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domingo, 4 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 4) La maldición de la luna llena

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Un hombre lobo con mal genio y peor aliento siembra la muerte y el terror a lo largo de Europa! ¡No se deje engañar por los titulares sensacionalistas de otro periódico, para eso ya está el nuestro! ¡Extra! ¡Extra! 


Nuestras siguiente historia macabra comienza en Nueva York, donde un hombre empapado por haber estado corriendo bajo la lluvia, y completamente aterrado, llama frenéticamente a la puerta de otro hombre del que espera recibir ayuda. Nuestro hombre asustado es Ralph y su presumible salvador es George. Ralph entra en casa de George sumamente alterado y empieza a contar una historia. Una historia que, en realidad, George ya conoce en buena parte, porque ambos estuvieron presentes cuando aquello comenzó.

Todo ocurrió durante un viaje que hicieron juntos por Europa. Una noche Ralph se rasguñó con un matojo en las afueras del pueblo de Hungría. Después volvieron al hotel en el que se hospedaban y pasaron la noche en una habitación doble. A la mañana siguiente, al bajar a recepción, descubrieron que tanto los huéspedes como el personal estaban muy alterados porque un perro había sido encontrado destrozado en las inmediaciones del hotel. Los dos se extrañaron de que la gente diera tanta importancia a aquello, hasta que alguien les explicó que sospechaban que el responsable había sido un hombre lobo.

En la región crece un arbusto llamado matalobos. Y según la leyenda, si alguien siquiera la toca corre el riesgo de convertirse en hombre lobo durante las noches de luna llena.

Hoy en día los hombres lobo se presentan como si la licantropía fuera un superpoder. Los hombres lobo pueden cambiar a voluntad y mantienen la conciencia y el autocontrol, con lo que pierden toda la carga trágica que representa la maldición de la licantropía. En la época en que se hizo este comic, en la que los hombres lobo todavía eran similares a la leyenda original, una de las cosas que se decía de ellos es que ni podían controlar lo que hacían estando transformados ni lo recordaban después. Y efectivamente Ralph no recordaba haber salido de la habitación esa noche o haber atacado a un perro. Aun así comprobó su ropas y descubrió que en su abrigo habría manchas de sangre y gruesos pelos que podrían ser de perro pegados a estas. Esto le hizo empezar a sospechar que realmente pudiera haberse convertido en hombre lobo, aunque se negaba a creerlo.

El viaje continuó y, de camino a Londres, tuvieron que hacer un alto en París. Esa parada coincidió con otra noche de luna llena. Al día siguiente Ralph leyó en un periódico que una mujer ha sido salvajemente asesinada y destrozada como por un animal y que quien lo hizo se llevó, quizá como trofeo, uno de sus zapatos de tacón. Y al buscar entre sus pertenencias, Ralph encontró escondido entre su propia ropa un zapato de tacón manchado de sangre.

La siguiente parada de su viaje fue en el puerto de Le Havre, desde donde debían tomar un barco hasta Londres, y de allí otro a Estados Unidos. Mientras esperaban el trasatlántico tuvo lugar otra luna llena, durante la cual el botones de su hotel fue asesinado y destrozado. Y de nuevo, al buscar entre sus ropas, encontró un gorro de botones ensangrentado.  

Ralph le cuenta todo esto a George, porque esa misma noche volverá a haber luna llena, y está desesperado, sin saber que hacer. Su amigo le tranquiliza. Le dice que la licantropía es un fenómeno puramente psicológico, que nadie se transforma de verdad en un hombre lobo, que todo eso son habladurías. Que en realidad se trata de una especie de trastorno mental.  Y que la prueba de ello es que en ese mismo momento ya ha salido la luna llena y si Ralph fuese un hombre lobo, debería estar sintiendo algo extraño. Debería estar transformándose ante sus ojos.

Ralph reflexiona. Efectivamente, puede ver la luna llena a través de los grandes ventanales de la casa de George y no siente que se esté transformando en hombre lobo. Está casi convencido de que todo ha sido mera sugestión inducida por las leyendas y supersticiones de Hungría, su casual rasguño con una planta cualquiera, las muertes por donde pasaban que podrían ser simples coincidencias, cuando cae en la cuenta de otra cosa: los objetos. ¿Cómo explicar los objetos de las personas asesinadas que ha ido encontrando entre sus pertenencias? 

Pero también George tiene una respuesta para eso. Le dice que esos objetos no demuestran necesariamente que él haya matado a nadie. Podría ser perfectamente que alguien cercano a él, alguien que compartiera habitación con él o que supiera dónde se hospedaba, hubiese estado escondiendo esos objetos entre sus pertenencias para incriminarlo o para desviar la atención. Y sí, la explicación es razonable... excepto por un pequeño detalle.

La única persona con la que Ralph compartió habitación durante todo el viaje fue precisamente George. ¡También él debió rasguñarse con esa planta y fue él quien estuvo transformándose en hombre lobo, matando a esa gente y escondiendo los trofeos entre las cosas de Ralph para poder echarle las culpas si alguien sospechaba de él! 

Y ahora que Ralph lo sabe, y con la luna llena iniciando al fin su transformación, George ya no tiene mas remedio que matar a su amigo...

¡Ah! ¡Inesperado! ¿O quizá no tanto? En cualquier caso, nos veremos mañana para la siguiente historia titulada... La mano del maestro.  

Puedes repasar las Historias de la Cripta desde la primera pulsando aquí.

Curse of the full moon! 1950. Johnny Craig (guion y dibujo) Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

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