MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

jueves, 3 de abril de 2025

LOS NO MUERTOS

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

Presentado por... Pecky.
 

¡Saludos, amigos cinéfagos!

Esta es una película que engaña mucho, comenzando ya por su título completamente genérico, que no sugiere nada más allá de otra película de zombis del montón. Visualmente tampoco inspira mucha confianza cuándo empiezas a verla: efectos especiales extremadamente pobretones, actores totalmente desconocidos, actuaciones que dejan mucho que desear, diálogos y escenas que parecen ahí puestas simplemente como relleno… todo esto te hace suponer que no va a ser más que una película barata y poco inspirada, pero nada más lejos de la realidad.

La acción tiene lugar en un pueblecito australiano llamado Berkeley, al cual se aproxima a toda velocidad un fragmento de meteorito que ha estallado cerca de la Tierra. Ese fragmento se rompe en pedazos más pequeños poco antes de impactar contra el suelo, repartiendo trozos de sí mismo por toda el área del pueblo. La primera señal de que algo va terriblemente mal la tenemos cuando uno de esos fragmentos atraviesa como una bala el torso de uno de los habitantes de Berkeley. Sin llegar siquiera a derrumbarse, el hombre se convierte en un zombi en cuestión de fracciones de segundo, y comienza a atacar a la gente.

La protagonista es René, que esa misma mañana se disponía a abandonar para siempre el pueblo. Vivía en una pequeña granja familiar junto con sus padres, pero estos al parecer han muerto recientemente, ambos a la vez o con muy poco margen de diferencia, y se ha quedado sola. No tiene dinero con el que pagar la deuda que sus padres dejaron sobre la propiedad, por lo que el banco se la va a embargar y ella se marcha a una ciudad en la que vive algún familiar lejano. René ni tan solo tiene coche propio, y ha aceptado que un tipejo del pueblo que no le interesa en absoluto, pero que tiene claras intenciones pegajosas respecto a ella, la lleve en su vehículo.

Mientras los fragmentos siguen salpicando el área del pueblo, su coche llega hasta un camino cortado por lo que parece ser un choque en cadena. Uno de los fragmentos ha alcanzado a un coche, matando (y zombificando) a su ocupante. Este a su vez ha matado o convertido también a los que han ido deteniéndose a continuación en el estrecho camino, creando un bloqueo de coches. 

El acompañante de René es asesinado por uno de estos zombis (el resto se ha dispersado por el área y solo quedaba uno por ahí), y ella acaba a su vez con el zombi. Su acompañante se levanta de entre los muertos, porque ya hemos visto que tras la muerte, la zombificación es instantánea. Entonces interviene un extraño personaje; una especie de fanático apocalíptico y supervivencialista que vive en una cabaña en el bosque cercano al pueblo, y que tiene fama de loco porque afirma que en una ocasión fue abducido por alienígenas.

La intervención de este sujeto, Marion, parece tener como único objetivo eliminar a los zombis, puesto que una vez acaba con el que quedaba simplemente se marcha de regreso a su cabaña. Y en ese momento, tal como están las cosas, René considera que lo más seguro es seguirle.

Hay otros peligros además de los zombis. De camino a la cabaña cae una repentina y breve lluvia de apenas un par de minutos, pero cuyas gotas de agua hacen humear todo aquello que tocan, como si se tratase de lluvia ácida. Justo a continuación, una serie de haces de luz caen del cielo, cada uno sobre algún animal o insecto del bosque, y aparentemente los abducen, arrastrándolos rápidamente hacia la oscuridad del cielo totalmente encapotado.

A medida que los zombis se esparcen por el pueblo más personas tratan de abandonarlo. Al parecer ese es el único camino, y el terreno circundante es demasiado desnivelado y abrupto para recorrerlo en coche. Los que llegan hasta el camino bloqueado y sobreviven a los zombis corren a refugiarse también en la cabaña de Marion, por ser el edificio más cercano. Así terminan uniéndose a René y Marion una joven pareja (ella embarazada), el histérico y malhablado sheriff local, y su ayudante novata. Y las docenas de zombis que les siguen, claro.

La cabaña de Marion se llena de zombis y este comienza a disparar contra ellos. Parece tener una enorme cantidad de armas, tantas, de hecho, que cuando agota los cargadores de las pistolas no se molesta en cambiarlos. Se limita a soltar las armas y de algún modo otro par de pistolas aparecen en sus manos. 

Esto se exagera hasta tal punto que hay un momento, más adelante, en que todos deben cambiarse de ropa porque la misteriosa lluvia humeante les ha empapado. Marion se deshace de toda su ropa, entra desnudo y desarmado en una tienda del pueblo y se viste con lo que encuentra allí. No le vemos conseguir más armas en ningún momento, pero cuando más adelante le hacen falta, otro par de pistolas cargadas salen disparadas del pantalón que pilló en la tienda. De la parte de atrás del pantalón. Literalmente, se saca armas hasta del culo.

Marion, René y el resto del grupo aguanta como puede el ataque de los zombis, pero la resistencia al daño de estos es extraordinaria y solo la destrucción del cerebro acaba con ellos. Además, la embarazada está a punto de dar a luz y se hace necesario llevarla hasta un hospital. El principal problema es que el grupo no está nada unido. El sheriff es un personajillo hiperactivo que desprecia a todo el mundo, que de cada tres palabras que pronuncia dos son insultos, y que trata de imponer su autoridad a base de amenazas y gritos en lugar de mostrando seguridad y capacidad de mando. La persona que tiene estas cualidades es precisamente Marion, que se muestra frio y sereno en todo momento y es un experto en armas, pero el sheriff no le permite tocarlas porque no se fía de él. La ayudante novata es eso, una novata sin experiencia real que se limita a tratar de seguir el reglamento a rajatabla pese a estar metida en una situación extraordinaria. La chica embarazada le recrimina a René el haberle quitado el puesto del último concursos de Miss Pesca del Dia de Berkeley, y su novio se burla de Marion por su fama de loco. Y René… bueno, ahí está la pobre en medio de todos y de todo.

De algún modo el grupo logra no matarse entre ellos además de sobrevivir a los zombis el tiempo suficiente para abandonar la cabaña de Marion con su todoterreno, y llegar hasta las afueras de Berkeley… solo para toparse con un muro de metal. Un imposible muro de metal que rodea completamente todo el lugar, y tan alto que se pierde en el cielo hasta la densa capa de nubes. El muro, además está cubiertos de púas, como si estuviera pensado para impedir que animales muy grandes tratasen de trepar por él.

El sheriff histérico, incapaz de aceptar la realidad de lo que tiene ante sus ojos, trata de escalarlo usando las púas como apoyaderos. Es el primero del grupo en morir. Su ayudante es la siguiente… o eso parece, porque nada de lo que está ocurriendo está claro. Algunos tienen ataques de tos tras los cuales se transforman en zombis incluso sin haber sido mordidos, pero este efecto también se reviente espontáneamente. La ayudante es abducida y proyectada hacia el cielo por uno de esos rayos de luz, y un extraño ser, una figura humanoide de color blanco brillante cubierta por una túnica aparece ante ellos. No hace nada, solo se deja ver y los observa huir despavoridos.

Las rachas de lluvia humeante siguen cayendo sobre el área, cada vez con más frecuencia, sin que quede claro si ello también convierte a la gente en zombi o no tiene nada que ver. El grupo, solo cuatro ahora, regresa al pueblo a falta de nada mejor que hacer, y empieza a saquear tiendas en busca de comida y ropa. Deben cambiarse de ropa cada vez que la lluvia los empapa, por precaución, al no saber qué papel juega el agua en todo ese asunto. Otra oleada de zombis les ataca en el pueblo, y mientras luchan contra ellos, cuatro alienígenas luminosos más se manifiestan. Uno de ellos genera en la palma de su mano una bola de agua que lanza contra la cara de Marion. Como si esto lo marcara de algún modo, un rayo de luz cae directamente sobre él y lo abduce.

Los tres que quedan se dirigen ahora al aeródromo del pueblo, perteneciente a una empresa fumigadora. Su plan es utilizar una de las avionetas para tratar de sobrevolar el muro de metal. Pero también el aeródromo está lleno de zombis. El grupo queda separado y solo el novio de la chica embarazada logra subirse a la avioneta y despegar con ella. Esta vez, mientras luchan contra los zombis, empieza a llover de nuevo… y descubrimos que la lluvia vuelve a convertir a los zombis en humanos cuando los empapa lo suficiente. A continuación, aquellos zombis que han sido devueltos a su estado humano son alcanzados por los rayos de luz y elevados al cielo. Este es el destino que aguarda también a la mujer embarazada.

Completamente sola, sin un plan al que agarrarse ni lugar al que ir, René ve aparecer ante sí a un grupo de estos alienígenas luminosos y encapuchados. Empuña una herramienta dispuesta a vender cara su vida, pero uno de los seres genera en su mano una bola de agua y se la lanza a la cara. René se sorprende al notar que esto no le hace daño, sino que, por el contrario, le regenera un corte que se había hecho en la frente. Mediante gestos, los alienígenas se hacen entender. Ellos no están allí para esparcir la enfermedad, sino para curarla. El muro de metal lo alzaron ellos, para contener la plaga zombi desatada por los fragmentos de los meteoritos. La lluvia humeante también es cosa suya, pues la cura está en el agua. Y aquellos que quedan curados, limpios de la enfermedad por la lluvia, son a los que abducen con los rayos de luz.

Y aquí vemos el porqué de lo cutre y barata que parece toda la producción. La película estuvo ahorrando todo el presupuesto que pudo para concentrarlo en la siguiente secuencia: cuando un rayo de luz cae sobre René y la eleva al cielo, vemos que todo el pueblo ha sido reunido allí. Cada habitante, cada animal, cada insecto… una vez sanados por la lluvia, son elevados para mantenerlos alejados del suelo, y de los zombis que quedan.

Finalmente todos los habitantes y fauna de Berkeley son sanados, y los alienígenas se marchan. Los abducidos son devueltos al suelo, una vez la lluvia limpia también la contaminación dejada en este por los meteoritos. Las nubes de lluvia artificial son absorbidas por el enorme muro de metal, y este se desensambla en una serie de segmentos que se elevan al cielo, revelando que en realidad son un conjunto de naves preparadas para combinarse unas con otras formando un cerco de contención en situaciones como estas.

Al día siguiente, el pueblo ha sido tomado por las autoridades. El ejército ha establecido una cuarentena hasta esclarecer lo ocurrido. En el hospital, René y Marion conversan sobre su papel en todo ese asunto. Son conscientes de que no todo el mundo ha sobrevivido. La lluvia ha curado la enfermedad y regenerado las heridas… hasta cierto punto, porque ellos mismos hicieron cosas como partir zombis en dos, arrancarles la cabeza, hacerlos explotar… y daños tan extensos son irreparables. De no haber hecho nada, habrían sobrevivido más de sus vecinos, pero evidentemente no lo podían saber. Y otra cosa que no saben ellos, ni tampoco los alienígenas, es que la lluvia no llegó a curarlos a todos. El novio de la embarazada sí logró salir del pueblo. Voló por encima del muro con la avioneta siendo portador de la enfermedad, y esta termina extendiéndose por todo el país. 

La última escena nos muestra a René, sentada en una mecedora a la entrada de su granja, la que el banco se disponía a embargarle cuando estalló la plaga zombi. Se ha erigido en la defensora del pueblo, reuniendo a los supervivientes en el hospital y cazando a todos los zombis de la región. Solo que esta vez no acaba con ellos, sino que se dedica a capturarlos y mantenerlos encerrados en un cercado de su granja.

 

René mira al cielo, esperando. Esperando el día que los alienígenas regresen para volver a sanarlos con su lluvia. Hasta que ese momento llegue, cuidará tanto de los vivos como de los zombis, ahora que sabe que su estado puede ser revertido.

Esta película pasó bastante desapercibida en su momento, y aún a día de hoy no es muy conocida. He hablado de ella con gente que me ha dicho que empezaron a verla, pero la quitaron al poco de empezar precisamente por lo barato de las actuaciones y los efectos, y el tono de comedia tonta que tiene al principio. Y sí, es una película que te atrapa muy poco a poco, pero yo no puedo más que recomendarla. Es como la vida misma: tiene momentos ridículos, tiene momentos aburridos, tiene momentos divertidos, hay otros sangrientos, e incluso algunos hermosos. Y por esos momentos hermosos, vale la pena soportar los ridículos, los aburridos y los sangrientos. Como la vida misma, sí.

Tiene además un humor muy peculiar, y está llena de pequeños detalles. Por ejemplo, el cartel de entrada y salida al pueblo, que vemos en varias ocasiones, nos muestra el slogan de Berkeley: “Ya le pescaremos”, haciendo referencia a que es un buen lugar para dedicarse a la pesca. Y eso es básicamente lo que hacen los alienígenas cuando cercan el pueblo con su muro de naves y se dedican a atrapar gente y animales con sus rayos de luz: pescar en un barril. Hay también una breve escena en la que vemos un locutor de televisión hablando de lo ocurrido en el pueblo, y su nombre aparece a pie de pantalla: Dick Smart. Son solo un nombre y un apellido relativamente comunes, pero además tienen significado independiente. Dick es una forma coloquial de referirse al pene, y Smart significa elegante o ingenioso, así que podríamos traducir el nombre del locutor por algo así como Polla Bonita. Son detallitos que demuestran no solo el cuidado que pusieron en esta película los codirectores y  coguionistas (los Spierig Brothers), sino lo mucho que disfrutaron haciéndola, que eso al final también se nota.

Puedes ver más reseñas de películas de zombis pulsando aquí

Undead. 2002. Michael Spierig & Peter Spierig (guion y dirección) Felicity Mason (actriz principal) Mungo McKay (actor principal). Spierigfilm. Editada en DVD en 2003 por Paramount Home Entertainment.

miércoles, 2 de abril de 2025

POPEYE (nº 9) El ganso marino

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, comedores de espinacas.

Esta nueva aventura comienza con Popeye en altamar, junto con Olivia/Rosario, Óscar, Pilón, y Tía Tecla. No parece tener continuidad con la última que vimos, porque no se vuelve a hacer ninguna referencia a la Armada de Spinachilandia.

Oscar, que está a cargo de la radio, recibe un mensaje para Popeye que dice simplemente “Ven aquí” y está firmado con las iniciales M.C. Rosario opina que M.C. puede querer decir Marina de Combate, con lo que Popeye ordena inmediatamente alistar el barco para la batalla. Sin embargo Tía Tecla opina que M.C. es Mamá Carey, una misteriosa mujer que vive en una isla mágica. Esto parece confirmarse al recibir otro mensaje, esta vez dirigido a Tía Tecla, que indica “Dile a Popeye que se dé prisa, el ganso marino anda suelto”. Esta vez sí está firmado por Mamá Carey con todas las letras. Pilón nos amplía la información sobre Mamá Carey diciendo que es “la reina de las gaviotas del mar” y que “todas las gaviotas son sus polluelos” pero qué se trata simplemente de una leyenda, que no existe en realidad. 

Popeye, sin embargo, cree que Mamá Carey sí es un personaje real. Después de todo él ha conocido a una bruja, personas que se podían volver invisibles, fantasmas, sirenas, incluso al propio dios Neptuno, rey de los mares, por lo que el hecho de que una mujer sea la madre de todas las gaviotas no le resulta especialmente extraño. Tía Tecla le confirma que Mamá Carey existe, puesto que ella llegó a verla en una ocasión.

Al subir a la cofa del vigía, Pilón descubre que esta ha sido llenada de paja, convirtiéndola en un nido en el que ha sido depositado un gran y extraño huevo. Baja con él e intenta cocinarlo, pero el huevo parece estar hecho de goma, ya que resiste todo intento de romperlo y tiene tendencia a rebotar por todas partes.

Suponiendo que la aparición del extraño huevo y la desaparición del ganso marino son hechos relacionados, Popeye coloca el huevo bien a la vista en la cubierta del barco, con la esperanza de atraer a la criatura que lo haya puesto. Aquí hay varias páginas dedicadas a especular sobre las posibilidades comerciales de la “goma de ganso” ya que es de lo que parece estar hecho el huevo. Los personajes hablan sobre cómo podrían abastecer al país de goma para neumáticos con un criadero de gansos que pusiesen huevos de goma. De hecho, el término “goma de ganso” se repite con frecuencia como si fuera algún tipo de chiste interno. Puede que sea una referencia a alguna publicidad de la época o a algo de lo que se hablaba en ese momento, porque la insistencia con la que se habla de la “goma de ganso” resulta extraña.

El caso es que finalmente aparece un ganso y se pone a empollar el huevo, y el ganso también parece estar hecho de goma. El ganso (gansa, en realidad) se dedica a ir poniendo más huevos, hasta cinco en total. El aparentemente valioso recurso de la “goma de ganso” hace que la armada japonesa comience a rondar el barco de Popeye intentando hundirlo. El primero en atacarles es un submarino que dispara contra ellos torpedos, sin demasiado acierto. Popeye se deshace de él nadando hasta su periscopio y cegándolo con un cubo de grasa, y poco después el submarino es destruido por la aviación estadounidense.

Aquí hay una viñeta en la que Popeye explica la razón por la que los estados unidos están peleando con los japoneses, y esta es “Luchamos porque somos como somos, y porque nuestros enemigos son como son”. No hay más. No habla ni de patriotismo, ni de intereses políticos, ni nada por el estilo. Este cómic es de 1971. Los Estados Unidos estaban en plena Guerra de Vietnam, y la cultura popular de la época reflejaba esto de forma a veces indirecta y otras más explícita. Popeye peleaba contra los japoneses porque para el gran público norteamericano no había mucha diferencia entre japoneses, chinos y vietnamitas. Todos eran “amarillos” sin más. Esto también puede verse en los comics que se publicaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que los superhéroes de Marvel se convirtieron en grandes opositores al régimen nazi y no hacían más que luchar contra los alemanes, así como durante la Guerra Fría los malos eran los rusos en todas las películas.

Lo curioso de todo esto es que, si bien el caos y la destrucción de las guerras siempre da pie a atropellos a los derechos humanos y todo tipo de crímenes y situaciones escabrosas, en los comics, películas, folletines, en los propios noticieros oficiales, se tendía a demonizar aún más al enemigo. A presentarlo peor aún de lo que era, a veces hasta el punto de mostrar a los soldados enemigos como vampiros o demonios. Pero la explicación que da Popeye es simplemente que “luchamos porque somos como somos, y porque nuestros enemigos son como son”. 

Eso sí, de lo que no se priva es de ridiculizarlos lo máximo posible. Cuando Pilón se entera de que están en guerra con los japoneses coloca una trampa para ratas en la bodega, puesto que lo que él sabe de los japoneses es que son personas muy pequeñitas y que siempre están hambrientas. Basándose en eso, para él es lógico que si un japonés se cuela a bordo del barco, lo que hará será lanzarse desesperado a por el minúsculo trocito de comida del cebo, quedando inmovilizado en la trampa para ratas.

Tras el ataque del submarino, los siguientes que entran en liza son dieciséis buques de guerra que comienzan a disparar contra el barco de Popeye. Cuando este se dispone a contraatacar descubre que la munición que han embarcado es demasiado grande para el único cañón con el que cuentan ellos, por lo que no le queda más remedio que recurrir a una serie de trucos para ir hundiendo la flota enemiga. Empieza reduciendo la cocina del barco a trozos de chatarra para emplearlos como metralla, para abatir un avión que les estaba bombardeando.

 

Y puesto que el cañón no tiene ángulo suficiente para apuntar hacia arriba, lo toma en brazos y él mismo lo orienta hacia el blanco con su desmesurada fuerza. Este único disparo que llega a efectuar destroza el ánima del cañón, por lo que a continuación se dedica a hundir el resto de la flota enemiga lanzando contra ellos los proyectiles de los que dispone a base de fuerza bruta, golpeándolos con una mandarria. Así consigue deshacerse de la escuadra japonesa y llegar hasta la isla de Mamá Carey.

Una vez en tierra firme Popeye se adelanta a investigar y encuentra la casa de Mamá Carey derrumbada e incendiada. La isla ha sido tomada igualmente por “los amarillos” y está llena de soldados. Me voy a referir a ellos así puesto que en ningún momento se especifica su nacionalidad. Se nos da a entender que son japoneses porque hay un momento en el que Pilón dice ver el sol saliendo por un punto del horizonte que no le corresponde, y Popeye le corrige diciéndole que lo que está viendo no es el sol, sino una bandera. La bandera de Japón es un círculo rojo sobre fondo blanco, que representa el sol naciente. Es una referencia clara, pero las palabras “Japón” o “japoneses” no se emplean en ningún momento del cómic, siendo simplemente “los amarillos”, “los enemigos” o "los orientales".

Entre Popeye y Rosario (que cuando se enfada es igual de bruta que él) limpian la isla de las tropas de ocupación y continúan buscando a Mamá Carey. Son interrumpidos cuando un nuevo barco japonés amarillo llega hasta la isla, y esta vez Popeye decide apoderarse de él en lugar de hundirlo. Los personajes suben a bordo apalizando a los soldados y humillándolos simultáneamente. Popeye los golpea con una paleta para mosquitos, como si fueran algo insignificante, y hasta los debiluchos Óscar y Pilón se unen a la pelea tumbando también a varios de ellos, dando a entender que “los amarillos” son gente extremadamente floja, a la que se puede liquidar en grandes cantidades. Incluso Tía Tecla derriba a uno golpeándolo con un palo.

Tras apoderarse del barco y encerrar a sus decenas de marineros en la bodega, Popeye ordena a Pilón que se encargue él de alimentarlos. Su ración diaria será de un solo grano de arroz hervido por persona, puesto que así pretende mantenerlos débiles y evitar que se rebelen. Sin embargo, cuando Pilón baja a darles su comida, estos le ovacionan puesto que un grano de arroz al día es una ración superior a la que han estado recibiendo hasta ahora como miembros de su armada. Es otra pequeña humillación a los japoneses y la vuelta a la imagen clásica que tenía de ellos el público norteamericano en esta época: gente débil, pobre, de naturaleza sumisa, y que pasaba mucha hambre.

Dueños ya del barco, Rosario le cambia el nombre. El original Veneno es sustituido por Reina Rosario. Popeye decide ofrecerle el barco recién capturado al Tío Sam. Aquí ya no se habla de Espinachilandia, sino directamente de Estados Unidos. Popeye se pone en contacto con el Ministro de Defensa y este aprovecha para decirle que tiene una importante misión para él, pero que quiere verlo en persona. Se nos muestra a su interlocutor, y parece una caricatura de Melvin R. Laird, que era Ministro de Defensa de los Estados Unidos en aquel momento. A Laird, por cierto, le debemos el primer tratado de no proliferación de misiles intercontinentales firmado entre los Estados Unidos y la Republica Socialista Soviética.

Pilón baja a la bodega para preguntar a los prisioneros japoneses amarillos que quieren para comer, para celebrar que van a Norteamérica a entregar el barco. Cuando estos, todos a una le piden hamburguesas, este responde sorprendido “Cielos, ya hasta parecéis humanos”. Es decir, que ya parecen seres humanos porque prefieren hamburguesas, el que podríamos considerar el típico plato del estadounidense promedio (aunque el origen de la hamburguesa sea alemán) antes que arroz, el típico plato del japonés promedio. De nuevo son cosas de la época, y como tal hay que entenderlas. También lo que hoy en día consideramos humor inofensivo en otra época habría sido visto (o será visto en el futuro) como algo completamente inadecuado.

De camino a Washington son atacados de nuevo. Varios barcos disparan contra ellos. Popeye y el capitán jap... amarillo discuten en cubierta sobre quiénes les están disparando, tratando de determinar si son amarillos que saben que el barco ha sido tomado, o si son norteamericanos que lo ignoran. Popeye opina que los atacantes son norteamericanos porque observa pasar junto a él un proyectil y lo ve de demasiada buena calidad como para ser un proyectil amarillo. Los disparos además son demasiados certeros para lo que, según él, es habitual entre los artilleros amarillos, así que deben ser norteamericanos. Para confirmar esto Pilón hace unas señales con banderas indicando quienes son a los barcos atacantes y estos dejan inmediatamente de disparar. Pilón también añade como una pequeña postdata que les envíen un paquete de hamburguesas, que los artilleros americanos cargan en uno de los cañones y disparan directamente contra él.

Tras este último incidente llegan finalmente a avistar la costa de los Estados Unidos. Popeye se siente tan orgulloso de su futuro desempeño en la guerra que hincha el pecho hasta el punto de que uno de sus botones sale disparado, arrancado de la ropa por la presión de sus músculos. 

Un cómic realmente peculiar este, y un motivo claro de por que siempre es un error reescribir o destruir obras antiguas. No me refiero a hacer nuevas versiones o continuaciones, sino a tratar de cambiarle el sentido a todo para dar la impresión de que la sociedad siempre fue tal como es ahora. Esto lo único que hace es negarnos esa visión de cómo eran realmente las cosas en su época que nos dan los libros, cómics, cuentos o películas antiguas en sus versiones originales, que no son otra cosa que una ventana a la sociedad del momento.

Hasta que leamos y reseñemos otro número (la próxima vez que comamos espinacas) podéis repasar todo lo que ya publicamos sobre este personaje pulsando aquí.

No se indica el título original. 1971. Zaboly (texto y dibujos). King Features Syndicate. Publicado en 1971 por Buru Lan S.A.

martes, 1 de abril de 2025

SOBREVIVIR ES LEY

 EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                           ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                        

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Vamos con otro bolsilibro, que los tenemos un poquito olvidados. Este nos cuenta la historia del capitán Sen, que se aleja de la Tierra en una misión aparentemente rutinaria. Aunque no espera problemas al menos hasta haber dejado atrás Marte (como se anotaba en las cartas náuticas antiguas “A partir de aquí, monstruos”) él tiene un mal presentimiento. 

Sen cuenta con una buena nave y con una reducida pero experta tripulación entre la cual está Toin, la teniente de comunicaciones, que además es su amante. Es una misión que debería hacérsele relativamente cómoda, pese a lo cual no puede quitarse la sensación de que algo terrible va a pasar.

Y razón no le falta en realidad, aunque el problema no se va a originar únicamente a bordo de su nave. Un peligro mayúsculo se cierne sobre toda la humanidad. Por esas fechas el mundo está dividido en dos únicas superpotencias, los Continentes Unidos y el Kondukator. Cada una de ellas ha decidido más o menos al mismo tiempo agredir a la otra con una nueva generación de armas atómicas experimentales, sin una declaración de guerra previa. La función de las declaraciones de guerra es advertir a un país que va a ser atacado, para darle la oportunidad de hacer cosas como poner a salvo a sus civiles. Es, digamos, una forma de darle al país atacado la oportunidad de prepararse para paliar los daños colaterales y la destrucción de los objetivos no militares. Un intento de limitar lo máximo posible la destrucción a solo los ejércitos enemigos y no a sus ciudadanos… aunque una vez declarada formalmente la guerra, se considera “legítimo” el atacar ciudades.

En este caso ambas superpotencias deciden no declarar una guerra formal para negar al enemigo toda capacidad de respuesta posible. Dado el tipo de armas que van a emplearse en la contienda, que nos describen como un tipo de bombas atómicas cuyos átomos se relacionan entre ellos como si se tratara de un virus inteligente (un concepto extraño pero interesante) se espera una destrucción mutua casi absoluta. El único modo de sobrevivir a esta guerra (y “sobrevivir es ley” como nos indica el título) es con un ataque inicial tan sorpresivo y devastador que no dé tiempo a su rival a organizar un contraataque de consideración. Así pues Sen, Toin y los otros tres miembros de la desprevenida tripulación se alejan de la Tierra en lo que creen que será una misión de exploración rutinaria tras la cual volverán a su verde y azul planeta. Mientras tanto, los habitantes de ese planeta desatan un exterminio colectivo.

La potencia del armamento empleado resulta ser mucho mayor de lo previsto. Para no alertar al enemigo (pues ambos bandos tienen espías vigilando todos los movimientos y despliegues de armas de su rival) estas nuevas bombas no se han probado, si no que su funcionamiento y capacidad destructiva es únicamente teórico. Cuando las explosiones comienzan a multiplicarse y los efectos de unas y otras armas se combinan, la devastación resultante está más allá de nada que pudiesen haber imaginado. La onda expansiva de las explosiones barren del cielo a los propios aviones que dejaron caer las bombas, y estas desintegran no solo las ciudades sobre las que fueron lanzadas, sino que el cráter que dejan en su lugar profundiza hasta prácticamente el centro de la Tierra. Ríos de magma brotan como geiseres del planeta, agujereado como un queso de gruyere. Esto desata una reacción de destrucción imparable, que termina con todo el orbe fragmentándose y estallando. Al final de la brevísima contienda no queda nada más que trozos de roca flotando en el espacio.

A bordo de la nave, los tripulantes tienen sus propios problemas, a una escala menor pero no por ello menos peligrosa. La nave lleva consigo tanques de flora microbiana, con órdenes de liberarlos en un planeta sin vida. La idea es que, con el paso de los siglos o milenios, está flora microbiana se desarrolle en algún mundo creando un nuevo hábitat para la humanidad. Sin embargo, como si la destrucción de la Tierra hubiese sido percibida por esa flora microbiana, por esa esencia de la vida misma, está empieza a desarrollarse a un ritmo acelerado. La flora se multiplica dentro de los tanques hasta el punto de amenazar con reventarlos. Al ser una cantidad pensada para ser liberada en todo un mundo, la concentración es tan alta que resultará letal para los humanos si se esparce en la nave.

Los tripulantes, que todavía ignoran lo ocurrido a la Tierra, desvían su rumbo previsto para buscar cualquier planeta muerto en el que soltar los tanques de la flora microbiana antes de que estos revienten. De este modo, los tanques se convierten a la vez en su peligro más inmediato pero también en su única esperanza, debido a que su vertiginoso desarrollo podría hacer habitable un asteroide o mundo sin vida lo suficientemente rápido como para que se establecieran allí. La tripulación se vuelve consciente de ello cuando intentan comunicarse con la Tierra y no captan ninguna señal, en ningún idioma. Esto, combinado con una serie de lecturas que reciben sobre el Sistema Solar, les convencen de que la Tierra ya no existe.

Debido a que van a contrarreloj, con las bacterias evolucionando a pasos agigantados a formas cada vez más perfeccionadas y agresivas, la tripulación no tiene más remedio que liberarlas en el primer mundo con unas mínimas condiciones para hacerlo que encuentre. Debe ser un medio en el que la vida pueda sostenerse, pues ellos mismos necesitan habitar algún lugar. Sin embargo el único mundo al que son capaces de llegar a tiempo presenta leves indicios de una vida básica que con el tiempo podría llegar a dar lugar a formas de vida inteligente de pensamiento complejo.

Aquí se nos plantea el dilema moral de turno: necesitan soltar en la tenue atmosfera de ese mundo su carga microbiana puesto que de no hacerlo esta se esparcirá por el ambiente totalmente cerrado de la nave, matándolos a todos. También necesitan soltar las bacterias en ese mundo para que estas generen vegetación, atmósfera, evaporación y por tanto agua, pero esto destruirá o modificará las formas de vida autóctonas que ya haya allí. Por tanto ¿hasta qué punto es lícito que, para asegurar su propia supervivencia, la supervivencia de los últimos miembros de una raza que ya ha demostrado ser capaz de destruir su propio mundo y aniquilarse ellos mismos, interrumpan el desarrollo natural de un planeta en el que podría llegar a generarse otra forma de vida inteligente?

Tras un intenso pero rápido debate a base de razonamientos y gritos, el capitán Sen decide terminar con la discusión: “Sobrevivir es ley”, aunque ello implique que los últimos representantes de esa fallida humanidad aplasten con su bota la incipiente vida que está formándose en ese otro mundo.

Justo tras tomar esa decisión, y preparándose ya para defenderla a puñetazos ante la negativa de uno de sus hombres, salta la señal de alarma del laboratorio. En un intento de retrasar la proliferación de la flora microbiana hasta estar en disposición de liberarla en una atmósfera compatible, los tanques de esta han empezado a ser sometidos a radiación. La doctora Marsha, a cargo de los tanques, pensó que el bombardeo radiactivo tendría un efecto destructor moderado sobre este elemento, reduciendo su tasa de crecimiento, pero ha ocurrido justo al revés. La radiación ha estimulado su crecimiento, cuya rápida evolución lo ha convertido en algo que nada tiene que ver con lo que salió de la Tierra. Ahora las bacterias se han unido formando una gran masa que ha empezado a devorar todo a su paso. Se nos describe como una especie de neurona cerebral gigantesca, gelatinosa, y rodeada de seudópodos. Rompe el tanque de contención y atrapa al ayudante de Marsha, absorbiéndolo a su interior y reduciéndolo a sus elementos básicos.

La película de The Blob se había estrenado en 1958, y su secuela Beware! The Blob! en el 1972. Este bolsilibro es de 1981, así que es muy posible que el autor hubiese visto alguna de ellas, porque la criatura recuerda mucho el monstruo de estas películas.

Una vez la cosa empieza a moverse por la nave buscando más sabrosos humanos, la historia se transforma en una lucha por contenerla. Los tripulantes se organizan reuniendo unos productos químicos que tienen disponibles, con los que creen que podrán frenar el avance de la criatura. Esto resulta ser más sencillo de lo que podríamos haber supuesto. Su evolución a una forma de vida orgánica compleja en realidad ha vuelto más tangible (y por lo tanto mucho más vulnerable) a la bacteria. Los tripulantes rocían al monstruo con un compuesto rico en flúor que actúa como un ácido para la cosa. De haberse llegado a liberar en forma de bacterias y haber proliferado en sus pulmones, habría resultado letal para todos, pero al adquirir una forma física ha adquirido también debilidades que no tenía en su forma anterior más sencilla.

Al final la cosa únicamente mata a uno de los tripulantes, pero estos eran tan solo cinco desde el inicio. Eso nos deja con dos hombres y dos mujeres que (recordemos) ya no tienen un planeta al que regresar, ni tanques de flora microbiana con la que convertir en un vergel algún mundo sin vida al que puedan llegar. Aunque se nos dice que por esas fechas la humanidad contaba con estaciones espaciales habitadas y colonias en otros mundos del Sistema Solar, la explosión de la Tierra ha enviado una honda de choque tan potente que ha destrozado todas esas colonias, matando también a sus habitantes. Esas dos parejas son todo lo que queda de la forma de vida más inteligente y compleja que vio nacer su planeta.

Muchos bolsilibros terminaban así, con entre una y tres parejas (y afortunadamente de cara a la supervivencia de la especie, parejas heterosexuales) viajando a la deriva con la levísima esperanza de llegar a establecerse en un mundo habitable que repoblar. En este caso no nos dejan con la incógnita de si lo lograrán o no. De todas formas, el combustible y alimentos de la nave no van a durar mucho puesto que la suya iba a ser una misión de relativamente corto alcance, centrada en recopilación de datos y en liberar su carga microbiana en algún asteroide sin vida. 

Su situación parece aún más desesperada que antes cuando reciben una señal de comunicaciones. Consiguen establecer una transmisión clara, y una voz les anuncia que son una nave exploradora de Novaterra. Este es al parecer un planeta colonizado por accidente. Una expedición anterior a ellos perdió su ruta y se vio forzada a posarse en un mundo en el que liberaron su propia carga de flora microbiana. Nunca antes se habían comunicado con la Tierra porque (no se nos dan muchos detalles, pero es algo que puede suponerse fácilmente) tuvieron que centrarse en sobrevivir en ese nuevo mundo. Y no ha sido hasta recientemente que han tenido otra vez capacidad para poner a punto su nave y despegar con ella, buscando retomar el contacto con su mundo de origen. Lo único que han encontrado de la vieja Tierra han sido estos cuatro supervivientes, a los que se disponen a dirigir a hasta Novaterra. Finalmente el título del libro se cumple otra vez. “Sobrevivir es ley”. O como decían en Jurassic Park “La vida se abre camino”.

He de decir que este bolsilibro es mucho mejor (tanto a nivel argumental como de escritura) que el único que había leído de este autor hasta ahora, al que podéis dar un vistazo pulsando aquí.

Sobrevivir es ley. 1981. Eliot Dooley [Enrique Martínez Fariñas] (texto) Miguel García (portada). Héroes del espacio nº 88. Ediciones Ceres S.A.

lunes, 31 de marzo de 2025

LA NOCHE DEL TERROR

 EL ORÁCULO DE LAS VISIONES                                                                                      ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

Presentado por... Pecky.
 

¡Saludos, amigos cinéfagos!

La noche del terror, distribuida también como Las noches del terrorMasacre zombi (no confundirla con esa otra titulada Zombi Masacre) es lo que podríamos llamar una "película de Schrödinger", una de esas que tienen la extraña cualidad de ser buenas y malas al mismo tiempo. A decir verdad tiene más de lo segundo que de lo primero. De hecho, cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que tiene mucho más de los segundo que de lo primero. 

Para empezar, tanto el director como la actriz principal y el actor de mayor renombre afianzaron su carrera en el cine erótico, y eso se nota. Hay momentos que parece que se olvidan de que lo que tienen entre manos es una película de zombis. Hasta que estos empiezan a aparecer en masa (a los veinte minutos de metraje o así), todo lo que vemos (y hasta la música) recuerda más que nada a una película erótica de bajísimo presupuesto. Que también tendrán su público, claro, pero no es uno de los géneros en los que nos centramos aquí. 

Tenemos a un sabio (asumimos que es sabio, puesto que tiene una gran barba) que ha encontrado una tablilla de piedra en una excavación etrusca. Se la lleva a casa para examinarla (vive en un palacete cercano a la excavación) y descubre algo que lo deja bastante turbado. Y decidme "¡Pecky, estás loca!" si queréis, pero uno de los símbolos que hay en esa vieja tablilla es un smiley

Los smiley o caritas sonrientes aparecieron en 1963, se pusieron de moda internacionalmente en 1970, tuvieron su pico de popularidad durante la década de los 80, y terminaron evolucionando en lo que actualmente conocemos como emojis. Esta película es de 1980, así que lo del smiley/emoji etrusco podría ser perfectamente una broma del encargado de hacer el atrezo.

🙃

A raíz de este extraordinario descubrimiento, el sabio vuelve a la excavación con renovado interés y comete un terrible error. Pica el muro en el que encontró incrustada la tablilla, y justo en el momento en que perfora un pequeño agujero, parece romper algún tipo de sello…  lo que provoca la vuelta a la vida de los numerosos cadáveres etruscos que había repartidos por aparentemente cada rincón del lugar.

De un cadáver etrusco decente se podría esperar que no quedara más que un esqueleto petrificado. Básicamente los etruscos habitaron la actual Italia hasta que fueron asimilados por los romanos, unos veinte o treinta años antes de Cristo. Cuanto se hizo esta película los etruscos llevaban ya un par de milenios muertos, y sin embargo vemos que algunos todavía están relativamente frescos. Tienen un aspecto polvoriento y acartonado, pero muchos de ellos tienen todavía gusanos sobre ellos devorando su reseca carne. A lo largo de la película vemos a estos zombis milenarios sangrar, o al menos derramar un líquido viscoso y turbio que quizá en otro tiempo fue sangre, pero que tendría que haber desaparecido totalmente con el paso del tiempo. Pero sí vamos a ver esta película hay que desconectar de toda lógica. La mayoría de las cosas que pasan no tienen sentido, y no esperéis tampoco que se dé ningún tipo de explicación. 

Habría sido interesante que la película estuviese enfocada en que alguien averiguase el origen de la plaga de zombis, por qué estos han vuelto a la vida, si hay algún modo de volverlos a dormir, una expedición a la excavación etrusca para deshacer de algún modo el error cometido… pero nada de esto va a ocurrir. La historia se centra en los invitados de este sabio, al que se refieren como el profesor, y por cierto es el primero en morir a manos de los zombis que ha despertado. Y sí, voy a llamarles zombis porque es cómo se comportan. No esperéis nada mucho más allá del típico comportamiento zombi, como arrastrar los pies, atacar a mordiscos, uso ocasional de herramientas, un trabajo en equipo más instintivo que planeado, etc. 

Mientras al profesor lo mordisquean los zombis allá en la excavación, varias parejas de invitados llegan hasta su lindo palacete en la Toscana. Al no estar presente el profesor, su mayordomo y su sirvienta son los que reciben a los invitados. Tampoco sabemos qué relación tienen con este. Quizás son antiguos alumnos o colaboradores del mismo, pero en este caso tendrían una idea más clara de a qué se dedica o en que está trabajando, y no parecen tenerla. Tampoco hablan de él como si fueran familiares.  Uno de ellos es fotógrafo, pero parece que es más una afición que una profesión, por lo que tampoco están allí para entrevistarle… con la información que nos da la película, simplemente no soy capaz de decir que hacen allí. 

Los invitados se alojan en las diversas habitaciones, y esto da lugar a una sucesión de escenas eróticas de relleno, que sin duda es lo único que se le ocurrió al director y lo mejor que se les daba a los actores. Entre estas escenas es donde encontramos precisamente lo que más rechazo produce de toda la película: no los zombis, no las muertes, no los destripamientos, no los salpicones de cerebro, nada de eso… sino esto. Una de las parejas está formada por una mujer mayor, su amante, y el hijo preadolescente de la primera. Y es en este hijo donde tenemos el problema. 

Las leyes de la época (sinceramente, espero que también las actuales) prohibían a los menores de edad intervenir en películas eróticas, y esta tenía suficiente componente de eso como para que la prohibición se hiciera extensiva a ella. Debido a esto se optó por utilizar para el papel de niño a un actor adulto con un problema de desarrollo hormonal. El resultado es que tenemos en la pantalla a alguien que nos damos cuenta en todo momento que es un adulto, pero que tiene el tamaño y casi el aspecto de un niño. Lo intentan hacer pasar por el hijo de la señora, aunque probablemente ambos tengan aproximadamente la misma edad. 

Además, el niño tiene complejo de Edipo y siente atracción sexual hacia su propia madre. Para empeorar un poquito la cosa (digo un poquito porque mucho más no se puede empeorar ya) esta atracción es parcialmente correspondida por su madre, por lo que se nos da a entender. La madre, naturalmente, para los pies a los avances cada vez menos sutiles de su hijo... pero parece hacerlo a desgana, como por compromiso, quizá por el hecho de que ya tiene un amante adulto. 

Esta relación es lo más difícil de asimilar de la película, y también el motivo por el que esta ganó la fama que tiene actualmente, más que por las malas actuaciones, o por la profusión de sangre y tripas, que no son ni más ni menos que las habituales en esa época y en este tipo de género. Si queréis hablarle a alguien de esta película y no recordáis el título, decidle algo como “Sí, hombre, la película esa de zombis con el niño de cuarenta años obsesionado con su madre” y si la ha visto sabrá a cuál os referís

Dejando aparte el tema del extraño niño y su no menos extraña madre, vamos a ver qué hacen los zombis. Desde que el profesor perforó el muro, estos no solo han empezado a salir de cada rincón de la excavación, sino que también se desentierran del suelo en el propio jardín del palacete, incluso salen de tumbas de piedra en dicho jardín. Hay uno que simplemente lo vemos salir de un parterre de matojos. ¿Estaba metido dentro de ese parterre desde la caída del imperio etrusco? No podemos saberlo.

El aspecto de la mayoría de estos zombis me gusta bastante, eso lo tengo que admitir. Visten roñosas túnicas llenas de roturas y polvo, la mayoría conservan carne seca y acartonada sobre sus huesos, de sus cráneos cuelgan ralos mechones de cabello… La impresión general que me dan es que algo les impidió morir del todo en su momento. Que no es la rotura de ese sello (o el robo de esa tablilla, o el hecho de que el profesor la haya descifrado) lo que ha convertido cadáveres en zombis, sino que algo los convirtió ya en zombis en su momento y que han estado aletargados desde entonces, con su proceso de putrefacción muy ralentizado. 

Esto podría dar pie a una serie de interpretaciones y especulaciones. ¿Los etruscos crearon una plaga de zombis hace un par de milenios y lograron contenerlos en las catacumbas, o los almacenaron de algún modo en ellas? ¿Quizá después de darles algún uso en una guerra o ritual por ejemplo? ¿Emplearon algún tipo de magia para desactivarlos y sellarlos en las catacumbas, y el profesor los volvió a despertar al trastear en la excavación?

De nuevo no se nos explica nada. Una vez aparecen los zombis la película se centra únicamente en mostrarnos como los invitados del profesor y el personal de servicio van siendo masacrados por estos. Se refugian en el palacete, cierran puertas y ventanas, se arman con lo que pueden, y básicamente van muriendo uno a uno. Aquí tenemos algunas escenas interesantes entretenidas, como un grupo de zombis agarrando un tronco de madera para utilizarlo como ariete y echar la puerta abajo. Esto me gustó porque, si eres un etrusco, tu idea de echar abajo una puerta es empleando un ariete. Hay otra escena en la que vemos a un grupo de estos zombis entrando a una caseta de herramientas y volviendo a salir, cada uno de ellos empuñando algo afilado o puntiagudo, y lo hacen en una ordenada fila, como un grupo de soldados yendo a la armería a por sus pertrechos de guerra y a continuación volviendo a formar a su puesto. No sé si es intencional o casual pero sí que hay momentos en que se sienten como zombis muy antiguos, pese a que se comportan como típicos zombis romerianos que simplemente van a ver a quién pueden hincarle el diente.

No me voy a extender mucho en esta parte porque es bastante rutinaria. Es la clásica situación de casa asediada por zombis tal como la estableció La noche de los muertos vivientes: zombis rodeando la casa, zombis golpeando la puerta, alguno más listo que los demás probando con las ventanas, ahora uno se cuela, ahora alguien de dentro de la casa que fue mordido o que murió en un ataque previo se convierte en zombi y ataca a otro de los supervivientes, y cosas así. Sí que destacaré que el mayordomo y la criada siguen perfectamente encasillados en sus roles de sirvientes, obedeciendo sin rechistar toda orden que le dan los invitados. También es cierto que no hacen un gran trabajo: a la criada le ordenan que vaya (ella sola) a comprobar si están bien cerradas todas las ventanas del enorme palacete mientras todos los demás se quedan reunidos asegurando las del salón principal: termina siendo decapitada con una guadaña.

Consejo de supervivencia del Planeta del Espacio: recordad que nunca hay que sacar los brazos por las ventanillas cuando estéis en un vehículo en movimiento, ni sacar la cabeza por la ventana cuando la casa esté rodeada de zombis. 

Al mayordomo, hay un momento en que le ordenan ir al salón de las armaduras y volver con todas las armas medievales que sea capaz de cargar. Cuando le vemos regresar lleva tan solo una pequeña macheta curva en la mano y ni siquiera llega a utilizarla para defenderse él mismo. El zombi del profesor regresa al palacete y le muerde la yugular. Luego le quita la macheta de la mano y la usa para abrirlo en canal y tener mejor acceso a las tripas. Literalmente, el mayordomo le tiene lista la cena y la cubertería a su señor para cuando este vuelve a casa. Muy profesional por su parte. 

El caso es que, tras una serie de situaciones bochornosas y algo inconexas en las que lo único a destacar son las escenas de muertes, la situación se vuelve insostenible para los supervivientes y estos abandonan la casa. Antes vimos que también había zombis cerca de sus coches, así que renuncian a llegar a estos y tratan de huir campo a través. Se refugian en un monasterio franciscano solo para descubrir que… ¡Sorpresa! ¡Los monjes también han sido revividos por el conjuro etrusco! Algunos son poco más que esqueletos cubiertos de pieles apergaminadas, otros parecen los típicos cadáveres incorruptos de santos, y hay al menos uno que da la impresión de ser un muerto reciente. Puede que el monasterio como tal estuviera en desuso, el cadáver reciente sea el de su cuidador o restaurador, y el resto los de antiguos monjes enterrados en este… pero de nuevo, es especulación porque no se nos explica nada. 

El grupo, cada vez más reducido, se refugia en lo que parece ser un anexo del propio monasterio empleado como taller de carpintería, en el que vemos trabajos a medias y herramientas modernas (por eso pienso que el cadáver reciente podría ser el de un guardián/restaurador). Es allí donde, enfrentados a una nueva oleada de zombis en la que se congregan tanto los zombis etruscos como los franciscanos y los personajes hasta ese momento muertos y revividos, los pocos supervivientes que quedaban sucumben… 

Sí, es una de esas películas en las que todos los protagonistas mueren sin haber llegado a solucionar nada. Sin embargo, todos los personajes son tan insulsos (cuando no repelentes) que no nos importa verlos morir. Incluso diría que el verlos morir es un aliciente para seguir tragándonos la película.  A modo de remate, una voz en off nos da lo que quizá (aquí estamos, especulando otra vez) sea la traducción de la tablilla que encontró el profesor. Es una profecía sobre el retorno de los muertos, claro, pero sigue sin aclararnos gran cosa. Solo se da a entender que lo ocurrido es nada más que el preludio de algo mucho mayor, quizá una maldición a escala mundial. 

Puedes ver más reseñas de películas de zombis pulsando aquí

Le notti del terrore. 1980. Piero Regnoli (guion) Andrea Bianchi (director) Guianluigi Chirrizzi, Simone Mattioli,  Pietro Barzocchini (actores principales) Karin Well, Maria Angela Giordano (actrices principales). Editada en DVD en 2007 por Manga Films.

sábado, 29 de marzo de 2025

SKULL BUSTER

 EL LABORATORIO DE LOS HORRORES

                                                 Presentado por… el doctor Nox.

Bienvenidos al laboratorio, donde cortamos, pegamos y repintamos sin planificación (y sin talento) a ver que sale. Aquí no llegamos a más ^_^U pero nuestra intención no es dar lecciones, sino ideas. La de hoy es este Skull Buster casero que hice con restos desparejados.

El cuerpo es de un Mutant Buster sin cabeza que adquirimos como parte de un lote de estos en un mercadillo. La cabeza es un pequeño cráneo que formaba parte de una ristra de adornos de Halloween que compramos en un bazar.

Una vez pasado Halloween, y para sacarle algún provecho al cuerpo sin cabeza, hicimos una pequeña perforación en la base del cráneo y simplemente lo insertamos en el pitón que hacía las veces de cuello del Mutant Buster. Si el agujero es lo bastante pequeño para como para tener que forzar la entrada del pitón, luego la cabeza no puede volver a salir por sí sola, así que con literalmente unos pocos segundos de trabajo nos apañamos una figurita de lo más graciosa, terrorífica y cabezona.

Lo he llamado Skull Buster por una película de la Full Moon de 2009 titulada Skull Heads (Cabezas de calavera). Es una clásica película de Charles Band: presupuestos bajos, actuaciones desquiciadas, argumento esperpéntico y un montón de juguetes como protagonistas. En este caso, unas pequeñas figuritas con cabeza de calavera, vida propia, y extraños poderes mágicos con los que pueden tanto provocar dolor como locura, tanto matar como revivir… aunque aquellos a los que reviven ya no son exactamente como eran antes.

En la película, los Skull Heads se nos muestran como guardianes de una antigua casa. No de sus habitantes necesariamente sino de la casa en sí. Aunque comienzan utilizando sus poderes para dañar y hasta matar a unos intrusos que pretendían robar las antigüedades y obras de arte de la casa, terminan desatando estos poderes contra los habitantes de la misma, una enloquecida y endogámica familia, la totalidad de cuyos miembros están básicamente tarados. Los habitantes de la casa (y sus cadáveres revividos) acaban convirtiéndose en un arma más al servicio de los Skull Heads para que estos eliminen a los intrusos del edificio que protegen.

Ahora que lo pienso, un Skull Head no es algo demasiado bueno para tenerlo en casa… Pero ya está hecho. Lo cierto es que me gusta mucho el aspecto que tiene, incluso diría que es mejor que el de los propios Mutant Busters originales de quien toma prestado el cuerpo. 

La figura mide unos 8 cm, algo mayor que un Mutant Buster cuyo promedio de altura son unos 6´5 cm, pese a que estos son también bastante cabezones. Tiene los mismos tres puntos de articulación: los brazos (es ambidiestro) y la cabeza, aunque debido a la forma de la mandíbula esta tiene el giro algo más limitado que los Mutan Busters normales.

Puedes ver otro de nuestros horrendos experimentos pulsando aquí.