MENSAJE DEL SUPERVISOR GENERAL: todas las fotos que aparecen con la dirección de este blog sobreimpresionada son de artículos de mi propiedad y han sido realizadas por mí. Todo el texto es propio, aunque puedan haber citas textuales de otros autores y se usen ocasionalmente frases típicas y reconocibles de películas, series o personajes, en cuyo caso siempre aparecerán entrecomilladas y en cursiva. Todos los datos que se facilitan (marcas, fechas, etc) son de dominio público y su veracidad es comprobable. Aún así, al final de la columna de la derecha se ofrece el típico botón de "Denunciar un uso Inadecuado". No creo dar motivos a nadie para pulsarlo, pero ahí esta, simplemente porque tengo la conciencia tranquila a ese respecto... ¡y porque ninguna auténtica base espacial está completa sin su correspondiente botón de autodestrucción!

viernes, 9 de enero de 2026

EL IMPERIO DE HIELO de Skylanders

 LA COLECCIÓN DE FIERAS

    Presentado por… Bem.

¡Hola raros!

Hoy, 9 de enero, será en España (y en El Planeta del Espacio, que por algún extraño motivo cósmico comparte clima y horario con ese país) el día más frío de lo que queda del año. Esto es básicamente porque estamos saliendo de la confluencia de una masa de aire ártico y una borrasca, que ahora nos están sacudiendo el último coletazo antes de que el tiempo empiece a suavizarse. Estos días nos han dejado heladas, temperaturas bajo cero y esa sensación de «no quiero salir de la cama» sobre las que, sinceramente, no tengo ninguna queja porque eso es exactamente lo que espero de unas Navidades.

Comento esto porque me ha parecido un buen momento para mostraros esta figura de Skylanders, conocida como Imperio de Hielo. Realmente habría sido más adecuado presentarla el pasado día 6, que fue el día más frío del año, pero lo teníamos reservado para comentar algo sobre los Reyes Magos.

El Imperio de Hielo es un pack del juego Skylanders que abre una zona nueva llamada The Frozen Wastes (La desolación congelada), un lugar donde todo ha quedado atrapado en un invierno eterno: suelos de hielo resbaladizo, cascadas convertidas en bloques de cristal y casas cubiertas de nieve. Al activar la zona nos recibe un mago llamado Haldor, que nos explica que su pueblo ha sido tomado por los ogros de hielo, criaturas enormes que han congelado todo a su paso y han dejado la zona prácticamente inhabitable para cualquier otra criatura.

El objetivo principal de la aventura es encontrar y reunir las piezas de una catapulta gigante que está (cómo no) desmontada y repartida por todo el nivel. Sin ella no hay forma de derribar los gruesos muros de hielo de la fortaleza donde se han atrincherado los ogros. Además de los enemigos y trampas del terreno, el hielo del suelo hace que el personaje sea más difícil de controlar, obligando al jugador a calcular bien cada movimiento para no caer en fosos o echarnos en brazos de los enemigos.

A lo largo del recorrido también aparecen pequeños desafíos ambientales, como enormes bolas de nieve rodantes y cristales de hielo que bloquean caminos. Como en otros capítulos de Skylanders, hay zonas opcionales y secretos escondidos que requieren personajes de distintos elementos para acceder a ellos. No lo he jugado porque no tengo el juego ni la consola, solo colecciono las figuras, pero hay vídeos en YouTube donde se puede ver el recorrido completo. La banda sonora, en particular, me ha parecido una de las mejores que he oído de este juego.

En cuanto a la figura (de 8,5 cm de altura) está compuesta por varios elementos de los que nos encontramos en el escenario. Tiene un aspecto levemente humanoide, como si el propio escenario de La Desolación Congelada fueran los caminos en el hielo que han ido formándose sobre una titánica criatura aletargada por siglos, o sobre su cadáver. La «cabeza» es un gigantesco iglú, una cascada de agua gélida brota de lo que sería su boca, y los brazos (en una postura que sugiere que está sentado en un trono) se han convertido en los bordes de un precipicio sobre los cuales incluso se ha tendido un puente de tablones.

Conoce más Skylanders pulsando aquí.

Ice Empire. Skylanders Spyro´s Adventure. Presentado en caja con ventana. Sin puntos de articulación (contiene un chip Toy to Life). 2012.

jueves, 8 de enero de 2026

OLALLA

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Hoy os traigo un relato de Robert Louis Stevenson que a primera vista parecería encuadrado en el horror gótico, pero que en realidad encajaría mejor en el horror biológico. Es una historia donde el verdadero amor y el sacrificio personal demuestran una vez más ser indisociables uno del otro, y donde los monstruos y sus víctimas resultan ser una misma cosa. Está contada con un tono melancólico muy recargado pero también muy agradable de leer.

La historia está narrada en primera persona por un soldado herido en combate al que su médico recomienda aire de montaña y reposo. En ningún momento se indica su nacionalidad, ni en qué guerra resultó herido, ni la fecha en la que ocurre la historia, pero hay pistas que nos permiten deducir todo esto. Lo que se nos dice es que es un soldado convaleciente en una región rural española. El médico lo trata como a un forastero que desconoce la realeza e historia locales, y le recomienda una casa «antigua y noble» como si fuera algo que pudiera resultarle exótico, como si le hablara a un turista. Nada de esto fija una fecha o una nacionalidad, pero sí nos da un contexto histórico reconocible: el de la Guerra de la Independencia Española, que tuvo lugar entre 1808 y 1814. En esa guerra los españoles, con los portugueses e ingleses como aliados, expulsaron de la península a las tropas de Napoleón que la habían invadido.

Este es el único marco histórico anterior a la fecha de publicación del relato en el que en España había soldados extranjeros heridos en combate a los que se alojó en casas de familias civiles, debido a la saturación e insalubridad de los hospitales de campaña. Todo esto encajaría también con un soldado portugués, pero los protagonistas de las novelas de Stevenson eran casi invariablemente británicos, por lo que es más probable que fuera esto último. Y también hay una frase en la que el protagonista hace referencia al Kelpie (un río escocés).

El médico le promete tranquilidad, aire puro y silencio, pero desde el primer momento el lugar no encaja con la idea de reposo. La mansión es antigua, húmeda y sombría, con muros gruesos y habitaciones frías. En ella no hay vida social, ni visitas, ni actividad, y todo parece detenido en el tiempo. De los muros cuelgan retratos de antepasados: hombres de uniforme cargados de medallas y mujeres de regia belleza adornadas con joyas. Entre ellas destaca la que podéis ver en la portada, probablemente la matriarca que inició el linaje familiar ochocientos años atrás. Su rostro refleja una nobleza y astucia que su descendencia ha ido perdiendo progresivamente. La familia se ha brutalizado a lo largo de generaciones de endogamia, y lo único que queda de ella es una mujer mayor (de la que no llegamos a saber el nombre y que vive perdida en su propio mundo, aquejada por un retraso mental moderado) y sus hijos de padre desconocido, Felipe y Olalla.

Felipe es un joven robusto y peludo, hiperactivo, asilvestrado y carente de la educación más elemental, amigable pero con arranques repentinos de violencia sin motivo. A Olalla se la menciona, pero tarda mucho en aparecer, como si su madre y su hermano la ocultaran del invitado. El soldado encuentra indicios de su existencia: libros anotados con una bonita caligrafía, una poesía tosca pero hermosa garabateada en una cuartilla, pequeños rastros de sensibilidad que contrastan con la rudeza de Felipe y la pasividad vacuna de la madre.

El soldado se va recuperando físicamente, pero está cada vez más perturbado por el ambiente que lo rodea. Ya da por sentado que no llegará a conocer a Olalla cuando se topa repentinamente con ella. Él había supuesto que sería como su madre y su hermano, un caso más de degeneración mental y física debido a la consanguinidad, pero no. Ella tiene genes recesivos de generaciones anteriores, y es una muchacha de radiante belleza, una expresión culta y reflexiva y un comportamiento reservado pero lleno de dignidad. Olalla es la excepción dentro de su linaje, sin la torpeza de Felipe ni la dejadez de la madre.

El soldado se prende inmediatamente de ella, pero Olalla lo evita. Sin embargo, él ve en cada uno de sus delicados gestos y cada una de sus miradas fugaces señales de una clara atracción mutua. Stevenson dedica páginas y páginas seguidas solo a describir lo que siente el soldado al verla, antes incluso de que lleguen a cruzar una sola palabra. Cuando finalmente ella se decide a hablar, su voz es clara y musical, lejos de los balbuceos y frases sin sentido que brotan de las bocas de sus familiares. Lo primero que le dice al soldado no es un saludo ni una pregunta: le dice que debe marcharse de allí inmediatamente, pero a continuación corre a refugiarse en sus brazos, hunde la cabeza en su torso y luego se separa bruscamente, huyendo de él.

Mientras el soldado trata de decidir qué hacer, dudando entre lo que su amada le pide y lo que le da a entender sin palabras, se corta accidentalmente en la muñeca. No es una herida seria, pero sangra bastante. Se acerca a la madre para preguntarle si tiene una venda, un paño limpio o algo con lo que curarse. Al ver la sangre fresca fluir de la muñeca, la mujer reacciona como un animal, saltando sobre él y mordiéndole la mano, desgarrándole la carne hasta el hueso. Felipe y Olalla intervienen: el primero peleando en el suelo con su madre como un par de animales, pero sin que quede claro si le está defendiendo o simplemente dejándose llevar por el instinto de competir por la comida. Olalla, por su parte, se lleva al soldado a otra habitación, la cierra con llave por dentro y le venda la mano, mientras los aullidos dementes de su madre siguen resonando por toda la casa.

El soldado quiere llevarse a Olalla de allí, huir juntos de esa casa de pesadilla en la que sus miembros ya han degenerado hasta el canibalismo. Pero ella le confiesa lo que él en el fondo ya sabía, que su familia ha sufrido durante siglos una decadencia física y moral; que la belleza y la inteligencia reaparecen esporádicamente, como en su caso, pero que la descendencia de estos miembros aparentemente normales vuelve a recaer en la locura, la violencia o la animalidad. Aunque a primera vista ella parece una afortunada comparada con su madre y hermano, su tragedia es la mayor de todas. Su madre y hermano han degenerado tanto que no son conscientes de su estado, pero ella si tiene la capacidad de entenderlo y sabe que también lleva esa herencia en la sangre. Aunque siente afecto por el soldado, no puede acompañarle. Ha decidido que su linaje corrupto debe desaparecer, y para ello es necesario que lo poco que queda de su familia permanezca aislada en las montañas.

El soldado se marcha con el corazón roto, abandonando a la joven tal como esta le pide. Es un final curioso porque aquí Stevenson evita deliberadamente el cliché romántico del héroe que rescata a la dama en apuros. Aquí ocurre lo contrario, es Olalla quien salva al soldado de un futuro probablemente desgraciado junto a ella, cuando con el paso de los años algo se trastorne en su mente, o cuando, aun sin pretenderlo, engendren hijos que después resulten ser monstruos.

Me ha recordado mucho a La caída de la Casa Usher, escrita por Poe medio siglo antes. Ambas historias giran en torno a un linaje decadente, un huésped que hace de narrador en primera persona y un único escenario: una casa que parece tan enferma como sus escasos habitantes, también degenerados por la consanguinidad. La caída de la Casa Usher termina con la mansión derrumbándose y siendo tragada por el pantano. En Olalla no asistimos a la destrucción final de la familia, pero es evidente que esta no sobrevivirá una generación más. El final es una íntima despedida en la que ambos aceptan que la mayor muestra de amor mutuo que pueden hacerse, es olvidarse el uno del otro.

Puedes ver la reseña de otra novela de este autor pulsando aquí.

Olalla. 1885. Robert Louis Stevenson. Publicado en 1991 por Alianza Editorial S. A. Entregado como obsequio por el periódico El Sol.

miércoles, 7 de enero de 2026

GANGLE de The Amazing Digital Circus

 EL GREMIO DE EXPLORADORES

Presentado por... Bonk.

¡Hola exploradores!

Gangle es otro de los peculiares habitantes del Circo Digital. Al quedar atrapada en el mundo digital a los veintiséis años, el programa le asignó el aspecto de una larga cinta de seda roja con forma levemente humanoide. Esta cinta está rematada por una máscara de porcelana. 

En realidad, cuenta con dos modelos de máscara, una sonriente y otra triste. Gangle puede cambiar de una a otra, pero siempre debe llevar una. Como otro de los pequeños actos de crueldad del circo, la máscara feliz es mucho más frágil que la triste, y cuando se le rompe el entorno siempre tarda más tiempo en proporcionarle una nueva. La máscara que lleva en cada momento determina su humor y la obliga a pautas de comportamiento concretas, por lo que Gangle vive en una sucesión de largas depresiones y arranques de energía y optimismo muy fugaces. Lo de su máscara feliz rompiéndose por cualquier motivo es un gag recurrente, tanto que podría ser también un indicativo de que en el mundo real su vida fue triste por defecto, con breves y frágiles momentos de felicidad. 

La dinámica del Circo Digital da a entender que el programa, con su pobre entendimiento del alma humana, está tratando de replicar en el mundo digital la rutina emocional de Gangle, creyendo que esto la va a mantener cuerda por ser lo que era normal para ella, cuando en realidad es lo que la estaba destruyendo.

En algunos capítulos se menciona que en el mundo real trabajaba en empleos bastante comunes, lo que contrasta con su avatar dentro del Circo Digital. En varias ocasiones se ha dado a entender que la apariencia de cada personaje en el mundo virtual depende de la interpretación que haga el programa según los datos que tenga de cada persona. El aspecto de Gangle (una simple cinta de seda y una máscara de porcelana) refleja una enorme fragilidad, pero también un lado artístico. La cinta de seda podría ser la que se emplea en las piruetas de gimnasia rítmica, y las máscaras de Comedia y Tragedia son una referencia clara al teatro. Gangle podría tener una vena artística que en el mundo real nunca pudo ver cumplida debido a su timidez natural: una necesidad de mostrar su talento ante un público, pero al mismo tiempo un miedo o vergüenza insuperable a hacerlo.

Hay un capítulo en el que Gangle tiene un papel especialmente destacado, y es uno de los momentos más reveladores sobre su carácter. Se trata de Mascarada en Spudsy’s (Fast Food Masquerade). Caine asigna al grupo la misión de gestionar un restaurante de comida rápida donde los clientes serán los NPCs de la simulación. A Gangle le da el rol de encargada del local. Esta decisión no es casual, porque es uno de los trabajos que ella tuvo en su vida humana, y eso la coloca en una posición que mezcla familiaridad con el entorno y la presión del liderazgo. Es otro de esos momentos en que la serie te hace dudar sobre si el programa del mundo virtual los está torturando y burlándose de ellos o si realmente pretende mantener sus mentes activas y cuerdas para que sus archivos de datos no se corrompas.

En ese capítulo Gangle recibe una máscara de Comedia de plástico en lugar de porcelana, por lo que es mucho más resistente de lo normal. Este “refuerzo emocional artificial” la impulsa a actuar con una seguridad que nunca antes había mostrado. Se vuelve más firme, más decidida, incluso excesivamente autoritaria. Pero esa felicidad y seguridad constante, la presión de mantener ese estado, la lleva al final a un punto de ruptura en el que ella misma renuncia a su nueva máscara de Comedia. La lanza lejos, viéndose más genuinamente feliz con la de Tragedia que usa normalmente. Es como si la máscara de Tragedia de porcelana, al ser más resistente que su contrapartida de Comedia, la hiciera también más resistente a ella mientras la usa. El estar triste o deprimida se ha vuelto tan habitual que permanecer en este estado la hace sentirse más segura y más fuerte que cuando está feliz, porque es un sentimiento que ya ha aprendido a gestionar mientras que la felicidad es para ella terreno desconocido.

La figura mide 12 cm de altura. La he fotografiado sin la base porque por alguna razón esta dejaba un reflejo raro que le daba un tono verdoso al conjunto. Seguramente sea fallo mío, porque lo de sacar fotos a los artículos sin que salgan borrosas o con reflejos lo llevo fatal😓

Puedes ver otra figura de esta colección pulsando aquí.

Sin nombre oficial. Colección desconocida. Marca desconocida. Presentación desconocida. Sin puntos de articulación. Año desconocido (2023 o posterior). 

martes, 6 de enero de 2026

REYES MAGOS de las figuritas de roscón (3)

 LA DESPENSA

Presentado por… el sr. Peppin.

¡Saludos, hambrientos y hambrientas!

¡Ay, qué bonita es la Navidad, con todo ese trajín de seres peculiares yendo de un lado al otro del mundo cargando con grandes sacos! Algunos traen en los sacos regalos… otros se llevan en los sacos a dictadores… Lástima que esta época tan especial ya esté a punto de terminar. En España, al menos, se entiende que la Navidad termina con el Día de Reyes, el 6 de enero, que es cuando se abren los regalos que los reyes han dejado subrepticiamente durante la noche del día 5.

Aprovechamos este día para mostraros un juego completo de figuritas del roscón de Reyes que hemos recolectado este año, a los que llamaremos Serie Plana. Son las clásicas de Melchor, Gaspar y Baltasar, pero en un formato plano que no había visto antes y un estilo más infantil y desenfadado, con ojos grandes y expresivos. Si os fijáis bien, veréis que Melchor porta un cáliz de oro enjoyado, Gaspar una arqueta o cajita, y Baltasar una lámpara mágica de los deseos. Les he añadido una figura de roscón de un elefante que tenía desparejada porque es estéticamente muy similar a estas tres, y además encaja bien en el trasfondo, como montura de Baltasar.

Y si no fuera por esta figurita de elefante la reseña habría terminado aquí, pero ya que la hemos mostrado, y puesto que después de todo lo de escribir en el blog es más por mantener la mente activa que por otra cosa, vamos a explayarnos un poco más con el asunto del elefante.

Los Reyes Magos no siempre se representaron como los conocemos hoy, montados en camellos. En los primeros siglos del cristianismo aparecían caminando, sin animales y sin rasgos que los distinguieran entre sí. En las pinturas o mosaicos más antiguos sobre ellos, todos tenían piel clara y aspecto europeo, porque lo importante no era tanto su aspecto como lo que hacían, el papel que desempeñaban en todo el asunto del Niño Dios.

El mosaico ´Adoración de los Magos´ se encuentra en la Basílica Sant'Apollinare Nuovo en Rávena, (Italia). Data del siglo VI y es la primera representación conocida en imagen de ellos. El símbolo de la cruz seguida de las siglas SCS antes de sus nombres los identifica como Reyes Santos, no Reyes Magos.

Durante la Alta Edad Media el arte europeo empezó a dar más importancia a la figura de los Reyes Magos. Se les representaba como nobles de la época, normalmente montados a caballo, ya que en Europa era el animal más asociado a la riqueza y el viaje.

Con el paso del tiempo y un mayor contacto con las tierras de Oriente, los artistas empezaron a introducir camellos en las escenas. Esto ocurrió sobre todo entre los siglos XII y XIII, cuando el camello se asociaba con tierras lejanas y exóticas.

No fue hasta el Renacimiento que se introdujo la idea de que cada rey representaba uno de los tres continentes que se conocían en ese momento. Melchor, que representaba a los europeos, permaneció sin cambios. Gaspar, en representación de Asia, adquirió rasgos más propios de pueblos del Oriente Próximo como Israel o Persia. Y a Baltasar se lo representó primero como egipcio y luego como africano. A partir de aquí es cuando se empezó a dibujarlo montado en un elefante para reforzar su vínculo simbólico con África. Mientras tanto, Melchor y Gaspar alternaban entre caballos y camellos según los gustos del artista. En los siglos siguientes tendió a prevalecer esta imagen más oriental, y los camellos se convirtieron en la montura más habitual de los tres. Las representaciones armadas de los tres reyes (porque en ocasiones se los mostraba como guerreros) otorgaron a Melchor una espada larga de hoja ancha y empuñadura recta (la típica de los Cruzados), a Gaspar una cimitarra, y a Baltasar una lanza. 

La tradición moderna terminó de fijar la imagen que hoy tenemos de ellos; viajando en camello, étnicamente diversos y desarmados. Esta versión se volvió la más popular en las cabalgatas de España, donde el camello es más común que el elefante y más exótico que el caballo. Sin embargo, siguen haciéndose de vez en cuando representaciones donde los otros reyes aparecen a caballo o Baltasar en su elefante.

Podéis ver más figuritas de roscón pulsando aquí. 

lunes, 5 de enero de 2026

FRONTERAS DE LA GALAXIA

  EL TEMPLO DE LOS PERGAMINOS                                                                                 ¡ALERTA DE EXPOILERZ!                                                                                              

                                             Presentado por… el profesor Plot.

 

Saludos, ávidos lectores.

Viendo el título y la portada de este bolsilibro esperaba poder entreteneros unos minutos con la reseña de una trepidante aventura espacial, pero no va a poder ser. 

Nick Feldon, periodista, está entrevistando al profesor Mirkov, que acaba de dar los últimos toques a una prodigiosa nave espacial. Lo que diferencia a su nave de las otras construidas hasta el momento es que es capaz de viajar no ya a la velocidad de la luz, sino a cien veces esa velocidad. Su intención es visitar Siddonia, un planeta de Proxima Centauri a algo más de cuatro años luz de la Tierra. Cuatro años luz desplazándose a cien veces la velocidad de la luz se reducen, según sus cálculos, a dieciséis días. Dependiendo de lo que encuentre allí, estará un tiempo que aún no ha decidido entre un minuto y un mes, y después regresará a la Tierra. La nave está además preparada para cuatro pasajeros, pese a que el profesor afirma que ese primer vuelo de prueba lo hará él solo.

El profesor y el periodista están todavía hablando de los entresijos del viaje cuando aparece dando gritos nuestro tercer personaje. Se trata de la doctora Kilda Brown, una esbelta, morena y furiosa veinteañera que es a la vez la alumna y la superior jerárquica del profesor. A través de ella, el Gobierno prohíbe al profesor llevar a cabo su proyecto, sin ningún tipo de explicaciones. Tras notificar formalmente esta decisión y entregar los papeles pertinentes, la doctora Brown se marcha, y el periodista también, puesto que al parecer el viaje ya no va a realizarse. La noticia ha cambiado de “Extraordinario científico hace un extraordinario viaje” a “El viaje del siglo es cancelado por el Gobierno”. Para Nick, una noticia es tan buena como la otra, así que se marcha a la redacción para empezar a darle forma.

Entretanto, un cuarto personaje hace acto de aparición. Se trata de Jack Bentee, un fugado de prisión condenado a treinta y cinco años por asesinato múltiple. En este caso y contrariamente a lo que es habitual en los presos fugados de este tipo de historias, sí ha cometido el crimen del que se le acusa, y además lo hizo a sangre fría. Ya ha logrado fugarse de prisión y ahora está escapando de sus perseguidores campo a través. Corre que te corre, Jack llega hasta una casa de campo junto a la cual hay un gran hangar. Le parece un sitio adecuado para ocultarse y, al meterse allí, encuentra la nave espacial del profesor Mirkov.

En la ciencia ficción de los 80 el concepto de “nave espacial casera” todavía se utilizaba. Era más habitual entre los 60 y los 70, pero en los 80 aún era una idea que daba coletazos. Se consideraba factible que alguien con los conocimientos necesarios pudiese fabricar por sí solo y a mano, encajando las piezas, soldándolas y atornillándolas, una nave espacial entera en su cobertizo. El mundo en general todavía no tenía la cultura espacial que hay ahora y no era consciente de los enormes recursos, no solo económicos sino materiales, de personal y de maquinaria, que algo como esto implica. Que alguien pudiese fabricar en su porche o en el patio de su jardín una nave espacial propia y, sin más, darle al botón y despegar, era algo que se veía, en cierto modo, como romántico. Hoy en día puede parecernos una estupidez, del mismo modo que dentro de cuarenta o cincuenta años muchas de las ideologías o actos cotidianos actuales, cosas que para nosotros son algo normal del día a día, serán vistas como auténticas estupideces.

Jack estuvo a punto de convertirse en astronauta en su momento y sabe manejar perfectamente la nave, que encuentra con los depósitos de combustible llenos y una escotilla invitadoramente abierta. Así que, como una forma rápida de escapar de sus perseguidores, se cuela en ella y arranca motores. El despegue de la nave es inmediatamente detectado por el Gobierno. El superior de Kilda, creyendo que es el profesor Mirkov el que ha activado la nave, hackea el robot doméstico de ella para que la mate.

A la ciencia ficción se la llama también “novela de anticipación” porque proyecta hacia el futuro y hacia sus últimas consecuencias cualquier avance de la humanidad, para especular sobre lo positivo o negativo que se pueda obtener de ello. Y lo que le hacen a Kilda, de tratar de matarla usando su propio robot doméstico, es algo que también tendremos que tener en cuenta ahora que los robots domésticos están a un paso de ser factibles y se habla de algunos que podrían llegar a venderse al público en breve. Un robot doméstico movido por un cerebro electrónico operado por IA o por pautas programadas será tan susceptible de ser hackeado como un ordenador. Pero en este caso será un ordenador con piernas capaz de desplazarse por toda la casa y con brazos capaces de manipular objetos a voluntad del hacker que lo esté controlando.

Afortunadamente para Kilda, Nick se encontraba en su apartamento cuando el robot cambia de amo e intenta acabar con ella. Nick había ido a casa de Kilda en busca de declaraciones adicionales por la cancelación del proyecto y, por una de esas casualidades de la vida, Kilda se estaba dando un baño cuando él llama a la puerta. Sale envuelta en una corta y fina bata, y el ataque súbito del robot hace que la pierda, porque para hacer rentables estas novelas los autores tenían que lograr llegar a todo tipo de público. Por eso incluían desnudos con tanta frecuencia como romances, tiroteos o peleas, junto con tramas de ciencia ficción, de terror, del oeste o de lo que tocase.

El caso es que Nick logra deshacerse del robot empujándolo a la bañera de Kilda (la cual todavía estaba llena de agua) y provocándole así un cortocircuito masivo. Me gusta la forma en que han unido todos estos elementos, porque está claro que el contarnos que Kilda estaba en bata fue solo para dar pie a que después se la viera desnuda. Bueno… “viera”… ya me entendéis. Es todo texto, sin fotos ni ilustraciones, pero la mayoría de la gente imagina las cosas a medida que va leyéndolas, y de esta forma le metías en la cabeza al lector la imagen de la protagonista desnuda. Además, con la ventaja de que cada uno se la imagina exactamente a su gusto, sin dependencia de unas imágenes concretas que condicionen lo que el lector ve o deja de ver, como ocurre en cómics o películas. Y si bien está claro que la función de que Kilda estuviese dándose un baño era esta, el autor redondea la escena haciendo que el protagonista utilice el agua de la bañera como arma contra el robot. Me parece una bonita forma de hilar las cosas.

Pero a partir de aquí la historia se viene abajo por completo. Tal como empezaba, yo esperaba que en algún momento los protagonistas viajaran fuera de la Tierra. Es decir, el libro se titula Fronteras de la galaxia, la portada es un gran alienígena junto a una pequeña nave espacial en un entorno que claramente es otro mundo, como podemos deducir por los dos lejanos soles y el segundo planeta interpuesto. Y comienza hablándonos de un viaje a Proxima Centauri en una nave preparada para cuatro personas y presentándonos a cuatro personajes. Era de esperar que estos cuatro personajes de algún modo terminaran viajando todos juntos a Siddonia: el clásico grupo singular formado por el científico genial pero despistado, el guapo héroe desenfadado, la hermosa mujer de corazón gélido que pese a ello terminará enamorándose del protagonista y, como elemento que pueda presentarse como ayuda o como amenaza según convenga, el criminal fugado. Pero no.

Toda la trama del libro se basa en el hecho de que el Gobierno ha prohibido al profesor realizar ese viaje y los protagonistas quieren averiguar por qué. Es una trama de investigación, espionaje y algo de politiqueo que para mi gusto resulta aburrida y mal llevada. No tiene un nudo central sólido, sino que va saltando de una cosa a otra. Los dos principales adversarios de los personajes son el superior de Kilda y la mano derecha de este. Ambos son altos cargos del Ejército y el Gobierno, pero hacen personalmente cosas como intentos de asesinato o sabotear los vehículos de los personajes para que tengan un accidente, en lugar de enviar a las tropas a su disposición o a las fuerzas del orden a detenerlos.

Hay un momento en el que Feldon sí es detenido y enviado a prisión, y entonces el profesor se saca de la manga un invento que ya tenía construido anteriormente y que utiliza para liberarlo. Se trata de un rayo derretidor de muros con el que convierte los muros de la prisión en barro, permitiendo a Feldon salir. También hay un momento en que el general y su sicario registran la casa del profesor buscando a Feldon y no lo encuentran porque el profesor, previendo esto, le ha dado otro de sus inventos: un cinturón que lo vuelve invisible. ¿Por qué el profesor en ningún momento patentó estos inventos o tan solo anunció al mundo que los tenía? Al parecer no los consideró importantes porque estaba tan centrado en construir su cohete que los otros inventos que iba teniendo mientras tanto simplemente los guardaba en un cajón.

Hay también una subtrama en la que Kilda entra en coma debido a que utilizó un procedimiento ilegal para grabarse información en el cerebro (y así superar los exámenes universitarios) que en un porcentaje de los casos provoca ese efecto. Solo es posible sacar a la gente de este estado mediante un tratamiento de shocks que despiertan a la persona pero le borran la mente, eliminando todos sus recuerdos o reduciéndola a una personalidad infantil en la que debe reaprenderlo todo. Hay una parte del texto dedicada a que los personajes debatan entre ellos cómo sacarán a Kilda de ese estado sin borrarle la mente, y se da a entender que la nave fabricada por el profesor y que el criminal fugado robó podría emplearse para esto, haciéndola volar en contra de la dirección de giro de la Tierra. Esto, según el profesor, de algún modo haría retroceder la mente de ella en el tiempo hasta el momento anterior a cuando se grabó esa información en el cerebro, con lo que nunca la habría grabado y, por tanto, nunca habría entrado en coma y recuperaría su estado normal… o algo así. Nada de esto llega a materializarse porque, aunque el criminal que robó la nave regresa con ella y muere a continuación (ha envejecido doscientos años mientras estaba a bordo), después no la utilizan para nada.

Tras unos cuantos sinsentidos más en este plan, faltando ya poco para el final del libro, la situación se arregla con un auténtico deus ex machina cuando un habitante de Siddonia llega hasta la Tierra y se presenta ante los personajes. Les dice al profesor y al periodista que en realidad el general y la mano derecha de este son también habitantes de Siddonia que habían sido puestos en la Tierra como observadores, pero que resultaron ser malas personas, así que ha venido a detenerlos. Kilda sale espontáneamente del coma sin ninguna secuela porque, al parecer, esto es algo que ocurría también a un pequeño porcentaje de las personas sumidas en este tipo de coma tan particular. Pero algún atávico instinto parece haberse despertado en ella, porque en cuanto ve a Nick, inmediatamente piensa en ponerse a cocinar para él 🤔

Solucionados prácticamente a golpe de milagro todos los problemas de los personajes, Nick y Kilda se casan y la Tierra establece relaciones diplomáticas con Siddonia. Y eso es todo. La verdad es que me ha decepcionado bastante. En parte por culpa mía, porque supuse antes de hora cómo iba a encaminar el autor su historia y la decepción vino al ver que no era lo que yo esperaba. Pero es que además la historia que construye el autor en lugar de la que yo había previsto está llena de incoherencias, de tramas que se pisan unas a otras, y termina precipitadamente. Tiene ideas simpáticas, momentos ingenuamente pulp muy disfrutables y un encanto retro evidente, pero como historia es frustrante porque promete una aventura espacial que nunca llega a producirse.

Puedes ver otro libro de este autor pulsando aquí.

Fronteras de la galaxia. 1983. Clark Carrados [Luís García Lecha] (texto) Almazán (portada). La conquista del espacio nº 681. Editorial Bruguera S.A.