EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, pasapáginas compulsivos.
Teníamos pensado publicar la reseña sobre este librojuego el pasado 31 de enero por ser el Día Internacional del Mago, dedicado a reconocer la labor de entretenimiento que nos proporcionan este tipo de artistas. Por motivos ya comentados, no pudo ser. Estuvimos unas cuantas semanas sin un ordenador desde el cual escribir, pero igualmente lo reseñamos sobre papel para transcribirlo después.
Ante la perspectiva de dejar pasar otro año casi completo y esperar al próximo 31 de enero para publicar esta entrada, haciéndola coincidir con el siguiente Día Internacional del Mago, hemos preferido publicarla ahora. Algo a destiempo, cierto. Pero como de magia va la cosa, lo podéis considerar un truco. El truco más clásico de la magia es hacer que el público mire hacia un lado del escenario mientras la trampa se lleva a cabo en el otro. Jugar al despiste. Así que... nada por aquí... nada por allá... ¡Abracadabra! ¡Puf! Hasta que apartéis los ojos de la pantalla, estaremos a 31 de enero.
En esta ocasión somos un adolescente al que nuestra madre nos ha encargado vigilar a nuestra problemática e irritante hermana pequeña, Joanie. Habíamos quedado con nuestro mejor amigo Sid en el centro comercial, pero nuestra madre nos encasqueta a Joanie en el último momento. En cuanto llegamos al centro comercial, la pequeñaja comienza a meternos en líos casi de inmediato. Se cuela en una tienda de lo que parece atrezo para trucos de magia que resultan ser objetos mágicos de verdad. Antes de darnos cuenta de lo que está pasando, Sid tiene las manos inmovilizadas por unas esposas trucadas que no puede quitarse y Joanie ha robado lo que parece ser un libro de hechizos. El dueño de la tienda, un siniestro hombre que se hace llamar simplemente «El Mago», no aparece por ningún lado. Y aquí es donde empezamos a tomar decisiones cada vez peores.
Si tratamos de solucionar las cosas mediante magia, leyendo hechizos del libro sin saber bien qué hacen, pasaremos a formar parte del mundo de «El Mago». Esta es una realidad cuyos habitantes parecen todos sacados de un espectáculo circense y su estatus está supeditado al nivel de sus trucos. Si seguimos por esta vía, podemos terminar siendo incorporados a la fuerza al espectáculo de alguno de ellos, si es que no nos mata antes el sufrir los efectos de sus trucos fallidos o su absurdo sistema de apuestas.
La otra opción, olvidarnos de todo lo mágico y limitarnos a buscar soluciones comunes, no es mucho mejor. Sobre el libro hay una maldición que poco a poco irá borrando de la existencia al ladrón o, en este caso, ladrona. Para evitar que Joanie se volatilice, debemos devolver el libro a su anterior dueño. Por desgracia, el libro que Joanie robó a «El Mago» es robado a su vez por el matón de la clase y su pandilla de idiotas. Nos tocará recuperarlo a como dé lugar para salvar a Joanie, porque por muy incordio que sea, es nuestra hermanita después de todo. Es nuestro incordio.
El final más frecuente entre los catorce fatalmente horribles es ser devorados. Podemos terminar convertidos en el festín de pirañas, gusanos, hombres lobo o caníbales. Entre estos últimos se encuentra el matón de la clase que nos robó el libro, al que al parecer su abuela demente alimenta con albóndigas hechas con riñones humanos. No sabemos si el matón es consciente de esto o no, pero cuando corres el riesgo de convertirte en un ingrediente, en la boca de quien acabe el plato es lo de menos. Otros finales malos incluyen cosas como ser transformados en algo no humano o esclavizados de por vida. Lo habitual en los libros de Stine.
Hay seis finales en los que conservamos la vida y la libertad, que no es poco, aunque la integridad física total ya es otra cosa. También hay uno en el que la maldición antirrobo del libro tiene efecto y lo único malo que nos pasa es la desaparición de Joanie. Este lo he contado entre los finales intermedios porque nuestro personaje sale vivo e indemne, pero si le correspondería estar entre los finales totalmente malos o entre los totalmente buenos es algo que tendrá que decidir cada jugador tras haber tenido que soportar los berrinches de Joanie a lo largo de la partida.
Y terminamos con los tres finales buenos, en los que derrotamos a «El Mago» y, como pequeño extra, podemos incluso hacer que el matón y su pandilla se conviertan en nuestros sirvientes. La magia es divertida cuando el truco sale bien.
Puedes repasar otras obras de este autor (y de algunos de sus imitadores) pulsando aquí.
Under the Magician´s Spell. 1996. R.L.Stine. En busca de tus pesadillas nº 7. Publicado en 1998 por Ediciones B / Grupo Z.

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