EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ! ¡ALERTA DE EXXXTREMERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, ávidos lectores.
Tercera entrega de las aventuras
de Martha Washington, titulado originalmente Health & Wellfare (Salud y bienestar). El numero anterior terminó con Martha en
manos de la Nación Apache, un grupo independentista formado por los últimos supervivientes
de los indios nativos americanos dirigidos por un guerrero que se hace llamar
Pluma Roja. Junto a Martha está Andrajann, la niña esquizofrénica de cabeza
deformada con la que se estuvo experimentando para convertirla en parte de la
maquinaria de guerra estadounidense.
En otro intento de librarse de Martha,
Moretti logra que el presidente Nissen, que ya es poco más que una marioneta de
su gabinete, le conceda permiso para disparar uno de los láseres orbitales de
defensa contra la Nación Apache.
Martha es consciente de esto
debido a que Andrajann, en su incesante parloteo, revela en tiempo real los
pensamientos de las personas a su alrededor, pero también de aquellas en las
que Martha está pensando a su vez.

Comprendiendo que la descarga del láser es
inminente Martha hace otro intento de fuga y ella y Andrajann logran alejarse lo
bastante para sobrevivir al disparo que borra a la Nación Apache del mapa, pero
no lo suficiente para salir indemnes. Martha no puede evitar mirar como el
campamento de los apaches es destruido, y el brillo del láser es tan intenso
que la deja ciega permanentemente. El Cirujano General envía a su Policía
Sanitaria a limpiar lo que queda, y encuentran a Martha viva.
Como en ocasiones anteriores, Moretti se las apaña para quedarse él con todo el mérito de la operación al tiempo que toda parte negativa de la misma es presentada al público como responsabilidad de Nissen. También trata de que el nombre de Martha Washington se olvide para siempre haciendo que los medios la ignoren.

Consciente del
potencial como soldado de Martha e intrigado por la obsesión de Moretti por
acabar con ella, el Cirujano General decide no notificar que sigue viva y quedársela
para su propio uso.
Martha es rehabilitada en las
instalaciones de la Fortaleza de la Salud, la base del Cirujano General y la Policía Sanitaria. Se le reemplazan los ojos por otros nuevos
y se la pone en forma otra vez. También se aprovecha para lavarle el cerebro,
extraerle toda la información sobre Moretti y el Pax, y darle una nueva
personalidad en la que es una leal soldado de la Policía Sanitaria.

Pluma Roja
(cuyo verdadero nombre es Wasserstein, por lo que se nos dice ahora) estaba lejos del campamento,
meditando en una cueva cuando tuvo lugar el disparo del láser, y ha
sobrevivido. Acompañado por un pequeño dron de combate y por Andrajann, que al
parecer no fue encontrada por la Policía Sanitaria, se infiltra en la Fortaleza
de la Salud para tratar
de rescatar a Martha. A pesar que vemos que es un combatiente excepcional, no
contaba con que uno de sus adversarios sería la propia Martha, cuyo cerebro ya
esta completamente lavado. Martha lo deja gravemente herido con un tiro de escopeta
bocajarro, sin reconocerlo, pero cuando se aproxima a Andrajann para examinarla,
esta la toca revirtiendo el lavado de cerebro y devolviéndole sus recuerdos y
antigua personalidad.

Entretanto, Moretti, creyendo
muerta a Martha, pone en marcha la última parte de su plan. Convence al comité
presidencial para que asesinen al presidente Nissen, y luego se deshace de
ellos y de todo testigo posible volando por los aires toda la Casa Blanca, algo
que el público verá como un acto de venganza terrorista por parte de algún
superviviente de la Nación Apache. Con toda la cúpula de gobierno reducida a restos
carbonizados y siendo Moretti un famoso héroe de guerra, nadie le discute
cuando proclama un Estado de Emergencia en el que él personalmente va a tomar el mando hasta que la situación se aclare y estabilice.
Naturalmente, su intención es
hacer que esta situación de emergencia provisional se convierta en algo
permanente, quedando él como presidente de facto de los Estados Unidos. Sus planes
se ven truncados por un suceso que nadie podía haber previsto. El expresidente
Rexall sale de su largo coma. Su cuerpo quedó tan destrozado que los médicos no
pudieron hacer más que extraer su cerebro y colocarlo en un tanque de soporte
vital, pero ahora ese cerebro ha recuperado la conciencia y afirma que, puesto
que él no dimitió en ningún momento y su mandato quedó interrumpido por el
atentado que lo dejó en coma, sigue siendo el presidente. El cerebro de Rexall
reclama que se le devuelva la presidencia de los USA, y su popularidad es tan
grande que parece haber mucha gente dispuesta a apoyarle.
Es más, Rexall hace
un trato con el Cirujano General, que promete clonarle un cuerpo completo en el
que alojar su cerebro a cambio de que una parte considerable del territorio estadounidense
pase a ser de su propiedad como una nación independiente. Ante esta
perspectiva, Moretti trata de acceder a los satélites láser para destruir la Fortaleza de la Salud, pero su autoridad es cuestionada. La inestabilidad política
del país está haciendo que el independentismo se dispare, fragmentando todo el
territorio en una amalgama de pequeñas dictaduras, y el ejército del Pax sufre
deserciones masivas.
Las amenazas mutuas entre
Moretti y el Cirujano General terminan con el primero ordenando al único cañón láser
orbital que parece seguir siéndole leal que destruya la Fortaleza de la Salud. El
Cirujano General reacciona revelando que tiene el control de un silo de misiles
atómicos, y los dispara contra el láser orbital mientras este se realinea para
apuntar a su objetivo. Martha tiene tiempo de alejarse de la Fortaleza de la Salud,
pero no puede irse dejando a Andrajann y Pluma Roja allí sabiendo que el lugar va
a ser destruido en cuestión de minutos.

Reseñar los comics de Martha Washington es complicado, porque el volumen de información que aporta cada uno de ellos es enorme, y cuesta tanto resumirla como decidir que se deja fuera. En este, una de las cosas que vemos y que he preferido comentar como algo a parte de la trama, es el asunto del dron de combate de Pluma Roja. Es un detalle que queda bien pero no me termina de cuadrar. Se trata de un pequeño aparato esférico del tamaño de una pelota de tenis, o quizá un poco (solo un poco) mayor. Vuela por un sistema de antigravedad ya que no tiene motores ni rotores visibles, y su velocidad y capacidad de maniobra son enormes. Se controla dándole instrucciones verbales, pero además incorpora un cerebro electrónico con un sistema de inteligencia artificial que le permite seguir órdenes a largo plazo, reconocer voces y rostros, y tomar sus propias decisiones en situaciones imprevistas. Y por si fuera poco el armamento con el que cuenta es un cañón de partículas capaz de matar a media docena de soldados y abrir boquetes enormes en los muros de un solo disparo. Es simplemente la mayor muestra de alta tecnología miniaturizada que veremos en toda la colección, pero está en manos de Pluma Roja y no se nos explica cómo o por que.
Ya se nos había mostrado que la Nación Apache era extremadamente pobre, sus armas eran viejos fusiles, sus vehículos se limitaban a jeeps destartalados, y no tenían acceso a medicinas modernas, pero ¿tienen ese dron de combate super avanzado? Y al mismo tiempo, nadie más lo tiene, ya que no vemos ningún otro ni al servicio del Pax ni de la Policía Sanitaria o cualquier otro bando. La Nación Apache no tiene ni medios ni conocimientos para haberlo fabricado, ni tampoco comprado, y no se nos explica nada sobre él. Soy de la opinión que al lector no hay que dárselo todo mascado, que hay que dejar cosas un poco en el aire para que él mismo haga el trabajo de darle vueltas al asunto hasta llegar a una conclusión, pero cuando se hace eso debe haber una lógica detrás. El que Pluma Roja disponga de esta pieza de tecnología punta parece más una excusa para justificar que sea capaz de abrirse paso hasta Martha en la Fortaleza de la Salud, ya que el dron acaba con muchos más guardias que él. Pero este es uno de los poquísimos puntos en que la historia se tambalea, así que tampoco vamos a quejarnos mucho por ello.
La historia finaliza en el
tomo cuatro: Fronteras.
Give me Liberty, Health & Wellfare. 1991. Frank Miller (guion) Dave Gibbons (dibujo). Norma Editorial, colección Made in the USA.