EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, degenerados lectores. Este parece un buen momento para reseñar el segundo tomo de Urotsukidōji.
Después de todo, hoy es el sexto día del noveno mes (6-9), es decir, el Día Mundial del Sexo Oral. No es una efeméride oficial sino algo que se popularizó en internet en 2010 como una broma numérica, pero actualmente muchos profesionales de la salud la aprovechan para difundir mensajes de educación sexual.
En este segundo número se nos presenta a Kuroko, la pequeña criatura que sirve a Amano. Esta es otra de las razas que habitan el Inframundo, en el territorio de los hombres-bestia. La relación entre ambos es bastante menos cordial que como se mostraba en el anime. En el manga, Amano trata a Kuroko como un sirviente estúpido y despreciable, mientras que en la adaptación al anime tenían algo parecido a una amistad y había escenas en las que incluso Amano sonreía al verlo aparecer, como si se alegrara de verlo.
Kuroko nos confirma lo que ya sospechábamos del número anterior: que el terremoto que puso en fuga a los Majin no fue algo natural ni casual, sino ocasionado por un poder sobrenatural que por el momento desconocen.
<===!Atención al sentido de lectura<===
Amano quiere asegurarse de una vez que Nagumo es el Chōjin o bien descartarlo. Le sigue por los pasillos del instituto y, cuando nadie mira, lanza contra él una ráfaga de esferas de energía desde sus ojos. Si Nagumo no es el Chōjin, la ráfaga lo matará; si lo es, sobrevivirá incluso si el poder del Chōjin todavía está solo latente en él. No ocurre ninguna de las dos cosas porque la ráfaga no llega a darle: Nagumo la esquiva en el último segundo moviendo bruscamente la cabeza para mirar a Akemi, que aparece en ese momento por una puerta, con lo que Amano se queda una vez más con la duda.
Durante la clase de deportes, Amano se fija en otro candidato a ser el Chōjin. Se trata de Ozaki, un alumno con una inteligencia prodigiosa, un cuerpo atlético y un magnetismo sexual enorme que trae locas a todas las chicas. Amano está desesperado por identificar al Chōjin. Cualquier alumno excepcional le parece sospechoso, y Ozaki parece el receptáculo perfecto para el Chōjin, por lo que Amano decide ponerlo a prueba también.
Tras la clase de deportes, Nagumo entra a un almacén para guardar algunos de los artículos que han estado utilizando y sorprende a Ozaki manoseándose con otra de las alumnas. Al ver esto y darse cuenta de que sus compañeros lo han descubierto, tropieza y se hace un corte en un brazo al chocar con unos trastos. Ozaki, quizá tratando de caerle simpático a Nagumo para que no cuente a los profesores lo que ha visto, le lame la sangre del brazo y lo invita a salir con él esa noche, diciéndole que va a llevárselo a conocer chicas.
Lo que hace es llevarlo a un club de alterne donde lo emborracha. Estando de camino a otro local, Amano decide ponerlo a prueba: se apodera de la mente de uno de los trabajadores y de una de las chicas del último club en el que estuvieron y se los echa encima, ordenándoles que lo asesinen para ver si esto provoca en él su transformación en proto Chōjin. Estas dos marionetas humanas, armadas con cuchillos, emboscan a Ozaki en un callejón y se echan sobre él para matarlo.
<===!Atención al sentido de lectura<===
La aparición de Kuroko en ese mismo instante distrae a Amano durante un segundo y, cuando vuelve a mirar hacia el callejón, ve a sus dos títeres muertos y destrozados como por una bestia salvaje. Ozaki está confuso entre los cadáveres, sin saber qué ha ocurrido, y el propio Nagumo yace inconsciente en el suelo, borracho perdido.
Amano decide hacerle una segunda prueba: ordena a Kuroko que lo ataque y este lanza sobre Ozaki un rayo de energía. Incluso el pequeño Kuroko tiene poder suficiente para matar a un humano sin problemas. Pero cuando el rayo impacta en el estudiante, este se queda envuelto en una esfera de energía que sale disparada hacia el cielo, evidenciando que el muchacho ya no es un humano normal. Esto hace suponer a Amano que efectivamente Ozaki es quien está destinado a convertirse en el Chōjin.
Al día siguiente Ozaki, que al parecer volvió de algún modo a su casa envuelto en esa brillante esfera de energía sin recordar cómo, se siente terriblemente extraño. Va a la enfermería porque todo el cuerpo le duele, pero en cuanto tiene delante a la enfermera no puede resistir el impulso de abalanzarse sobre ella y violarla. La mentalidad del Chōjin se ha impuesto a la suya y ha empezado a transformar también su cuerpo. Amano irrumpe entonces en la enfermería junto con Kuroko y este dispara de nuevo rayos de energía contra Ozaki, pero esta vez rebotan contra su piel sin causarle el menor daño. Sin embargo, cuando el propio Amano se los lanza solo para cerciorarse, sus rayos le abrasan los órganos internos y le provocan la muerte en pocos segundos, dejando al hombre-bestia desconcertado. Amano sigue siendo el personaje más interesante: poderoso, inteligente, y completamente incapaz de entender y valorar a los humanos. Ya sabemos que el elegido para convertirse en el Chojin es Nagumo, y por tanto el encargado de protegerlo debería ser el héroe de la historia, pero Amano ya ha provocado la muerte de seis humanos inocentes, entre ellos un bebé, y le trae completamente sin cuidado.
La enfermera queda sumida en el mismo condicionamiento mental que vimos en el número anterior con los Majin; las mujeres violadas por estos (las pocas que sobreviven) sufren una especie de trauma hipnótico que las impulsa a buscar nuevamente ese encuentro, y al parecer el Chōjin provoca el mismo efecto.
Kuroko absorbe todos los recuerdos recientes que puede de la mente de Ozaki antes de que su cadáver se enfríe y descubre que los poderes del Chōjin que ha manifestado este empezaron a desarrollarse a partir de cuando lamió la sangre de alguien. A través de esa sangre obtuvo una pequeña parte de los poderes del Chōjin, pero estos se han agotado rápidamente. Las imágenes no son bastante nítidas para determinar de quién era esa sangre, así que Amano le ordena investigar a todos los compañeros de clase de Ozaki para comprobar cuál de ellos se ha cortado recientemente en un brazo.
Molesto por la forma en la que lo trata Amano, Kuroko interpreta a su manera las órdenes. Empieza a examinar a los compañeros de clase de Ozaki, tal como se le ha ordenado, pero empieza por las alumnas. Se cuela esa misma noche en las habitaciones de varias de ellas y básicamente se dedica a manosearlas con la excusa de que está buscando una herida. Una de las alumnas ante la que se presenta es la misma que estaba en el almacén del gimnasio con Ozaki. A esta directamente la interroga haciéndose pasar por una entidad sobrenatural… que, bueno, en realidad ya lo es, pero se hace pasar por una mucho más terrible. Le exige saber quién les interrumpió cuando estaba con Ozaki en el almacén y de quién fue la sangre que lamió este, y la chica termina confesándole que la persona en cuestión fue Nagumo.
Con esta nueva información, Amano va en busca de Nagumo y examina su brazo, pero no encuentra en él ninguna herida ni tan solo una cicatriz. Se cabrea con Kuroko y le propina unas cuantas patadas y gritos, pensando que se ha equivocado una vez más. En realidad la herida se ha curado completamente gracias al poder latente del Chōjin.
A todo esto, Megumi empieza a hacer de las suyas. Básicamente, el sexo es el alimento de las criaturas del Inframundo y Megumi está bastante hambrienta desde que llegó al mundo de los humanos. El hecho de que vaya ofreciéndose prácticamente a cualquiera y en cualquier lugar causa problemas a un alumno del instituto que es amigo de Nagumo. Este y Akemi empiezan a seguirla porque nadie tiene muy claro quién es esta chica. Se la ha visto merodear por el instituto, pero nadie sabe exactamente qué hace allí.
<===!Atención al sentido de lectura<===
A la salida del instituto la siguen hasta uno de los barrios de mala reputación de la ciudad, donde ella continúa ofreciéndose a cada tipo con el que se cruza. Se mete en una habitación de hotel con un hombre y Nagumo y Akemi alquilan la habitación contigua para escuchar lo que ocurre a través de las delgadas paredes. Los gemidos y sonidos esperables se interrumpen de golpe con un aullido de dolor del hombre: Megumi ha adoptado inadvertidamente su forma de bestia y ha reventado las entrañas del hombre casi sin darse cuenta. Sin saber muy bien que hacer al respecto, regresa a su forma humana y se teleporta fuera del edificio.
Al día siguiente Nagumo y Akemi están hablando con Amano sobre el alumno al que Megumi metió en problemas cuando esta aparece y Amano les revela que es su hermana.
Con esto terminamos el segundo número. El Chōjin sigue manifestándose en Nagumo cada vez de forma más clara, pero sin que esto parezca convencer ni a Amano ni a los Majin. El progreso de la historia es obviamente mucho más lento que lo que vimos resumido y condensado en la película, pero básicamente sigue el mismo patrón.
Hasta que hagamos una reseña del tercer número, podéis darle un vistazo a la que hicimos sobre el primero pulsando aquí, o al anime que lo dio a conocer a la mayor parte del mundo pulsando aquí.
Chōjin Densetsu Urotsukidōji. 1986. Toshio Maeda (guion y dibujo). Publicado en 2016 por Yowu Entertainment.




No hay comentarios:
Publicar un comentario