EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS
¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, ávidos lectores.
Las historias de herencia con bicho eran
uno de los subgéneros del terror más habituales en los bolsilibros. Berna no
podía dejar de aportar su granito de arena a estas, a pesar que las tramas
complejas o de investigación no eran lo suyo.
El que muestro aquí es una reedición de 1994 de Ediciones B. Ya había sido publicado anteriormente con otra portada en 1981, como el número 436 de Selección Terror de Bruguera.
Kevin Morris, uno de los héroes de
bolsilibro más increíblemente superficiales y estúpidos que uno pueda
imaginarse, ha sido designado como heredero de un hombre al que no conoce de
nada. Se le ha citado en la mansión de este para asistir a la lectura del
testamento.
Por el camino tiene la desgracia (para el sufrido lector) de encontrarse con una joven que al parecer ha recibido la misma notificación, lo que da pie a uno de los diálogos más bochornosos de la no menos sufrida historia del bolsilibro.
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Cuando ambos se presentan en el lugar, descubren que solo son dos de los seis herederos. Tres hombres, tres mujeres, todos de edades similares, solteros, y sin relación de ningún tipo entre ellos o con el finado. Lo del finado es un decir, puesto que su benefactor en realidad está todavía vivo. La herencia se hará efectiva tras su muerte, que se espera en breve debido a la avanzada edad y mala salud del individuo. Todos ellos recibirán una sustanciosa suma en efectivo cuando esto ocurra, pero lo más valioso de todo es la propia casa y los terrenos circundantes. El reunirlos a todos es para determinar quién de entre los seis se quedará con la propiedad.
Cuando ambos se presentan en el lugar, descubren que solo son dos de los seis herederos. Tres hombres, tres mujeres, todos de edades similares, solteros, y sin relación de ningún tipo entre ellos o con el finado. Lo del finado es un decir, puesto que su benefactor en realidad está todavía vivo. La herencia se hará efectiva tras su muerte, que se espera en breve debido a la avanzada edad y mala salud del individuo. Todos ellos recibirán una sustanciosa suma en efectivo cuando esto ocurra, pero lo más valioso de todo es la propia casa y los terrenos circundantes. El reunirlos a todos es para determinar quién de entre los seis se quedará con la propiedad.
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En la casa, además de ellos seis se encuentran su benefactor (al que no llegan a ver en ningún momento), el abogado testamentario de este, y un reducido servicio. El abogado les explica que en algún lugar de la casa se ha escondido una pequeña llave que abre un cofrecito donde se guarda el titulo de propiedad de la mansión y las tierras. Estas pasarán en su totalidad a aquel de los seis que encuentre la llave. Hasta que la llave aparezca, todos están invitados a permanecer en la casa.
En la casa, además de ellos seis se encuentran su benefactor (al que no llegan a ver en ningún momento), el abogado testamentario de este, y un reducido servicio. El abogado les explica que en algún lugar de la casa se ha escondido una pequeña llave que abre un cofrecito donde se guarda el titulo de propiedad de la mansión y las tierras. Estas pasarán en su totalidad a aquel de los seis que encuentre la llave. Hasta que la llave aparezca, todos están invitados a permanecer en la casa.
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La búsqueda de la llave comienza tras la cena del primer día. No solo la llave no aparece, sino que los herederos tienen tendencia a desaparecer (y al lector poco le falta para imitarles). Uno a uno dejan de acudir a las comidas o cenas, únicos momentos en los que están todos juntos. Se les oye gritar en sus habitaciones, y al entrar los otros herederos en estas las hallan vacías. Alguien se divierte dejando por ahí sus cabezas cortadas… Y a pesar de ello, nadie llama a la policía, ni se toma la molestia de procurarse un cuchillo de cocina o un candelabro como arma.
La búsqueda de la llave comienza tras la cena del primer día. No solo la llave no aparece, sino que los herederos tienen tendencia a desaparecer (y al lector poco le falta para imitarles). Uno a uno dejan de acudir a las comidas o cenas, únicos momentos en los que están todos juntos. Se les oye gritar en sus habitaciones, y al entrar los otros herederos en estas las hallan vacías. Alguien se divierte dejando por ahí sus cabezas cortadas… Y a pesar de ello, nadie llama a la policía, ni se toma la molestia de procurarse un cuchillo de cocina o un candelabro como arma.
La principal
preocupación de los supervivientes, parece ser en todo momento en la cama de
quien van a dormir cada noche. Es como una partida de Cluedo en la que,
en lugar de deducir el culpable, hubiese que deducir con quien pasará la
siguiente noche cada uno de los jugadores. "La señorita Amapola, con el Coronel Mostaza, en la biblioteca".
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Al final todo se resuelve de forma simple (a golpes), la pareja protagonista se casa, hereda, y los pocos supervivientes terminan riendo todos juntos. Terrible. Pero ya sabemos cuál es el estilo de Berna, así que, advertidos estábamos.
Al final todo se resuelve de forma simple (a golpes), la pareja protagonista se casa, hereda, y los pocos supervivientes terminan riendo todos juntos. Terrible. Pero ya sabemos cuál es el estilo de Berna, así que, advertidos estábamos.
Puedes ver otro libro de este autor pulsando aquí.
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Seis cadáveres en potencia, 1981. Joseph Berna [José Luís Bernabéu] (texto). Desilo (portada). Selección Terror nº 56. Publicado en 1994 por Ediciones B/Grupo Z.
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Seis cadáveres en potencia, 1981. Joseph Berna [José Luís Bernabéu] (texto). Desilo (portada). Selección Terror nº 56. Publicado en 1994 por Ediciones B/Grupo Z.
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