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lunes, 19 de diciembre de 2022

ALIENATOR

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                            ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                                                                                                                       

Presentado por... Pecky.
 

¡Hola, amigos cinéfagos!

Vamos con otra película de ese… ejem… genio incomprendido que fue Fred Olen Ray. Esta vez tenemos Alienator, que suena a mezcla de Alien y Terminator… y es básicamente eso: un Terminator pero que viene de otro mundo en lugar del futuro, en busca de un alienígena fugado.

La película empieza en una prisión espacial, en la que un narrador nos cuenta que van a ejecutar a Kol, el líder de un grupo rebelde que lucha contra un gobierno tiránico y opresor. Tras una sangrienta revuelta en la que murieron miles de inocentes, Kol y los rebeldes supervivientes fueron capturados y condenados a muerte. 

El día de la ejecución de Kol se presenta en la prisión el Delegado General Lund, de Gamma 12, que no se nos explica quien es pero suena a cargo importante. Lund afirma ser solo un observador, pero no cesa de poner objeciones a la ejecución de Kol, calificándola de inhumana. 

Cuando llega el momento de desintegrar a Kol, este se zafa de los guardias que lo conducen a la silla desintegradora. Corre por la prisión matando a cuantos guardias se cruzan en su camino, roba una nave y escapa de la prisión. Naturalmente, su nave se estrella en la Tierra, que parece estar cerca de todas las prisiones espaciales de la galaxia. 

Kol lleva en torno al cuello una banda de control de la que no se puede librar, por lo que envían tras él a una cazadora; una corpulenta mujerona que no queda claro si es robótica, sintética, una ciborg, o un poco de cada. 

A su llegada a la Tierra la nave de Kol se estrella. Aturdido, Kol deambula por un bosque y cruza una carretera sin mirar, siendo golpeado de refilón por una caravana. Los ocupantes de esta, una pandilla de adolescentes de excursión que serán nuestros protagonistas, recogen a Kol y se lo llevan con ellos hasta la cabaña del guardabosques. 

Mientras tanto, la cazadora toma tierra en el área y comienza a hacer de las suyas. Las directrices que sigue la Cazadora son muy laxas, al parecer, porque va matando sin motivo a todo humanoide que se encuentra. Afortunadamente, al estar en un bosque no son muchos, pero cuando empieza a matar lo hace sin provocación previa y sin estar amenazada. Dispone de un arma de rayos (rayos verdes, como debe ser) que pueden tanto desintegrar un coche como provocar una gran explosión, hacer una mínima melladura en un muro, o incinerar a un hombre. O bien la energía de los disparos se puede regular, o bien el efecto está adaptado a lo mas conveniente en cada escena. 

La cazadora localiza rápidamente a Kol, que ya ha contado su historia al guardabosques y los chavales, y más o menos los ha puesto de su lado. Aquí es cuando el discurso de Kol empieza a verse cada vez más sospechoso, porque no habla como se podría esperar de un típico héroe rebelde de ciencia ficción como Flash Gordon o Luke Skywalker. No antepone la seguridad de los nativos de ese mundo a la suya, al contrario. Kol manipula a la gente para que lo protejan. Les dice que su planeta va a ser invadido y deben eliminar a la cazadora para salvarlo. 

El resto de la película es básicamente el grupo huyendo de la cazadora a través del bosque. Hay una escena en la que la cazadora cae en una trampa y se clava una estaca en un pie. Al quitarse la bota para examinar la herida vemos que sangra, y que los dedos de sus pies, que carecen de uñas, están fundidos unos a otros. También la vemos ponerse en guardia al ver aparecer un cervatillo, apuntarle, y terminar por bajar el arma al identificarlo como no hostil. Incluso le acaricia. Da la impresión que la cazadora sea principalmente orgánica, las balas no la dañan y sale indemne de la explosión de una mina, aunque la estaca de madera si llega a atravesarle el pie. Al igual que la potencia de su arma, su puntería también varía de perfecta a pésima según convenga a la situación. No es un monstruo con un trasfondo sólido, pero tiene su gracia.   

Durante el combate final es cuando por fin confirmamos que Kol, el “héroe rebelde” que se nos vendió al principio no es mejor que el gobierno al que se enfrenta, y que probablemente sea peor. Es un vil manipulador que se dedica a comerle la cabeza a cuantos le rodean para que hagan el trabajo sucio por él. Puede incluso que el motivo por el que el gobierno de su mundo tiene esa actitud totalitaria y extremista sea por la necesidad de lidiar con individuos como Kol. Para Kol, sus “defensores” son solo un escudo que interponer entre sí mismo y la cazadora. Los únicos “buenos” de la historia parecen ser aquí los humanos, que se han visto metidos en medio de un combate entre dos criminales e ingenuamente se han puesto del lado de uno de ellos, creyendo hacer lo correcto.

Después de probar con fusiles, explosivos, trampas, y flechas, los chavales logran neutralizar a la cazadora lanzándole encima una red de malla. La explicación que nos dan es que “la red metálica interrumpe su sistema de energía creando un campo magnético paralelo que se apodera de sus electrones”. Bueno, era evidente ¿no? Es lo que yo hago siempre en estos casos, red de malla y ¡puf! a otra cosa.

Habiéndose librado de la cazadora, Kol no necesita seguir representado su papel. Se lleva aparte a uno de los chavales, lo mata y adopta su apariencia para pasar desapercibido en ese nuevo mundo. Luego se dispone a matar al resto del grupo, todos ellos testigos de lo ocurrido, pero sobreestima las armas terrestres. Acostumbrado a las armas láser, se queda perplejo cuando tras disparar un par de veces con una pistola que ha arrebatado a uno de ellos, esta se queda sin balas. La inesperada reactivación de la cazadora es lo que salva al grupo. La cazadora le corta la cabeza a Kol y luego la desintegra dando por finalizada su misión. También entrega a los humanos supervivientes una bolsa de cristales que suponemos debe ser algo muy valioso en su mundo, a modo de compensación por los daños causados.  

Para acabar de liarlo todo, volvemos a la prisión estelar donde el Delegado Lund termina de contarnos la historia. Kol era un líder rebelde de un pueblo oprimido, sí, pero oprimidos por ser los peores criminales y asesinos del sector. Al alzarse en armas contra su gobierno provocaron una matanza entre un grupo de estudiantes, y estos son los miles de inocentes muertos de los que se nos habló al principio, no los rebeldes en sí. Así que... ¿Kol era el malo todo el tiempo, y el gobierno extremista que lo condenó a muerte eran los buenos?

Y para no terminar la película con un discurso, el Delegado revela entonces ser… ¡el padre de Kol, y haber acudido allí únicamente para tratar de liberarlo! Sacando de entre sus ropas una espada láser (¡una espada láser!) intenta matar al director del penal, que todo el tiempo nos lo han pintado como un tipo severo e intransigente, y ahora que sabemos que motiva su actitud hacia los presos nos parece más un héroe que un tirano. El director del penal se enfrenta a manos vacías contra la espada láser de Lund, se la arrebata, y le atraviesa el cuerpo con ella. 

Una película… rara, sin duda. Los diálogos pasan de ser aburridos a ridículos, y a veces hasta graciosos. Hay algunas frases desconcertantes, como la ya mítica “Es hora de morir… un poco”. Uno de los chavales que encuentran a Kol es fanático de la ciencia ficción, y suelta unas cuantas teorías de lo más locas sobre la vida extraterrestre, además de hablarnos un poco sobre John Carter de Marte y nombrar a La guerra de los mundos. Tenemos también algunas caras conocidas, como Jan-Michael Vincent (protagonista de Lobo del Aire, 1984) como el director de la prisión, o a Joseph Pilato (el comandante Rodhes de El día de los muertos, 1985) como uno de los guardias.

El presupuesto es bajísimo y todo tiene un aspecto muy cutre. Para que os hagáis una idea, las escenas de Kol y la cazadora saliendo de sus respectivas naves se hicieron colocando una maqueta de nave en primer plano y el actor o actriz andando al fondo del encuadre, apareciendo de detrás de la maqueta para que, por el juego de perspectiva, parezca que están saliendo de ella. Ese es el nivel de FX que maneja la película, y aún así, es alto para los estándares del director.

En los créditos aparece la actriz que hace de cazadora (la escritora y culturista Teagan) como "The Alienator", así que oficialmente el titulo hace referencia a ella. Pero yo no me puedo quitar de la cabeza otra cosa. Que el titulo de Alienator no sea una mezcla de Alien y Terminator, que es lo primero que piensa todo el mundo, sino su traducción literal: alienador. Porque eso era Kol, un experto alienador que lavaba el cerebro a cuantos tenía a su alcance para convertirlos en sus marionetas. Y eso es exactamente lo mismo que esta película hace con un público acostumbrado a ponerse de parte automáticamente de cualquier personaje que le presenten como “el rebelde” o “el oprimido” sin pararse a pensar si el personaje tiene un motivo legítimo para rebelarse, o si se le está oprimiendo por alguna buena razón.

Puedes ver una reseña sobre otra película de este director pulsando aquí

The Alienator. 1990. Paul Garson (guion) Fred Olen Ray (director) Jean-Michael Vincent, Ross Hagen, Robert Clarke (actores principales) Teagan Clive (actriz principal). International Majestic. 

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