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viernes, 9 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CRIPTA (nº 9) El barco fantasma

  Presentado por...Zag.

 

¡Extra! ¡Extra! ¡Una pareja nos da sus impresiones después de haber navegado a bordo de un barco fantasma! ¡Dicen que el servicio y el cáterin fue pésimo, pero al menos no les cobraron el pasaje! ¡Extra! ¡Extra!


Don y Carol son una pareja de recién casados que han tenido la brillante idea de iniciar su luna de miel sobrevolando el Triángulo de las Bermudas con una avioneta. Supongo que hay lugares peores a los que ir. Ellos han elegido este, que consideran especialmente bonito y romántico.

Misteriosamente, su avioneta comienza a fallar y se precipita contra la procelosa mar océana. Tienen tiempo de hinchar el bote salvavidas y alejarse de la avioneta, que se hunde rápidamente. Su situación, perdidos en medio del mar y sin haber podido dar su posición por radio a nadie para que venga a rescatarles, parece poco halagüeña, hasta que dos días después ven un barco emerger de la niebla cerca de ellos.

Es un barco bastante extraño, de madera, como un galeón surgido de siglos pasados. Las velas están destrozadas, no se ve a nadie sobre cubierta, incluso tiene abiertas las portillas de los cañones, como si se estuviese preparando para un combate naval. Tiene todo el aspecto de estar abandonado, pero de uno de los ventanales sale una pequeña luz, así que deciden subir a bordo de este, aprovechando una escala de mano que cuelga de un costado.

Lo primero que encuentran al subir a cubierta es un esqueleto amarrado al timón. Hay otro colgando de un mástil. La única luz a bordo es la que proviene de un pequeño ventanuco que da a una habitación interior. Al asomarse a este ventanuco, ven a una figura encapuchada, inclinada sobre un libro que parece estar leyendo. Bajan hasta ese camarote y, al abrir la puerta, este resulta estar vacío. El libro continúa allí, sobre la mesa. Lo examinan y resulta ser el diario de a bordo, cuya última anotación está fechada como el seis de enero de 1854.

Pasan unas cuantas páginas hacia atrás para ver lo que le ocurrió al barco en sus últimos días, y descubren que la tripulación se dedicaba a la piratería al mando de su capitán, Henry Dragoon. El capitán indica en una de sus anotaciones de finales de octubre que teme que se esté organizando un motín por parte de uno de sus hombres. Anotaciones posteriores hablan de la muerte y el asesinato de oficiales, y la letra cambia. A partir de ahí, quien firma ahora las anotaciones es un tal Groggins, que afirma haber acabado con el capitán Dragoon, haciéndole andar por la plancha y lanzándolo al mar.

Groggins se enfrenta rápidamente a los mismos problemas que su predecesor. El botín que estos esperaban encontrar en el camarote del capitán no aparece por ningún lado y el nuevo capitán amotinado empieza a temer él mismo un motín. Para mediados de noviembre el cuerpo de Groggins cuelga ya del mástil (ese debía ser el esqueleto que vieron), y quien pasa a firmar las anotaciones en la bitácora del capitán es Bates. Poco después, el barco queda atrapado en el mar de los Sargazos. Muchos de los tripulantes desertan en las chalupas, marchándose con la mayor parte de los víveres y el agua que quedan. Bates se ve rápidamente con solo un puñado de hombres y sin apenas provisiones.

Las anotaciones siguientes hablan de suicidios y de cómo una vía de agua se abre en la bodega y el barco comienza a hundirse. En la penúltima anotación Bates indica que va a hacerse a la mar en el único bote que queda antes de que el barco, en el que ya está solo, se hunda por completo. Sin embargo, tras esta anotación hay otra más, de nuevo con la letra del capitán Dragoon, en la que este afirma haber recuperado el control del barco y piensa mantenerlo eternamente. Tras esto, solo hay páginas en blanco.

En ese momento, oyen la fuerte sirena de niebla de un buque petrolero moderno y suben corriendo a cubierta, a tiempo de ver cómo este pasa a través del casco del galeón, como si este no existiera, como si fuera una mera ilusión pese a que bajo sus pies es totalmente sólido. 

Nadie del petrolero parece verlos hasta que regresan al pequeño bote que han dejado amarrado a la escala de mano que colgaba del galeón. Aparentemente, en cuanto el bote se separa del galeón vuelven a ser visibles en la realidad en la que vive la dotación del petrolero, como si todo el tiempo que han estado a bordo del galeón hubiesen estado en otro lugar ajeno al mundo real. Son recogidos por los tripulantes del petrolero y le cuentan lo ocurrido al capitán, que lo achaca todo al shock por el accidente, al miedo y la sed.

Y así termina una de las pocas Historias de la Cripta en las que el o los protagonistas no acaban mal. Aquí todos los que mueren lo hicieron hace mucho tiempo y algunos, al parecer, no lo hicieron del todo. Es una historia de fantasmas curiosa en la que incluso el propio barco es un fantasma. Tiene una buena atmósfera de relato marítimo: la niebla, el galeón abandonado, los esqueletos, el diario de a bordo, los motines sucesivos, el mar de los Sargazos… como marinero que fui durante veintitrés años, debo decir que la idea de un barco que sigue navegando siglo y medio después de haberse hundido, parcialmente desconectado de la realidad, tiene algo genuinamente poético.

Podéis repasar las Historias de la Cripta desde la primera pulsando aquí.

Ghost ship. 1950. Guion y dibujo de Al Feldstein. Publicado por Planeta DeAgostini en 2003.

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