen de esta información. Así que Watch debe regresar a la entrada de la cueva y convencerla para que se abra porque la cueva no siempre escucha o no interpreta correctamente todo lo que se le dice. Y de todos modos, probablemente los amigos de Watch ya estén muy lejos de esa entrada, si es que han estado buscando alguna otra comunicación con el exterior. La cueva parece capaz de hacer modificaciones menores a sí misma, como abrir o cerrar una entrada que ya exista de forma natural; pero quizá no pueda crear otra a la carta para permitirles salir en cualquier momento estén donde estén.
A todo esto, Adam y las chicas han llegado hasta lo que parece ser la cámara de magma de un volcán, mientras huían de una nube de murciélagos que les perseguía a tal velocidad que, cuando los murciélagos chocaron contra una araña gigante que había colgando del techo, la hicieron estallar en pedazos. En esa cueva encuentran grabado en la pared lo que parece ser el contorno de una gran puerta. En realidad es solo un rectángulo puesto de pie que sugiere el tamaño y la forma de una puerta, pero que no es más que una línea poco profunda trazada sobre la roca sólida. Teniendo en cuenta cómo funcionan las cosas en FantasVille, los chicos llegan a la conclusión de que se trata de algún tipo de portal dimensional; pero no conocen el modo de activarlo, con lo que realmente están en las mismas.
No tienen más remedio que seguir adentrándose en las cuevas cada vez más profundas y más oscuras, y ya con las luces de sus linternas prácticamente agotadas. Es entonces cuando un gran monstruo humanoide y peludo, uno de los hyeets, aparece repentinamente, salta sobre ellos y se lleva a Cindy antes de que puedan impedirlo.
Por su parte, Watch, siguiendo las recomendaciones de Ann Tempelton, ha decidido buscar a sus amigos no desde la entrada de la cueva, sino descendiendo a esta a través de un pozo que se encuentra en el patio trasero de una de las casas del pueblo. Bum lo baja con una cuerda hasta el fondo del pozo, que efectivamente conecta con una serie de galerías. Sin embargo, la perspectiva es tan desalentadora (oscuridad, estrechez, las piernas hundidas en el agua gélida del rio subterráneo) que le pide a Bum que le vuelva a subir casi inmediatamente. Este empieza a hacerlo, pero la cuerda se parte, dejando a Watch tan perdido en el fondo como lo están sus amigos. Por si esto fuera poco, al caer a lo largo sobre el fondo, la corriente (que antes había conseguido resistir manteniéndose en pie) lo arrastra y lo lleva hasta una gruta totalmente inundada en la que debe contener la respiración con la mínima esperanza de sobrevivir hasta llegar a alguna otra bolsa de aire que ni tan solo sabe si existe.
Adam y Sally no están en una situación mucho mejor. Sus linternas se han agotado finalmente y están avanzando por las cavernas a ciegas, en una casi completa oscuridad. Han improvisado antorchas utilizando algunos tablones que recuperaron de los ataúdes cuando pasaron por debajo del cementerio, en previsión de que les sirvieran para algo más adelante. Pero la luz que arroja esta vieja madera es muy tenue y los tablones se consumen muy rápidamente.
Algo que he de decir a su favor es que, aun estando en unas condiciones tan terribles (son menores de edad desarmados, perdidos en una cueva y con una fuente de luz que se agota rápidamente) ya no están buscando la salida, sino siguiendo las huellas del monstruo que se llevó a su amiga (un monstruo, recordemos, grande y musculoso como un gorila) con la firme intención de hacer lo que puedan por rescatarla.
Lo que encuentran no es el monstruo, sino otro tipo de criatura que sale repentinamente de un río subterráneo y les da un susto de muerte: Watch, al que la corriente del fondo del pozo ha arrastrado hasta allí. Los tres siguen las huellas del monstruo hasta una caverna en la que encuentran a este junto con Cindy. Pero la situación no es la que esperaban. El hyeet no se llevó a Cindy para comérsela, como suponían, sino para tratar de comunicarse con ella. No es capaz de hablar ni entender el inglés que hablan los chavales; pero logran comunicarse con él mezclando gesticulación y una comprensión instintiva que, al parecer, tiene su origen en algún tipo de capacidad telepática menor de la criatura.
Este les transmite, y también recibe de ellos, sensaciones e ideas muy vagas; pero, mediante estas, logran entenderse. Al parecer, hace mucho tiempo toda su raza desapareció; se marchó hacia otro lugar y él se quedó atrás. No llegan a explicar el porqué. Puede que los otros lo rechazaran. Que hubiera enfermado cuando todos se fueron o que se encontrara en alguna gruta lejana al resto del grupo cuando estos partieron. El caso es que se marcharon y él quedó allí, solo.
Se marcharon a través de la puerta grabada en la roca que los chicos vieron en la cámara de magna, que él no sabe abrir. Como Watch ya sabe que la cueva responde hasta cierto punto a los deseos de sus ocupantes, acompañan a la criatura hasta la puerta de piedra y le ordenan abrirse. Esta se abre a un mundo que podría ser perfectamente la Tierra hace millones de años: un mundo de densas junglas vírgenes que son claramente el hábitat que corresponde a los hyeets. Este se despide de ellos y cruza el portal.
La pandilla sigue atrapada en las cuevas, sin embargo, Adam tiene un plan. Ha estado uniendo cabos con lo que le contó Watch sobre la corriente que le arrastró hasta allí. Cuando encuentran un nuevo río subterráneo, Adam dice de esperar junto a él hasta la hora en la que amanece en el exterior. Coincidiendo con la hora de la salida del sol, la corriente de agua se aclara notablemente, lo que significa que la luz del exterior llega hasta ella y que, por tanto, esa corriente desemboca en el mar.
Cierto es que la costa de FantasVille está infestada de tiburones y quizá cosas peores; pero mejor es eso que morir de hambre dando vueltas perdidos en una cueva. Así que todos se zambullen al agua, se dejan arrastrar por la corriente, y efectivamente, esta los lleva al exterior, no muy lejos del faro quemado de la aventura anterior. Y justo a tiempo de ir a La Vaca Congelada cuando abra y tomarse otro helado de vainilla.
No es de las mejores historias de FantasVille pero tampoco de las peores. Se centra más en los hyeets que en la extraña naturaleza de la cueva, que para mí, es más interesante que sus habitantes. Al final, el último de estos seres abandona nuestro mundo (o nuestra época, no llega a quedar muy claro) pero la cueva semi consciente y su portal quedan ahí. Hubiera preferido que se desarrollara más la historia de la cueva, que se nos contara más sobre ella, aun a costa de prescindir del tema de los hyeets.
Puedes ver una reseña sobre otro libro de esta colección pulsando aquí.
The Haunted Cave. 1996. Christopher Pike. FantasVille nº 3. Publicado en 1996 por Ediciones B.

No hay comentarios:
Publicar un comentario