EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS ¡ALERTA DE EXPOILERZ!
Presentado por… el profesor Plot.
Saludos, lectores nocturnos.
Cazadores de vampiros fue una
serie limitada de nueve comics publicada en 1992. Estaba protagonizada por
Blade, Frank Drake y Hannibal King, un trio de personajes al parecer no lo
bastante populares para tener serie regular propia pero que alguien pensó que
podían funcionar bien como equipo. Blade era un experimentado cazador de
vampiros, Frank Drake un descendiente humano del mismísimo conde Drácula, y Hannibal
King un vampiro que se esforzaba por controlar su sed de sangre. A pesar de lo
que se podría inferir por el título de la colección, no se dedicaban únicamente al
noble arte de estacar vampiros, sino a destruir a todo ser de las tinieblas en
general que se cruzase en su camino.

Era una variación interesante
sobre los típicos comics de Marvel con superhéroes y supervillanos con poderes
espectaculares, capaces de devastar ciudades enteras. Aquí los monstruos son
algo a mucha menor escala. Cuando se publicaron, el Universo Marvel se
encontraba en una época en la que, debido un sello de protección que el Doctor
Strange rompió por error (o algo así) los monstruos sobrenaturales menores proliferaron
como setas tras la lluvia. Y aunque no se puede comparar el que un villano destruya una ciudad como parte de algún gran plan de dominación mundial con que un fanático satanista mate a una
sola familia que está viajando de noche por carretera, de algún modo esto
último se sentía más personal, más innecesario y absurdo.

Blade, Drake y King fueron
reunidos por el Doctor Strange en un momento en el que necesitaba ayuda
desesperadamente para frenar el estallido inicial de esa oleada de monstruos.
El grupo permaneció unido tras eso formando una especie de agencia de
detectives especializada en lo sobrenatural llamada Frontera. En realidad Frontera
es más que nada una tapadera para dar un barniz de legalidad a sus idas y
venidas de un lado a otro del país cargados de armas y artefactos extraños.
Blade, que creo que es el más conocido y por tanto el que menos explicación
requiere, lleva consigo un extenso repertorio de hachas, estacas y cuchillos. Al
contrario que en su versión cinematográfica no es medio vampiro, sino
totalmente humano pero inmune al vampirismo, por lo que no puede ser convertido en
vampiro aunque otro de estos seres le muerda.
Drake dispone de un fusil de alta
tecnología bendecido que dispara (atentos) una corriente de nanomáquinas que
analizan en microsegundos aquello a lo que impactan para buscar el mejor modo
de destruir cualquier componente sobrenatural que tengan. De esta forma, las
nanomáquinas se alterarán a sí mismas para convertirse en metralla de plata si
impactan a un hombro lobo, generarán átomos de luz ultravioleta si le dan a un
vampiro, de energía sagrada si aciertan a un objeto maldito, y algo más
clásico, como incinerar al objetivo, en los casos más generales (zombis y cosas
así). La única limitación de este rayo es que no puede afectar a nada (vivo o
inerte) que no viole las leyes naturales, por lo que podría destruir a un
poderoso vampiro pero sería inocuo contra un carterista, y podría anular el
poder de un objeto maldito pero no sirve para echar abajo un muro o una puerta…
salvo si son un muro o una puerta intrínsecamente malvados🤔.
Por su parte Hannibal King es un vampiro con los típicos
poderes y debilidades de los vampiros (convertirse en niebla, convocar a las ratas, alergia letal al sol…) que fue
vampirizado por Deacon Frost, el mismo chupasangres que mató a la madre de
Blade. Al parecer su fuerte convicción religiosa (es cristiano) le ha
permitido mantener un cierto control de sí mismo. Una vez someramente
presentados los personajes y sus antecedentes, vamos a dar un vistazo a sus historias.
Tiempo
de alimañas (nº 1, con guion de D.G. Chichester y dibujo de Ron Garney): este primer número empieza con los personajes
persiguiendo a una pandilla de gitanos que han asesinado a un hombre. Es algo
de lo que debería encargarse la policía, pero los gitanos manejan magia de
cierto nivel, por lo que el caso ha quedado en manos de Frontera.

Blade, Drake y King capturan a
los asesinos y los entregan a la policía, que acepta el regalo de mala gana. A
continuación pasamos a la verdadera trama del capítulo, en la que vemos al
barón Wolfgang Von Strucker, el líder de Hydra, que al parecer ahora es una
especie de muerto viviente. No sé en qué momento pasó esto porque el Universo
Marvel es demasiado grande para tenerlo todo controlado, pero el caso es que
por lo que vemos Strucker ha estado muerto y se le ha resucitado de modo un tanto
chapucero: su cuerpo está levemente podrido y algunos gusanos pululan sobre y
bajo su piel. Mientras Strucker y Belial (uno de sus lugartenientes) pasean por
la base de Hydra, queda patente que esta ha retomado el interés por el
ocultismo que ya manifestó el tercer Reich, reuniendo y estudiando todo tipo de
artefactos mágicos. Su objetivo más inmediato parece ser capturar a Hannibal
King, al que pretenden diseccionar y estudiar a fondo. Es curioso que Strucker,
siendo un muerto viviente, afirme en este punto que considera todo lo
sobrenatural una patraña y no tiene ninguna confianza en todo ese asunto del
que estaban discutiendo, que depende del departamento de Belial. ¿Será que no
es consciente de haber muerto y sido medio revivido?
Tras unas páginas en las que
se nos muestran los quehaceres cotidianos de los protagonistas, se nos revela
al fin qué se trae Hydra entre manos. Mediante una combinación de magia antigua
y ciencia moderna ha creado a cuatro supersoldados con los que pretende
capturar a King, una extraña mezcla de supervillanos, monstruos de feria y
criaturas de las tinieblas.
Permiso de caza (nº 2, con guion de D.G. Chichester y dibujo de Ron Garney): un camión de transporte del ejército es interceptado durante
una noche de tormenta por los cuatro monstruos artificiales de Hydra, que
detienen el vehículo y matan a los soldados. Esto nos sirve como presentación
de los villanos y nos da una muestra de sus poderes.

El más alto y corpulento es Entrañas, un bruto que puede abrir la carne de
su torso para extraer sus propios órganos internos severamente mutados. Su
repertorio de ataques incluye cosas repugnantes como apretujar su estómago para
lanzar chorros de ácido digestivo (mucho más potente del normal) o usar sus intestinos
como látigo o cuerda con los que amarrar a sus presas. La señorita de la derecha con aspecto a medio camino entre una momia y una ninja es Putridez, cuyo cuerpo produce continuamente arañas, insectos,
gusanos y otros invertebrados, que ella hace salir de entre los pliegues de sus
vendas a medida que necesita asquear o envenenar a alguien. La chica ardiente
es Pira, capaz de convertirse en llamas, humo o cenizas. El cuarto miembro del
grupo es Malasprácticas, que tiene más de robot o maniquí que de ser vivo, y
puede controlar de forma remota las piezas de repuesto de su propio cuerpo (manos, ojos, columnas vertebrales o mandíbulas chasqueantes) cada
una con sus propias utilidades. El tipo sonriente del gabán es Belial, el lugarteniente de Strucker, que es totalmente humano pero tiene un leve poder de adivinación mediante runas y amuletos.
Si bien estos monstruos no
serían gran cosa contra superhéroes de la talla de la Patrulla X o los Vengadores, contra cuatro soldados humanos con armas de fuego del todo convencionales
son un adversario imbatible. Investigando la muerte de los soldados, Frontera
sigue una pista hasta un parque zoológico. La pista resulta ser una trampa para
llevarlos precisamente allí, donde los cuatro monstruos los esperan emboscados,
acompañados y guiados por Belial. Tras un combate nocturno lleno de pullas y
chascarrillos por ambas partes, Pira abrasa a King y Belial logra clavar una
estaca en su pecho, no lo bastante profundo para acabar con él pero sí lo
suficiente para paralizarle.
Ingresó cadáver (nº 3, con guion
de D.G. Chichester y dibujo de Ron Garney): el cuarteto de monstruos de Hydra no parece
haber planeado muy bien su ruta de retirada, ya que una vez se hacen con King se
limitan a cargar con él y echar a correr.

Comentan que tienen que reunirse con
un helicóptero, pero bastante lejos de donde están. Deben ir ellos al
helicóptero, cuando lo normal sería que el helicóptero fuera a buscarlos a
ellos, pero así lo tienen organizado. Casualmente en ese momento se está
celebrando cerca de allí una competición de carreras de globos aerostáticos, así
que tienen la brillante idea de robar uno. Precisamente el más llamativo y
fácil de distinguir de todos, uno con forma de cráneo verde brillante. Drake y
Blade los persiguen en otro globo (que roban también) en una trepidante
extremadamente lenta persecución sobre la ciudad.
El cambio de escenario
perjudica a los monstruos de Hydra porque Pira no puede usar sus poderes ya que
incendiaría su propio globo. Durante el combate que sigue, Blade
salta al globo de sus rivales, lanza a Entrañas por la borda y destruye el
control remoto con el que Malasprácticas maneja a sus repuestos. Por su parte
Drake alcanza a Pira con su rayo de nanomáquinas, que activan su poder de envolverse
en llamas pero a la vez desactivan las células que permiten que ella no sea
afectada por esas mismas llamas. A efectos prácticos, la abrasa viva
y prende fuego a su globo, en el que Blade se enfrenta ahora a Putridez. Como
ninguno de los monstruos de Hydra le está prestando ya atención para mantenerlo
a raya, King logra arrancarse la estaca y derriba de un puñetazo a Putridez, que
estaba dándole problemas a Blade. Cargando con éste, King salta del globo en llamas a los resquicios de un tejado cercano, buscando refugio tanto del fuego como
del sol, que ya despunta en el horizonte. El globo en llamas termina estrellándose
en un rio.
Más tarde vemos que Belial y todos
los monstruos de Hydra han sobrevivido y han cometido el error de volver a
presencia del barón Strucker, que no parece muy comprensivo con su fracaso. Los monstruos artificiales de Hydra no volverán a aparecer en Cazadores de Vampiros más que brevemente al final y de forma casi testimonial. No es que fueran
grandes personajes, pero habiendo sido creados expresamente para esta colección
podrían haberles dado algo más de recorrido. Además tenían una cierta gracia
porque cada uno de ellos era como una versión moderna de un monstruo clásico:
Entrañas podría verse como una especie de zombi, Pira como una bruja que en
lugar de ser quemada viva era ella misma la que se envolvía en llamas para quemar
a los otros, Putridez sería una momia con control sobre la plaga de los insectos, y Malasprácticas una marioneta viviente.
Un extraño epílogo nos muestra
a Hannibal King arrodillado ante la tumba de… Superman… en un comic de Marvel,
siendo Superman un personaje de DC. Esta escena es más extraña aún porque ya se
nos había mostrado antes, en el comic nº 1, pero en esa ocasión la tumba frente
a la que se postraba Hannibal King, era la del propio Hannibal King.
Dejando aparte la historia y
el dibujo, que eso siempre es cuestión de gustos, la traducción tiene bastantes
fallos. Hay un par de ocasiones en las que los textos de dos bocadillos de
diálogo aparecen intercambiados, Strucker llama Guerra de Satán a su Garra de
Satán (la mano biónica que emplea como arma), Blade llama Cortahuesos a
Malasprácticas en una de las viñetas, y también hay ocasiones en que un personaje dice algo sin ningún sentido en el contexto en el que se encuentra.
Además, el que se vendió aquí como primer
número es el segundo que se publicó originalmente en Estados Unidos. Toda la
colección iría con este número desplazado (el segundo español es el tercero
USA, el tercero español es el cuarto USA, etc., hasta el número siete de España
que salta al número once en USA, siendo el octavo y noveno
españoles el doceavo y treceavo en USA. Ignoro a que se debió esto ni qué se
mostraba en ese material que no llegó a publicarse aquí. Marvel era muy dada en
esa época a cruzar sus colecciones, a terminar en una colección una trama que
había comenzado en otra, y cosas así. Lo de la falta de estos números, incluido
el primero, probablemente se deba a que son historias que se presentaron como complemento o números especiales de otra colección. Creo que Fórum podría haber
hecho un mejor esfuerzo por encontrar la forma de remontar los fragmentos
dispersos de la colección aparecida en diversas otras colecciones para dar a su
público la historia completa, o al menos cuidar más la traducción y erratas de
lo que sí publicó. El caso es que lo que aquí tuvimos como “serie limitada de
nueve números" era en realidad una serie limitada de al menos trece.
Nos
olvidamos de Hydra y sus monstruos artificiales y pasamos a otra trama diferente en los
siguientes números, que veremos dentro de algunos días. O de algunas noches, mejor. En cualquier caso, será pulsando aquí.
Nigthstalkers. 1992. Varios autores. Publicado en 1993 por Comics Forum.